SÍGUENOS EN

DISCURSO DE JUAN RAMÓN RALLO EN LA ENTREGA DEL PREMIO IJM 2017

Discurso de Juan Ramón Rallo

en la entrega del Premio Juan de Mariana a Alberto Benegas Lynch (h)

Casino de Madrid, 19 de mayo de 2017

Estimados amigos,

Hace diez años comenzaba una de las crisis económicas más devastadoras del último siglo: desde EEUU, escuchábamos algo acerca de unas hipotecas subprime cuya morosidad estaba empezando a repuntar y que según unos pocos agoreros radicales neohayekianos ronpaulianos podía terminar socavando las bases mismas de nuestra economía. A este lado del charco, sin embargo, todo transcurría con absoluta tranquilidad: no sólo disfrutábamos del sistema financiero más sólido del mundo, sino que en un par de años íbamos a superar en renta per cápita a Alemania y, por qué no, a Suiza, Hong Kong y Singapur.

Pero creo que todos tenemos muy claro que la historia no transcurrió exactamente de este modo. La gran recesión vino y nadie, salvo algunos austriacos, supo cómo había sido. Diez años después, esa crisis que jamás iba a llegar no sólo llegó, sino que nos trajo quiebras empresariales, quiebras bancarias, desempleo generalizado o endeudamiento público a mansalva. E impuestos, muchos muchos más impuestos: no creo Montoro vaya a desmentirme en este punto.

Pero la crisis también nos ha traído a dos plagas ideológicas que se han instalado políticamente a la izquierda y a la derecha del antiguamente pensamiento único socialdemócrata: el populismo de izquierdas y el populismo de derechas. O, como se los ha llamado tradicionalmente, el comunismo y el fascismo.

En el Instituto Juan de Mariana, los combatimos a ambos y por el mismo motivo: porque atacan, de raíz, la libertad individual. Acaso porque no nos casamos con ninguno de ellos, sino que buscamos divorciarnos de ambos, al Instituto se le reproche simultáneamente estar al servicio de las todopoderosas multinacionales globales y de ser un submarino cuyo propósito último es infiltrar el “marxismo cultural” en nuestras rectas sociedades occidentales

En realidad, ni lo uno ni lo otro. En el Instituto Juan de Mariana simplemente somos liberales —término amplio y con matices donde los haya— y por eso defendemos la libertad individual frente a todos aquellos que aspiran a conculcarla: “La ética del liberalismo consiste en el respeto irrestricto por los proyectos de vida de otros, esto es, dejar en paz a la gente”. Esta frase, que tan elegantemente describe el núcleo de unas ideas que (creo) todos en esta sala compartimos, es de nuestro homenajeado de esta noche: Don Alberto Benegas Lynch.

La libertad, en efecto, consiste en dejar en paz a los demás: en no encarcelar a los ciudadanos aunque nos pueda disgustar lo que escriben en un autobús; en no impedirles alquilar su casa aunque les estén quitando cuota de mercado a los lobbies de turno; en no limitar que los individuos puedan comprar aquellos productos que deseen, aunque provengan de México o de China; en no rapiñar fiscalmente a la gente por mucho que tenga la osadía de trabajar con dedicación, ahorrar con frugalidad e invertir con acierto; y, por supuesto, en no prohibir la apertura de universidades privadas por mucho que le incordien al burócrata o a la gobernanta de turno.

Desde el Instituto Juan de Mariana defendemos todas estas y muchas otras libertades que día a día destruyen nuestros políticos. Y lo hacemos con suma austeridad, a diferencia del gobierno de España: pocos recursos materiales pero un excelente equipo humano que, con extraordinario esfuerzo, dedicación y entusiasmo, consigue sacar adelante todos nuestros proyectos: la vicepresidenta Raquel Merino, Inés Calzada, José Augusto Domínguez y Gustavo Vargas. Démosles un fortísimo aplauso por el increíble trabajo que han desarrollado este último año.

Durante los últimos doce meses, hemos continuado con nuestras actividades tradicionales: artículos diarios tanto en el Instituto como en la prensa, intervenciones regulares en la radio y en la televisión, conferencias semanales que más tarde editamos y subimos a internet, informes de investigación (el último de los cuales estuvo dedicado, por cierto, a criticar a los movimientos populistas), Liberacción o nuestra universidad de Verano.

Pero también hemos ampliado nuestro abanico de actividades o también hemos modificado sustancialmente las existentes: por ejemplo, en nuestro Congreso de Economía Austriaca hemos optado por incrementar los requisitos para la aceptación de ponencias y este año hemos recibido más de 50 papers; nuestros seminarios de formación intensiva han sido en parte trasladados a la Universidad Católica de Ávila; hemos instituido un nuevo concurso audiovisual para estudiantes, y hoy mismo ya hemos agraciado a los premiados por diseño de camisetas y confección de videos; y también hemos inaugurado un podcast de entrevistas denominado Café Viena.

Pero, sin duda alguna, la gran actividad a la que dedicará buena parte de sus esfuerzos el Instituto a lo largo del próximo año es en la coorganización de la reunión general de la sociedad Mont Pelerin que tendrá lugar en España. Como sabéis, la sociedad Mont Pelerin es la organización liberal más importante del mundo y, por primera vez en la historia, celebrará su reunión general en España. Concretamente en Canarias. El centro de estudios OMMA será la entidad organizadora y nosotros colaboraremos encantados en lograr que este hito en la historia del liberalismo español sea todo un éxito.

La sociedad Mont Pelerin fue constituida hace justo 70 años, al poco de haber concluido la II Guerra Mundial, y con dos enemigos muy bien identificados: el fascismo que había salido derrotado de la contienda pero cuyas ideas nacionalistas seguían contaminando los corazones de gran parte de Europa, y el comunismo que había salido vencedor de la guerra y que iba a expandirse por medio mundo.

Fascismo y comunismo, los mismos enemigos a los que nos enfrentamos hoy. Fascismo y comunismo: los dos enemigos a los que, por cierto, llevan enfrentándose desde hace décadas los liberales argentinos. ¿O qué si no es ese corruptor peronismo salvo una importación de los peores elementos del comunismo y, sobre todo, del fascismo? Nuestro premiado de esta noche, Don Alberto Benegas Lynch, es un campeón de la libertad justamente por su infatigable lucha contra estas dos bestias. Alberto, por favor, ayúdanos a hacer bueno en este caso el lema de Mises: “Nunca cedas ante el mal, sino combátelo con mayor audacia”. Préstanos parte de tu audacia y de tu experiencia para derrotar a estos dos monstruos ideológicos.

Muchas gracias y disfruten de la cena