LA CARTA DE LOS MARTES – 01 DE DICIEMBRE DE 2020

LA CARTA DE LOS MARTES – 01 DE DICIEMBRE DE 2020

Carta de los martes del 1 de diciembre de 2020

Queridos amigos:

Se trata de una convención, porque no existe una fecha que sea posible determinar con exactitud, pero se acepta que el 1 de diciembre de 1347, la Peste negra entró en la Europa medieval y afectó gravemente a la población[1], sobre todo la residente en áreas urbanas.

La Peste negra es la pandemia de corto plazo[2] más devastadora que ha sufrido la Humanidad en términos porcentuales y probablemente en términos absolutos[3]. La gripe americana de 1918 sería la segunda en la clasificación. Lo más grave de la Peste negra fue su duración, pues se data en Europa entre 1347 y 1353, pero para llegar hasta aquí, a través de rutas comerciales, tuvo que arrasar por el camino. Y lo hizo, porque se la identificó en Asia (de donde salieron todos los brotes), Oriente Medio, el norte de África y Europa. En varias oleadas. Y hasta el Siglo XIX no se conoció ni el agente, ni el vehículo, ni el tratamiento.

Las primeras ciudades afectadas fueron Mesina y Florencia[4], pues la Peste llegó a bordo de navíos mercantes. El impacto fue brutal. Tras desaparecer, la enfermedad volvió a manifestarse en el siglo XVI en Londres (1665-1666), con 75.000 muertos, en el Imperio Otomano (1675) y en Viena (1679), con 76.000. Bien, pero ¿qué era la Peste negra?¿Cómo se transmitía qué patógeno?¿Qué síntomas presentaban los contagiados?¿Por qué se llamó peste?¿Y por qué negra?¿Qué hicieron los hombres de la época?¿Cómo y cuándo se supo todo esto?
La Peste negra era (y es; acaba de detectarse un brote en Mongolia) una «zoonosis»[5]. En los casos de zoonosis es decisivo encontrar el reservorio animal, es decir la especie o especies que portan el germen. En las oleadas medievales se pensó que el portador era el Merionus persicus, un roedor nativo de Afganistán de aspecto similar al jerbo. Sinn embargo, el agente transmisor era la rata negra (Rattus norvegicus) y el insecto vector, el intermediario necesario, era una pulga residente habitualmente en esa rata, la Xenopsilla cheopus. En la mayoría de las zoonosis, el vector portador es un insecto. Éste pica a un mamífero y lo infecta. Cuando el mamífero muere, pica a otro, o a un ser humano. Y lo infecta. Ratas y pulgas abundaban en la sociedad medieval, por lo que el detonante, una vez activado, iba a encontrar un excelente entorno para multiplicarse. Pero nada de esto se sabía entonces, por lo que la gente simplemente huía de las ciudades cuando empezaban a aparecer ratas muertas, porque habían aprendido que cuando éstas morían en masa, la plaga estaba entre ellos.

La enfermedad afectaba al sistema linfático. Ahí están las bubas o bubones[6], que son bultos en las axilas, las ingles y el cuello. ¿Y quién es el actor principal de este drama? El causante era una bacteria, la Yersinia pestis. El nombre de «Peste negra» con el que fue conocida la enfermedad desde el siglo XIV se debe a que muchos afectados adquirían un color de tez muy oscuro, básicamente por la gangrena de sus extremidades en la fase terminal. El término “peste” deriva del latín pestis y designa cualquier enfermedad epidémica, pero también al contagio infeccioso, la podredumbre y su olor nauseabundo, que este caso era el de las bubas o bubones al reventarse, asimismo en la fase final de la enfermedad.

¿Qué efectos tuvo la Peste negra en Europa? Desde una perspectiva demográfica, la enfermedad, con una tasa de mortalidad de entre el 80% y el 90%[7], desencadenó un absoluto desastre en las poblaciones a las que afectó[8]. El efecto se multiplicó al verse seguida por los efectos (que ya eran perceptibles en los últimos años) de la Pequeña Edad de Hielo, en forma de menores y más tardías cosechas, hambrunas y, por tanto, debilitamiento de la población. La mortalidad agregada varía según las fuentes consultadas, pero se estima que entre el 30 % y el 60 % de la población de Europa murió desde el comienzo del brote, a mediados del siglo XIV. Unos 25 millones de muertes tuvieron lugar en Europa. Entre 40 a 60 millones, en África y Asia.

