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CARTA DE LOS MARTES

29 DE ENERO DE 2019

Hemos preparado un evento muy especial para el próximo miércoles 27 de febrero. Se trata de una jornada sobre lenguaje y corrección política en la que nos acompañarán Manuel Chaure, Luis del Pino, Cristina Seguí, Mario Noya y Javier Benegas. El acto tendrá lugar a las 18:30 en la Fundación Rafael del Pino, de Madrid (Rafael Calvo, 39, Madrid)

Manuel Chaure ha desarrollado su actividad profesional en la ingeniería, la gestión empresarial y la consultoría. Chaure es el autor del 3º cuaderno de la Colección del mismo nombre publicada por el Centro Diego de Covarrubias, que tiene el título “Lenguaje, sociedad y política”. Verá la luz durante el evento y lo distribuiremos entre los asistentes. Chaure también obsequiará a los presentes con una copia de su libro “Un asalto a la inteligencia: la creatividad”.

Durante el acto, Chaure estará acompañado por cuatro invitados de lujo: Luis del Pino es uno de los periodistas más influyentes de la radio española. Dirige desde hace años el espacio matinal de tertulia política Sin complejos, emitido los fines de semana en esRadio.  Cristina Seguí es analista en medios como OK Diario y participa en numerosos programas de debate en televisión, emitidos por cadenas como Antena 3 o Intereconomía.  Mario Noya es editor de opinión de Libertad Digital y presentador del programa LD Libros, emitido por esRadio.  Javier Benegas es cofundador del diario Vózpopuli, donde también ha sido jefe de Opinión. En la actualidad gestiona el portal de opinión y análisis Disidentia.

Yo no me lo perdería.

Con alguna periodicidad recurro al Blog Espada de doble filo. Su creador y director, Bruno Moreno, mantiene un envidiable alto nivel en sus comentarios, análisis y recomendaciones.

Esta semana emprende un camino de vigorización de una iglesia (habla y hablo de los fieles) desmoralizada, a la que hay que galvanizar. Como los pastores callan al respecto en su mayoría y tanto más cuanto más arriba están en el escalafón,  son los católicos de a pie quienes toman el relevo.

Aunque la larga y agitada historia de la Iglesia (Católica) permite sin duda establecer paralelismos con la situación actual, es obvio que pasamos por momentos difíciles, con defecciones y desviaciones que llegan al escarnio. La desesperanza cunde en el rebaño pero, si han leído el texto cuyo enlace aporto, toca luchar. Y en ese proceso, conviene recordar las palabras del Señor, según aparecen en Apocalipsis 3:16 “Pero por cuanto eres tibio y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”.

Alfonso Guerra, jactancioso petimetre socialista que oficiaba de bufón en la corte de Felipe González, lanzó una vez una frase que se convirtió en el santo y seña del comportamiento de las secretarías generales de los partidos políticos desde entonces hasta ahora: “El que se mueve no sale en la foto”. Venía ello a cuento de que quien no siguiera puntualmente las directrices del partido, no recibiría las prebendas y bicocas que éste era capaz de procurar (y de las que depende su supervivencia, por otra parte), que constituyen el núcleo del comportamiento de las personas que ejercen de políticos a todos los niveles del aparato. Por ejemplo, así.

La teórica nos asegura que en España existe una democracia madura con separación de poderes. Podemos matizar muy mucho este aserto. España sobrenada en una partitocracia exacerbada. Son los partidos quienes permean las instituciones. Todas las instituciones, sean del Poder Legislativo, sean del poder Ejecutivo, sean del Poder Judicial. O del cuarto poder, sea prensa, radio o televisión, Twitter, Facebook o el sursum corda.

¿Es que no vemos cómo los partidos políticos nombran a los candidatos del Legislativo (y el que se mueve, no sale en la foto), con lo que la sumisión al secretario General y sus mariachis es completa? ¿No vemos cómo todo el Gobierno, desde hace décadas, está a la vez en el Congreso. ¿Qué le parece que sean los partidos quienes nombren a los miembros del Consejo General del Poder Judicial? ¿Y a los del Tribunal Constitucional (“De acuerdo con el artículo 159.1 de la Constitución Española, “el Tribunal Constitucional se compone de 12 miembros nombrados por el Rey; de ellos, cuatro a propuesta del Congreso por mayoría de tres quintos de sus miembros; cuatro a propuesta del Senado, con idéntica mayoría; dos a propuesta del Gobierno, y dos a propuesta del Consejo General del Poder Judicial).”?

Tras tantos años de observación del desempeño de nuestros partidos (en el poder, en la oposición y en la bisagra), una evidencia salta a la vista: los que se benefician del sistema instaurado en 1978 no son los ciudadanos, sino los miembros de los partidos, sus instituciones afines, las ONGs apesebradas, los círculos próximos de poder generosamente financiados y quienes finalmente recogen las migajas del banquete de Epulón, también conocido por Leviatán. Y todos, todos ellos, sin excepción, abrevan de los impuestos que pagamos los ciudadanos para que la gestión de la cosa pública sea cada vez mejor.

Pues no, la gestión es cada vez peor, aunque la presión del fisco es cada vez mayor en un entorno institucional cada vez más gravoso e inoperante. Legiones de condenados por el Estado de las Autonomías piensan así y asimismo se dan cuenta de algo que ya hemos comentado en estas cartas: los partidos políticos se han cargado el régimen de la Transición y los problemas de España se renuevan y eternizan en un bucle interminable. Esperemos que esta vez los vivamos como farsa, porque la anterior fue una espantosa tragedia. Para una cosa legible y ocurrente que escribiera Carlos Marx no vamos a despreciarla….

Queremos un Estado cada vez más pequeño y fuerte, en un entorno de libertad cada vez más amplio. Los partidos políticos, en su actual configuración (PSOE, PP, Ciudadanos, Podemos, PNV, ERC y todas las piaras confluyentes) no nos sirven.

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La frase de la semana

La frase de hoy es de San Pablo y se encuentra en el texto al que he enlazado más arriba: “Revístete de la armadura de Dios y la coraza de la justicia, cíñete con la verdad, calza tus pies con el evangelio y empuña el escudo de la fe y la espada del Espíritu”. Sobre todo, en tiempos difíciles. Como estos. Un abrazo