LA CARTA DE LOS MARTES – 01 DE OCTUBRE DE 2019

LA CARTA DE LOS MARTES – 01 DE OCTUBRE DE 2019

Fernando VII terminó sus días induciendo una enorme confusión en la línea sucesoria entre su hija Isabel (futura Isabel II) y su hermano Carlos. De ahí a las Guerras Carlistas no había sino un paso, que se franqueó a la muerte de Fernando VII.

Queridos amigos:

El 1 de octubre de 1823, el rey Fernando VII reinstauró el régimen absolutista, del que previamente había abjurado. Lo consiguió mediante la intervención del ejército francés, cuya presencia solicitó y obtuvo. Para apoyar a Fernando frente a los liberales y restablecer el absolutismo, Francia, otra vez Francia, intervino militarmente en España el 7 de abril de 1823, en virtud de los acuerdos de la Santa Alianza[1]. Los llamados 100.000 Hijos de San Luis (que ni eran 100.000 ni eran de San Luis sino que sólo llegaban a 95.062, muchos de ellos voluntarios españoles, que estaban comandados por el Duque de Angoulême, Luis Antonio de Borbón), obraron el milagro.

Los Cien Mil Hijos de San Luis fueron recibidos por el pueblo al grito de “¡Viva el rey absoluto!” y “¡Viva la Religión y la Inquisición!” Bien es cierto que el grito, en 1813, había sido “¡Vivan las cadenas!, así que la cosa se iba suavizando. Terminaba el Trienio liberal. Comenzaba la Década Ominosa o segunda restauración del absolutismo. ¿La segunda? Sí, la primera fue 9 años antes. Corría 1814. El Rey derogó la Constitución  y reinstauró la monarquía absoluta. A partir de ahí se sucedieron los Pronunciamientos[2]. Hubo ocho previos fallidos (Milans del Bosch, Espoz y Mina, Juan Díaz Porlier, Vicente Richard, Lacy, Milans y Torrijos, Juan van Halen, San Miguel y Valledor, Joaquín Vidal, Lis y Calatrava) antes del exitoso. El teniente coronel Rafael de Riego se pronunció el 1/1/1820 en Cabezas de San Juan y proclamó la restauración de la Constitución y el restablecimiento de las autoridades constitucionales: comenzaba el Trienio Liberal. Pero volvamos al día de la efemérides.

El avance de las tropas francesas obligó a Gobierno y Cortes a desplazarse a Sevilla. El 10 de abril de 1823 se sumó la familia real. Las tropas francesas llegaron el 11 de junio. Entonces, Cortes, Gobierno y Monarca se desplazaron a Cádiz. Allí, la resistencia fue encarnizada. Los franceses no pudieron tomar la ciudad, aunque destruyeron las fortalezas que la protegían.

La situación era desesperada. Entonces se llegó a un pacto con los franceses: Fernando VII saldría y defendería el sistema de libertades que se habían otorgado los españoles con la Constitución de 1812; a cambio, la ciudad se rendiría. Fernando VII salió de la ciudad, pero de inmediato se unió al invasor y el mismo día 1 de octubre decretó la abolición de las normas aprobadas durante los tres años anteriores. Al día siguiente, 2 de octubre, el Rey se presentaba ante su pueblo como monarca absoluto, lo que siempre había querido ser. ¿Siempre?

Al menos desde antes de 1808. Conspiró entonces contra su padre, el rey Carlos IV. Consiguió hacerse con el poder (con la Corona) mediante el Motín de Aranjuez, pero lo perdió al poco debido a los pactos efectuados con Napoleón Bonaparte.

La guerra de la independencia lo trastocó todo, pero Fernando VII, que había jurado La Pepa ante las Cortes de Cádiz, seguía siendo el Rey de España. Llegado el final de la guerra, emitió los Decretos de 1814, que le permitían restablecer al Absolutismo. Ya lo había conseguido.

Fernando VII terminó sus días induciendo una enorme confusión en la línea sucesoria entre su hija Isabel (futura Isabel II) y su hermano Carlos. De ahí a las Guerras Carlistas no había sino un paso, que se franqueó a la muerte de Fernando VII.

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El 16 de octubre celebramos el almuerzo de entrega de la Medalla de la Libertad 2019. El galardonado es un invitado de excepción: Martin Rhonheimer, ampliamente reconocido como el autor más destaca del mundo en el ámbito del liberalismo cristiano. Durante la comida podremos conocer de primera mano las reflexiones del teólogo, escritor y pensador.

El acto tendrá lugar en el restaurante Jai-Alai. Ya hemos recibido muchas reservas de plaza: ¡no se queden fuera! La reserva se hace efectiva enviando una transferencia de 40 euros que cubre el menú seleccionado para la ocasión. Los datos bancarios son los siguientes:

C.C. CENTRO DIEGO DE COVARRUBIAS Nº IBAN: ES22 0081 0155 8500 0233 4841 Banco de Sabadell (C/Velázquez 50, Madrid)

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Recordarán ustedes la existencia de una película titulada Unplanned. La película trata de unos de los asuntos más polémicos de nuestros días. Unplanned entra en el mundo de la industria del aborto, y lo hace de la mano de una mujer que en su momento fue una apasionada defensora de este crimen.