La peste constituyó la excusa para desencadenar pogromos contra los judíos, a los que se acusó inicialmente de envenenar los pozos y generar así la enfermedad. La población se había estado agrupando en las ciudades al mejorar la economía como consecuencia de las buenas cosechas del pasado y el florecimiento de los oficios, lo que creó un caldo de cultivo adicional para el efecto de la pandemia.

La economía, antes boyante – hasta la llegada de la Pequeña Edad de Hielo – por las mejores producciones agrarias, el comercio con Oriente y el desarrollo de los oficios, se hundió en varias zonas de Europa. Se contrajo el área cultivada, lo que hizo descender profundamente la producción agraria. Esta caída llegó a ser de un 40 % en Lombardía entre 1340 y 1370.

¿Cuánto llegaron a saber los coetáneos de la Gran Peste? Por ensayo y error, los galenos concluyeron que la enfermedad tardaba en aparecer como máximo 39 días, por lo que establecieron una cuarentena para viajeros y navegantes que llegaban a ciudades de Italia. Observaron que los infectados supervivientes se inmunizaban.

Ahora sabemos que la enfermedad tenía un periodo de incubación (no contagioso) de 10/12 días. Después seguía un periodo de latencia asintomático (pero contagioso) de entre 20 y 22 días. Entonces aparecían los síntomas y la muerte sobrevenía en 4/5 días. Estos plazos tan largos ayudaron a propagar la peste negra.

En 1894 el gobierno francés envió a Alexandre Yersin[9] y al japonés Kitasato Shibasaburō a Hong Kong para analizar una epidemia que había llegado a Cantón. Al examinar a los enfermos se comprobó que desarrollaban bubones oscuros, parecidos a las representaciones de San Roque[10]. Yersin escribió que creía haber encontrado la enfermedad causante de la Peste negra y sus investigaciones fueron publicadas en una revista científica con el título La peste bubonique à Hong-Kong. Yersin consideraba que las ratas eran el vehículo de transmisión.

Cuando la epidemia llegó a la India en 1905, los británicos enviaron a estudiarla al entomólogo William Glen Liston. Éste verificó que la bacteria mataba a las ratas negras, anfitrión natural de las pulgas Xenopsylla cheopis. Los insectos, ya sin anfitrión, buscaban otro, como por ejemplo el ser humano. Al hacerlo inoculaban el patógeno. Cuando el humano infectado moría, las pulgas saltaban a otros humanos o a otras ratas.

En agosto de 2011, científicos de tres países localizaron en un cementerio británico la Yersinia pestis en restos datados en la época de la gran mortandad.

***

Hablando de ratas. Vamos con la noticia de esta semana. Apareció en distintos medios de comunicación: tres plataformas de miembros de la iglesia vasca[11], incluyendo sacerdotes, ofrecían su apoyo y comprensión al párroco de Lemona. Les traigo dos ejemplos, uno de Libertad Digital y otro de El Mundo.

En ambos queda clara la oposición de miembros de las bases de la iglesia vasca, que dicen llamarse cristianos, a que se cesara al párroco que justificaba los crímenes de ETA. Sugiero la pausada lectura de ambos sueltos, porque son distintos pero coincidentes y aportan matices que permiten hacerse a la idea de la incurable enfermedad de tantas personas en esa región española. Enfermos de odio están.

¿Pues no dice el ex párroco de Lemona que “lo que hacía la organización terrorista no era terrorismo, sino una respuesta a una represión»?

Demos un paso más, que ya va siendo hora. Esta es una excelente oportunidad para deslindar el campo de juego, para colocar a cada cual donde le corresponde y para no seguir ocultando los gravísimos problemas que cada día acercan más el cisma en la Iglesia Católica.

¿Qué tal reclamar del obispado de Bilbao o a la Conferencia Episcopal Vasca que retire a los sacerdotes de las tres plataformas, o de la primera en caso de que no los haya en las otras dos, de sus responsabilidades parroquiales, dándoles el mismo trato que el conferido al párroco de Lemona por los mismos hechos y declaraciones?

Y si siguieran expresando la misma postura, ¿qué tal una suspensión a divinis de los sacerdotes abajofirmantes? Y si nada de eso pasara y los responsables de Vasconia dieran la callada por respuesta, ¿qué tal exigir a la Conferencia Episcopal Española que se manifieste con rotundidad y ejerza su superior autoridad? No veo muchas cosas más anticristianas que lo que hacen.

