LA CARTA DE LOS MARTES – 17 DE DICIEMBRE DE 2019

LA CARTA DE LOS MARTES – 17 DE DICIEMBRE DE 2019

Ese cocktail fue el caldo de cultivo para la mayoría de los delitos de la década de los 20s, posibilitando la emergencia de un poder paralelo: las mafias o gangs.

Carta de los martes del 10 de diciembre de 2019

Queridos amigos:

El 17 de diciembre de 1917, los EEUU promulgaron la Ley Seca, que como ustedes saben consistía en prohibir vender bebidas alcohólicas. Entró en vigor el 16 de enero de 1920. ¿Por qué ejecutivo y legislativo estadounidenses se embarcaron en esta prohibición?

Desde primeros del siglo XIX se había venido fortaleciendo un movimiento social contrario a las bebidas alcohólicas, a cuyo consumo excesivo se achacaban un sinnúmero de males sociales. Los líderes evangélicos defendían esa postura, que chocaba frontalmente con los planteamientos populares, sobre todo tras el incremento de la inmigración centroeuropea, en cuyas costumbres el consumo de alcohol estaba muy arraigado.

Con el tiempo, intelectuales progresistas y liberales[1] se sumaron al movimiento, que presentaron como liberador de muchas y graves lacras: atraso, pobreza, enfermedades, maltrato y abandono familiar, prostitución, demencia y delincuencia. ¿Quién podría negarse a suprimir esos problemas?
La I Guerra Mundial añadió un componente patriótico: la mayoría de la cerveza norteamericana la producían inmigrantes alemanes, así que cerrar esa industria apoyaba (¿) la causa aliada.

Este conjunto de elementos, más la iniciativa del senador Andrew Volstead[2] (republicano por Minnesota), consiguió que el 17 de diciembre de 1917 se aprobara una resolución para introducir la XVIII Enmienda a la Constitución, que prohibía “la venta, importación, exportación, fabricación y transporte de bebidas alcohólicas en todo el territorio de Estados Unidos”.

En enero de 1919 la enmienda había sido ratificada por 36 de los 48 estados, lo que habilitaba su aplicación como ley federal. Finalmente, en octubre de 1919 se aprobó la llamada Ley Volstead, que patentizaba la prohibición constitutiva de la Enmienda XVIII.

Nótese que la Ley Seca no prohibía el consumo de alcohol, pero lo hacía muy difícil. Lo hacía difícil por la vía legal, claro, porque la demanda de alcohol permaneció viva. Y a partir de otoño de 1919 se produjeron una serie de acontecimientos. El primero, una acumulación considerable de stocks de bebidas alcohólicas antes de que la ley entrara en vigor el 16 de enero de 1920. El segundo, que se siguieron produciendo bebidas alcohólicas, pero clandestinamente. El tercero, que se introducían de contrabando procedentes de Canadá y México. El cuarto, que el crimen organizado vio la oportunidad y se lanzó a ella, haciéndose con gran parte del mercado (negro) y acumulando enormes recursos financieros que, quinto, sirvieron para corromper a funcionarios, policías y jueces. Sexto, que la restricción de la oferta elevó los precios. Séptimo, que se utilizaron alcoholes industriales (etanol y metanol, sobre todo) para desviarlos a consumo, con gravísimos problemas de salud consecuencia de ello.

Ese cocktail fue el caldo de cultivo para la mayoría de los delitos de la década de los 20s, posibilitando la emergencia de un poder paralelo: las mafias o gangs. No se olvidan nombres como Al Capone o el Chicago de los años 30. Las bandas luchaban violentamente entre sí en todo el territorio norteamericano para controlar el negocio del alcohol.

Una década de caos, crimen y desorden fue suficiente. La Ley Seca no había resuelto el problema del alcohol sino que lo había exacerbado, incorporando además un nivel de delincuencia como no se había visto antes, medido con cualquier criterio cuantitativo y cualitativo. Los costes de la prohibición empezaban a ser inasumibles y la población se opuso frontalmente a la Ley Seca: el remedio era claramente peor que la enfermedad.

Los políticos añadieron otro argumento: los impuestos al consumo de alcohol no se estaban cobrando y eso era más de lo que estaban dispuestos a seguir consintiendo. Además, la industria de bebidas estaba desmantelada y no podía generar riqueza, ni trabajo ni impuestos. Hasta ahí había llegado la broma.

El 21 de marzo de 1933, Franklin Delano Roosevelt firmó la Ley Cullen-Harrison que legalizaba la venta de cerveza con hasta 3,2 % de alcohol y la venta de vino, derogando la ley Volstead. La ulterior Enmienda XXI, ratificada el 5 de diciembre de 1933 por el Senado, derogó la Enmienda XVIII. Fin de la historia.

La moraleja es clara: incluso en los pocos casos en que la intervención tiene objetivos claramente angélicos, se equivoca. El ser humano puede ser orientado, inducido, estimulado, reprimido o premiado de diversas maneras, pero las prohibiciones absolutas siempre fracasan. No tener en cuenta la naturaleza de las cosas es, además de estúpido, criminal.

Coda: en el mismo otoño en que todo empezó en los EEUU, en la otra punta del hemisferio norte, iniciaba su andadura el sistema político más homicida de la Historia[3] argumentando asimismo que ejecutaban sus crímenes con la burda excusa de hacerlo por la justicia social, la igualdad y la liberación de los trabajadores. Pues tampoco era así. Ochenta años después cayó Moscú, pero no Pekín, de lo que muchos se alegran.

