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LA EFEMÉRIDE: 1 DE MAYO DE 2011

El 1 de mayo de 2011, El Papa emérito Benedicto XVI declaró Beato a su antecesor, Juan Pablo II. En algo más de seis años, Juan Pablo II (que falleció el 2 de abril de 2005) fue declarado Siervo de Dios, Venerable, Beato y finalmente Santo (en mayo de 2014). Los dos últimos estadios requerían sendos milagros, que fueron probados a través de una instrucción canónica especial, con asesoría de un comité de médicos y de teólogos.

En relación con esta beatificación transcribo una frase de Benedicto XVI referida a su antecesor, escrita y leída el 1 de mayo de 2011. Se conocían bien, pues Benedicto XVI trabajó durante muchos años, desde que el 25 de noviembre de 1981 Juan Pablo II nombrara al entonces Cardenal Ratzinger prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

“Su profundidad espiritual y la riqueza de sus intuiciones sostenían mi servicio. El ejemplo de su oración siempre me ha impresionado y edificado: él se sumergía en el encuentro con Dios, aun en medio de las múltiples ocupaciones de su ministerio. Y después, su testimonio en el sufrimiento: el Señor lo fue despojando lentamente de todo; sin embargo él permanecía siempre como una «roca», como Cristo quería. Su profunda humildad, arraigada en la íntima unión con Cristo, le permitió seguir guiando a la Iglesia y dar al mundo un mensaje aún más elocuente, precisamente cuando sus fuerzas físicas iban disminuyendo. Así, él realizó de modo extraordinario la vocación de cada sacerdote y obispo: ser uno con aquel Jesús al que cotidianamente recibe y ofrece en la Iglesia”.