LA CARTA DE LOS MARTES – 08 DE SEPTIEMBRE DE 2020

LA CARTA DE LOS MARTES – 08 DE SEPTIEMBRE DE 2020

Carta de los martes del 8 de septiembre de 2020

Queridos amigos:

El 8 de septiembre de 1953, la URSS reconoció a la República de Austria y renunció (no se lo pierdan) al cobro de sus gastos de ocupación. En esos términos aparece la noticia en Wikipedia.

Veamos qué pasó exactamente.

El 13 de abril de 1945 las tropas soviéticas entraron en Viena. La ocupación aliada de Austria comenzó el 27 de abril de 1945 (y terminó con el Tratado de Estado de Austria[1] el 27 de julio de 1955). Austria fue separada de Alemania y el país quedó bajo administración de las cuatro potencias. dividida en sendas zonas de ocupación (Estados Unidos, la Unión Soviética, el Reino Unido y Francia), siendo el comandante militar la máxima autoridad política de cada zona. Viena fue subdividida de manera similar, pero el distrito central fue administrado conjuntamente por el Consejo de Control Aliado. El socialista Karl Renner[2], con apoyo de la URSS, formó un gobierno de coalición (socialistassocialcristianos y comunistas[3]) y aplicó la Declaración Tripartita de Moscú[4]. Los aliados occidentales reconocieron este gobierno con reticencias.
Aunque esta división administrativa debía durar indefinidamente, los aliados occidentales unificaron sus zonas para contrarrestar la influencia militar, política y económica de la administración soviética. La unificación devolvió el control civil a los austríacos.

El Ejército Rojo y la NKVD[5] comenzaron de inmediato a peinar los territorios capturados. El 23 de mayo habían sido detenidos 1.208 ex miembros de la Wehrmacht[6] y 1.655 civiles. 40.000 cosacos huyeron hacia occidente y se rindieron los británicos, evitando al Ejército Rojo y una muerte segura[7]. En julio y agosto de 1945, los soviéticos agregaron cuatro regimientos de la NKVD para «limpiar» Viena y sellar la frontera con Checoslovaquia.

La reputación de los soldados soviéticos era terrible. La violencia sexual contra las mujeres austríacas se extendió a todo el territorio ocupado por el Ejército Rojo durante las primeras semanas tras la rendición. La represión contra los civiles fue de tal envergadura que el 28 de septiembre de 1945 Moscú prohibió los interrogatorios violentos. La sustitución de las unidades de combate de Ivan Koniev fue un hecho tardío que redujo sólo marginalmente el bárbaro comportamiento de las unidades del Ejército Rojo. A lo largo de 1945 y 1946, los mandos soviéticos intentaron sin éxito contener la deserción y el saqueo por parte de sus tropas. Paralelamente, presionaron a Renner para quedarse con los campos petroleros de Austria que se hallaban en su zona de ocupación. Tanta brutalidad provocó que, en las elecciones generales celebradas el 25 de noviembre de 1945, el Partido Comunista de Austria obtuviera tan sólo algo más del 5% de los votos. Democristianos (ÖVP) y socialdemócratas (SPÖ), sumaron el 90%. Los soviéticos, impertérritos, respondieron con la expropiación masiva de las empresas austríacas.

A finales de 1945 y principios de 1946 los efectivos aliados de ocupación eran de 150.000 soviéticos, 55.000 británicos, 40.000 americanos y 15.000 franceses. Sus costes recayeron sobre la administración austríaca. En 1945, los pagaron al 100%. En 1946 los costes se fijaron en el 35% de los gastos del Estado de Austria.
Según datos de la policía austríaca de 1946, «hombres con uniforme soviético», por lo general borrachos, representaron más del 90% de los delitos registrados[8]. Recuérdese que la autoridad soviética intentó impedir la expansión de la policía austríaca.

El Acuerdo de Potsdam de 2/8/1945 permitió la confiscación de los activos alemanes en Austria. Los soviéticos desmantelaron y enviaron a la URSS instalaciones y equipos industriales por valor de $ 500 M. Tras ello, los soviéticos pasaron del saqueo puro y duro a la expropiación de las empresas austríacas. Entre febrero y junio de 1946, los soviéticos expropiaron cuantas empresas quedaban en su zona. El 27 de junio de 1946 fusionaron estos activos en la USIA[9].

El gobierno de Austria se negó a reconocer a la USIA títulos de propiedad. En respuesta, la USIA se negó a pagar impuestos y aranceles. Los soviéticos, que no tenían ninguna intención[10] de reinvertir sus ganancias, permitieron que la USIA decayera.

