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CARTA DE LOS MARTES

22 DE ENERO DE 2019

El ABC cultural del pasado 19 de enero de 2019 albergó una reseña de Ignacio Sánchez Cámara sobre el excelente libro de Francisco José Contreras titulado “Una defensa del liberalismo conservador”. El libro es el nº 7 de nuestra colección Cristianismo y Economía de Mercado y lo presentamos el pasado 29 de mayo. Ese breve resumen de ABC me habilita para recomendar a  los lectores que todavía no lo hayan hecho la lectura del texto de Contreras. El disfrute del despliegue conceptual y de la elegancia formal están garantizados.

Hoy tenía pensado comentar la situación de la economía española, sin ánimo de profundizar demasiado porque el marco no lo permite. En esas estaba cuando leí este artículo de Fernando del Pino. No habla de la economía española pero sí de España, que la contiene. Como lo hace tan claro y tan directo, me ha parecido que era oportuno incluirla. Y lo hago.

Empecemos pues con el asunto del día, martes 22 de enero. Y qué mejor manera de hacerlo que con el recentísimo artículo de nuestro (del Centro Diego de Covarrubias) Presidente Honorario, Juan Velarde. Tenemos la enorme fortuna de contar con un testigo directo del acontecimiento capital que conformó la España de hoy: la apertura de nuestra economía a la competencia de los mercados internacionales supuso el principio del llamado milagro español, que nos situó en la posición de privilegio que todavía disfrutamos.

Por poco tiempo más, a juzgar por la insania de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) que ha presentado el ilícito gobierno incumbente que nos agrede. Ustedes saben que, con independencia de las políticas subyacentes a la elaboración y proceso de aprobación parlamentaria de cualesquiera PGE, éstos deben ser técnicamente correctos y sus supuestos de partida, verosímiles. En el caso que nos ocupa, la segunda no es cierta.

Y no vayan ustedes a confiar para su reconducción en la Comisión de la Unión Europea, la verdadera madame zorra que tutela el gallinero de (todavía 28 a día de hoy) países de Europa. Si ustedes creen que desde Bruselas van a introducir elementos de racionalidad en esta locura presupuestaria, vayan abandonando la idea. Piense que es Bruselas (ese eufemismo) quien se inventó las trampas en el solitario. Si quieren un ejemplo, atiendan al concepto de Protocolo de Déficit Excesivo (PDE), que permite enmascarar la deuda de los estados (que acogen todas las administraciones públicas, que a su vencimiento tienen que ser honradas por igual) mediante el recurso trilero de sustituir a los Pasivos en Circulación, que es concepto que refleja la deuda real y que el Banco de España refleja puntualmente en sus publicaciones, por el PDE.  Con ese recurso pasamos de una deuda de más del 140% del PIB a otra del 100% aproximadamente. Pas mal…

Hay más, pero como muestra basta un botón. Claro que si para encajar un cociente (Deuda/PIB) dentro de los límites preestablecidos, los burócratas comunitarios se inventan que la deuda es un 40% inferior a la real, por el lado del denominador se inventan también elementos de crecimiento del PIB que no hacen granero, pero ayudan al compañero. ¿Recuerdan cuando el gobierno de Rajoy, ese hombre, decidió que iba a computar la prostitución femenina y el tráfico de estupefacientes ilegales como componentes de creación de riqueza y, por tanto, dignos de entrar en el cálculo del PIB español? Ni mu dijeron los biempagaos ejecutivos comunitarios, porque con ese procedimiento la ratio deuda/PIB se aproximaba a sus intereses, que por lo demás son tan inanes como cualquier otro. Y es que una deuda del 100% sobre el PIB, (la que nos atribuyen) es tan inasumible como el 130% que presenta la economía italiana. Pero como diría Sánchez I de España, un día más en palacio es una victoria. Y un día más de Euro triunfante es un logro. Porque eso sí, casi 20 años después de su instauración, la marcha atrás sería todavía peor que su continuidad.

Volviendo a los PGE, su confección parte de supuestos de ingresos tan inverosímiles (días después de su presentación, hasta el propio gobierno, en sus previsiones, ha revisado a la baja el incremento esperado del PIB) que, a la vista de los gastos en que va a incurrir, lo que podemos decir con certeza es que el déficit se va a incrementar sustancialmente. Y entonces, en función del gobierno que tenga que asumirlo, veremos que el despliegue de nuevos impuestos y tasas – y/o su profundización – se llevará por delante una porción adicional de nuestra renta (hablo de ciudadanos y empresas) todavía mayor de la que estos PGE ya fagocitan. Pero ese no será el final del círculo vicioso en el que el actual gobierno nos quiere sumir: el alza de la presión impositiva abocará a una caída de la producción y del consumo, lo que reducirá el PIB y, por tanto, los ingresos públicos.

Todo esto abocará a una salida de capitales foráneos ya instalados, básicamente porque pudiendo elegir, se irán allá donde la presión del fisco sea más benévola. No sólo los futbolistas se quieren ir de España salvo que sus clubes paguen la cuota que corresponde a los jugadores.

A veces parece como si se votaran opciones políticas por alguna razón ignota. O incluso por ninguna.

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La frase de la semana

La frase de hoy es de Benedicto XVI, Papa sabio y discreto, que vive aún en su retiro para recordarnos que la renuncia es también una forma de servir a Dios y a los hombres. “No sabemos cómo seguirá Europa su camino (…) Hay que dar la razón a (Arnold) Toynbee en que el destino de una sociedad depende una y otra vez de minorías creadoras. Los creyentes cristianos deberían verse a sí mismos como una minoría creadora y contribuir a que Europa recupere lo mejor de su herencia y así sirva a toda la Humanidad”. Joseph Ratzinger, ‘Conversaciones sobre Europa’ (2000).  Un abrazo