LA CARTA DE LOS MARTES – 19 DE MAYO DE 2020

LA CARTA DE LOS MARTES – 19 DE MAYO DE 2020

El 19 de mayo de 1939 tuvo lugar el Primer Desfile de la Victoria en las calles de Madrid. Ustedes conocen los antecedentes: el día 1 de abril, la guerra había terminado.

Carta de los martes del 19 de mayo de 2020

Queridos amigos:

El 19 de mayo de 1939 tuvo lugar el Primer Desfile de la Victoria en las calles de Madrid. Ustedes conocen los antecedentes: el día 1 de abril, la guerra había terminado. Seguramente recuerdan el textual el último parte de guerra, redactado a mano y corregido en algunos términos por el General Franco: “En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. Burgos, 1º Abril de 1939, Año de la Victoria”.

Aunque siguió habiendo alguna escaramuza, abril vio el final efectivo de la guerra civil. No fue sino en mayo cuando tuvo lugar en Madrid el preceptivo desfile de algunas de las tropas que habían logrado la victoria. Antes de la fecha de la efemérides, otros desfiles habían tenido lugar, como el de 20 de febrero en Barcelona o el de17 de abril en Sevilla. El 3 de mayo desfilaron en Valencia. Pero ninguno fue comparable al de Madrid.

La idea era hacer una demostración de poderío, en dos frentes: el interno y el externo. En el interno, debía quedar claro a los vencidos no conformes ni huidos que enfrente tenían una maquinaria invencible para sus medios. Que no lo intentaran. Igualmente lo hicieron, como sabemos[1], pero la idea era esa. Quienes escucharan el día anterior a Ernesto Giménez Caballero en Radio Nacional no podían albergar duda alguna[2].

En el externo, fue en septiembre de 1939 cuando se inició la Segunda Guerra Mundial, pero los prolegómenos estaban claros. El mensaje era frente a la URSS tanto como frente al Reino Unido y Francia: España no se toca porque a quien se le ocurra le va a salir muy caro. El mensaje funcionó con los segundos, aunque no con el primero. Sólo al final de la II Guerra Mundial le quedó claro hasta a Stalin: por ese camino no era posible hacer descarrilar el régimen español.

Con esto en mente, el Desfile de la Victoria de 1939 en Madrid fue el más grande celebrado nunca en España: cerca de seiscientos aviones, más de doscientas baterías de distinto calibre (incluidas antitanque y antiaéreas), más de 150 carros de combate, unos 5.000 coches y camiones, 500 motocicletas, 27 escuadrones de caballería con centenares de caballos y mulos. Participaron no menos de 120.000 hombres del Ejército del Centro[3] más un alto número de otras tropas[4]. Además, desfilaron falangistas, requetés, legionarios y tropas marroquíes. Al frente de sus hombres desfilaron los generales Rafael García Valiño y José Solchaga. Todas las unidades portaban las mismas enseñas con las que habían combatido. ​

Desfilaron durante cinco horas, con 400.000 asistentes en las lindes del desfile, en ventanas, balcones y azoteas[5]. Llovió durante unos minutos.

El recorrido abarcó desde el paseo del Prado hasta la Plaza de Cánovas del Castillo. En un punto cercano al final del recorrido, entre la calle del Marqués de Villamagna y la de Ortega y Gasset, se instaló una tribuna frente a un arco del triunfo. En ese punto se situó Franco.​ En torno a él se ubicaron las personalidades militares, políticas, diplomáticas y eclesiásticas que se convino.

A las nueve de la mañana, el Generalísimo ocupó su lugar en la tribuna. Había llegado acompañado por el general Andrés Saliquet, jefe del Ejército del Centro. Para no dejar resquicio alguno a cualquier interpretación, Franco llevaba uniforme militar, pero también la camisa azul falangista y la boina roja de los carlistas.​ En la tribuna le aguardaban el Gobierno en pleno, los generales y jefes del ejército y unos treinta caballeros laureados[6].

