LA EFEMÉRIDE – 8 DE ENERO DE 1879

La más notable efemérides del día se refiere a la muerte del General Baldomero Espartero, debelador del carlismo, dos veces Presidente del Gobierno y una vez Regente (1841-1843) tras hacer abandonar el puesto a la Reina María Cristina, quien previamente le había nombrado Presidente del Gobierno (1840), cargo que volvió a ocupar entre 1854 y 1856, durante el llamado Bienio Progresista.

Combatió contra el francés (1808-1814), contra los independentistas americanos (1815-1824), contra los carlistas (Primera Guerra, 1833-1840), contra O´Donnell y frente a los alzamientos de Sevilla y Barcelona, que bombardeó por mediación del General Van Halen. Lo que no hizo, a pesar de que esa era su idea primigenia, fue profesar como sacerdote: al desencadenarse la Guerra de las Independencia, abandonó esa vía y se decantó por las armas.

Fue profundamente liberal, eventualmente masón y un verdadero caudillo popular cuyo prestigio (así como su ascenso social, pues nació como hijo de un carretero en Granátula, -Ciudad Real- y llegó a ser todo lo anterior y además, conde de Luchana, duque de la Victoria, Duque de Morella, Vizconde de Banderas, Virrey de Navarra, Grande de España y hasta Alteza Real como Príncipe de Vergara) admite pocas comparaciones en la Historia de España.

Fue valeroso en el combate, autoritario, severo en la disciplina y hasta dictatorial en sus formas, lo que le granjeó alguno de sus mayores sinsabores. Se exilió durante 5 años al Reino Unido y durante seis se recluyó en Logroño, ciudad natal de su acomodada esposa. Como Cincinato, fue llamado de su retiro en 1854 para presidir de nuevo el Gobierno.  Menos ambicioso que capaz, renunció al trono de España que le ofreció el General Juan Prim (siempre con la inexcusable aceptación de las Cortes) tras la caída de Isabel II (1868) y antes del advenimiento de Amadeo de Saboya.

Con todo, gozó en vida de un incomparable prestigio. Ello motivó que tanto Amadeo de Saboya como Estanislao Figueras y el mismo Alfonso XII se desplazaran a Logroño a consultas. Nunca se dio un caso similar en España.

El 8 de enero de 1879, en Madrid, llegaba a su fin una vida plena al servicio del ejército, del Estado y de la Corona.

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