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EL CASO DE ALFIE EVANS: INIQUIDAD Y MISERIA MORAL

Hace unas semanas (el 28 de abril de 2018), el sistema público de sanidad británico, en colaboración con el poder judicial y la aquiescencia del Ejecutivo, acabó con la vida de Alfie Evans.

Alfie Evans era un niño de menos de dos años aquejado de una enfermedad neurológica considerada como incurable. En contra de la voluntad de sus padres, más allá de la posibilidad de tratamiento que se le había ofrecido en Roma para intentar que su vida siguiera vigente, despreciando la nueva nacionalidad italiana que se le concedió de urgencia y los medios puestos a su disposición para posibilitar su traslado urgente, las autoridades del Alder Hey Hospital de Liverpool, con su Director David Henshaw al frente, desconectaron el lunes 23 a Alfie de las máquinas que lo mantenían vivo, dejaron de alimentarlo y esperaron su muerte.

No es sólo un error médico y un crimen de las autoridades del Hospital; no es sólo una muestra de reiterada incuria judicial (el juez que dictaminó por los padres, en contra de los padres, que Alfie muriera sin remisión se llama Anthony Hayden); no es sólo el general desinterés de los políticos británicos al respecto para forzar una solución que hubiera posibilitado hacer TODOS los esfuerzos para salvar la vida de Alfie: es un conjunto de actos que pone de relieve la catadura, la iniquidad y la miseria del Estado. Un Estado que decide por nosotros, que acota nuestras posibilidades de vivir por nosotros, que tiene como única misión perfeccionar el latrocinio que ejecuta sobre nosotros, para lo que cuenta con las instituciones de todo nivel, empezando por los ayuntamientos y terminando por Naciones Unidas.

Perdemos la libertad; inducen el aborto; potencian la eutanasia; roban el esfuerzo de nuestro trabajo y se rinden ante los enemigos de la Historia de Europa, cuyas raíces son cristianas. Y en cuanto éstas se sequen Europa será aniquilada, no lo duden un momento. En ese esfuerzo aniquilador se hallan por activa o por pasiva (lo de pasiva no es sólo una característica del Ejecutivo español, no vayan a pensar) los gobiernos de los países de la UE con excepción del Grupo de Visegrad más el de Austria, y la Comisión, por supuesto.

Han dejado morir a Alfie, hijo de padres pobres, niño blanco, niño cristiano bautizado, niño de la mayoría silenciosa. Lo hicieron hace dos años con Charlie Gard. Lo harán de nuevo apenas tengan oportunidad, siempre que el coste de hacerlo sea inferior al beneficio. Hasta que el voto los defenestre para colocar en su lugar a quien reoriente, reduzca y revertebre al Estado. Es una situación prerrevolucionaria. Hasta aquí han llegado.

Y para ilustrar con otras palabras este crimen, enlazamos a un excelente artículo de Daniel Herrera https://www.libertaddigital.com/opinion/daniel-rodriguez-herrera/los-jueces-y-medicos-que-quieren-matar-a-alfie-evans-84950/

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