LA CARTA DE LOS MARTES – 31 DE MARZO DE 2020

LA CARTA DE LOS MARTES – 31 DE MARZO DE 2020

Los judíos tuvieron que optar, hasta el 31 de julio de 1492, por la conversión al cristianismo o por el exilio.

Carta de los martes del 31 de marzo de 2020

Queridos amigos:

El 31 de marzo de 1492, los Reyes Católicos firmaron el Edicto de Granada, es decir, el decreto de expulsión de los judíos no conversos de Castilla-León y de Aragón. Los Reyes Católicos no fueron los primeros en Europa[1]. Tampoco fueron los últimos[2]. ¿Por qué lo
hicieron?

Veamos algunos antecedentes. En el 612, el rey Sisebuto dictó medidas restrictivas antijudías de gran dureza. A partir del Concilio de Letrán (1215) se recrudeció la persecución de los judíos en todo Occidente. No obstante, en los reinos cristianos de la península se les protegió.
En 1321 comenzaron las persecuciones en Navarra, a raíz de movimientos al otro lado de los Pirineos. Los cambios económicos, sociales y políticos del siglo XIV, las guerras generalizadas y las catástrofes naturales cambiaron las tornas. La Peste Negra empeoró las cosas. Se buscó un culpable y cuál mejor que el pueblo que mató a Dios hecho hombre. Tras la peste de 1348 se produjeron asaltos a las juderías de Barcelona. En Castilla, la violencia antijudía se vinculó con la guerra civil durante Pedro I, al que los Trastámara acusaron de favorecerlos. Toledo (1355), Burgos y Valladolid son hitos conocidos.

En 1391, las juderías de Castilla y de Aragón fueron arrasadas. Algunos judíos lograron escapar a Navarra, a Portugal, a Francia o al Norte de África.

Como consecuencia de las masacres de 1391 y las medidas que le siguieron, hacia 1415 más de la mitad de los judíos de Castilla y de Aragón se habían bautizado. Tras esa fecha comenzó a disminuir la persecución: los judíos no conversos que restaban recuperaron bienes y sinagogas. Las aljamas eran una sombra de lo que fueron. Entre 1430 y 1470 se produjo una gran cantidad de conversiones debido a la acción predicadora cristiana y a la división en las filas judías. Se estima que en esa época se convirtieron unas 250.000 personas, dos tercios de la población sefardí[3]. Se trató de una conversión de conveniencia que daría luego lugar al problema del criptojudaismo[4] y que sería incesantemente perseguida por la Inquisición.

La situación de relativa tolerancia hacia los judíos cambió a partir de 1476 (Cortes de Madrigal), donde los reyes habían protestado por el incumplimiento de lo dispuesto en el Ordenamiento de 1412 sobre personas con otra religión.

Las Cortes de Toledo de 1480 obligaron a los judíos urbanos a vivir en barrios separados, tanto para protegerlos como para evitar conflictos. Ya no había gran influencia judía en sectores como comercio, préstamos o artesanía, pero en Castilla todavía ocupaban puestos administrativos de importancia. Muchos se dedicaban a la agricultura.

La fundación de la Inquisición contra conversos en Sevilla (1478) y en Valencia (1482) dejó sentado que los conversos seguían siendo judíos y la presión sobre ellos se incrementó.
El 31 de marzo de 1492 se lanzó el edicto de expulsión. La fecha está condicionada por el final de la campaña de Granada (1.1.1492)[5]. La Inquisición estuvo guiando sus pasos, pero por encima de todo, el hecho no se basó en argumentos religiosos sino se fundamentó en la decisión política de conseguir un estado fuerte. Por eso lo hicieron.

