LA CARTA DE LOS MARTES – 03 DE MARZO DE 2020

LA CARTA DE LOS MARTES – 03 DE MARZO DE 2020

Lo cierto es que el Reino de Valencia perdió jirones de riqueza entre los combates. Y ganó enconos que tardaron décadas en superarse.

Carta de los martes del 3 de marzo de 2020

Queridos amigos:

El 3 de marzo de 1522, las tropas imperiales del rey Carlos I de España entraron en Valencia y terminaron de desactivar una revuelta de importancia: las Germanías[1].

¿Por qué se originó este movimiento estrictamente popular, desprovisto de vertebración política y carente de una organización armada mínimamente consistente?

Las causas yacen en la crisis económica derivada del crecimiento de los precios del grano y en las epidemias de peste que se abatieron sobre el reino de Valencia[2]. A ello se añadió el malestar de los artesanos y pequeños comerciantes con la oligarquía urbana integrada por grandes comerciantes y nobleza, que radicaba en los desequilibrios de renta y riqueza. Las tensiones en la organización gremial del Reino, con luchas intestinas entre maestros, oficiales y aprendices, no fueron ajenas a la génesis del estallido.

En la ciudad de Valencia, una élite formada por nobleza y gran burguesía mercantil había conseguido desbancar a Barcelona como puerto peninsular predominante en el Mediterráneo, De hecho, Valencia doblaba en población a Barcelona y su prosperidad era inmensa, básicamente generada por el comercio. De la época son edificios emblemáticos como las Atarazanas, la Lonja, el Micalet, el Palacio de la Generalidad, las Torres de Serranos y Quart y la Universidad. Había una amplia actividad artística, cultural y literaria.

La rebelión armada[3] se inició en la ciudad de Valencia en 1520 aprovechando que la nobleza había huido de la ciudad a causa de la peste. Al principio sólo se trató de actos legales de protesta, pero pronto la revuelta adquirió carácter violento.

Los agermanats atacaron la morería de Valencia, cuyos habitantes eran acusados de someterse a la nobleza y a la Corona. De ahí pasó a un enfrentamiento entre agermanats y la nobleza valenciana. La rebelión se extendió primero a la huerta, donde se saquearon tierras y haciendas de los nobles, y después al resto de las poblaciones del reino.

Carlos I se hallaba por la época en Aquisgrán, concentrado en su coronación como emperador. Se limitó inicialmente a prohibir el uso de armas. En paralelo tuvo lugar la rebelión de las Comunidades de Castilla. Como Valencia no era tan importante como Castilla para el poder, Carlos I tardó en reaccionar. Al cabo, ordenó al Virrey que reprimiera el brote revolucionario.

Por entonces, los gremios de la ciudad habían nombrado un representante por cada uno de ellos para dirigir la capital. Eran una especie de Juntas Revolucionarias. El virrey de Valencia, Diego Hurtado de Mendoza y Lemos, huyó a Denia. En 1521, el Ejército Real mandado por el Marqués de los Vélez tomó Orihuela[4]. En Elche y Alicante no hubo resistencia. Tras una reacción victoriosa de los agermanados al tomar Gandía en julio de 1521, el movimiento se disgregó y el resto fueron derrotas.

El 18 de febrero de 1522, el líder rebelde Vicente Peris entró en Valencia, congregando desde su casa a sus partidarios y combatiendo durante toda esa noche por las calles de la ciudad. Al verlo todo perdido, Peris se entregó al capitán Diego Ladrón de Guevara.
Ese fue el final de las Germanías en la ciudad de Valencia.

Se nombró Virreina del Reino de Valencia a Germana de Foix, quien gobernó hasta su muerte en 1538 junto a su esposo, el duque de Calabria. El 23 de diciembre de 1524, la regente de Valencia concedió el indulto a los perayres (tejedores) en un documento oficial que fue redactado en castellano: uno de los primeros en el Reino de Valencia. La pacificación completa se produjo en 1528, cuando el Rey otorgó el perdón general sin restricciones.

¿Fue la Guerra de las Germanías el anticipo de una “revolución moderna”, de las llamadas ”de clase”, o un intento de volver al feudalismo y al gremialismo frente a la incipiente uniformización moderna personificada por Carlos I? Tiene todas las trazas de ser más bien la segunda, pero no se ponen de acuerdo los historiadores, acaso por la complejidad del fenómeno. Recuérdese la existencia de múltiples variables: diversos enfrentamientos entre los nobles, entre éstos y los artesanos, entre éstos y los moriscos, entre los pequeños y los grandes comerciantes, entre los campesinos y sus señores feudales, y todo ello sobre un entramado de enfrentamientos anteriores con distintos actores y bandos.

Lo cierto es que el Reino de Valencia perdió jirones de riqueza entre los combates. Y ganó enconos que tardaron décadas en superarse.

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Aviso de un acto académico de buena factura y claro interés que tendrá lugar en la Universidad Católica de Ávila en 20 de marzo. “La teoría del poder político en los Siglos XVI y XVII”. Adjunto enlace. Tiene un magnifico aspecto. El acto, pero también Ávila. Una vez allí se puede disfrutar de la ciudad y sus muchos y diversos atractivos.

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El avance tecnológico de este martes se dirige asimismo a la lucha contra el cáncer. Contra TODOS los cánceres (bueno, habla de sólo 2.700, que tampoco está mal). En este caso no hablamos de cirugía sino de terapias génicas. Ha quedado claro que la relación entre el cáncer y las alteraciones del genoma es fundamental para el tratamiento de los cánceres.

