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LA EFEMÉRIDE: 17 DE JULIO DE 1566

El 17 de julio de 1566 murió en Madrid Fray Bartolomé de las Casas, de quien hemos hablado, siquiera de refilón, hace quinde días. Fray Bartolomé fue un hombre longevo. Nacido en Sevilla en 1474, autodidacta, embarcó hacia las Indias en 1502 y diez años después fue ordenado sacerdote. Refractario a los abusos cometidos contra los indígenas por los encomenderos (él lo fue, y renunció), comenzó una cruzada contra las Leyes de Indias. Su intención era crear comunidades coloniales agrícolas de indígenas y campesinos castellanos. Propuso asimismo traer esclavos africanos (el hombre de raza negra no era considerado persona a la sazón, ni siquiera para Fray Bartolomé) para sustituir a los indios y que trabajaran los africanos.

Curiosamente, cuando Carlos I propuso un Plan de Colonización basado en las propuestas de Fray Bartolomé, los indios se negaron a aceptarlo y los colonizadores se negaron a aplicarlo. Al año siguiente (1522), De las Casas ingresó en los Dominicos, más proclives a los derechos de los indios que los Franciscanos, adalides de los colonizadores.

La insistencia de Fray Bartolomé en la teoría tuvo eco en la legislación: en 1542, las Leyes Nuevas reflejaron en parte sus planteamientos.  En 1543, De las Casas fue nombrado obispo de Chiapas (actual México). Como si de un trasunto de Fray Girolamo Savonarola se tratara, sus feligreses lo rechazaron (por su rigor moral) y él volvió a Castilla hasta su muerte. En 1551 fue nombrado “Procurador de Indios”. En 1552 publicó su conocida Brevísima relación de la destrucción de las Indias, en la que denunciaba acremente los abusos de la colonización española.

¿Qué nos dice la vida y milagros de Fray Bartolomé de las Casas? Pues sobre todo, que se trataba de un hombre íntegro. Y también, mucho más importante a los efectos de la Historia de España,  que el imperio español protegía y financiaba a sus críticos, no los perseguía por más que sus escritos sirvieran de base para la Leyenda Negra, buscaba la verdad en los debates – que además eran públicos – respetaba los principios morales y propiciaba el equilibrio en sus actuaciones. Hemos perdido esa honradez del poder antañón; intente usted, querido lector, ejercer de Fray Bartolomé de las Casas en nuestros días y verá, con todo y los derechos humanos que adornan los frontispicios de las instituciones estatales todas, lo bien que le va.