Los judíos tuvieron que optar, hasta el 31 de julio de 1492, por la conversión al cristianismo o por el exilio. En el momento de la expulsión los judíos serían entre 30.000 y 300.000, de acuerdo con distintas estimaciones, lo que dice poco al respecto. Se cree que eligieron el exilio unos 70.000[6]. El resto se bautizó. A partir de noviembre de ese mismo año se permitió que volvieran aquellos judíos que habían optado por el exilio pero que preferían dar marcha atrás. Recuperaron sus propiedades por su precio de venta. Y es que el Edicto era contra una religión, no contra un grupo étnico. Los que se convirtieron se fundieron paulatinamente con la población española, llegando a ocupar, como se ha dicho, altos puestos políticos y eclesiásticos. Sus familias entroncaron incluso con la alta nobleza; aunque eso no quita para que en la población se empezara a hablar de cristianos viejos respecto a los cristianos nuevos, despectivamente.
Ya conocemos la razón fundamental de la expulsión. Formalmente, en la versión castellana del edicto se mencionan tan sólo motivos religiosos. En la aragonesa se alude también a la usura. En ambas se acusa a los judíos de incitar a los conversos a volver a las prácticas de su antigua religión.

Carecen de fundamento algunos argumentos que se dieron a lo largo del tiempo. No se expulsó a los judíos para quedarse con su riqueza, ya que la mayoría de los que se marcharon fueron los más modestos. Tampoco fue un episodio de lucha de clases, donde la nobleza quería deshacerse de una burguesía personalizada en los judíos. Eso es un desliz intelectual pseudo marxista clásico: muchos judíos fueron defendidos por nobles. Igualmente falso es que los reyes tuvieran motivos personales, pues desde el principio de su reinado Isabel y Fernando se preocuparon de proteger a los judíos y siempre fue fama que los Reyes Católicos tenían fama de ser favorables a los judíos. Entre los hombres de confianza de los reyes había varios judíos[7].

La expulsión de los judíos produjo problemas locales, pero no un desastre nacional. Es exagerado atribuirle la decadencia de España. La España del siglo XVI era una nación boyante. Ni demográfica ni económicamente supuso la expulsión un retroceso trascendental para España. Los judíos, por su parte conservaron a donde fueron muchas costumbres, la lengua de sus padres y la memoria de la tierra perdida.​

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El avance tecnológico de hoy está en este enlace.

Como se ve en él, investigadores del University College (Londres) han encontrado una forma de almacenar energía que deja en mantillas los métodos existentes. Lo hace por la capacidad de acopio y por la velocidad de recarga, elementos ambos de carácter crítico en la utilización de baterías para cualquier uso.

Los nuevos supercondensadores[8] de grafeno almacenarán diez veces la energía de los actuales y lo harán en pocos minutos. También podrán entregar la energía contenida con gran rapidez. Y además no perderán apenas capacidad de conservación tras un uso largo e intensivo. Y encima son flexibles.

Para crear el nuevo supercondensador han utilizado capas de películas de grafeno en las que han perforado poros del tamaño de iones electrolíticos. ¿El problema? Que está en fase de investigación conceptual. Y que tienden a perder energía en el proceso de almacenamiento.

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Una de las recetas para generar riqueza que ha utilizado Donald Trump ha sido crear paraísos fiscales en los barrios más pobres. Su decidida y notable rebaja fiscal de 2017 benefició a empresas y familias y generó 3.270 M de ingresos tributarios sólo el primer año. En esa línea, previó crear «zonas de oportunidad» en los barrios más pobres del país. Esta facilidad habilitaba un tratamiento tributario muy favorable para las inversiones desarrolladas en esas áreas. Lo cuenta Diego Sánchez de la Cruz: “Los últimos datos conocidos corresponden a mediados de 2019 y apuntan que casi doscientas empresas han impulsado ya algún tipo de operación en las llamadas «zonas de oportunidad», movilizando la friolera de 44.000 millones de dólares. Se espera que, durante el primer mandato de Trump, esta cifra siga creciendo hasta llegar a los 100.000 millones. El ritmo de inversión en estos barrios aumenta a tasas superiores al 25%.”

