LA CARTA DE LOS MARTES – 24 DE DICIEMBRE DE 2019

LA CARTA DE LOS MARTES – 24 DE DICIEMBRE DE 2019

A partir del 1 de noviembre de 1570, los moriscos supervivientes (unos 80. 000) fueron deportados hacia otros lugares de la Corona de Castilla, especialmente Andalucía Occidental y las dos Castillas, cuya población morisca pasó de 20 000 a 100.000 personas.

Carta de los martes del 24 de diciembre de 2019

Queridos amigos:

El 24 de diciembre de 1568 comenzó la sublevación de los moriscos[1] en las Alpujarras (Reino de Granada). Fue una verdadera guerra y duró hasta 1571. Reinaba Felipe II.

El detonante de este enfrentamiento fue la Pragmática Sanción (1/1/1567). Para entender el fenómeno, remontémonos a 1526. En esa fecha, Carlos I había dejado en suspenso otra norma análoga a cambio de una cantidad (80.000 ducados) con la que los moriscos de Granada compraron la continuidad de sus tradiciones y costumbres. El largo período (desde 1492, más concretamente) de evangelización, catequización y prédica intentado por la Monarquía no había dado frutos. Los musulmanes que seguían viviendo en España mantenían el culto y sus ritos, la lengua, la vestimenta, los baños, las danzas de sus antepasados, etc. La conversión no era posible. Así, la Pragmática sanción trataba de homogeneizar el funcionamiento del Estado.

Esta vez no había margen para negociación algún y los moriscos comenzaron concienzudamente los preparativos para la rebelión: cuevas seguras, pertrechos y armas. Hernando de Válor fue escogido jefe por ser descendiente del linaje de los califas de Córdoba, los Omeyas. Tomó el nombre de Aben Omeya.

La población del Reino de Granada apenas alcanzaba los 150.000 habitantes, la mayoría moriscos. La cifra de sublevados era de 4.000 en enero de 1569. A Felipe II le preocupaba que la rebelión de las Alpujarras se transformara en un levantamiento generalizado de todos los moriscos de España, incluidos los de la Corona de Aragón[2], coordinado con una intervención del Imperio Otomano[3] y de sus aliados del norte de África; eso podría poner en peligro la propia Monarquía Hispánica, una amenaza creíble durante 1569 y los inicios de 1570.

Su primera fase duró hasta marzo de 1569. Conducida por el marqués de Mondéjar y el marqués de Los Vélez, fracasó debido tanto a la insuficiencia de las fuerzas en liza (2.000 infantes y 200 caballeros) como a la enemistad entre los marqueses. ​Por parte morisca, la guerra revistió un carácter fanático, que se tradujo en la tortura y muerte de curas y sacristanes, la destrucción y profanación de iglesias y una oleada de actos de venganza contra los cristianos viejos. Los sublevados restauraron la civilización musulmana en las zonas que dominaban.

La segunda fase de la guerra abarca de marzo de 1569 a enero de 1570. La insurrección se reforzó tanto por la inepcia militar española como por los excesos cometidos por los soldados, que se indisciplinaron en repetidas ocasiones. La iniciativa correspondió a los moriscos, que contaron con nuevos apoyos porque las aldeas de varos lugares se sumaron a la rebelión, aunque la sublevación fracasó en la capital, Granada. De los 4.000 insurgentes en 1569 se pasó a los 25.000 en 1570, de los cuales unos 4.000 serían turcos y berberiscos llegados desde el norte de África para apoyar la rebelión. La Armada Real se movilizó para traer refuerzos al Ejército y proteger la costa granadina.

La tercera fase se inició en enero de 1570. Felipe II destituyó al marqués de Mondéjar y nombró a don Juan de Austria al frente de un ejército regular traído de Italia y del Levante. Al de Don Juan de Austria se unió un segundo ejército al mando de Gonzalo Fernández de Córdoba, que fue de Granada hacia la Alpujarra. Un tercer ejército salió de Antequera para cerrar el círculo.

La cuarta fase fue de abril de 1570 a primavera de 1571. Los combates se desplazaron a la Serranía de Ronda. A partir del 7 de julio los moriscos saquearon Alozaina y concentraron sus fuerzas en la sierra de Arboto. De allí fueron desalojados el 20 de septiembre por el duque de Arcos. A partir de ese momento comenzó su expulsión de todo el Reino de Granada. ​

A partir del 1 de noviembre de 1570, los moriscos supervivientes (unos 80. 000) fueron deportados hacia otros lugares de la Corona de Castilla, especialmente Andalucía Occidental y las dos Castillas, cuya población morisca pasó de 20 000 a 100.000 personas.

Tras las expulsiones efectuadas durante la guerra y la general iniciada el 1 de noviembre de 1570, hubo una tercera y última oleada de expulsiones. Con todo, algunas familias de moriscos se las ingeniaron para quedarse.

Cuando finalmente en 1609 Felipe III decretó la expulsión completa y sin excepciones de los moriscos españoles, la medida en poco afectó al Reino de Granada, donde apenas quedaban moriscos tras 1571.

Ahí terminó todo. Se tardó 117 años en resolver un problema que podía haber sido abordado y cerrado en 1492. No se hizo porque, blandamente, se pensó que podrían convencer a los que los que no iban a dejarse convencer. ¿A qué me suena esto hoy en día?

***

Seguimos con el relato de los 30 sabios españoles o al servicio del Estado español apenas conocidos, tanto por el ninguneo externo como por el papanatismo interno. Hoy hablaremos de Juanelo Turriano.

Juanelo Turriano se llamaba en realidad Giovanni (Janello) Turriani. Nació en Cremona en 1500. Fue ingeniero, relojero, arquitecto, inventor. Era un hombre de su época, el Renacimiento.

