LA CARTA DE LOS MARTES – 26 DE MARZO DE 2019

Queridos amigos:

El 26 de marzo de 717, en Asturias, 519 nobles locales proclamaron a Don Pelayo primer rey de Asturias. Don Pelayo reinó durante 19 años. Frenó la expansión de los musulmanes hacia el norte, comenzó la Reconquista y estableció las bases de la futura España.

La Reconquista no fue cosa de un día. Se trató de un lapso de 781 años, los transcurridos entre la conquista por parte de los Omeyas de la mayoría de la Hispania visigótica (711) y la irreversible caída del reino nazarí de Granada ante los Reyes Católicos en 1492.

La Reconquista comenzó con la batalla de Covadonga (718 ó 722), la primera victoria fehaciente de las tropas cristianas en el territorio peninsular de Iberia desde la invasión militar árabe-beréber iniciada en 711. En la batalla, un pequeño destacamento astur, liderado por Don Pelayo, derrotó a la guarnición islámica acuartelada en Gijón, encabezada porMunuza, quien mandaba las tropas invasoras del norte de la península. Tras la derrota en Covadonga, Munuza huyó con los hombres que le restaban, intentando rebasar el puerto de la Mesa y acceder a la meseta. No lo lograron. Don Pelayo y los suyos les dieron alcance antes, infligiéndoles una definitiva y completa derrota y dando muerte a Munuza.

Hecho esto, Don Pelayo entró en Gijón sin hallar oposición alguna. No sólo eso: la noticia de la victoria saltó las montañas y atravesó los valles, actuando como catalizador de una gran leva de hombres cristianos dispuestos a pelear contra el moro.Así, tal día como hoy se consolidó el Reino de Asturias, núcleo generador del empuje inicial de la Reconquista que abocó a la España unida. La primera capital del reino astur fue Cangas de Onís, la segunda Pravia y finalmente la capitalidad pasó a Oviedo estando al frente del reino el Rey Alfonso II.

Me llega una convocatoria de interés. Es una actuación conjunta de la Fundación Villacisneros, el CEU y la Fundación Valores y Sociedad, con la colaboración de QVEREMOS. El día 2 de abril, a las 19:30, en el Auditorio de la Mutua Madrileña (acceso desde la C./ Eduardo Dato 20, Madrid), intervendrán Esperanza AguirreAlejo Vidal-Quadras y Francisco Vázquez, quienes no precisan presentación. Moderará Isabel San Sebastián. Confirmaciones de asistencia, en el enlace.

Hay más; en el marco del Aula Política del Instituto de estudios de la Democracia del CEU tendrá lugar, el jueves 4 de abril de 2019 a las 19:30 horas, una ponencia titulada “Inconveniencia de las Comunidades Autónomas». Presentará el ex Ministro Ignacio Camuñas Solís. Será en la Sala Isidoro Martín del Colegio Mayor San Pablo, C/ Isaac Peral 58 (Madrid).

Asimismo y por fin, tengo el placer de anunciarles que el libro del profesor Dalmacio Negro titulado “La tradición de la libertad”, número 9 de la Colección Cristianismo y Economía de mercado del Centro Diego de Covarrubias, va a ser presentado en el Centro Riojano, Sala de la Lengua, el día 13 de mayo de 2019 a las 19:00 horas. Como es lógico, lo hará el propio autor, a quien acompañaremos un nutrido grupo de miembros del CDC y cuantos de ustedes estén interesados, hasta completar el aforo, que tampoco es muy grande. No se lo pierdan. Enviaremos convocatoria esta misma semana, para que puedan confirmar su presencia.

Antes de entrar en materia debo referirme a un malentendido que propicié en la carta del martes 19 de marzo con la siguiente frase: “Si adoptar el Euro fue un error criminal deliberado con finalidad imperial, la unificación fiscal supondría la dilución en el magma globalista de los estados miembros de la UE como tales.” Algunos buenos amigos me han hecho notar que sólo el Euro nos salva – de momento – de las tradicionales políticas domésticas que se hubieran aplicado en distinto contexto en materia de ampliación de la base monetaria, manipulación de los tipos de interés, monetización de la deuda y otras lindezas socialdemócratas al uso.