***

Como dijimos en la carta anterior, comenzamos a mostrar el avance científico y social que caracterizó a la España de los siglos XV al XX.

Un mito recorre Europa: que España era un país de fanáticos unificado por los Reyes Católicos. Es falso, claro: a la sazón, España tenía la red de hospitales psiquiátricos más amplia del mundo en ese período. En el siglo XV, en Valencia, por iniciativa del padre mercedario Juan Gilabert Jofré, se había fundado el primer centro psiquiátrico del mundo con una organización terapéutica integrada en la propia organización.

El Padre Jofré decidió asumir esta iniciativa tras presenciar el cruel maltrato que se propinaba a un demente en una calle de una ciudad española. Ese era el estándar de la época. Debido al impacto emocional que le causó, creó un hospicio para enfermos mentales denominado de los Santos Mártires Inocentes que recogía a los pobres dementes y expósitos[4].

El proyecto para materializar el hospicio fue aprobado por el papa Benedicto XIII, así como por el rey Martín I de Aragón.

***

La frase de hoy no es una frase, sino un corto que lleva meses circulando por las redes y que refleja de una manera aproximada las enfrentadas formas de actuar de las gentes radicadas en los dos hemisferios sociales, segregados según esa vieja cisura que responde a los términos de derecha e izquierda:

Se titula “¿Cómo saber quién es de izquierdas o de derechas?

Cuando a un tipo de derechas no le gustan las armas, no las compra y listo. Cuando a un tipo de izquierdas no le gustan las armas, quiere prohibirlas hasta en las Fuerzas Armadas.

Cuando a un tipo de derechas no le gustan los toros, no asiste a la plaza y punto. Cuando a un tipo de izquierdas no le gustan los toros, intenta prohibirlos y dedicar las plazas a mítines de su partido.

Cuando a un tipo de derechas no le gusta el tabaco, no fuma. Cuando a un tipo de izquierdas no le gusta el tabaco, no descansa hasta intentar vetarlo para que nadie fume.

Cuando un tipo de derechas es homosexual, vive tranquilamente su vida como tal sin molestar a nadie. Cuando un tipo de izquierdas es homosexual, hace ostentación de ello, participando “orgullosamente” en desfiles horteras, exigiendo además una subvención pública.

Cuando un tipo de derechas tiene problemas en su trabajo, pide el finiquito y se marcha. Cuando un tipo es de izquierdas, presenta una queja por acoso laboral y hace huelga contra la discriminación de que fue objeto. Con el apoyo de su sindicato, eso sí.

Cuando a un tipo de derechas no le agrada un programa de televisión, simplemente la apaga o cambia de canal o se va a la cama. Cuando a un tipo de izquierdas no le agrada un programa de televisión, demanda judicialmente al canal que emite el programa que no le gusta, por ser manifiestamente “facha”.

Cuando un tipo de derechas es ateo, no va a la iglesia, ni a la sinagoga, ni a la mezquita. Cuando un tipo de izquierdas es ateo, no quiere ninguna alusión a Dios en ninguna parte, en ninguna esfera pública, y protesta contra las religiones y sus símbolos (salvo contra el Islam, porque no tiene cojones[5] suficientes).

Cuando un tipo de derechas tiene problemas económicos, trabaja todo lo que puede e intenta pagar sus deudas. El de izquierdas le echa la culpa al gobierno, si este NO ES de izquierdas, claro; a los empresarios, a la burguesía, a los bancos y al capitalismo, a la globalización, a los norteamericanos, a Felipe II, a Franco, al Papa[6], al Real Madrid y a los extraterrestres…

Y así, sucesivamente.

Añado:

Cuando un tipo de derechas lee este mensaje, se ríe y lo reenvía a sus amigos. El de izquierdas se cabrea[7] mucho, pone “a parir” al que se lo mandó y lo borra.”

Saludos


[1] El concepto liberal en los EEUU es bien distinto del de Europa. Háganse a la idea: en EEUU, liberal es The New York Times. Lo más parecido en nuestra terminología es progre.
[2] «Esta noche, un minuto después de las doce, nacerá una nueva nación. El demonio de la bebida hace testamento. Se inicia una era de ideas claras y limpios modales. Los barrios bajos serán pronto cosa del pasado. Las cárceles y correccionales quedarán vacíos; los transformaremos en graneros y fábricas. Todos los hombres volverán a caminar erguidos, sonreirán todas las mujeres y reirán todos los niños. Se cerraron para siempre las puertas del infierno.»
[3] Que no fue el nacional socialismo alemán, ni mucho menos el fascismo, sino el socialismo, primero soviético y luego chino. Y no, no es comunismo sino socialismo. El comunismo es una fase superior que no se ha alcanzado nunca (todavía, dicen ellos). Esto te lo contaban los teóricos del sistema un día sí y otro también. Un poco de memoria histórica, por favor.
[4] Un expósito era un niño abandonado al nacer
[5] Lo dejo como está por ser suficientemente claro. El claro lenguaje de los españoles permite estas hipérboles sin desdoro.
[6] Al Papa ya no, por cierto.
[7] Esto quiere decir que se enfada. Lo dejamos como está

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