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CARTA DE LOS MARTES

13 DE NOVIEMBRE DE 2018

Desde el principio de los tiempos, las gentes más capaces (por salud y fortaleza, por formación, por recursos) de un territorio, tribu, nación o Estado que pasaba por dificultades económicas, políticas, militares o sociales se desplazaron voluntariamente a otras zonas en las que entendían podían hallar mejores condiciones de vida para ellos o sus familias.

Hay tantos casos reseñados que sería vano intentar seleccionar algunos más representativos, aunque la formación de los EEUU haya sido tradicionalmente puesta como ejemplo de país de inmigrantes desde su concepción. Aunque eso era antes. Vean si no este artículo de Rafael Bardají de hace 12 años en los que se pone de relieve que la ola de inmigrantes hacia los EEUU no tiene parangón histórico http://gees.org/articulos/fronteras-seguras. Y si creen que el problema se ha reducido, lean, por favor: https://www.abc.es/internacional/abci-caravanas-constatan-fracaso-plan-eeuu-para-centroamerica-201811060243_noticia.html. Y con otro enfoque, este otro. https://www.religionenlibertad.com/opinion/618775616/Migraciones-masivas-nada-inocentes.html.

Por centrar el tiro en España y hacerlo desde el Plan de Estabilización (1959), un considerable número de trabajadores españoles se desplazó a otros países de Europa (y de Suramérica, pero en menor medida en esa ola concreta) para encontrar allí lo que la economía española no les ofrecía, una vez abiertas las fronteras al comercio y a la inversión extranjera directa. Nuestra ineficiencia productiva, ante la competencia, liberó capital humano que hubo de buscar su sustento y el de los suyos en el corazón de Europa (corazón por estar en su centro, nada más).

De manera ordenada y controlada, centenares de miles de españoles trabajaron, ahorraron y en su mayoría volvieron con conocimientos y capitales a desarrollar en España nuevas capacidades que contribuyeron notablemente al desarrollo de nuestra Patria. Integraron y constituyeron PYMES avant la lettre y una clase media incipiente que vertebró parte de un sistema productivo que situó el PIB español en octavo lugar del mundo. Fue una generación heroica, a la que debemos mucho y así lo hacemos constar.

Años después, en los noventas, oleadas de extranjeros, al calor del crecimiento de España, llegaron para incorporarse a nuestro sistema productivo y social. Terminado el ciclo de atracción y debido a la crisis, algunos de ellos volvieron a sus países de procedencia, pero en mucho menor medida que los españoles de los sesentas al solar patrio: la situación de España, con todo y ser difícil, era mejor que la de sus naciones; nada les inducía a volver, sobre todo si sus familias estaban conformadas aquí.

Estos fenómenos de sístole y diástole son tradicionales y se generan de manera autónoma por las razones antedichas. Pero en nuestros días, Europa (no solo ella, pero lo dejaremos aquí para acotar el análisis del fenómeno a la capacidad de esta carta) se enfrenta a un fenómeno de características diferentes. No es el reflujo de los imperios británico y francés, cuyas peculiaridades son conocidas pero se desarrolló de manera relativamente natural. En el caso del Reino Unido, implicó tanto a los británicos de origen que volvían tras la posguerra mundial y la independencia de los países de la Commonwealth como a pakistaníes, nigerianos y otros nativos de las excolonias. En el caso francés el fenómeno más notable se produjo en torno a 1961, tras la paz de Evian. Los pied noirs y la siguiente arribada incesante de norteafricanos a las ciudades del sur de Francia, argelinos a la cabeza, supuso un hito que inició flujos continuos de inmigración incesante de extranjeros a ambos países.

La actual es distinta, muy distinta. Nada tiene que ver con las independencias asiática y africana de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado. Es una inmigración salvaje, desordenada, inducida, constituida por individuos que huyen de la mediocridad económica, política y social de muchos países fronterizos o subfronterizos del sur y del sureste de la Unión Europea. Es una invasión.

Por el lado de la oferta, a este fenómeno acompañan otros que contribuyen a configurar la amenaza más creíble, profunda, duradera y de incierta (o no tan incierta) salida a que se enfrenta Europa desde la brutalidad de los socialismos de los años 20 y 30 del siglo pasado, conjurada finalmente a costa de la sangre de millones de personas. El invierno demográfico europeo, la proximidad física entre continentes, el atractivo que los medios de comunicación divulgan entre los más desfavorecidos, la existencia de un Estado de Bienestar universal que, per se, provee medios de subsistencia nunca soñados por los que advienen a las costas europeas… . Todos estos factores se concitan para conferir una magnitud colosal al fenómeno. Pero hay más.

Se supone que los procesos de selección natural permiten que los mejores (según diversos criterios) asciendan a los lugares de responsabilidad a lo largo de sus vidas y desde esa posición de mando, provean de las mejores decisiones a sus empresas, instituciones sociales, colegios profesionales de carreras técnicas y liberales, judicatura, funcionariado, etc. Se supone. Pero lo que ya no es posible suponer es que en el ámbito político se produzca una selección positiva de esas características. Sabemos sin sombras de duda que lo que tiene lugar es una selección inversa, que se patentiza día a día ante nuestros ojos y que tiene su razón de ser en los procedimientos de cooptación que rigen en el seno de los partidos políticos que permean transversalmente los poderes del Estado, antaño eventualmente independientes y hogaño colusionados por la transversalidad partidista.

