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CARTA DE LOS MARTES

11 DE DICIEMBRE DE 2018

Recordatorio: el 20 de diciembre, a las 14:00, en el Restaurante Villagodio (C/San Agustín, 6; Madrid) celebraremos el I Cocido Liberal del Centro Diego de Covarrubias. Allí mismo repartiremos ejemplares del nuevo cuaderno del Centro Diego de Covarrubias (el número 4 de orden), firmado por José María de la Cuesta Rute y referido a la Doctrina Social de la Iglesia. Quedan unas pocas plazas libres.

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El conjunto de comportamientos y eslóganes que conforman lo que habitualmente se conoce en Occidente como “izquierda” tuvo un muy mal fin de siglo XX. La caída del Muro de Berlín, la implosión de la URSS, la defección de India de entre las potencias filosocialistas y la reforma china (que mantuvo el control del partido pero extendió el certificado de defunción sobre la planificación centralizada coercitiva y el socialismo), extendieron un manto de derrota sobre los prepotentes postulados marxianos. Todo ello (y mucho más, claro, pero esto es una carta, no un tratado) contribuyó a enterrar las pretensiones de la izquierda de prevalecer tal cual era.

Y como se trataba de no perder el chollo de la representación política, mediática y de pensamiento (con perdón del pensamiento), los progres de Occidente hubieron de reinventarse.

No fue cosa de un día. Muertos los espantajos del proletariado, de la lucha contra la pobreza, del enfrentamiento contra dictaduras distintas de las suyas y otras zarandajas, aparecieron las ideícas que ahora circulan por las sociedades abiertas (pero tampoco mucho, no vayan ustedes a creer) y que se suelen resumir en una expresión sin sentido pero perfectamente identificada: lo políticamente correcto. Y la corrección la definen e imponen los palanganeros de la cultura, encabezados por los grandes medios de comunicación, al alimón con el común de las universidades y los partidos políticos: la hez de Occidente.

Veamos una de ellas: la ideología de género, ese tinglado tan rentable para sus creadores, sus muñidores y sus próximos, que ni es ideología (las mamarrachadas que conforman su base no merecen tal epíteto) ni son de género, sino de sexo.

¿Qué puedo contar a mis lectores que no hayan leído ya en algún lugar, evitando así aburrirlos?

Si a eso vamos, nada que desvele el pisoteo de la igualdad que supone privilegiar a mujeres sobre hombres (es tan estúpido como pretender que el racismo de negros sobre blancos es algo mejor que el inverso, o que determinadas minorías sedicentemente maltratadas en el pasado tienen derecho a una suerte de discriminación positiva en el presente que las compense de no se sabe muy de qué agravios, pero los progres no quieren verlo; y si lo ven, no quieren reconocerlo). Sobre algunos de los daños que causa la aplicación práctica de esta injusticia, transcribo de ACTUALL:

En el año 2004 se aprobó en España una Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. Casi tres lustros después, sus efectos se han dejado notar en la sociedad española.

Mientras apenas se ha reducido el número de mujeres asesinadas cada año por hombres (del entorno de 70 a unas 50), han aumentado exponencialmente la cantidad de recursos destinados, que acaban en manos de una red de organizaciones legales, feministas y con vínculos políticos..

Una de las consecuencias más importantes de la ley es que de los miles de denuncias presentadas, la inmensa mayoría son sobreseídas o archivadas. Las autoridades aseguran que no se trata de “denuncias falsas”, cuyo teórico número oficial es estadísticamente despreciable.

Pero el hecho es que, antes de que sean analizadas, estas denuncias surten efectos: se expiden certificados de víctimas y, por tanto, de maltratadores; se impide a los varones ejercer la custodia compartida de los hijos tras procesos de ruptura familiar; se les expulsa del domicilio, aunque sea de su propiedad; se les impone un régimen de visitas raquítico y otro de pensiones ruinoso. 

Ni nada que tenga que ver con la definición misma de género, otra manifestación de ignorancia gramatical en sí misma de la que estamos cansados de escuchar la perpetua cantinela en los medios descerebrados que la patrocinan.

Ni desde luego las derivadas o epifenómenos que se desprenden de esta locura progresista: la desconfianza en la mitad de la población, http://m.libertaddigital.com/economia/2018/12/05/los-hombres-de-wall-street-huyen-de-sus-companeras-para-evitar-denuncias-falsas-de-acoso-1276629343/, la proliferación de mamarrachadas como el engendro LGTBI (que sólo algunos denostados líderes enfrentan, como puede verse https://www.abc.es/sociedad/abci-trump-aviva-cruzada-contra-transexuales-sexo-nacimiento-201810222051_noticia.html) la destrucción de la familia (de la única familia posible, si a eso vamos), los episodios FEMENistas o la intromisión en las vidas de las personas más indefensas y débiles aprovechando posiciones de privilegio https://okdiario.com/espana/andalucia/2018/12/01/psoe-propone-educacion-sexual-ninos-0-3-anos-programa-andalucia-3407582.

