SÍGUENOS EN

CARTA DE LOS MARTES

18 DE DICIEMBRE DE 2018

Queridos amigos:

Hoy hablaremos de automoción. De vehículos automóviles. Como saben, al calor de la malhadada, cara y desnortada teoría del calentamiento global antropogénico (pero no sinogénico ni indogénico, que hasta ahí podíamos llegar: los líderes (con perdón) de Occidente siempre han de significarse por sus pulsiones imbéciles [1] y suicidas) se ha desarrollado una serie de corolarios a cuál más voluntarista y esperpéntico. Uno de ellos es esa especie de que los vehículos contaminan (lo que es cierto, en todos los casos, aunque sólo sea en su proceso de producción) y por ello vamos a hacer una revolución en su motorización.

Con independencia de los tremendos efectos secundarios (deseconomías, oiga. Vea: http://m.libertaddigital.com/economia/2018/10/15/la-guerra-al-diesel-ya-pasa-factura-al-empleo-1276626307/) que conlleva regular hasta el infinito cada ámbito de la vida del ser humano – es lo que cree tener la progresía predominante: que lo suyo es acertar siempre, aunque no acierten nunca, salvo cuando rectifican -, los progres del mundo, unidos, han decidido que los derivados del petróleo son esencialmente perversos. No les importa que gracias a la quema de hidrocarburos hayamos llegado a unas cotas de bienestar inimaginables hace un par de siglos. Eso es Historia y no va con ellos.

Desarbolada ampliamente la giliteoría del peak oil, han pasado al Plan B: prohibir el uso de gasolinas y gasoil en automoción (de momento) a fecha fija. ¿Que los motores de combustión interna son cada vez más eficientes, menos contaminantes (ojo, que el CO2 no es un contaminante, como saben mis lectores y la otra giliteoría del calentamiento global antropogénico asegura) y más seguros? Tonterías: nada como cualquier alternativa. ¿Que la predominante es la de almacenar parte de la energía en forma de baterías, extremadamente contaminantes, caras, pesadas e insostenibles a largo plazo? Psé, tonterías. Eso, al progre en el poder, no le importa un ápice. Destruyamos lo existente. Levantemos los adoquines, que debajo está la playa.[2]

Pero no es lo mismo España, que es donde la idiocia arrasa absolutamente, que cualquier otro país europeo. En España se quieren prohibir los vehículos de combustión interna, empezando por los diésel. En Alemania, más sensatos, prefieren renovar el parque diésel, dado que los vehículos que utilizan gas-oil emiten menos CO2 (eso que tanto les preocupa)que los de ciclo Otto https://www.abc.es/economia/abci-alemania-apuesta-plan-renove-para-vehiculos-diesel-201810010425_noticia.html.Por cierto, ya saben ustedes que el Ayuntamiento de Madrid, liderado por esa sabia(siquiera por edad) apellidada Carmena, ha prohibido el acceso de los vehículos movidos por gasoil al centro de la ciudad. ¿Consecuencia inmediata?: elevación de los niveles de CO2. https://www.abc.es/espana/madrid/abci-fracaso-madrid-central-mas-polucion-y-atascos-gran-201812070131_noticia.html Son unas joyas, pero muy en bruto.

Hay más. ¿Llega el político listillo y demoniza el gasoil como carburante, en términos absolutos http://m.libertaddigital.com/economia/2018/11/13/el-gobierno-impedira-en-2040-la-venta-de-coches-diesel-y-gasolina-1276628148/ (nuestra Ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, descuella en ponerse estupenda, sea en automoción, sea en aspectos cinegéticos o taurinos) o relativos, elevando los requerimientos hasta donde sea imposible a los fabricantes llegar, ni siquiera a 10 años vista? https://www.abc.es/motor/reportajes/abci-parlamento-europeo-aprueba-drastica-reduccion-emisiones-carreteras-para-2030-201810031410_noticia.html Pues no pasa nada. Hace una burrada más grande al día siguiente y se olvida la anterior. Llevamos 6 meses en este plan.

Lo más triste de este sinsentido es que España es uno de los países menos contaminados del mundo https://www.libremercado.com/2018-11-21/manuel-llamas-la-guerra-al-coche-es-un-cuento-espana-es-uno-de-los-paises-mas-limpios-del-mundo-86527/, cosa que al politicastro de turno le trae completamente al fresco. Los culiparlantes del hemiciclo, sector montaña (es decir, las izquierdas agrestes, por entendernos) legislan para sus convencidos. Los demás, que rabien, con razón o sin ella. Creen que la Historia les absolverá, como decía el asesino cubano.

La solución de nuestros próceres es conocida, aunque no sea en absoluto una solución, sino una peora: el coche eléctrico (no el híbrido, ojo, que la diferencia es importante: el híbrido enchufable almacena parcialmente electricidad de la red; el no enchufable la genera por sí mismo con su motor de explosión), por más que su uso sea mucho más caro que el de los de motor de explosión de siempre http://m.libertaddigital.com/economia/2018/11/26/recargar-el-coche-electrico-en-una-electrolinera-cuesta-tres-veces-mas-que-repostar-diesel-1276628780/, su coste de adquisición mucho más alto que el de cualquier otro y el reciclaje de las baterías mucho más contaminante. De lado se dejan las incesantes mejoras tecnológicas de gasolina y gasoil, las soluciones GNL y GLP y sobre todo, la pila de combustible alimentada con hidrógeno, que claramente se va a llevar la palma a largo plazo.

Al final, llegarán estas damas y caballeros del PSOE (si no se hunden antes con todo el equipo, que es lo que parece va a ocurrir) y dirán que todo lo anterior no era sino … un globo sonda.

Con la frase de hoy vamos a descontaminarnos de tanta memez intervencionista. Y para ello, alejémonos de la política de bajura que nos invade. La frase está recogida en un libro de SergeAbad-Gallardo titulado “Serví a Lucifer sin saberlo” publicado recentísimamente en español en HomoLegens. Es de San Juan Pablo II y la expresó en 1976. Dice así: “Hoy estamos ante el mayor combate que jamás haya visto la Humanidad. No creo que la comunidad cristiana lo haya entendido totalmente”. Un abrazo


[1] No vaya el lector a pensar que imbécil es un insulto. Nada más lejos, aunque puede utilizarse como tal. La RAE lo define de manera aséptica: Tonto o falto de inteligencia. Procede del latín imbecillis: ‘débil’, ‘enfermo’, ‘pusilánime’.

[2] Famosa pintada en los muros de París en mayo de 1968.