LA CARTA DE LOS MARTES – 10 DE SEPTIEMBRE DE 2019

LA CARTA DE LOS MARTES – 10 DE SEPTIEMBRE DE 2019

Tenemos instalada una nueva religión en Occidente (la cosa esa del llamado Calentamiento Global, luego Cambio Climático, luego Disrupción Climática y ahora Crisis Climática, que urge recaudar y hay que subir el tono), que tiene profetas (Al Gore), santitos sufrientes (Anthony Mann) y Juanas de Arco en ciernes (Greta Thunberg).

Carta de los martes del 10 de septiembre de 2019

Queridos amigos:

El 10 de septiembre de 2008, en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas del CERN[1], (situado en parte bajo el suelo de Ginebra, Confederación Helvética), se empezó a llevar a cabo el mayor experimento de la Historia de la Física.

A primera hora de la mañana de ese día, el mayor acelerador/colisionador de partículas del mundo, el LHC, entró en funcionamiento por primera vez. LHC es el acrónimo de Gran Colisionador de Hadrones (Large Hadron Collider). Se construyó para reproducir de manera simulada y a escala, el «Big Bang», la explosión primigenia que se entiende ocurrió hace unos 15.000 millones de años dando origen al espacio conocido.

El LHC utiliza el túnel toroidal de 27 Km. de circunferencia creado para albergar el Gran Colisionador de Electrones y Positrones (LEP en inglés). Más de 2.000 físicos de 34 países y cientos de universidades y laboratorios han participado en su construcción. En torno a 10.000 científicos de más de 80 países esperaban y esperan resolver los grandes enigmas que ocupan al ser humano desde que es consciente de su condición en el entorno: de dónde venimos, cómo hemos llegado hasta aquí, de qué está hecho el universo y por qué es como es. Con ello culminan casi 30 años de trabajo para físicos, ingenieros y técnicos de todo tipo.

El LHC fue diseñado para hacer colisionar entre sí haces de protones, con hasta 7 TeV[2] de energía, lo que permitiría validar (o no, que ese es el propósito de la Ciencia) el modelo vigente, marco teórico de la física de partículas.

Dentro del LHC, los haces de protones, acelerados en sentidos opuestos hasta alcanzar el 99,99 % de la velocidad de la luz, chocan y producen altísimas energías, aunque a escala subatómica. La simulación del Big Bang, en suma.

El primer intento para hacerlos circular se produjo el 10 de septiembre de 2008.​​ El 30 de marzo de 2010 las primeras colisiones alcanzaron los 7 TeV (la suma de dos haces enfrentados de 3,5 TeV cada uno).

El 4 de julio del 2012 se confirmó la existencia de la partícula conocida como Bosón de Higgs [3] (o “Partícula de Dios”).

Vaya día llevamos con los avances, con el genuino progreso científico y tecnológico; a no confundirlo con eso que los partidos progresistas del mundo (unidos) llaman progreso y que no es sino un movimiento acéfalo hacia ninguna parte distinta del incremento del poder del Estado materializado en esos partidos políticos. Tontos no son.

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El próximo 16 de septiembre, lunes, el Centro Diego de Covarrubias www.centrocovarrubias.org inicia el nuevo curso con un evento de máximo interés. A las 19:00, la Fundación Rafael del Pino (C/Rafael Calvo, 39) acogerá el acto titulado «Quinientos Años de Liberalismo en España», que contará con la presencia de Carlos Rodríguez Braun, Diego Sánchez de la Cruz, León Gómez Rivas y Victoriano Martín.

El acto servirá para presentar «Campeones de la libertad», nuevo libro de nuestra colección “Cristianismo y Economía de Mercado” en Unión Editorial. Su autor, el profesor León Gómez Rivas, es un excelente conocedor de la Escuela de Salamanca. Doctor en Historia Moderna y en Economía por la Universidad Complutense, León Gómez Rivas es Catedrático en la Universidad Europea. En el acto, el autor desgranará las aportaciones de los pioneros escolásticos que hicieron de España la cuna del pensamiento político y económico moderno.

Dado que el aforo es limitado, es preciso reservar plaza enviando un correo electrónico a centrocovarrubias@gmail.com , indicando el nombre y apellidos de los asistentes.

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Lo que quiero contarles ahora es de una importancia práctica capital. Investigaciones del King´s College de Londres – realizadas sobre ratones, como de costumbre – han identificado un nuevo tipo de célula, llamada progenitor híbrido hepatobiliar (HHyP), que se forma durante nuestro desarrollo temprano en el útero pero, muy sorprendentemente, persiste en pequeñas cantidades en los seres adultos. Los HHyP pueden convertirse en dos tipos de células del hígado adulto, lo que confiere a los HHyPs propiedades similares a las células madre.

Y ahora viene lo bueno. Los HHyP se comportan realmente como las células madre y reparan los daños del hígado de los ratones tras un daño catastrófico de tipo cirrótico.

Esas células pueden existir en el hígado humano, y eso abre un potencial enorme para restaurar la función hepática sin necesidad de trasplantes. El artículo siguiente lo explica bien.

https://www.abc.es/salud/enfermedades/abci-nuevas-celulas-hepaticas-capaces-regenerar-tejido-hacen-innecesario-trasplante-201907291209_noticia.html

Hace no mucho leí en un medio escrito español la noticia que les voy a transmitir. Confieso que mi ignorancia era palmaria. Quienes viven en Madrid saben que en su callejero existe una calle llamada castizamente General Porlier, por el General Juan Díaz Porlier. Juan Díaz Porlier fue un extraordinario marino, militar y patriota que se desempeñó bravamente contra el francés durante la guerra de la Independencia y fue ahorcado (tras ser traicionado dos veces) por el régimen absolutista de Fernando VII.