Antes del desfile propiamente dicho, el general Francisco Gómez-Jordana Sousa, vicepresidente del Gobierno y ministro de Asuntos Exteriores, leyó el decreto que concedía la Cruz Laureada de San Fernando a Francisco Franco. Fue el general José Enrique Varela, titular de dos Laureadas[7], quien se la impuso. Al poco se incorporó a la tribuna de autoridades Isidro Gomá, Cardenal primado de España. ​

Al pie de la tribuna estaban dispuestas distintas banderas históricas, con la Real Senyera valenciana en el centro. ​

Tras el desfile se celebró un banquete en el Palacio Real.

Aprovechando la oportunidad, Franco dirigió un discurso a la nación a través de la radio. En él advirtió a «ciertas naciones»[8] contra eventuales presiones económicas que buscaran condicionar la política del Estado.

Así fue el desfile inicial del Régimen, que contra toda expectativa, pervivió durante casi 40 años.​

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El avance tecnológico correspondiente a esta carta tiene que ver con el desarrollo mundial. Ustedes no creerán que las centrales térmicas de carbón van a menos en el mundo, ¿verdad? Uno escucha a los voceros del sistema globalista[9] o mundialista y lo podría creer fácilmente: el carbón (en sus diversas versiones, incluyendo antracita, hulla, lignito, ….. pero excluyendo el vegetal) es sucio, contaminante, caro… Sea como sea, echen un vistazo a esto que les traigo a continuación, por favor. Creo que es de interés.

Vayamos al principio. El carbón es un combustible básico, cuyo uso se remonta a muchas centurias atrás. De hecho, es quemando carbón como inicialmente se generó el vapor que supuso el principio de la sociedad industrial que disfrutamos. Y ese verbo – disfrutar – esconde una realidad: el carbón sigue estando detrás de mucha de la electricidad que producimos y consumimos.

Ahora es cuando viene el griterío por una reducción drástica en la utilización de combustibles no fósiles. No está[10] del todo claro qué hay detrás, pero el caso es que la agenda mundialista está muy centrada en ello. ¡Hay que cambiar el modelo energético! ¡Nuestra supervivencia depende de ello! Esa es la letanía, el mantra. ¿Nuestra supervivencia? ¿Por qué no se lo dices a los chinos, a los indios, a los japoneses, que están quemando cada vez más carbón (y lo que rondaré, morena) para mantener sus estándares productivos? Sabemos por qué, efectivamente.

Y dicho esto, aquí es donde el artículo que les invito a leer ofrece su mejor cara. Cierto es que su contenido no es lineal, que no trata en profundidad el futuro[11], que se debe a los límites temporales de los datos disponibles para el análisis.

Hay una posición del gráfico, el que trata de los planes de los estados (pues se basa en los proyectos comunicados por las autoridades de India y China). En esos dos países (y en Japón, cuya información es posterior a la fecha de elaboración del artículo) el carbón tiene un futuro brillante. Entre otras cosas, porque no hay una OPEP del carbón. Y por supuesto, porque esta historia del calentamiento global, la culpabilización del carbono y otras estupideces análogas sólo les hacen reír. Con razón.

Al final, el mensaje está claro: quien se lo puede permitir consume gas natural, con un porcentaje escaso pero creciente de solar y eólica. Pero sea gas, petróleo, carbón o uranio, el origen de nuestra energía eléctrica seguirá siendo de origen fósil[12]. Hasta que llegue la fusión nuclear.

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La noticia de hoy tiene que ver con el impacto del virus SARS-CoV-2 en todo el mundo. Es bien sabido que, además de las consecuencias sanitarias y humanas de la pandemia, hay otros problemas extraordinariamente graves. Mientras no se obtenga una o varias vacunas, se defina un tratamiento eficaz o se compruebe con certeza que el virus ha venido en una oleada y no volverá en otoño sino, por ejemplo en 2030 (por ponerlo en la perspectiva del SARS o el MERS, como asegura el reputado neumólogo ruso Alexander Chuchalin), la incertidumbre y la priorización de la lucha por la vida de los afectados y de la sociedad en general provocará alteraciones importantes en lo que conocemos como globalización. No es poca cosa, pues hablamos del fenómeno que más ha hecho por desarrollar la riqueza en el mundo en los últimos 70 años.