Así, teniendo al frente de las instituciones y de los gobiernos seres subóptimos organizados de manera mejorable y dirigidos por ideas nihilistas y negadoras de las bases de nuestra civilización, las amenazas que penden sobre Europa adoptan una dimensión ciclópea y las esperanzas de reconducir y superar una situación de difícil manejo parecen devenir insuficientes para evitar la implosión del sistema político que nos hemos dado.

Volvamos al fenómeno de la incesante invasión de desheredados (o no) provenientes de Afganistán, Argelia, Irak, Malí, Marruecos, Mauritania, Nigeria, República Democrática (sic) del Congo, Senegal, Siria, Somalia y otros países con distintos regímenes en los continentes ya mencionados. ¿Qué tienen en común estas gentes? No tanto la pobreza cuanto el ansia por escapar de sus orígenes; no tanto la mala posición en el interior de sus sociedades como la conciencia de que permanecer en ellas es inútil para su medro personal. Y las guerras, con sus secuelas insoportables, que convertirían a algunos de los que huyen en refugiados.

Hay otro elemento transversal, de la mayor importancia: la mayoría de los invasores son musulmanes. Uno no hace sino leer, aunque episódicamente, que el Islam es una religión de paz. Nada más lejos. Y esa amenaza, conjurada en Poitiers en el 732, en Viena 1529 y 1683, en Lepanto en 1571 y de forma indirecta pero decisiva tras la Gran Guerra, gravita de nuevo sobre todos nosotros.

La gran diferencia con este momento es que la gigantesca quinta columna que ya está hincada en Occidente crece incesantemente. Y la adecuada respuesta occidental brilla por su ausencia, salvo en el Grupo de Visegrad. Véase esta noticia fascinante, que subraya lo que dije sobre la calificación de nuestros gobernantes y con esto se hace uno a la idea. https://okdiario.com/espana/2018/10/27/gobierno-dice-que-no-sabe-cuantos-inmigrantes-irregulares-hay-espana-3279449 Claro que, como todo es susceptible de empeorar (una de las formulaciones de la Ley de Murphy), va nuestro Presidente por accidente/cobardía y dice: https://okdiario.com/espana/2018/11/10/sanchez-agilizara-permisos-trabajo-inmigrantes-3333005

Muchos de los inmigrantes que están viviendo en España son personas que cumplen con las normas, se integran, contribuyen y hacen mejor su país de acogida. Pero otros muchos no, hasta el punto de constituir una mayoría de los casos de asesinatos familiares (lo llaman violencia doméstica, no se me despisten), una notable número de las bandas organizadas y casos de psicopatía como éste https://www.abc.es/espana/abci-asesino-pioz-comerme-sandwich-atun-merecido-201810280234_noticia.html.

No sólo ocurre en España, como es lógico. Un escalofrío (convenientemente olvidado por el mainstream, como de costumbre; es lo que tiene estar a la consigna) recorrió Europa (ahora que el fantasma resucita, como los muertos vivientes de Halloween) no hace muchas semanas. https://www.abc.es/internacional/abci-horror-italia-decena-hombres-viola-durante-horas-y-asesina-adolescente-16-anos-201810261131_noticia.html#ns_campaign=mod-lo-mas&ns_mchannel=leido&ns_source=abc-es&ns_linkname=portada.portada&ns_fee=pos-1

Y si queremos actualizar y aproximar datos, éstos de Barcelona son de ayer mismo http://m.libertaddigital.com/espana/2018/11/11/una-manada-agrede-a-una-mujer-y-apunala-a-su-acompanante-en-el-metro-de-barcelona-1276628040/

Como si no tuviéramos suficiente con nuestros hijos de Satanás.

Impávidos, desde diversas instancias se insta a la opinión pública a acoger inmigrantes sin límite ni criterio. Ora Sánchez, ora Bergoglio, el mantra impenitente es ese. https://okdiario.com/sociedad/2018/11/03/papa-recuerda-necesidad-acoger-proteger-promover-integrar-inmigrantes-3307045

Muy otra era la opinión de Santo Tomás de Aquino, cuya Summa Theologica tiene alguna mayor fiabilidad que los comentarios papales en los pasillos de los aviones o los balbuceos presidenciales al albur del primer Aquarius. Santo Tomás, ese sujeto políticamente incorrecto… https://infovaticana.com/2018/09/23/que-dice-santo-tomas-de-aquino-sobre-la-inmigracion/?utm_medium=social&utm_source=email&utm_campaign=shareweb&utm_content=footer&utm_origin=footer

Un toque de humor, que llegamos al final. La intelligentsia anglosajona de pata negra, The Guardian, dice creer que los inmigrantes lo son por el cambio climático. Se puede ser más estúpido, pero no es fácil. Confundir una herramienta política con las sedicentes consecuencias de las emisiones de CO2 es un gran logro. Han rizado el rizo. https://www.theguardian.com/world/2018/oct/30/migrant-caravan-causes-climate-change-central-america