LA CARTA DE LOS MARTES – 4 DE JUNIO DE 2019

LA CARTA DE LOS MARTES – 4 DE JUNIO DE 2019

No sólo hemos ralentizado hasta cifras de no retorno los nacimientos en España. Hay otra realidad, la del suicidio, que pasa de puntillas por fuera del discurso de nuestros descuidados representantes políticos, sean legisladores, reguladores, ejecutivos o mediopensionistas. Total, a ellos no les van a pillar las consecuencias.

Queridos amigos:

El 4 de junio de 1937, la España llamada nacional velaba la muerte acontecida el día anterior, en accidente de aviación, del General Emilio Mola Vidal. El avión en que viajaba (un Airspeed AS.6 Envoy, bimotor de ala baja) junto con otros militares entró en una zona con orografía complicada en el nordeste de la provincia de Burgos. La tormenta (o la niebla, según otros testimonios) que se había desatado provocó que el avión capotara.

Moría así el Director del Alzamiento Nacional, un hombre que fue expulsado del Ejército en 1932 por Manuel Azaña al hilo del golpe de Estado del General José Sanjurjo Sacanell. Fue amnistiado y reintegrado al Ejército en el período de gobierno de Alejandro Lerroux (1934). En 1936, el gobierno del Frente Popular lo recluyó en Pamplona para eliminar su potencial peligro golpista desde su posición en Marruecos, pero paradójicamente consiguió acercarlo al núcleo coordinador del alzamiento de 18 de julio.

Mola tuvo una fulgurante carrera militar. Ascendió a General con 42 años de edad y en los últimos meses de la Monarquía de Alfonso XIII fue Director General de Seguridad. Desde Pamplona complotó reiteradamente hasta que el asesinato de José Calvo Sotelo sirvió de detonante para el estallido del golpe, que Mola había concebido rápido. No fue así: los generales Fanjul en Madrid y Goded en Barcelona no lograron triunfar y la Guerra Civil española duró algo más de dos años y siete meses. Durante casi el primer año de lucha, el General Mola asumió diversas responsabilidades, incluidas el fallido intento de entrada en Madrid y el ataque a las posiciones nacionalistas en el entorno de Bilbao.

Pedro Fernández Barbadillo explica así la vida del General Mola.

Siempre se ha dicho que Francisco Franco fue un hombre de suerte. Se le atribuía contar con la baraka, nombre que significa bendición, carisma o gracia divina en el lenguaje prevaleciente en el norte de África, donde inició su carrera. Le respetaron las balas (menos una). Los atentados (el de su primo Ricardo de la Puente Bahamonde no se materializó) no lo encontraron. Sus contrincantes (Sanjurjo y Mola) le dejaron el campo libre para acaudillar la Guerra Civil, falleciendo ambos en sendos accidentes de aviación. Gobernó la nave española con fortuna y acierto, superando el hambre, el bloqueo y la enemiga de Occidente (salvo Portugal y Argentina), llevando a España a un milagro económico análogo al alemán o el japonés. Superó todas las pruebas que la vida le puso por delante y murió octogenario en la cama. Y para más INRI, una vez muerto, enterrado y ocupado su lugar en la Historia, ha tenido la inmensa fortuna de que los peores de entre nosotros lo odien a rabiar.

Enlazo sin más dilación, por alusiones, con este delicioso listado no exhaustivo de Amando de Miguel, quien con su maestría habitual nos introduce en un universo que a veces parece como si estuviera al otro lado del espejo. Y no es así: todos estamos de este lado y la Historia es la que es.

Antes de continuar, un mea culpa. La semana pasada llamé François a Emmanuel Macron. Y lo grave es que no lo dudé un instante. Va a ser que se me parece tanto a Mitterrand, en su altivez, desprecio y abundantes errores, que lo llamé por el nombre de pila de su lejano antecesor en la Presidencia. Lo dicho, perdóneseme.

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Les participo de un evento de interés. El Presidente de la Fundación Universitaria San Pablo CEU Alfonso Bullón de Mendoza y Gómez de Valugera, invita al Acto de Fin de Curso del Aula Política del Instituto de Estudios de la Democracia de la Universidad CEU San Pablo, en el que se dará a conocer el documento titulado “Propuestas urgentes a la Nación” y se procederá a la entrega de los Premios al Mérito en Defensa de España.

El acto tendrá lugar el martes 11 de junio de 2019 a las 19:00 en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad, C/ Julián Romea, 23. 28003 Madrid, telf.: 91 456 84 07. Para asistir, envíen un correo electrónico a: id@ceu.es.

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Ya hemos completado casi dos tercios del aforo disponible para el evento que dedicaremos al 60 Aniversario del Plan de Estabilización de 1959. Será el 27 de junio en la Fundación Rafael del Pino (Calle Rafael Calvo, 39) y tendrá lugar a las 19:00 horas. Los protagonistas: Juan Velarde y Carlos Cuesta. Reserven su plaza en centrocovarrubias@gmail.com y no se pierdan nuestro último evento antes del verano.

