LA CARTA DE LOS MARTES – 9 DE ABRIL DE 2019

Queridos amigos:

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La Efeméride

El sábado 9 de abril de 1977, el entonces presidente del Gobierno de España, Adolfo Suárez González, aprovechando la celebración de la Semana Santa y el consiguiente bajo nivel de atención política y mediática, legalizó al Partido Comunista de España, liderado por Santiago Carrillo Solares.

La iniciativa, largamente preparada en la sombra por los dos políticos y sus equipos, desencadenó una fuerte reacción en diversas instancias. Recordemos algunos elementos del entorno social y político de la época.

Desde el punto de vista de los sectores menos proclives al desmantelamiento del régimen de Franco, este paso se vio como una abierta traición al Régimen y como tal fue recibida y combatida, siquiera dialécticamente. Dentro de ese grupo, los militares en el gobierno, cercanos todos ellos al General Francisco Franco, eran de los más significados.

Desde la perspectiva del PCE y el PSOE, integrantes junto con otras entidades similares de sendos organismos denominados Junta Democrática y Plataforma de Convergencia Democrática (que confluyeron en Coordinación Democrática[1]), la reacción fue distinta. La del PCE fue de cosmética frialdad para evitar reacciones en contra. El PSOE tomó distancia rápidamente, pues ya había celebrado su XXVII Congreso en Madrid (diciembre de 1976) y sido legalizado en febrero de 1977. Su estrategia pasaba por enfrentarse a la UCD, partido de Adolfo Suárez.

Recuérdese que tanto el GRAPO (Grupo de Resistencia Antifascista Primero de Octubre) como la ETA habían atentado recentísimamente contra civiles y militares, cobrándose 4 muertos (1975) el primero y 18 (1976)  la segunda, secuestros aparte.

El Jefe del Estado, el Monarca Juan Carlos I, apoyó la iniciativa de Suárez. Y por su parte, la inmensa mayoría de la población española no tomaba parte activa en este proceso pero lo contemplaba llena de interés.

Con esta iniciativa de orden político/institucional, el penúltimo Ministro Secretario General del Movimiento Nacional, nombrado tras cesar José Solís Ruiz en diciembre de 1975, daba un paso decisivo para la materialización del manido y manoseado concepto de reconciliación, que en la práctica llevaba años viviéndose cotidiana y profundamente pero no se había visto ultimado con un gesto de esta índole. Y la índole era una concesión unilateral total del Gobierno y del Estado al partido que, dirigido por personas próximas y subordinadas al PCUS[2], había procurado una sangrienta revolución a la manera soviética en España y mantenido en constante retirada la guerra civil durante tres años, el último a la espera de que estallara la II Guerra Mundial.

A cambio, el PCE (su Secretario General hablaba por todos: la disciplina monolítica era la norma en el PCE) concedió la aceptación de la bandera y de la figura del Rey como Jefe del Estado.

El gesto/broche de Adolfo Suárez siguió a la Ley de Reforma política[3] en enero de 1977 y a la disolución del Movimiento Nacional. Ambas iniciativas garantizaron que la transición política se haría “de la Ley a la Ley”. El posterior Referéndum de 15 de diciembre de 1977 fue respondido afirmativamente por el 94,17% de los participantes en la votación. Un nuevo régimen había nacido.

Estaba yo intentando encontrar en alguna parte del mundo un ejemplo, por pequeño que fuera, de Gobierno de cualquier Partido Comunista o análogo que hubiera renunciado a mantener su hegemonía excluyente para dar paso a estructuras partidistas frontalmente opuestas a las suyas, pero no lo he encontrado. Si el lector lo consigue, por favor, que me lo haga saber. Tengo gran interés.

Y con esto termino de glosar tan importante efemérides para entender la situación de la España actual.

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Eventos

Tenemos preparado para editar en breve un nuevo libro, que será el nº 10 de nuestra colección Cristianismo y Economía de Mercado. Su título es “Campeones de la libertad”, refiriéndose a los maestros de la segunda escolástica española. En un conjunto de artículos que, al acogerse al formato libro, se convierte en un prontuario de gran interés para su consulta. Su autor, León Gómez Rivas, es Doctor en Historia Moderna y en Economía por la Universidad Complutense. Trabaja como Profesor Titular en la Universidad Europea de Madrid, impartiendo las asignaturas de Historia y Pensamiento Económico. Y es miembro del Centro Diego de Covarrubias (CDC).