Gobiernos, OOGG (ustedes estarán acostumbrados a leer ONGs, pero ya no es el caso. Son apoyadas por los gobiernos en su inmensa mayoría), izquierdistas, socialistas, acongojados y maricomplejines[3] varios han intentado e intentan, con toda su mucha fuerza y no menores recursos, impedir que usted, lector, sepa de la existencia de esa película. Bueno, pues sepa. La bajeza de estas gentes no prevalecerá.

En los siguientes enlaces pueden encontrar información sobre esta película y el trailer en castellano con la traducción que se hizo para el mercado hispanoamericano:

https://www.cope.es/religion/vivir-la-fe/cultura-y-ocio/noticias/asi-historia-real-detras-unplanned-pelicula-provida-que-batido-todos-los-records-20190410_391925

 

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Ustedes recordarán a Bill Clinton (William Jefferson Clinton), el cuadragésimo segundo presidente de los Estados Unidos. Expresivo, inteligente, cautivador, determinado. Esas virtudes le habilitaron para ganar las primarias en su partido Demócrata y luego sucesivas elecciones a la Presidencia. La primera fue ante un George Herbert Walker Bush desmotivado, con una crisis económica rampante encima y con la considerable ayuda para los demócratas de un Ross Perot que dividió el voto republicano, aunque eso es parte del juego. La segunda la ganó ante Bob Dole.

Esas cuatro virtudes le acompañaron (le acompañan, a pesar de su edad) siempre.
Tras la máscara del triunfador se esconde una personalidad compleja y difícil, que ha desencadenado comportamientos inaceptables. Aunque el Congreso votó a favor del impeachment[4] por perjurio, abuso de poder y obstrucción a la Justicia, el Senado declaró a Clinton «no culpable» del delito de perjurio y del delito de obstrucción a la justicia; para la impugnación se exige una mayoría de dos tercios.

El escándalo Levinski[5], que no fue sino uno más de los incidentes consecuencia de los desórdenes de la personalidad de Bill Clinton en el ámbito sexual, en el que es considerado un depredador, no acabó con la carrera del presidente.

Su trayectoria personal comenzó a ser conocida cuando se desempeñó como gobernador de Arkansas, ya casado con la exitosa abogada Hillary Rodham, verdadera experta en mirar hacia otra parte. Con todo y los problemas derivados de sus mentiras en cuanto al consumo de drogas en su juventud y las dudas sobre la razón de no haber hecho el servicio militar, Bill Clinton prevaleció.

Han pasado los años. Tras George Herbert Bush y Barack Hussein Obama, en el Despacho Oval está Donald John Trump. Y héteme aquí que ha saltado el escándalo. Jeffrey Epstein (su vida, al decir de Wikipedia, aquí) está muerto. En su casa hay un cuadro muy realista, tanto que se dice se basa en una fotografía. En él aparece Bill Clinton vestido de Levinski, mirando desafiante a la cámara (es decir, al pintor), a la que señala con el dedo índice, con unos zapatos rojos de aguja, las piernas cruzadas.

Supe del asunto al leer a Zoe Valdés. Al parecer, el cuadro fue expuesto en 2012 en la Academia de Arte de Nueva York.

La prensa domesticada calla profundamente.

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La frase de hoy es de probablemente nuestro peor Rey, el suprascrito Fernando VII. La pronunció en 1820, cuando pintaban bastos, en un ejercicio de hipocresía que no era la menor virtud que adornaba a ese ser humano despreciable, cuando su temor por la pérdida de la Corona en un entorno de pronunciamientos liberales en el Ejército (ut supra) le hizo pensar en la conveniencia de presentarse como liberal:

“Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional”

Era mentira, claro. Pura ficción para despejar peligros contra él. Resultó. La mentira funciona, ya es sabido. Sobre todo desde el poder. Como en el caso de esa estafa del Cambio Climático. No importa si los miembros del IPCC[6] no entrenan: ya han alcanzado un nivelazo prácticamente insuperable: ahora nos dicen qué hay y qué no hay que comer. También lo pueden ver aquí.

Saludos

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[1] La Santa Alianza fue un tratado internacional auspiciado por Alejandro I de Rusia, entre AustriaPrusia y Rusia el 26 de septiembre de 1815, en París, con objeto de contener el liberalismo implantado en Europa tras la Revolución francesa. Se suele asociar con la Cuádruple Alianza, que incluía al Reino Unido y desde 1818 a Francia.
[2] Se conoce por el nombre de Pronunciamiento al alzamiento militar de reducidas dimensiones que espera, por su propio ejemplo, prender en todo el ejército y en la población y lograr sus objetivos. Es característico de España y el mundo hispanohablante en el siglo XIX.
[3] ©Federico Jiménez Losantos.
[4] Esta es una figura jurídica en países con modelos presidencialistas, como los EEUU. Supone la revocación de un mandato e implica destitución. Se aplicó con Andrew Johnson, Richard M. Nixon y Bill Clinton. El primero y el tercero fueron exonerados y el segundo dimitió antes de que el proceso de impeachment se desarrollara completamente.
[5] Por Mónica Levinski, becaria en la Casa Blanca, con quien el entonces presidente Clinton mantuvo intercambios de orden sexual.
[6] IPCC por Intergovernmental Panel for Climate Change, organismo amparado por Naciones Unidas cuya función es probar que el llamado Cambio Climático está producido por el ser humano. No lo han conseguido (porque es falso) pero están organizando el caos.

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