Va a resultar que el patán es más inteligente que cualquiera de los Macrones de este mundo. La opinión es – o debería ser – libre.

Por cierto, ya que estamos, véase el mensaje a la nación norteamericana que dirigió el presidente Trump el 26 de febrero de 2020 en relación con una de las festividades asociadas a la Cuaresma. El último párrafo es sintético del contenido del mensaje: “Nos unimos a las oraciones de todos los que celebráis esta festividad y os deseamos un itinerario cuaresmal lleno de oración y que podáis acercaros más a Dios en la fe durante este bendito tiempo”.

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La frase de hoy no es una frase, sino un epigrama contemporáneo. Ya ha sido así alguna vez en Cartas anteriores. Ésta bien lo merece. Es de un comunicador de las redes denominado Harry el Socio. El hilo se titula “Alégrame el día”.

Pone el dedo en la llaga de tal manera que uno se ahorra leer tomos enteros de critica al sistema imperante el cual, a lomos del intervencionismo, nos hace la vida difícil. Cada vez más. Y sólo para mayor gloria de quienes regulan.

¿Trabajas?: Impuesto
¿Produces?: Impuesto
¿Heredas?: Impuesto
¿Donas?: Impuesto
¿Compras?: Impuesto
¿Vendes?: Impuesto
¿Vives de tocarte las narices[9] a dos manos?: Subvención

Saludos
CDC

[1]Los Reyes Católicos en realidad fueron los últimos soberanos de los grandes estados occidentales en decretar la expulsión: Inglaterra lo hizo en 1290, Francia en 1394; en 1421 los judíos son expulsados de Viena; en 1424 de Linz y de Colonia; en 1439 de Augsburgo; en 1442 de Baviera; en 1485 de Perugia; en 1486 de Vicenza; en 1488 de Parma y en 1489 de Milán y Lucca. El objetivo era lograr la unidad de fe en sus estados: los súbditos deben profesar la misma religión que su Rey.
[2] Fueron seguidos por Navarra en 1493, Sicilia en 1494, Provenza (1496) y Florencia y Portugal (1498).
[3] Ese nombre deriva de Sefarad. Los judíos identificaban a la península ibérica con la Sefarad bíblica. Los judíos expulsados por los Reyes Católicos tomaron o recibieron el nombre de sefardíes.
[4] En el siglo XV el problema ya no son los judíos sino los conversos. Conversos eran los judíos que se habían bautizado y a sus descendientes. Su número ascendía a unas doscientas mil personas. Se entendía que practicaban sus ritos en secreto. En el siglo XV las ocupaciones y rangos abandonados por los judíos fueron ocupadas por conversos, quienes se concentraron en los barrios judíos de antaño. Eran asimismo comerciantes, prestamistas y artesanos, pero además clérigos, priores u obispos, oficios o dedicaciones antes prohibidas a los judíos.
[5] Tres meses después de haber eliminado el último reducto musulmán se decretó la expulsión de los judíos. La inteligencia política de los Reyes Católicos se puso una vez más de relieve: nunca abrir dos frentes simultáneos. Se quiso asimilar judíos y conversos para que no hubiera sino cristianos.
[6] Claro que, si inicialmente eran 30.000, difícilmente se alcanzaría esa cifra.
[7] La Universidad de La Sorbona, Nicolás MaquiaveloFrancesco Guicciardiniy Giovanni Pico della Mirandola, entre otros, felicitaron a España por haber llevado a cabo un acto de buen gobierno.
[8] Los supercondensadores, conocidos también como condensadores electroquímicos de doble capa, pseudocapacitores o ultracapacitores, son dispositivos electroquímicos capaces de sustentar una densidad de energía muy alta en comparación con los condensadores normales. Su capacidad es miles de veces mayor que la de los condensadores electrolíticos de alta capacidad.
[9] Perdóneseme el eufemismo, que si por una parte detrae rotundidad al asunto, por otra lo hace más llevadero

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