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LA EFEMÉRIDE

6 DE NOVIEMBRE DE 1936

Durante la noche del 6 de noviembre de 1936 y la madrugada del día 7, milicianos frentepopulistas (más concretamente del PCE, del PSOE y de la UGT) a las órdenes de Santiago Carrillo iniciaron una carnicería que sólo se detendría el 4 de diciembre, más de cuatro mil (4.000) muertos después. Las personas asesinadas, algunos de los cuales eran niños, fueron ametralladas en su mayoría en Paracuellos del Jarama, una población entonces minúscula al estenordeste de Madrid, aunque algunos lo fueron en otros parajes del término municipal de Torrejón de Ardoz.

La matanza se gestó tiempo atrás. Mijail Koltsov, consejero soviético enviado a España por el Politburó dirigido por Stalin, tenía claro que una hipotética quinta columna de profesionales, técnicos, religiosos, militares y en general personas de la clase media conservadora y cristiana constituían una grave amenaza para el gobierno del Frente Popular en un momento en el que el ejército de Franco podía romper el frente y entrar en Madrid. Así, dispuso que se sacaran (de ahí el término sacas con que se conoció el procedimiento) de las cárceles madrileñas a quienes estaban en ellas por las detenciones que se habían realizado con anterioridad (muchas sin acusación formal) y que se los matara sin más trámite. Es lo que un ciudadano no cómplice – y los cómplices también, pero más tarde – puede esperar de un Frente Popular en el poder.

Había que acabar con ellos (para un comunista, acabar con alguien es un eufemismo. Recuérdese que Stalin definió el genocidio en Ucraina – no es una errata: se trata de Ucraina y no de Ucrania; lo habitual es llamarla por un nombre erróneo proveniente de una transcripción de la lengua francesa – y Rusia central conocido por Holodomor como “acabar con los kulaks como clase social”. Lo hicieron mediante el terror, una de sus dos armas tradicionales, y el crimen directo. Asesinaron a en torno a los 10 millones de personas, pues no hay acuerdo al respecto. Stalin se explicaba así: “una muerte es un drama; un millón de muertes es una estadística”) y de hacerlo se encargó Carrillo, quien ese mismo día 6 se había pasado en masa con las Juventudes Socialistas Unificadas al Partido Comunista.

Los miembros del partido, en ausencia de un Gobierno como tal, que había huido hacia Valencia, controlaban los mecanismos de seguridad de la República en Madrid. Filtraron los ficheros de las cárceles madrileñas (Cárcel Modelo, Porlier, San Antón, Ventas) y ejecutaron las órdenes de Moscú.

Queda claro que el inspirador del genocidio fue Koltsov y el ejecutor fue Carrillo, quien luego sería perdonado por muchos de los descendientes directos de los asesinados y absorbido políticamente por el Régimen de la Transición.