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CARTA DE LOS MARTES

23 DE OCTUBRE DE 2018

Queridos amigos:

 

Está reciente (y tanto, como que está viva) la multiforme polémica que ha generado el proceso de elaboración, aprobación e instrumentación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2019, uno de esos elementos capitales del funcionamiento de una nación que los gobiernos deben cuidar con mayor esmero, pues para nada son neutros ni ajenos a la sociedad y a la economía de empresas e individuos. Y no sólo por el lado de los ingresos, que gravitan ineluctablemente sobre las haciendas de los particulares, sino por el de los gastos, que desde hace décadas son inequívocamente excesivos, fruto de un dispendio propio del que gasta lo que no es suyo sin mayor control que el del Congreso de los Diputados.

En realidad, todo lo hablado pierde relevancia cuando la Ministra de Hacienda no parece estar muy preocupada por el eventual incumplimiento del documento presentado, https://www.elmundo.es/espana/2018/10/18/5bc79bd122601de3428b4570.html pero eso no es sino la guinda del cocimiento que se nos ha presentado y que resulta incomestible. Y lo es por muchas razones, a saber alguna de las cuales:

  1. Los PGE esperan detraer de empresas y particulares en torno a los € 7.400 M más, llevando el nivel de presión fiscal al máximo de la historia en valores absolutos.
  2. Algo más de € 5.000 M serán soportados por personas con ingresos medios y bajos, así como por las PYMES.
  3. Eso se logrará estableciendo un impuesto sobre las compras de acciones de empresas cotizadas; gravando ciertos servicios digitales; elevando las tasas sobre el gas-oil (esto de los chivos expiatorios es una debilidad socialista de toda la vida); elevando el salario mínimo, con lo que ello supondrá de pérdidas a corto, de paro a medio https://www.elmundo.es/economia/2018/10/18/5bc7784a46163f3c188b4619.html y de pérdida de competitividad a largo plazo; incrementando selectivamente el IRPF; reduciendo exenciones a dividendos y plusvalías; recargando el impuesto sobre el patrimonio y otras medidas, salvo la que se refiere al incremento del PIB, que al crecer trabaja para Hacienda sin mayor esfuerzo de ésta.
  4. Los gastos se incrementarán igualmente (sólo faltaba) pero no en igual medida. El déficit, que se prevé menor que el de 2018 (sólo faltaba), se sigue saliendo de los compromisos asumidos ante la Comisión. https://www.abc.es/economia/abci-bruselas-regana-sanchez-casi-triplicar-aumento-gasto-recomendado-propuesta-presupuestaria-201810191955_noticia.html Y ya está montada en Bruselas y en Madrid. Y cada día nos desayunamos con un desmentido, con un retoque, con una promesa. Y si atiendes a la Comisión https://www.elmundo.es/espana/2018/10/20/5bcafb77e2704eb1318b466a.html

desairas al Frente Popular. Y si cedes ante los cuatreros golpistas y comunistas asociados, Bruselas frunce el ceño. http://m.libertaddigital.com/economia/2018/10/18/bruselas-cuestiona-los-presupuestos-de-sanchez-y-advierte-del-riesgo-de-incumplimiento-1276626720/ Mala salida tiene esta contradicción.

  1. Y todo ello con problemas irresolubles con estos PGE en los ámbitos de la Seguridad social, las pensiones, la renta básica universal, los costes de la energía, las cotizaciones sociales…

Pero todo lo dicho no es sino papel, que todo lo aguanta. ¿Dónde cree el lector que van a ir a repercutir los nuevos gravámenes sobre las empresas de telecomunicación? Sobre los usuarios de a pie, siempre que los servicios sigan disponibles y puedan ser utilizados https://www.elmundo.es/economia/macroeconomia/2018/10/18/5bc85ebbe5fdea2b4a8b4679.html. ¿Y quién acabará pagando los costes del incremento de precio del transporte, de la energía, de las sobrecargas fiscales a las empresas, del irracional incremento de costes laborales que supone la permanente interferencia del Estado en la economía? Pues los ciudadanos todos, que verán así reducirse su capacidad de gasto y de ahorro.

Y si después de todo lo visto usted, lector, sigue pensando que estos PGE serán aplicados tal cual están, eso seguramente significa que usted, lector, cree en los milagros. Está bien. Tiene un toque trascendente.

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LA FRASE DE LA SEMANA

Y ahora, la frase que oficia de colofón. Procede del Cuaderno nº 3 de nuestra Colección, que ha sido escrito por Manuel Chaure y cuya publicación es inminente. El título “Lenguaje, sociedad y política”, habilita la frase, que es parte de una epístola satírica de Francisco de Quevedo y dice así:

“¿No ha de haber un espíritu valiente?

¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?

¿Nunca se ha de decir lo que se siente?”.

Claro que los hay. Las gentes de España se rebelan cada vez con mayor convicción e ímpetu ante una casta política que sólo busca su personal beneficio. No lamentan sus palabras pues dicen verdad. Y el valor está con ellos. Lo políticamente correcto tiene los días contados.

Un abrazo