Por otro lado, cada vez falta menos para la presentación de La Tradición de la Libertad, el nuevo libro de Dalmacio Negro, que también será editado por el CDC. Recuerden: el acto tendrá lugar el lunes 13 de mayo, a las 19:00 horas, en la Sala de la Lengua del Centro Riojano de Madrid (Calle Serrano, 25). Habrá tiempo para homenajear al autor, conocer las claves de su obra y compartir un vino español y unos aperitivos en buena compañía. Para reservar plaza, envíen un correo acentrocovarrubias@gmail.com Cada vez hay más confirmaciones, de modo que cuanto antes nos anuncien su asistencia, mejor, dadas las limitaciones del aforo.

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Hoy podemos hablar, siquiera un poco y por encima, de las Comunidades Autónomas. Su creación se remonta a la Constitución de 1978. En su Título preliminar, Artículo 2, reza así:

“La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidadde la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”. A mayor abundamiento, en su Título VIII, Artículo 143.1 dice: “En el ejercicio del derecho a la autonomía reconocido en el artículo 2 de la Constitución, las provincias limítrofes con características históricas, culturales y económicas comunes, los territorios insulares y las provincias con entidad regional histórica podrán acceder a su autogobierno y constituirse en Comunidades Autónomas con arreglo a lo previsto en este Título y en los respectivos Estatutos.”

¡Qué necesidad…!

El catálogo de desventuras educativas, sanitarias, financieras, políticas y sociales es enorme y no podemos reflejarlo aquí. La conclusión a la que es fácil llegar, a menos que uno pertenezca al elenco de favorecidos por el cáncer + metástasis que constituyen las Comunidades Autónomas desde su concepción, es que ha sido un error gigantesco, a tal punto que puede, por sí mismo, dar la puntilla a la Nación española (y si usted, lector, llama a España estepaís, es probable que no pueda inteligir lo que digo. Ya lo lamento). Veamos, por razón de la brevedad de una carta semanal, algún aspecto del fenómeno.

En enero de 2019, el Presidente de Honor del CDC, Catedrático emérito D. Juan Velarde Fuentespublicó en el diario El Mundo un esclarecedor artículo titulado “Las Comunidades Autónomas (CCAA) han roto el mercado español”. La frase que titula el artículo es lapidaria. Las CCAA han roto la unidad de mercado, principio básico de una nación, primero y de cualquier unión aduanera, después. Una locura. Una mamarrachada propia de políticos ignaros que buscan únicamente la pitanza de ellos mismo, de sus próximos y de los partidos políticos en los que se encuadran.

Hay enfoques analíticos de raigambre política que tocan el asunto de las Comunidades Autónomas, pero se refieren al origen del mal, y éste es el exceso de confianza en las estructuras políticas y partidistas nacionalistas vascas y catalanas, al alimón con la desidia del Gobierno Central. Uno de los artículos es de Alfonso Basallo y otro de ellos corresponde a Rosa Díez. En ambos casos se menciona la Ley de Reforma política que constituye el núcleo de la efemérides de hoy y eso me permite cerrar el círculo aceptablemente.

Como colofón, un texto breve, como todos los suyos, del imprescindible Amando de Miguel. Siempre preciso, siempre acertado, siempre valiente. No es fácil.

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La frase de la semana

La frase de hoy corresponde al Evangelista San Mateo. La traigo a la Carta porque se aproximan las elecciones generales. La frase está en negrita (son dos versículos), pero como el Capítulo integra varios versículos, los transcribo todos: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis”. Mateo, Capítulo 7, versículos 15-20.

Un abrazo

José-Ramón Ferrandis Muñoz

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[1] No se sorprenda el lector por la proliferación del adjetivo Democrático. Recuerde la correlación entre el nombre de la RDA (República Democrática Alemana), y el tenor de su régimen dictatorial: pues eso.

[2] Ese acrónimo se refiere al Partido Comunista de la Unión Soviética, quien, con todo, no ha sido la organización más criminal de la Historia de la Humanidad. Se ha visto superado ampliamente por el PCCh, quien resultará familiar al lector; se trata del partido actualmente en el poder (desde 1949) en la República Popular China.

[3] Esta última Ley Fundamental, en su fase de borrador, fue aprobada en las Cortes el 18 de noviembre de 1976 por el 81% de los procuradores. Habían pasado 364 días desde la muerte de Franco.

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