LA CARTA DE LOS MARTES – 12 DE MAYO DE 2020

LA CARTA DE LOS MARTES – 12 DE MAYO DE 2020

David Ben-Gurión falleció el 1 de diciembre de 1973. Sus restos yacen en el desierto del Néguev.

Carta de los martes del 12 de mayo de 2020

Queridos amigos:

El 12 de mayo de 1948, David Ben-Gurión[1] presidió la primera reunión del Gobierno de Israel.

David Ben-Gurión nació en Płońsk, Polonia, el 16 de octubre de 1886. Bautizado David Grün, fue un líder sionista, político y estadista, que resultó ser el primer primer ministro de Israel. Luchó durante toda su larga (murió el 1 de diciembre de 1973) vida por la existencia de un Estado para los judíos.

Dos días después de la reunión del Gobierno israelí, el 14 de mayo de 1948, tuvo la oportunidad de declarar la independencia del Estado de Israel, coincidiendo[2] con la finalización del Mandato Británico en Palestina. La declaración de independencia tuvo lugar tras la aprobación un año antes por Naciones Unidas del plan de partición de Palestina en dos Estados, uno árabe (44% del territorio) y otro judío (55%, incluyendo el desierto del Neguev). Jerusalén era zona internacionalizada[3]. ​

Inmediatamente después de la declaración de independencia, el Estado de Israel fue atacado coordinadamente por siete estados árabes: Egipto, Siria, Jordania[4], Líbano, Irak, Arabia Saudita y Yemen. Los que los cuatro primeros, fronterizos, realizaron técnicamente la invasión. Así comenzó la guerra de la independencia de Israel. Terminó con su victoria, que aseguró con la firma de sendos armisticios durante 1949 con Egipto, Líbano, Transjordania y con Siria (20 de julio), lo que puso fin a la guerra.

Israel había resultado vencedor. Amplió en 5.728 Km2 la zona concedida en el plan de 1947.

Ben-Gurión creó el Tzáhal[5], el Ejército de Defensa de Israel. Durante la guerra de la independencia se dedicó con todas las fuerzas que no aplicó a ganar la guerra a construir un país en un entorno de perpetuo enfrentamiento con todos sus vecinos[6], semivacío, sin materias primas y casi sin agua, muy heterogéneo en su composición, integrando un incesante flujo de personas inmigrantes que eran hacinadas en instalaciones semidestruidas. A pesar del racionamiento de alimentos y de casi todo producto durante diez años, contribuyó a lograrlo: fue el primer constructor del Estado de Israel.

El 10 de septiembre de 1952 firmó un acuerdo de indemnizaciones con la República Federal de Alemania como compensación por los crímenes del racismo nacional socialista. El acuerdo no contemplaba retribución alguna por los asesinatos y el sufrimiento de los judíos en Alemania, pero sí por los bienes robados y por los trabajos forzados.

En 1960, los servicios secretos israelitas capturaron en Argentina al criminal de guerra nazi Adolf Eichmann. Llevado a juicio en Israel, fue condenado a morir en la horca por crímenes contra la Humanidad. La sentencia se cumplió el 31 de mayo de 1962.

Una de las ideas más largamente acariciadas de Ben-Gurión fue poblar y reverdecer el desierto del Néguev, que ocupa gran parte del sur de Israel. De hecho, se retiró a vivir a un kibutz situado allí (Sde Boker) cada vez que dio la espalda a la política.

Tras la “Guerra de los seis días”, estando fuera del gobierno, propugnó devolver los territorios conquistados, salvo Jerusalén oriental y los altos del Golán, a cambio de la paz duradera. Ben-Gurión siempre quiso reconciliar a los contendientes por un mismo espacio. Intentó el trueque de “paz por territorios”, que nunca funcionó.

David Ben-Gurión falleció el 1 de diciembre de 1973. Sus restos yacen en el desierto del Néguev.

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Y de contar brevemente la historia de un constructor de un Estado y del nacimiento de éste pasamos a la historia de la destrucción programada de otro, tutelada y dirigida por un hombre que nunca debió estar ahí, ni en ese momento ni nunca. Ese mismo día 12 de mayo, pero de 1931, la quema de conventos iglesias y bibliotecas, que comenzó en Madrid el día 10 de mayo, se extendió a toda España, con mayor incidencia en el sur.

La República se había declarado menos de un mes antes. Lo que comenzó como un movimiento coordinado de agresión a los edificios terminó como un genocidio pocos años después. Quienes no detuvieron el inicio fueron responsables de su final.

