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PRINCIPIOS

El Centro Diego de Covarrubias defiende una sociedad basada en el concepto indivisible de la libertad de la persona, fundamentada en tres pilares.

1º. Un sistema económico de mercado. Es decir, una economía de libre mercado y libre empresa que se deriva de la existencia de derechos de propiedad bien definidos y debidamente protegidos por la ley. La economía de mercado constituye la forma más eficaz, eficiente y moral, para combatir la pobreza y crear riqueza, empleo y bienestar. El mecanismo de libertad de precios y beneficios es el instrumento óptimo para asignar los recursos escasos de forma eficiente.

2º. Un sistema político democrático. Basado en la separación de poderes, la igualdad ante la Ley, el respeto de los derechos constitucionales de las minorías y la garantía del derecho a la vida, incluida la del concebido y aún no nacido, la propiedad y las libertades personales (de expresión, educación, religión, desplazamientos, residencia, etc.) que derivan del Derecho Natural.

3º. Un sistema moral y cultural pluralista. Basado en los principios éticos y culturales de la civilización judeo-cristiana y greco-romana. Estos principios definen el sistema de valores que actúa como marco en el que se desenvuelven los otros dos pilares. En resumen, el sistema que defiende el Centro Diego de Covarrubias está basado en el respeto absoluto a la libertad y dignidad del ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, e individualmente único.

El individuo tiene una naturaleza social que le impulsa a asociarse libremente con otras personas para la consecución de distintos objetivos, desarrollando instituciones sociales de la sociedad civil, especialmente la familia, institución natural y fuente primaria de los valores morales y culturales de la sociedad. Estas instituciones sociales no son creadas ni derivan su legitimidad del Estado.

Al contrario, éste debe respetar su autonomía y facilitar el marco necesario que asegure el funcionamiento libre y ordenado de todas las instituciones sociales en sus ámbitos respectivos. El Estado ejercita su responsabilidad de acuerdo con el principio de subsidiariedad evitando interferir con el funcionamiento de la libre iniciativa de las personas en el mercado, en la economía y en la política. En este sentido tiene funciones claramente definidas como la Justicia, la Defensa, la Seguridad, la supervisión de las reglas del mercado, la defensa de la propiedad privada, la vigilancia del cumplimiento de los contratos, la garantía del mantenimiento de una red básica de solidaridad social y la garantía de la provisión de los bienes públicos fundamentalmente a través de la iniciativa privada.

Consideramos el cumplimiento de estos principios como el mejor medio para crear riqueza reducir la pobreza y elevar el bienestar de toda la sociedad.