Cuando contaba 56 años de edad fue reclamado por Carlos I para que construyera dos relojes astronómicos, el Mocrocosmo y el Cristalino, ambos capaces de indicar la posición de los astros y sus desplazamientos. Construyó además dos artilugios hidráulicos diseñados para llevar agua desde el Tajo hasta el Alcázar, con un desnivel de 100 metros, cosa que logró (se estima que el primero de ellos, construido en madera, era capaz de elevar 75 metros cúbicos de agua al día).

Intervino asimismo en la construcción del palacio del Emperador en Cuacos de Yuste. Felipe II le nombró Matemático Mayor. Participó en los cálculos para la reforma del calendario (gregoriano). Juan de Herrera le pidió diseñara de las campanas del Monasterio de El Escorial.

La España imperial captó muchos talentos exteriores para su desempeño planetario.
Todos ustedes saben que, durante dos semanas largas, ha tenido lugar en Madrid un evento que debía haberse desarrollado en Santiago de Chile pero que, por razón de los desórdenes públicos de raíz bolivariana que imperan en esa República, fue asumido por España. Es la llamada COP[4]25.

En relación con esa conferencia, Fernando del Pino ha escrito un magnífico artículo que copiopego y gloso a continuación por si no tienen tiempo de leerlo en su totalidad.
El texto desenmascara (por si hiciera falta) los supuestos pseudocientíficos del planteamiento calentológico. Como siempre, presenta datos y esgrime argumentos, a diferencia de los partidarios de la intervención, que sólo farfullan consignas. El texto abunda en refutaciones del alarmismo y expone las evidencias que dejan sin base a este fiasco histérico que nos invade.

Con todo y lo bien escrito que está el artículo, hay en él una frase excepcional que merece ser destacada: “La “transición ecológica” sólo sirve para restringir la libertad, encarecer la factura eléctrica y el precio de los coches y servir de coartada para subir los impuestos una vez más”. Es digna de mención porque toca tres palos de importancia: los defensores de la teoría del calentamiento global antropogénico (y los tibios partidarios del principio de precaución en versión extendida, que no son pocos y abundan en el espectro político de la derecha) atacan nuestras libertades, encarecen nuestra vida y otorgan coartadas a los socialistas de todos los partidos. Sólo falta un cuarto argumento, que por lo demás si se trata a lo largo del texto: lo que proponen es técnicamente inútil.

Les da igual, por supuesto: estos fenómenos seguidistas y acríticos son manifestación de una nueva religión. Lo sabemos. Y la fe no atiende a razones. En proceso de implosión inducida desde dentro de la Fe Católica, los que han de creer adoran ahora a Greta Thunberg y a su diabólico macho cabrío por antonomasia, Alfa Gore. No les arriendo la ganancia, pero ellos sabrán en qué infierno quieren ingresar. El problema es que quieren arrastrarnos y hasta ahí podíamos llegar.

Por terminar con otra visión complementaria del mismo asunto, les presento un texto aparecido en esta web. Tiene gracia en sí mismo, pone de relieve la hipocresía que permea las (prietas) filas calentólogas

He mencionado más arriba el excelso artículo de Fernando del Pino. Bien. Terminado el COP 25, proliferan las declaraciones institucionales. En el seno de la más oficial posible aparece la frase de hoy, firmada por Patricia Espinosa, Secretaria Ejecutiva del UN Climate Change. Vamos, la responsable institucional de este empeño globalista.

Una vez terminado este vigesimoquinto despropósito, ha cantado la gallina. Vean cómo[5]: “Queda claro que la conferencia (COP 25) no concluyó con un acuerdo relativo a las líneas maestras sobre el tan necesario mercado (de derechos de) de carbono, parte esencial de las herramientas (necesarias para) elevar (el nivel de) la ambición que puede aprovechar el potencial del sector privado y generar la financiación para la adaptación “¡Que fuerte!. Ni exhibiendo niñas enfermas cuyos padres acabarán pagando por esto. Ni gastando 1.000 millones de dólares al día en la patraña global. Ni aislando a los científicos discrepantes y acallándolos (si quieren leer una historia edificante, lean: enlace a Bellamy). Ni con el apoyo irrestricto de un Papa apóstata.

Anthony Watts, refiriéndose al Dr. Willie Soon lo resume así: “Nadie presta atención a nuestras mentiras y nadie quiere pagar más” ¿A que así se entiende mejor?.

Saludos


[1] Los moriscos fueron los musulmanes del al-Ándalus bautizados tras la pragmática de conversión forzosa de los Reyes Católicos del 14 de febrero de 1502 en la Corona de Castilla. En la Corona de Aragón tuvo lugar en 1526. Antes de la conversión forzada, a los musulmanes que vivían practicando su fe en los reinos cristianos se los llamaba mudéjares.
[2] Razón por la cual ordenó establecer el pertinente cordón sanitario.
[3] El sultán Selim II envió una carta de apoyo en su lucha contra los «malvados cristianos» y ordenó que recibieran ayuda desde Argel con el objetivo de debilitar a Felipe II. Como Selim II estaba muy ocupado en la conquista de Chipre y no fue más allá.
[4] COP por Conference of the Parties, que se refiere a los firmantes del Protocolo de Kyoto, cuya finalidad era (feneció) atacar el sedicente calentamiento global antropogénico destruyendo las bases de la economía de mercado.
[5] Entre paréntesis introduzco piezas de redacción que entiendo necesarias para entender el lenguaje se la secta. Quienes no estén versados en la jerga podrían perderse entre la hojarasca.

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