Pero ¿hay más Porlieres?. Resulta que Rosendo Porlier, otro marino español, descubrió la Antártida en 1819. Y si no lo sabíamos era en parte porque los ingleses atribuyeron el descubrimiento a un tal William Smith, siquiera sea porque Porlier y los suyos murieron en el empeño y Smith y los suyos no. Y porque los británicos eran (utilizo el timpo pasado porque hablamos de un asunto histórico) tramposos, claro. Ellos y el Almirantazgo todo, sediento de gloria ajena. Lean, si les parece, el magnífico relato de la gesta. https://www.elmundo.es/cronica/2019/08/09/5d441d30fc6c830f2e8b4572.html

Como resulta que tenemos instalada una nueva religión en Occidente (la cosa esa del llamado Calentamiento Global, luego Cambio Climático, luego Disrupción Climática y ahora Crisis Climática, que urge recaudar y hay que subir el tono), que tiene profetas (Al Gore), santitos sufrientes (Anthony Mann) y Juanas de Arco en ciernes (Greta Thunberg, esa joven sueca que ve el CO2, ya saben), vamos a tener que hablar de ello con frecuencia. Es lo que tienen las religiones, que están por encima de la Ciencia.

El fundamento de la susodicha religión es el CO2, que es malo. Muy malo. Y hay que combatirlo como sea, fundamentalmente con impuestos, con nuevas tecnologías inmaduras e ineficientes, con coerción, con mentiras. ¡Todo sea por la Nueva Era que nos invade … er … que nos salva! Ya.

Pero no todos comulgan con ruedas de molino. Y como escasean esos ejemplos, leer algo que refleja puntos de vista racionales es un remanso de paz entre tanta histeria calentológica.

El artículo que ven a continuación https://www.abc.es/motor/reportajes/abci-expertos-apuestan-coches-diesel-depuren-aire-frente-populismo-energetico-electrico-201908050135_noticia.html devuelve la confianza en la población, o al menos en el segmento de la población que piensa con la cabeza. Las afirmaciones nucleares del texto son éstas: Los expertos critican que …, «los medios de comunicación y otros actores del mercado», así como los políticos, «sin una clara base científica», han generado una situación de «populismo energético» en la que se reclama «la muerte de los motores de combustión a medio plazo», sustituidos por los eléctricos y sus baterías. En este sentido, destacan que las prohibiciones de automóviles diésel y gasolina, «motivadas por un diagnóstico deficiente de la situación, no ayudarán en absoluto ni para mejorar la calidad del aire ni para mitigar el calentamiento global».

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La frase de hoy es de Sócrates. No, no me refiero al ya fallecido talentoso futbolista del equipo nacional brasileño, sino al filósofo griego cuyo nombre conocen generaciones de estudiantes y estudiosos. Hablo de Sócrates, nacido en Alopece, (antigua Atenas), Antigua Grecia, en el 470 a. C. y muerto en Atenas en el 399 a. C., quien fue un gran – si no el más grande – filósofo clásico griego y de todos los tiempos y culturas. Fue maestro de Platón. Platón fue, a su vez, maestro de Aristóteles y entre los tres constituyen el fundamento de la civilización de la Antigua Grecia.

Sócrates sostenía que el conocimiento es virtud y la ignorancia vicio.

Inconformista, se opuso tanto a la ignorancia popular como al supuesto conocimiento de los que se decían sabios, pues en ambos sectores encontraba inadecuaciones entre la realidad y el relato de la misma. En ese sentido y para aclarar posiciones, uno de sus amigos, Querefonte,  preguntó al oráculo de Delfos si había alguien más sabio que Sócrates. La Pitonisa le contestó que no había ningún griego más sabio que él.

Al escuchar el relato de lo sucedido, Sócrates dudó del oráculo y comenzó a buscar alguien más sabio que él entre los personajes más renombrados de su época. De esa búsqueda concluyó no tanto quién era más sabio sino algo estructuralmente más relevante: que los reputados como sabios creían saber más de lo que realmente sabían.

Sócrates era consciente tanto de la ignorancia que le rodeaba como de la suya propia. Hombre recto, decidió hacer pensar a la gente y con ello hacerles ver el conocimiento real que tenían sobre las cosas.

Es en ese contexto donde se incardina la más conocida frase del sabio: “Sólo sé que no sé nada”. Eso revelaba su profunda humildad, ese esquivo don de los verdaderamente grandes. Y descubría su inacabable sed por conocer. De ahí su entendimiento del gran atributo de la divinidad: “Sólo Dios es el sabio definitivo”. El omnisciente, del que todo procede.

Saludos

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[1] CERN se corresponde con su primitivo nombre en francés: Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire.

[2] TeV por Teraelectronvoltio, una unidad de medida que mide las variaciones de energía cinética. Lo podemos dejar ahí, si les parece.

[3] La observación de esta partícula permite confirmar que el modelo adelantado por Peter Higgs en 1964 es correcto. El bosón de Higgs explica cómo las otras partículas elementales (los fermiones, como son los electrones, los muones, los taus y los quarks) adquieren propiedades como la masa. Sin masa, nada existiría en el universo. Además, supone un paso importante en la búsqueda de una Teoría de la Gran Unificación, que pretende relacionar tres de las cuatro fuerzas fundamentales conocidas, quedando fuera de ella únicamente la gravedad, mucho más débil que las otras tres fuerzas. Por cierto, las fuerzas o interacciones fundamentales (de momento) son la ya mencionada gravitatoria, la electromagnética, la nuclear fuerte y la nuclear débil. Este artículo al pie es estupendo y lo explica todo la mar de bien https://elpais.com/elpais/2018/07/20/ciencia/1532077822_153937.html

 

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