Todo empezó en Madrid el día 10 con unos disturbios que produjeron fuerzas antimonárquicas durante la inauguración de Círculo Monárquico. Los desórdenes duraron todo el día, con ataques a instituciones y edificios de organismos de derechas. De madrugada, el ministro de la Gobernación, Miguel Maura, quiso desplegar a la Guardia Civil, pero el presidente Alcalá-Zamora y el ministro de la Guerra, Azaña, se lo impidieron. Maura argumentó que tenía información fidedigna de que jóvenes del Ateneo de Madrid iban a quemar edificios religiosos al día siguiente. Azaña le contestó que eran tonterías y, en todo caso, sería una “muestra de justicia inmanente”.
Cuando el gobierno se hallaba reunido a primeras horas de la mañana del lunes 11 de mayo llegó la noticia de que la Casa Profesa de los jesuitas estaba ardiendo. Miguel Maura volvió a intentar sacar a la calle a la Guardia Civil para restablecer el orden pero, como la noche anterior, se topó con la oposición del resto, sobre todo de Manuel Azaña, quien afirmó “todos los conventos de España no valen la vida de un republicano” y “si sale la Guardia Civil, yo dimito”. La inacción del gobierno permitió que los descontrolados quemaran una decena de edificios religiosos.

En cuanto el Gobierno declaró el Estado de Guerra en Madrid, los incendios cesaron. Al día siguiente, 12 de mayo, la quema se extendió al sur y al este de España. Allá donde los gobernadores civiles y los alcaldes actuaron con contundencia no hubo incendios​.

El gobernador militar de Málaga, general Juan García Gómez-Caminero mandó retirar las fuerzas de la Guardia Civil durante los disturbios. Fue destituido al poco, pero sólo​ para ser ascendido a General de División y nombrado Inspector General del Ejército. Por el ministro Azaña.

Murieron varias personas[7]. Ardieron en toda España en torno a cien edificios religiosos, con las profanaciones y destrucción de patrimonio consiguientes. Fueron 10 en Madrid (con 12 intentos fallidos), 43 en Málaga, 3 en Valencia (con otros tres asaltos), 6 en Sevilla (con 7 intentos que no culminaron), más incidentes serios en Lora del Río, Coria del Río, Alcalá de Guadaira, Carmona, Olivares, Carrión, Puebla del Río y Espartinas. Lo mismo ocurrió en Granada capital, Loja y Santa Fe. Y en Córdoba. Y en Cádiz (4), Sanlúcar de Barrameda y Jerez de la Frontera. En Algeciras se quemaron todos los templos de la ciudad. Murcia y Alicante cierran la lista.

El Gobierno había aprobado muy pronto (abril de 1931) medidas secularizadoras: disolución de las órdenes militares, supresión de la obligatoriedad de asistencia a actos religiosos en cárceles y cuarteles, prohibición de participación oficial en actos religiosos, fin de las exenciones tributarias a la Iglesia y otras varias medidas para eliminar la influencia de la Iglesia en la sociedad española.

El diario “El Socialista” publicó el 12 de mayo de 1931 la siguiente frase: “La reacción ha visto ya que el pueblo está dispuesto a no tolerar. Han ardido los conventos: ésa es la respuesta de la demagogia popular a la demagogia derechista”​.

No se sabe a ciencia cierta quién quemó los cien edificios religiosos, pero la hipótesis más plausible es que los incendiarios fueron elementos de extrema izquierda republicana y anarquista para empujar al Gobierno Provisional hacia la revolución, desarraigando a la Iglesia. Lo que está perfectamente documentado es la inacción del gobierno.​

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La noticia de hoy tiene que ver con la República Popular China. Se refiere a la pandemia por coronavirus. Y no trata sobre si el SASR CoV-2 fue un artificio científico o una mutación, un salto interespecífico proveniente de un pangolín o un murciélago. No.

Se trata de algo constitutivo del régimen comunista chino. No es nuevo, cierto. Lo nuevo es la rotundidad, la claridad, el señalamiento de la inequívoca maldad de un sistema que reiteradas veces ha mostrado su siniestra cara. No es ajeno a este planteamiento el título del artículo cuyo enlace encontrarán al final de estos párrafos: China es culpable. El autor está parafraseando la frase del entonces Ministro de Asuntos Exteriores de España, Ramón Serrano Súñer, referida a la U.R.S.S.

Estamos ante un repaso morrocotudo, que brilla tanto por su ajuste a los hechos históricos como por su brillantez formal. ¡Qué menos, dada la situación y quien la ha permitido! Este monstruoso caso lo merece. Recomiendo encarecidamente su lectura.