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Estamos todos tan bien que no puedo por menos que volver a hablar del Estado de Bienestar. Ustedes ya saben cómo funciona esto. Unos políticos (gente con muchos escrúpulos, ya saben, a pesar de que el noble arte de gobernar tiende a hacer perder la perspectiva ética) biempensantes deciden que el mundo es injusto. Eso es evidente. La vida lo es.

Siendo así y estando todos de acuerdo al respecto, hay que hacer algo. Ese algo no discurrirá nunca por caminos de libertad sino por los de intervención, porque el político, que está en lo más alto de la escala social, sabe. Y los demás no sabemos. Y como él (o ella, perdónenme este rasgo de machismo implícito, que obedece sin duda a los tiempos en que me ha tocado vivir) sabe, actúa.

Para actuar hacen falta recursos financieros y el político sabe que éstos vienen de los impuestos o del endeudamiento, que al cabo se resume en más impuestos. Así que, ni corto ni perezoso, eleva, inventa, multiplica y extiende la presión impositiva sobre los ricos (lo pongo en cursiva porque se trata de una licencia conceptual) para que parte de sus recursos pasen por fuerza al Estado. Esta es la primera parte contratante.

La segunda parte contratante es gastar esos recursos para que los pobres (también en cursiva, por la misma razón) mejoren su condición. Vale que algo se pierde por el camino, pero ya sabemos que la caridad bien entendida empieza por uno mismo, que el mejor escribano echa un borrón, que a la más experimentada meretriz se le escapa un cuesco y que nadie es perfecto, por sabio que sea. Y ya está: ahí tenemos las bases del Estado de Bienestar echadas para siempre, salvo que quienes lo diseñan y aplican tomen conciencia de su error y se atrevan a dar marcha atrás. No sé yo si caerá esa breva.

Un par de ejemplos. El primero es éste. Es de Carmelo Jordá, polígrafo. Ejemplifica brevemente sobre los claros límites del Estado de Bienestar: From the craddle to the grave, es decir, “desde la cuna hasta la tumba”. O por mejor decir, hasta el final. Cuando el cuerpo deviene despojo, humo, nada. Ya lo anunciaba Luis de Góngora en su famoso soneto “Por competir con tu cabello” (1582), que termina con estos versos: “en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada”.

El segundo es todavía más impactante, tanto por su contenido como por su deliberada ocultación, a pesar de los esfuerzos de personas de bien como Alejandro Macarrón, quien al frente de la Fundación Renacimiento Demográfico lleva años alertando.

Pero hay más: no sólo hemos ralentizado hasta cifras de no retorno los nacimientos en España. Hay otra realidad, la del suicidio, que pasa de puntillas por fuera del discurso de nuestros descuidados representantes políticos, sean legisladores, reguladores, ejecutivos o mediopensionistas. Total, a ellos no les van a pillar las consecuencias.

Vean si no este artículo.

Yuri Bezmenov (1939-1993) fue un académico, periodista y espía soviético que desertó. En 1984 concedió una serie de entrevistas a G. Edward Griffin. En ellas explicaba los procedimientos que el KGB (Comité de Seguridad del Estado, por sus iniciales, Komitet Gosudarstvennoy Bezopasnosti, operativo en los últimos 47 años de la URSS) utilizaba para descomponer las instituciones occidentales. Es interesante. Son 9 minutos. Con subtítulos.

 Y ya que estamos inmersos en una realidad cuyas líneas maestras no nos son siempre evidentes, vamos a manifestar convencidos que “aquí no cabe un tonto más”, a sabiendas de que la llegada de años sucesivos nos demostrarán lo contrario. Vale que dada día nos aporta indicios de que la tontuna dominante empieza a ser abrumadora, pero estamos llegando a límites preocupantes. Hace no tanto tiempo leí esta noticia que me dejó pensativo: y vi este cartel que no me resisto a transmitir.

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La frase de hoy es de Thomas Sowell, un economista norteamericano (1930) de raza negra muy popular por la enorme cantidad de virtudes que atesora, no siendo la menor de las cuales su pertenencia a la corriente liberal de la Economía. Excelente divulgador, ha escrito numerosos libros y artículos que hacen de él un referente.

En el magnífico Cuaderno de nuestra colección del mismo nombre que hemos presentado recientemente, escrito por José Ignacio del Castillo (que tienen a su disposición en nuestra web, Centrocovarrubias.org) y titulado “Estado de Bienestar y destrucción de la familia”, pueden encontrar la frase que sigue, perteneciente a Thomas Sowell: “La familia negra sobrevivió siglos de esclavitud y generaciones de discriminación, pero se desintegró a raíz de la expansión del estado de bienestar por el progresismo”. Sí, hasta el punto de liderar la monoparentalidad de manera muy específica en los EEUU.

Desintegrada sigue. Y no es la única.

Un abrazo

José-Ramón Ferrandis Muñoz

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