El cambio en las formas de vida, el deterioro a largo plazo de sectores enteros (como el turismo, lo que a España le hade verdadero daño, y las comunicaciones aéreas, por indicar dos de ellos) y las medidas de las autoridades van a modificar el paisaje económico internacional. Y a ello va este enlace: el presidente Trump está aplicando criterios de relaciones externas para garantizar que las industrias y redes esenciales queden libres de agresiones tecnológicas enemigas.

No tiene sentido económico, tiene sentido político. Como tendrá sentido político la próxima vuelta de tuerca: a la vista de la escasez de determinados productos, equipos y complementos para tratar el SARS-CoV-2, es evidente que cada país se va a garantizar el suministro en próximas oportunidades. Sea rentable económicamente producirlo en el interior o no lo sea. Y luego vendrá la producción de alimentos, agrarios y pecuarios. Y a saber lo que acontece.

La OMC agonizaba antes de la pandemia. Ahora está muerta, dicho sea lisa y llanamente. Esta es una situación que recuerda peligrosamente lo que pasó con la Smoot-Hawley Act de julio de 1930, la cual sentó las bases para la práctica desaparición del comercio internacional y ello, a su vez, generó una crisis económica de gran calado.

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Esta carta estaba preparada cuando, sin esperarlo en absoluto, dos artículos (son dos para hacer legible el contenido, que en caso contrario devendría demasiado largo) hicieron su aparición. Tienen que ver con la pandemia pero, como diría Buzz Lightyear, van mucho, mucho más allá. Hoy les entrego el primero.

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La frase de hoy es de H.L. Mencken[13]: “El único objetivo de la política práctica es mantener al populacho alarmado (y por tanto deseoso de ser llevado a la seguridad) amenazándoles con una serie interminable de males, todos ellos imaginarios”.

Saludos

CDC


[1] El primer caso sonado tuvo lugar cuando una célula de las JSU asesinó al comandante Gabaldón (Guardia Civil), su hija menor de edad y al chófer. Fue el 29/7/1939, en Talavera de la Reina. La reacción del régimen fue brutal, disuasoria.
[2] “La guerra no ha terminado. La guerra sigue. Sigue en silencio: en frente blanco invisible. Y una guerra tan implacable como la que sufrieron hasta el 1 de abril nuestros cuerpos y nuestras vísceras. Es la misma guerra, son los mismos enemigos. Es la misma canalla que no se resignará hasta su aplastamiento definitivo, histórico”.
[3] El Ejército del Centro agrupaba las tropas nacionales desde el Alto Tajo y los Montes Universales hasta el frente de Cáceres, Madrid y Guadarrama.
[4] Miembros de los Viriatos portugueses, del Corpo di Truppe Volontarie italiano y de la Legión Cóndor.
[5] El 19 de mayo fue declarado festivo, el «Día de la Victoria», lo que favoreció la asistencia de público al desfile. A las seis de la mañana ya se encontraban en el recorrido de la parada unas 400 000 personas.
[6] Los laureados son los militares que han obtenido la Cruz Laureada de San Fernando, la máxima condecoración militar de España.
[7] Sólo hay otros cinco militares con dos Laureadas: el mariscal de campo José Rentero Soriano, los generales José Sanjurjo y Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, el capitán Miguel Rodríguez Bescansa y el capitán Pablo Arredondo Acuña (estos dos últimos, a título póstumo).
[8] Francia y el Reino Unido, claramente.
[9] Globalista significa que se busca un gobierno mundial, controlado por Naciones Unidas, bajo los principios no por más difusos menos deletéreos de relatividad moral. A Dios muerto, gran festín.
[10] Bueno, sí lo está, para qué engañarnos.
[11] O el consumo global disminuye, o el consumo global crece, pero ambas cosas a la vez, no. Lo que disminuye es el número de centrales obsoletas, pero están viéndose sustituidas por otras más eficientes. Y el análisis es sobre 2010/2018. Estamos en 2020 y las cosas han cambiado.
[12] Les retrotraigo a la Carta del día 12 de mayo. No queda otra: las energías renovables son y serán marginales.
[13] Henry Louis Mencken fue un periodista, ensayista y crítico norteamericano (1880 – 1956). Seguidor de Friedrich Nietzsche, se opuso frontalmente a la democracia representativa, a la religión organizada y al populismo. Apoyó el progreso científico.

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