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LA EFEMÉRIDE

23 DE OCTUBRE DE 1940

El 23 de octubre de 1940 tuvo lugar en Hendaya una reunión que marcó la Historia de España para los años siguientes. El Jefe del Estado español, Francisco Franco, se entrevistó con el Führer de la Alemania nacionalsocialista, Adolf Hitler. La razón es que éste último quería que España entrara en guerra de su lado, para así inclinar a su favor una balanza estratégica todavía equilibrada. Para lograrlo, recorrió una gran parte de Europa y detuvo su tren privado en la estación de Hendaya.

No lo consiguió, lo que provocó una airada reacción que es bien conocida: “Preferiría que me sacasen las muelas a mantener una nueva conversación con este hombre”. El destino le fue propicio y no hubo más reuniones. Franco ganó; Hitler perdió y murió por su propia mano, en mayo de 1945 en, el bunker de la WilhelmStraße.

Franco había vencido a Stalin en su corporeización del Frente Popular y sabía lo que podía esperar de una nueva guerra. Desde 1938 ya había declarado la neutralidad de España en futuros desarrollos bélicos europeos, que estaban cantados aunque no empezarían hasta el 1 de septiembre de 1939. El Reino Unido no había doblado la rodilla por mar y aire y su hermano mayor al otro lado del Atlántico, los EEUU, entrarían en liza para apoyarle antes o después. Con el previsible dominio del mar por su parte, Franco sólo podía esperar ser bloqueado o invadido. Era suicida aliarse con la Wehrmacht.

Así que, para no enfrentarse directamente con Hitler, utilizó una doble táctica: pedir lo que Hitler no podía darle y diferir la decisión hasta ver mejor el curso de los acontecimientos. ¿Qué no podía dar la Alemania nazi a España? Armas modernas en abundancia y variedad (de las que carecía el Ejército español), alimentos en cantidades enormes (que escaseaban en España y no sobraban en Alemania), derivados del petróleo que España no producía y amplios territorios de las colonias francesas en el Norte de África, que estaban bajo el control de la Francia de Pétain. ¿Hasta cuándo diferir una decisión cuya condición necesaria no se cumplía? En junio de 1941, la operación Barbarroja contra la URSS, el socio de los nazis en la desmembración de Polonia, dejó claro a Franco que esta historia se había terminado para bien: Alemania no atacaría Gibraltar, ni tendría bases en Canarias y en las plazas españolas del Norte de África, ni entraría en el territorio peninsular. España podría recuperarse de una guerra civil devastadora de por sí y no habría más muertos por la guerra, cualquiera que fuese.

Esta fue una difícil victoria para Franco y para España. Y lo fue contra el dueño de media Europa, de la misma manera que la anterior lo fue contra el dueño de la otra media. No está mal.