Copiopego: “»Durante las últimas dos décadas, la comunidad científica se ha dado cuenta de que el cáncer es fundamentalmente una enfermedad del genoma, promovida por la acumulación gradual de mutaciones en las células», describió en una rueda de prensa telefónica Lincoln Stein, del Instituto para la Investigación del Cáncer de Ontario (Canadá).”

Este texto, de un nivel científico alto pero plenamente comprensible, es de gran interés.

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Recuperada la esperanza en un futuro mejor para todos los miembros de la especie, hay una noticia reciente que pone de relieve lo tozuda que es la realidad. La voluntad nada puede contra los límites de la física. En serio. Y ello nos lleva a recuperar también la esperanza frente a la giliprogre idiocia occidental en materia de políticas asociadas al espantajo climático. Verán.

Un titular llama la atención. Dice así: “Japón tiene que abrir 22 plantas de carbón tras prescindir de la energía nuclear”. Pongamos la noticia en contexto.

Seguramente recuerdan ustedes el maremoto que sufrió Japón el 11 de marzo de 2011. Un terremoto de grado 9,1 en la escala de Richter (logarítmica) provocó una enorme destrucción en parte de la costa oriental de Japón. No fue el movimiento de tierras sino el maremoto subsiguiente quien fue responsable de la totalidad de las muertes: 15.895 exactamente, además de 2.556 desaparecidos. Colateralmente, el agua inundó los motores diesel de refrigeración de la central nuclear de Fukushima y tres de los núcleos entraron en fusión, para posteriormente explotar y emitir contaminantes a la atmósfera y al mar.

Lo cierto es que nadie murió por el grave accidente nuclear, pero la alarma generada fue tal que el gobierno nipón decidió cerrar las centrales nucleares del país. No fue el único país en hacerlo. Alemania les ha seguido en esa deriva y se ha zambullido en un universo de costes que difícilmente superará.

Alemania calla, pero el gobierno japonés ha reconocido que no puede producir la energía eléctrica que su nación necesita. El tercer aniversario de Fukushima decidió reabrir las centrales nucleares (a la fuerza ahorcan) y ahora, nueve años después del error inicial, ha decidido construir 22 nuevas plantas de carbón en los próximos 5 años.

Dicho de otra forma, la prioridad de los gobernantes japoneses es el bienestar de sus
conciudadanos y no cumplir con los ridículos objetivos del Acuerdo de París, cuyo fundamento es el fraude más grande que vieron los siglos. Han tardado en decidirse, pero ahí está el giro.
Así que la RP China (el primer emisor de CO2 del mundo), India y ahora Japón se desmarcan de la estupidez de la Unión Europea, sólo respaldada por Australia y Canadá. Nada que nos sorprenda: estas pulsiones suicidas de la vieja y decrépita Europa, que han comenzado por la consunción demográfica, siguen con el sacrificio energético. Parece como si la Gran Bretaña nos enseñara el camino.

Pero eso no es todo. BBC News, en 2019, decía lo siguiente (lo reordeno y resumo para una mejor comprensión) en un artículo en el que se recogen unas declaraciones de Matthew Neidell, investigador del IZA[5] y profesor de la Escuela de Salud Pública y Administración de la Universidad de Columbia (Estados Unidos).

“Antes del accidente en Fukushima, las plantas nucleares generaban el 30% de la electricidad consumida en Japón. En el plazo de 14 meses después del accidente de Fukushima la producción de energía nuclear cesó totalmente en Japón. Esa reducción en la producción de energía nuclear fue compensada con un aumento en la importación de combustibles fósiles. Eso llevó a su vez a un incremento en el precio de la electricidad de hasta del 38% en algunas regiones.

Entre 2012 y 2013 se registró una caída en el consumo de electricidad de hasta el 8%, con una media del 4,9% en los meses de invierno. Neidell y sus colegas señalan que el apagón nuclear y el aumento en el precio de la electricidad llevaron a una reducción del consumo de energía eléctrica, del que muchas personas dependían para calentarse. La gente encendió menos la calefacción y eso generó muertes por enfermedades vinculadas a la exposición al frío, según los investigadores.
Los autores establecieron una correlación mediante modelos matemáticos y estiman que el cese de la energía nuclear provocó hasta 1.280 muertes en las ciudades analizadas, que representan un 28% de la población total de Japón, por lo que la cifra total sería varias veces mayor.

Usamos modelos econométricos para vincular el aumento de la mortalidad con los cambios en los precios de electricidad y excluimos otros factores que podrían haber llevado a muertes adicionales.”
Pues eso es lo que pasa cuando uno toma decisiones precipitadas, ilógicas y dependientes de una opinión publicada que bebe de las fuentes ponzoñosas de los calentólogos: muertes innecesarias, inútiles y culposas. Y silenciadas, sobre todo silenciadas. Sólo oirán ustedes hablar de las muertes por exposición al calor. De las otras no se habla, ergo no existen.

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La frase de hoy es de San Lucas 8:30:

“Y le preguntó: ¿cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos”. Muchos demonios habían entrado en él. Y rogaban a Jesús que no les ordenara irse al abismo.

Los réprobos son legión, abundan, proliferan, se multiplican. Su maldad brilla en múltiples facetas. Velad, pues no sabéis el día ni la hora.

Saludos


[1] Germanía procede del valenciano, Germá, hermano. Eran hermandades gremiales.
[2] Las últimas oleadas anteriores lo fueron en 1474, 1478, 1489 y 1508.
[3] Las armas proceden del privilegio de los artesanos del reino de Valencia de formar milicias para luchar contra las flotas berberiscas. Ello data del reinado de Fernando el Católico.
[4] Capital de la zona y tercera ciudad de importancia en la Corona de Aragón.

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