De todo esto es difícil hallar novedades que habiliten el renovado interés del lector; como rezan los diálogos de los telefilmes al uso: “cuénteme algo que no sepa”. Desde mayo de 1968, aquel hijo putativo de la Escuela de Frankfurt y sus paladines, nada nos pilla por sorpresa. El problema no es la sorpresa, es que nos pille. Estamos hartos. Y hoy sólo hemos hablado de una de las cabezas de la Hidra…

Ya lo están pagando en las urnas. ¡Qué menos! Y empiezan a retroceder.

Lo que tardaremos décadas en recuperar será la demografía, que es la base de nuestra civilización, de nuestra cultura y de nuestra libertad y que nuestros políticos no consideran un problema. Pero nosotros sí, y además estamos en lo cierto. En este artículo de Alfonso Basallo, magistral, se ven las claves de fondo. https://www.actuall.com/criterio/democracia/europa-se-suicida-mas-deprisa-lo-parece/?mkt_tok=eyJpIjoiTjJFMFltWTFPRFJsTVRGbSIsInQiOiJJaTF0eGM2cDhsS0NsKzdyMzl1TVwvWDNXanlSYkhXVEdFcGduWUNuZEZ4ZGlrb0dMbUthZ0JsT3ZUZzVRT2FvY1plS3UrNkJ2Nm5hTm9QQmxub0lCWjJhM1wvZG9MeE5YbVZlRW9ERHhsdlhWS2VlU2RGT2hVT0IzM1ZYVFwvbXlHZSJ9

No es un problema que se manifieste a corto plazo, que es lo único que les importa a los okupas del poder, pero a largo plazo es definitivo. A corto plazo podremos rehacer nuestras instituciones, recuperar el concepto y la aplicación de la igualdad, hacer prevalecer el Derecho Natural sobre la política y conseguir que el ominoso Estado multicéfalo retroceda. Le acaba de pasar a Emmanuel Macron, https://www.abc.es/internacional/abci-ejecutivo-anunciara-moratoria-sobre-aumento-impuestos-combustible-francia-201812040857_noticia.html, quien venía con ínfulas napoleónicas a decir a nuestros vecinos cómo comportarse (pagando, ¿eh?) en materia medioambiental. Y pronto va a pasar asimismo en España, donde el Presidente del Gobierno no puede presentar un perfil de liderazgo siquiera vagamente similar al del francés y de sus ministras. Imaginen la que se puede organizar.

En cambio, el gobierno de los EEUU va a determinar, sobre bases científicas – es decir, biológicas – qué sexo (vulgo género) tiene una persona al nacer: eso decidirá la referencia oficial. Se acabaron las confusiones deliberadas, el afán de notoriedad, las áreas grises para dementes, las premisas culturales corrosivas. El enorme peso de los medios de comunicación no prevalecerá.

La frase de hoy no es una frase, sino un soneto que otro liberal, José de Espronceda, escribió a la muerte del General José María de Torrijos y Uriarte, fusilado con otros 48 españoles tal día como hoy de 1831 al fracasar la insurrección liberal que comandó contra el Rey Felón, Fernando VII.

A la muerte de Torrijos y sus compañeros

Helos allí: junto a la mar bravía

cadáveres están ¡ay! los que fueron

honra del libre, y con su muerte dieron

almas al cielo, a España nombradía.

Ansia de patria y libertad henchían

sus nobles pechos que jamás temieron,

y las costas de Málaga los vieron

cual sol de gloria en desdichado día.

Españoles, llorad; mas vuestro llanto

lágrimas de dolor y sangre sean,

sangre que ahogue a siervos y opresores,

y los viles tiranos con espanto

siempre delante amenazando vean

alzarse sus espectros vengadores.

Y si en lugar de en forma de soneto lo ponemos en prosa, su fuerza es mayor si cabe:

Helos allí: junto a la mar bravía están cadáveres los que fueron honra del libre, que con su muerte dieron almas al cielo y a España nombradía.

Ansia de patria y libertad henchían sus nobles pechos que jamás temieron. Las costas de Málaga los vieron cual sol de gloria en desdichado día.

Españoles, llorad; mas sean vuestro llanto lágrimas de dolor y sangre, sangre que ahogue a siervos y opresores. Que los viles tiranos, con espanto, vean siempre delante amenazando alzarse sus espectros vengadores.

Un abrazo