Cierto. Sin las restricciones que establece la política monetaria de la UEM, nuestros alunados líderes (dícese) sucumbirían probablemente a la tentación de desarrollar políticas inflacionistas que darían al traste con lo que resta de opciones de crecimiento de la economía española. Eso es así tanto como es cierto que instaurar el Euro fue un error, habida cuenta de que no se daban las condiciones de área monetaria óptima para establecerlo. Tan cierto es eso como que abandonar el Euro voluntariamente sería una catástrofe sin precedentes en la historia reciente. No podemos entrar en confusiones culitemporales de ese orden. Malo fue entrar, malo sería salir. Que quede claro ahora ya que no pude dejarlo así cuando debía.

Otros igualmente buenos amigos me reprochan la utilización del adjetivo criminal asociado a la creación del Euro. Pues yo sostengo lo dicho y verán por qué. Las consecuencias del hundimiento de varias economías frágiles de la zona Euro, resultado indirecto de su integración en la moneda única y directo de la crisis financiera de 2007, con sus secuelas de ruina, crisis, miseria, paro y los consiguientes costes humanos, sólo pueden ser calificadas – como poco –  de criminales. Y todavía lo son más si se recuerda que la implantación del Euro se hizo contra toda expectativa de racionalidad financiera. Se hizo para consolidar un poder vicario y convertirlo en autónomo. Dios confunda a quienes lo propiciaron e implantaron pero no se confunda y les dé su merecido.

En el mundo de nuestros días, la cisura entre comunismo (o socialismo, como fase anterior, según planteamientos marxianos) y capitalismo ha sido abiertamente reemplazada por la más antigua y temporalmente opacada de Cristianismo frente a Islam. La inquina revolucionaria hija de la Ilustración, tamizada por los desórdenes de 1848 y madurada en 1917 en la Rusia imperial, murió por consunción de su matrona soviética en 1991. Tal parecía como si la Historia del mundo hubiera terminado con la victoria de uno de los contendientes. Que se lo digan a Francis Fukuyama, prematuro heraldo de tal hipótesis.

No era así, como sabemos. Lo puso de relieve el atentado de las Torres Gemelas, por resumir en éste el golpe del 11 de septiembre de 2001. Y ese fue sólo el principio de una escalada cuyo final no se entrevé.

El huevo de la serpiente ha eclosionado en la vieja Europa y esta vez, el fruto no es el anarquismo, ni el socialismo, ni el comunismo, ni el nacionalsocialismo. Es el islamismo, que sólo busca la destrucción de su enemigo ancestral, al que considera infiel. La Cristiandad, basada en una religión que reivindica simultáneamente el amor, la Fe y la razón (ese postulado irrepetible en la historia de las religiones) está frente a su Némesis, que avanza impertérrita en todos los estados que no plantan cara con la necesaria convicción. Europa cede espacios en las ciudades a una indisimulada invasión teñida de incesantes manifestaciones de brutalidad e intolerancia.

Norteamérica parece mesmerizada por la agonía que se la viene encima y sus élites se deslizan por la pendiente de la autodestrucción. África es presa fácil y en Asia del este, sólo la pujanza de la RP China y de la India, ésta permanentemente enfrentada con el otro gran jirón imperial británico, mantiene el tipo. Al oeste del continente, Israel está en guerra desde 1948, presa fácil de la iniquidad de la ONU pero imbatida en su certeza.

En términos generales pero decisivos, cada estado tiene dentro de sí una quinta columna que facilita la expansión del Islam.

La frase de hoy no es una frase (sino varias dentro de un largo párrafo) ni es reciente, pero está de plena actualidad. Forma parte del discurso pronunciado el 12 de septiembre de 2006 en Ratisbona por el gran Papa Benedicto XVI. Refiere el diálogo que el emperador bizantino Manuel II Paleólogo mantuvo en Ankara el año 1391 con un persa sobre el cristianismo y el islam, y sobre la verdad de ambos.

“El emperador (Manuel II Paleólogo) explica luego minuciosamente las razones por las cuales la difusión de la fe mediante la violencia es algo insensato. La violencia está en contraste con la naturaleza de Dios y la naturaleza del alma. «Dios no se complace con la sangre —dice—; no actuar según la razón es contrario a la naturaleza de Dios. La fe es fruto del alma, no del cuerpo. Por tanto, quien quiere llevar a otra persona a la fe necesita la capacidad de hablar bien y de razonar correctamente, y no recurrir a la violencia ni a las amenazas… Para convencer a un alma racional no hay que recurrir al propio brazo ni a instrumentos contundentes ni a ningún otro medio con el que se pueda amenazar de muerte a una persona».

Si el lector quiere leer el discurso completo, lo puede encontrar en este enlace.

Un abrazo

José-Ramón Ferrandis Muñoz

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