Y si la Conferencia mira para otro lado, según su inveterada costumbre, ¿qué tal elevar el asunto a la Santa Sede, que sin duda resolverá en línea con la defensa de la verdad y de la milenaria doctrina de la Santa Madre Iglesia que le es propia y divulga urbi et orbi?

Y si el Vaticano calla, otorga y colabora, pues allá cada cual. Por dignidad, básicamente. Hace años que estos asuntos han dejado de ser materia jerárquica, por lo que a Roma respecta.

***

El avance tecnológico de hoy es una espectacular marcha atrás en el proceso de sustitución de fuerza de trabajo (seres humanos) por robots, que en la práctica ha sido una tendencia cuasipermanente en los últimos decenios, por no decir centurias en el caso de a mecanización. Recordemos a los ludditas[12]… Pues ya no. Hasta aquí hemos llegado en algunos aspectos. El titular llama la atención y estimula a la lectura de la noticia: “Walmart dejará de usar robots porque dan el mismo resultado que los humanos”.

Ustedes saben que, en el proceso de sustitución de personas por máquinas, el elemento capital es el factor costes, o para ser más exactos, la eficiencia, tomando en consideración todos los componentes que intervienen en el cálculo de costes. Y desde luego, la especialización es esencial: un robot hace generalmente una cosa, y la hace mejor que cualquier humano. Pero la versatilidad es otra historia. Ahí no hay color. El Hombre es más flexible, es imaginativo, es polivalente. Y en Walmart lo han entendido así.

Esta decisión abre un paréntesis importante; da árnica a los que temen al futuro y los cambios que lleva aparejados, paz a los que se rasgan las vestiduras por la invasión de las máquinas, nuevas dudas a los que priman su opinión sobre las decisiones de millones de personas en el proceso de creación de un mercado, sobresaltos a los que siempre progresan (es decir, los progres) aunque sea hacia ninguna parte o al menos en círculos. Hace semanas, esto era impensable. Ahora es un hecho. Un hecho de mercado, oiga.

***

La frase de hoy es del nauseabundo sacerdote que ejercía de cura párroco de Lemona: “Terrorismo es una expresión que me revienta, porque sí… sin más. Que un pueblo oprimido al que quieran conquistar responda con violencia no sé hasta qué punto es terrorismo, eso es una guerra entre bandos, de una nación contra otra nación. Un conflicto había y hay, existía y existe”.

Saludos
CDC


[1] Hasta el Siglo XIII, el clima fue cálido y produjo buenas cosechas. La población de la época se estima en unos 80 millones de habitantes. Su salud declinaba, no obstante. En el texto veremos por qué.
[2] La malaria, seguida de la tuberculosis y la viruela, ganaría en el largo plazo.
[3] Algunos modelos recientes calculan las cifras entre 75 y 200 millones de fallecidos. La cifra mínima, que es la menos probable, supone un 33% de la población estimada.
[4] En esa ciudad sólo sobrevivió un 20% de sus habitantes.
[5] Enfermedad que afecta o es portada por distintas especies animales (en ese caso, se denomina epizootia) y que puede en determinadas condiciones saltar al hombre (zoonosis), y viceversa.
[6] Se trata de ganglios linfáticos inflamados.
[7] Extrapolando datos de la epidemia análoga experimentada en Cantón en torno a 1894.
[8] La peste se extendió desde Italia hasta el resto de Europa y afectó amplias zonas de Francia, España, Inglaterra, Alemania (donde Hamburgo, Colonia y Bremen fueron las ciudades más afectadas), Hungría, Escandinavia y el noroeste de Rusia. (Se utilizan nombre de naciones que no existían. Ni Italia, ni Francia ni España ni Alemania estaban configuradas como tales, pero así se identifican mejor los efectos).
[9] De ahí el nombre: Yersinia.
[10] Se refiere a la imagen de San Roque en una pintura de Pietro Perugino de 1476-78; el santo muestra un bubón en la ingle, como los producidos por la Yersinia pestis.
[11] Son la Coordinadora de Sacerdotes de Euskal Herria, el colectivo Herria 2000 Eliza y las Comunidades Cristianas Populares.
[12] El ludismo fue un movimiento encabezado por artesanos ingleses entre los años 1811 y 1816. Protestaban contra las nuevas máquinas, que destruían el empleo para los miembros de su colectivo.
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