LA CARTA DE LOS MARTES – 5 DE MARZO DE 2019

Queridos amigos:

El pasado 27 de febrero celebramos una jornada sobre lenguaje y corrección política en la que nos acompañaron Manuel Chaure, Luis del Pino, Cristina Seguí, Mario Noya y Javier Benegas, actuando como moderador Diego Sánchez de la Cruz. Si les digo que fue un éxito de crítica y público, ¿me creerán a pesar de lo manido del resumen? Estuvieron brillantes, como son ellos. Los asistentes se divirtieron a modo. Fue una bocanada de aire fresco frente a las manipulaciones del lenguaje a que nos tienen acostumbrados los medios apesebrados.

Frente a las falsedades habituales en prensa, radio y televisión, ante la machacona y abundantemente financiada propaganda progre, contra los intentos de aplastamiento de los discrepantes mediante la imposición del pensamiento único, muchos de nosotros levantamos la cabeza y plantamos cara al descerebramiento inducido. Hay armas; tenemos tres Cuadernos en cartera y dos libros de nuestra Colección Cristianismo y Economía de Mercado en prensa. Presentaciones conferencias, vídeos (por venir). No estamos solos. Libertad Digital, Disidentia o ACTUALL son tres casos de medios que se alzan contra la corrección política. Provistos de inteligencia y valor a partes aproximadamente iguales ellos y otros más (aunque no muchos) dan la batalla de las ideas y el lenguaje. Y contrarrestan los silencios de la mayoría de los medios, sus sistemáticas y deliberadas (de algo hay que vivir…) ocultaciones de la realidad, que implican la desaparición del escenario de los valores y sus protagonistas, quienes se han visto excluidos de las publicaciones y las emisiones.

Por cierto, ACTUALL ha traído a la palestra muy recientemente una oportuna mención al libro de Elisabeth Noelle-Neumann titulado «La espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social» (1977). Elisabeth Noelle-Neumann fue una politóloga nacida en Berlín en 1916, donde estudió periodismo, tras de lo cual siguió con Filosofía (Königsberg) y con Historia (Múnich). Ya en los EEUU, se doctoró en periodismo en la Universidad de Missouri. Fue asesora de los cancilleres Konrad Adenauer, Helmut Kohl y Angela Merkel, así como una experta demóscope[1].

Se la conoce académicamente, sobre todo, por su teoría sobre la formación de la opinión pública, formulada en el texto mencionado arriba. La tesis consiste en que la mayoría intenta de forma natural reducir a la minoría al silencio, manipulando el miedo del individuo al aislamiento social y su carácter acomodaticio ante las opiniones que percibe como mayoritarias o consensuadas.

La espiral se basa en que la opinión dominante (percibida como vencedora) genera un efecto de sumisión por parte de la población discrepante, que observa cómo su propia opinión se ve ensombrecida por la opinión mayoritaria. Según Noelle-Neumann, la adhesión a las grandes corrientes de opinión es un acto reflejo autoprotector que libra al minoritario del aislamiento, el silencio y la marginación. Para Noelle-Neumann, la espiral del silencio crece hasta que se topa con un “núcleo duro” de individuos que se reafirma en sus opiniones contrarias a las dominantes y no cejan en el empeño de que su voz sea escuchada. En ese momento, la tendencia de la opinión pública empieza a cambiar.

Vamos a cambiar de tercio, jerga taurina donde las haya. Vaya por los amantes de la tauromaquia: no están solos.

Lo que viene ahora es un ejercicio de análisis extraordinariamente oportuno. La prueba es que, al terminar el artículo del que vamos a hablar, todos sabemos.

El 28 de febrero de 2019, José Luis Puerta, médico y doctor en Filosofía a quien conozco y aprecio, publicó en ‘El Mundo’ una pieza brillante y omnicomprensiva titulada «Líderes narcisistas» (“Hoy, lo que se conoce como trastorno narcisista de la personalidad (TNP) es una entidad clínica”) que aqueja a no pocos de los políticos de siempre, acerca de cuya vida (maquillada) y milagros (poquitos) somos informados y engañados un día sí y otro también, pues así es la colusión entre medios y política que rige en nuestros días.

Comparto cuanto dice pero tiendo a pensar que no va más allá para no desvelar en toda su crudeza la verdadera situación de tantos iluminados de la acción política que, integrados siempre en partidos de masas que detentan el gigantesco poder que la Constitución les otorga, caen de lleno en la psicopatía (Psicopatía DRAE: “Anomalía psíquica por obra de la cual, a pesar de la integridad de las funciones perceptivas y mentales, se halla patológicamente alterada la conducta social del individuo que la padece”).

Pues sí, en efecto. Echen por favor un ojo rápido a los casos más señalados que les son familiares y observarán cuán ajustada es esta definición a muchos de los comportamientos de los sedicentes líderes políticos que se enseñorean de (nuestras) vidas y haciendas sin más restricción que escasas y esporádicas actuaciones de tribunales dispersos.

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La frase de la semana:

La frase de hoy es de José María Gil-Robles y Quiñones (1898-1980), nacido Gil Quiñones), líder del partido Acción Popular, miembro de la CEDA con cuya aparición hemos iniciado esta carta. Al final de su vida, Gil-Robles mantenía la lucidez que siempre le caracterizó. En una grabación (que no puedo anexar por su peso pero que envío a nuestra web para que pueda ser escuchada) realizada muy a finales de los años 70 del siglo XX, Gil Robles señalaba las tres fallas que a su juicio llevaba en su seno la Constitución de 1978. Siendo las tres ciertas, como se ha comprobado cuarenta años después, transcribiré tan sólo la tercera:

“La Constitución establece unos mecanismos de relación entre los poderes del Estado que acabarán porque no exista en España una democracia sino una partitocracia, es decir, el triunfo de los partidos políticos y de hecho, el triunfo de la minoría que mangonea esos partidos a base de una mayoría de diputados sumisos y transigentes y una opinión pública totalmente marginada”.

Lo clavó. Un abrazo


[1] La palabra no está aceptada en la RAE, pero decir arúspice se me hacía muy cuesta arriba. Primero, porque históricamente se refería siempre a un varón y segundo, porque en la época se trataba de interpretar los intestinos de un ave sacrificada al efecto. Pilla lejos.

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