Los alimentos escaseaban. Los habitantes del país sobrevivieron entre 1945 y 1947 con raciones diarias de menos de 2.000 calorías. Entre marzo de 1946 y junio de 1947, el 64% de las raciones fueron enviadas por la UNRRA[11], quien en junio de 1947 dejó de hacerlo. La crisis alimentaria obligó al gobierno de Estados Unidos a enviar $ 300 M en ayuda. Ese mismo mes, Austria fue invitada a participar en el Plan Marshall.
Como único caso en la historia, la zona soviética[12] de Austria recibió parte de la ayuda americana. Ninguna nación europea se benefició más del Plan Marshall que Austria[13], pero Austria también pagó más reparaciones de guerra por habitante que cualquier otro estado del Eje. Se estima que las reparaciones de guerra recibidas por la URSS, incluyendo beneficios USIA, bienes robados y la liquidación final de 1955 alcanzaron entre $ 1,54 MM y $ 2.65 MM. La propaganda soviética divulgó a los cuatro vientos que habían aliviado Austria de la necesidad de pagar por el costo de su ejército (como hicieron británicos y franceses, por lo demás) pero del resto nada dijeron. Lo decimos nosotros.

***

El avance tecnológico de hoy se refiere a una nueva técnica que convierte las botellas de plástico (residuos) en material para fabricar supercapacitores, cuyo papel en el almacenamiento de energía y en su rápida descarga es cada vez mayor. Si, además, el origen de algunos componentes procede de material reciclado, la cosa no puede ser mejor.

El líder del equipo de ingenieros de la universidad norteamericana que ha hecho el descubrimiento, Cengiz Ozkan, comenta en el artículo que trataron con diversos materiales, desde grafeno a botellas de vidrio, pero los avances más prometedores han sido los efectuados con botellas de PET, es decir, Polietileno Tereftalato. Las que utilizamos habitualmente para beber su contenido y luego descartamos.

Desde la perspectiva de la comprensión de los avances tecnológicos, este resultado es un puñetazo en el rostro (desencajado ya por las derrotas experimentadas en los últimos dos siglos) de maltusianos, marxistas, nihilistas, agoreros (Algoreros también, cómo no) y pesimistas varios. La ciencia, la iniciativa, la imaginación y la capacidad del ser humano resolverán todos nuestros problemas técnicos. Todos. Como siempre hasta ahora y como siempre en el futuro.

***

La noticia de esta semana lo fue durante la que incluía el 6 y el 9 de agosto pasados. Y lo fue porque este año 2020 se conmemora el septuagésimo quinto aniversario del final de la II Guerra Mundial sí, pero asimismo del lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki[14].

Se han podido leer en prácticamente todos los periódicos referencias al hecho. Y en todas ellas el tinte es, cómo no, antiamericano.

Son todos artículos de opinión, pues la información ya no es muy necesaria, habida cuenta de que poseemos datos más que suficientes sobre todos los aspectos relacionados con las bombas y su finalidad. Y en prácticamente todos ellos se afirma sin pestañear que Harry S. Truman hizo mal en autorizar el lanzamiento y que debía haber sacrificado a sus soldados en el asalto final a las islas principales del Imperio del Sol Naciente.  Se trataba de dar una oportunidad a aquel régimen criminal (ningún plumífero recuerda el origen de la guerra, y no me refiero a Pearl Harbor sino a Manchuria. Ni una palabra sobre las matanzas de Nankín. Nada sobre los constantes abusos a las mujeres en Corea, ni acerca de la incesante utilización de armas químicas, ni referida al asesinato de prisioneros, ni a los crímenes en masa producidos durante doce años en todo el este de Asia por el ejército imperial. Sólo aparecen civiles quemados por la bomba, la destrucción del centro de Hiroshima y la paz, la paz tan necesaria como elusiva).

Como pueden ver, ni siquiera Libertad Digital ha escapado a la moda revisionista. Pues de ahí abajo, ninguno. Este artículo que ven incluye cifras groseramente manipuladas al alza, referencias al New Yorker (¡cielos!), relatos de un individuo que recorrió las calles destruidas de Hiroshima buscando testimonios[15] y tejiendo con ellos una historia lastimera, falsedades sobre algo especial reservado a Hiroshima (de la bomba nada se sabía y menos en Japón) y más detalles que obvian la realidad para tejer una historia al margen.

No fue Hiroshima[16] el bombardeo que más víctimas causó durante esa guerra. Tokio (varios ataques), Dresde, Hamburgo, por poner unos pocos ejemplos, acabaron con un número de civiles muertos similar[17] o mayor y, al menos en el caso de Dresde, fue por completo innecesario.

Tantos años de propaganda soviética, de control gramsciano y de escolanía de Frankfurt tenían que dar sus frutos. Son estos. Amargos y escuálidos, pero muchos.

***

La frase de hoy es de Harry S. Truman, trigésimo tercer presidente de los Estados Unidos, que lo fue desde el 10 de abril de 1945 hasta el 12 de enero de 1953. Previamente, fue el trigésimo cuarto vicepresidente con Franklin Delano Roosevelt.