No es nada tibio, ya verán.

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El avance tecnológico de hoy es en realidad un lúcido análisis acerca de las posibilidades reales de las llamadas energías limpias. Fue publicado en mayo de 2019, pero vale para ahora y para el futuro. Es de Mark Mills.

Mills expone en un breve análisis la importancia de los combustibles fósiles en el desarrollo de las sociedades, sobre todo en la nuestra, cuyo pivote central reposa en el milagro de la energía proveniente de fuentes fósiles: carbón, petróleo, gas natural. Acto seguido, desmonta el paralelismo establecido por algunos teóricos encaramados en la cima de la fama entre el devenir de la industria de las comunicaciones y el de las energías llamadas limpias[8]. Esta hipótesis es grave porque la gente les cree[9]. Cree que un mundo energético nuevo, esmaltado de energías limpias en forma de molinos de viento, placas solares y baterías, se va a abaratar tanto que sobrevendrá una “nueva economía de la energía”.

Esto no va a ser así. Silicon Valley haya popularizado los conceptos de “cambio exponencial” e “innovaciones disruptivas”. Los hay que afirman que las tecnologías asociadas a las energías limpias van a seguir la senda de la tecnología digital, con procesos exponenciales que barrerán a los combustibles fósiles en una década. No. No va a ser así. No es posible. Obedecen a distintas leyes de la física. Es la física, no las políticas, no los subsidios o las órdenes, quien dictará las posibilidades de una u otra tecnología. La densidad energética de los hidrocarburos está y estará detrás de esta ley.

Y si hablamos de baterías, el hecho es incontrovertible: la máxima energía potencial contenida en las moléculas de los hidrocarburos es 1500 veces mayor, a igualdad de peso, que su equivalente en moléculas de litio. Y los costes relativos para cada forma de almacenamiento van de acuerdo con estas cifras.

Es pues lógico y deseable (amén de inevitable) lo que ha ocurrido en la década que acaba de finalizar: la producción norteamericana de petróleo y gas natural fue 2.000 % superior al crecimiento combinado (y subvencionado) de las energías eólica y solar.

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La frase de hoy es de Manuel Azaña, ese buen escritor, mediocre político y sujeto miserable del que las Cartas de los martes han hablado hoy y antes, en su relación con Niceto Alcalá Zamora y cuya imagen la Historia ha delineado con claridad.

“Ningún convento de Madrid vale la vida de un republicano”. Con esa apoyatura del entonces ministro de la Guerra español, la omisión del gobierno desencadenó el salvajismo. Y posteriormente, la guerra.

Antes de terminar la Guerra Civil y poco antes de la ofensiva republicana en el Ebro, en julio de 1938, Azaña largó en Barcelona un discurso tan notable literariamente hablando como huero de asunción de las consecuencias de sus actos. Al final del mismo, dentro de una frase de varias líneas, Azaña leyó: “Paz, Piedad, Perdón”. Era tarde.

Saludos

CDC


[1] Inspiró su nombre en el de Yosef Ben-Gurión, uno de los líderes de la primera guerra judeo-romana, que se extendió entre los años 66 y 73 DC.
[2] No exactamente. La fecha programada por los británicos para la expiración de su mandato, el día 15 a las cero horas, coincidía con el Sabbat. Por eso, las autoridades judías decidieron adelantar la ceremonia oficial a las cuatro de la tarde del viernes 14, ocho horas antes de que el alto comisario Cunningham abandonara el puerto de Haifa.
[3] Jerusalén se encontraba cercada por las bien preparadas tropas de la Legión Árabe transjordana.
[4] A la sazón, Transjordania. En 1950 pasaría a llamarse como Jordania.
[5] Tzava Hahagana LeYisrael.
[6] Desde 1920 y liderados por Amin al-Husayni, gran muftí de Jerusalén, los árabes locales se venían rebelando contra los británicos. Hostigaron sin cesar a la cada vez mayor población judía. Produjeron el motín de Palestina de 1920, el de Jaffa de 1921 y el palestino de 1929, con numerosas bajas judías.
[7] En Atarfe, seis muertos y varios heridos. En Málaga, cuatro muertos. En Madrid, dos muertos y varios heridos.
[8] Al fin y al cabo, ¿quién quiere una energía sucia? Ecs!. Son unos maestros del engaño. Lo grave es que nos llevan al pasado más oscuro. Y algunos se dejan. Y otros lo apoyan.
[9] ” Las encuestas muestran que casi el 80% de los votantes cree que los E.E.U.U. “son capaces de crear un nuevo sistema eléctrico».

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