La pronunció durante un discurso ante el Women’s National Democratic Club, 6 de marzo de 1944. Dice así:

“Estamos ahora en el tercer año de esta terrible guerra. Nos mueve la firme determinación de librar esta guerra implacablemente en todos los frentes y en todos los mares hasta que todos los que han elegido matar a hierro, mueran a hierro”

Así fue.
Saludos

CDC


[1] El tratado lo firmaron en Viena las potencias ocupantes el 15 de mayo de 1955. Era un «Tratado de estado» (Staatsvertrag) establecido sobre la base de la Conferencia de Moscú. Se consideró a Austria víctima del nazismo y se declaró nula la Anschluss. Austria sería un Estado soberano, independiente y democrático, así como neutral. No podría suscribir tratados militares, ni unirse a Alemania, ni reinstaurar a los Habsburgo. Se garantizaron los derechos de las minorías eslavas. El tratado entró en vigor el 27 de julio de 1955. El 25 de octubre, las últimas tropas extranjeras abandonaron el país.
[2] El 3 de abril, al comenzar la Ofensiva de Viena, el político austríaco Karl Renner, que vivía en la Baja Austria, contactó con Stalin con vistas a un futuro gabinete con comunistas. Aunque en tiempos fue un entusiasta del Anschluss, comprendió rápidamente que no era posible la unión con Alemania.
[3] Un tercio del gabinete, incluyendo la Secretaría de Estado de Interior y de la Secretaría de Estado de Educación, fue asignado a los comunistas austríacos.
[4]En la Conferencia de Moscú de 1943, Unión Soviética, Estados Unidos y Gran Bretaña decidieron que la anexión de Austria por Alemania en 1938 (Anschluss) sería considerada «nula y sin efecto». Todas las medidas administrativas y legales desde esa fecha perdieron su valor. La conferencia declaró que Austria era responsable de participar en la guerra al lado de la Alemania nacional socialista.
[5] NKVD corresponde a Narodni Komissariat Vnutrennij Del, Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos.
[6] Wehrmacht por Ejército alemán.
[7] No obstante lo anterior, en mayo y junio de 1945, miles de refugiados procedentes de Yugoslavia y la Unión Soviética fueron detenidos por los aliados occidentales y entregados a las tropas soviéticas y yugoslavas (Operación Keelhaul), quienes ejecutaron o deportaron a muchos de ellos. Un ejemplo es la Masacre de Bleiburg.
[8] En ese mismo período, los soldados de Estados Unidos representaron entre el 5 y el 7%.
[9] La Administración de la Propiedad Soviética en Austria, o la USIA (УСИА, Управление советским имуществом в Австрии) se formó en la zona soviética de Austria en junio de 1946 y funcionó hasta la retirada de las tropas soviéticas en 1955. USIA operó como una corporación estatal. Controló más de cuatrocientas fábricas expropiadas a sus propietarios austriacos, otras anteriormente alemanas (AEG) y empresas de las SS (DEST). En su punto más alto (1951), el conglomerado empleó unas 60.000 personas, el 10% de la población activa. USIA estaba exento de aranceles, ignoró el sistema tributario y podía comerciar con Europa del Este. USIA intentó ser autosuficiente. No lo logró.
[10] Ni tampoco entendían el concepto, con certeza.
[11] Por United Nations Relief and Rehabilitation Administration
[12] Paralelamente, Austria oriental fue el único territorio ocupado por el Ejército Rojo que fue desocupado voluntariamente.
[13] Austria recibió cerca de $ 1.000 M a través del Plan Marshall y 500 M en ayuda humanitaria. Los estadounidenses también devolvieron todos los costes de ocupación acusados en 1945-1946, alrededor de $ 300 millones. En 1948-1949 la ayuda del Plan Marshall contribuyó con el 14% de la renta nacional, la proporción más alta de todos los países involucrados. La ayuda per capita ascendió a $ 132 (compárese con los $ 19 de los alemanes).
[14]  Las dos bombas mataron a unas 140.000 personas en Hiroshima y unas 80.000 en Nagasaki, a finales de 1945. La mitad de esas muertes ocurrieron en los días de los bombardeos. Radiation Effects Research Foundation.
[15] Seis, tampoco crean que hizo un trabajo de campo.
[16] Ni Nagasaki tampoco. Por cierto, Nagasaki fue necesario porque el grupo de criminales del Alto Mando nipón partidarios de continuar la guerra hasta la muerte de cuantos japoneses fuera preciso convenció al Emperador de que los EEUU no tenían más que una bomba y que podían resistir. Nagasaki decidió a Hiro Hito.
[17] Depende de las fuentes, del momento histórico en que se diga y de quién lo diga.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *