LA CARTA DE LOS MARTES – 12 DE ENERO DE 2021

LA CARTA DE LOS MARTES – 12 DE ENERO DE 2021

Carta de los martes del 12 de enero de 2021

Queridos amigos:

El 12 de enero de 1933 aconteció la matanza de Casas Viejas, desarrollada tras unos acontecimientos que comenzaron el día 10 de enero. La II República tenía por entonces un gobierno republicano-socialista bajo la batuta de Manuel Azaña.

Todo empezó con una huelga general propuesta por el sindicato de ferroviarios de la CNT, anarquista. No cuajó su convocatoria, pero Juan García Oliver[1] sugirió realizar actos de “gimnasia revolucionaria” (sic) mediante una acción insurreccional para impedir que la república burguesa se consolidara (resic). La fecha prevista era el 8 de enero de 1933.

El levantamiento no tuvo éxito. El Ejército y la Guardia Civil tomaron posiciones donde se preveían desórdenes. Los dirigentes sindicales fueron detenidos. En algunas barriadas de Barcelona hubo choques; se produjeron huelgas, explosiones y proclamaciones del comunismo libertario en pueblos de Aragón y Valencia. La CNT, dos días después, responsabilizaba de la insurrección a “la política represiva … sectaria de los socialistas que detentan el poder y usan de él contra los intereses de los trabajadores”.

En áreas de Cádiz se produjeron disturbios anarquistas. El 10 de enero de 1933, el gobierno envió a Jerez de la Frontera una compañía de guardias de asalto al mando del capitán Manuel Rojas Feijespán.

Durante la noche del 10 de enero y la madrugada del 11, campesinos afiliados a la CNT iniciaron una revuelta en Casas Viejas[2]. El 11 por la mañana rodearon[3] el cuartel de la Guardia Civil, donde se encontraban un sargento y tres guardias. Tras los disparos de los asaltantes, el sargento y uno de los números resultaron gravemente heridos y ambos murieron en un plazo de 48 horas.

A las 14:00 del 11 de enero, doce guardias civiles al mando del sargento Anarte llegaron a Casas Viejas. Liberaron a sus compañeros del cuartel y neutralizaron el pueblo. Los vecinos huyeron o se encerraron en sus casas. A las 17:00 arribaron a Casas Viejas otros 4 guardias civiles y 12 guardias de asalto, al mando del teniente Gregorio Fernández ArtalDe inmediato empezaron a detener a los presuntos responsables del ataque al cuartel de la Guardia Civil. Dos de ellos responsabilizaron a dos hijos y al yerno de Francisco Cruz Gutiérrez, “Seisdedos”, un carbonero conocido miembro de la CNT, refugiados en la casa del último de ellos[4].

Al intentar entrar en la casa de “Seisdedos”, los policías recibieron fuego desde el interior. Los disparos mataron a un guardia de asalto e hirieron a otro.

Pasada la medianoche (es decir, el día 12 de madrugada), llegaron a Casas Viejas desde Jerez un número no especificado (entre 40 y 90) guardias de asalto, al mando del capitán Rojas, que había recibido la orden de acabar con la insurrección[5] por parte del Director General de SeguridadArturo Menéndez.

El capitán Rojas dio orden de disparar con armas largas contra la casa de Seisdedos. A la vista de la inutilidad del esfuerzo, ordenó que la incendiaran. Dos de sus ocupantes fueron acribillados cuando salieron huyendo del fuego. Seis personas murieron dentro de la vivienda (“Seisdedos”, sus dos hijos, su yerno y su nuera, entre ellos). Sólo sobrevivieron una nieta de “Seisdedos”, conocida como “la Libertaria”, y un niño que ésta sacó en brazos.

El capitán Rojas envió un telegrama al director general de Seguridad con este texto: “Dos muertos. El resto de los revolucionarios atrapados en las llamas”. Asimismo, ordenó a tres patrullas que detuvieran a los militantes más destacados, instándoles a que dispararan ante cualquier resistencia[6]. Detuvieron a doce personas y las condujeron a la vivienda de “Seisdedos”. Les mostraron el cadáver del guardia de asalto muerto y ante su reacción, el capitán Rojas y los guardias dispararon sobre ellos[7].​

A las cuatro de la madrugada, todo había terminado. Poco después, las fuerzas armadas abandonaron el pueblo. Tres guardias, diecinueve paisanos, dos mujeres y un niño habían muerto[8].

La versión oficial fue la de que todas las muertes (civiles, se entiende. NdA) se habían producido en el asalto a la casa de “Seisdedos”. Tras una crónica del escritor Ramón J. Sender[9] (quien al año siguiente escribió un libro reconstruyendo los hechos a partir de las declaraciones hechas por los campesinos a los investigadores parlamentarios) y del periodista Eduardo de Guzmán[10], se produjo un gran escándalo periodístico y parlamentario. Los sucesos de Casas Viejas se convirtieron en un grave problema político para el gobierno republicano-socialista de Manuel Azaña, que fue acosado desde la izquierda y desde la derecha del hemiciclo a través de interpelaciones parlamentarias. El Gobierno eludió responsabilidades[11]. El director general de Seguridad, comandante Arturo Menéndez, fue destituido. Su lugar fue ocupado por Manuel Andrés Casaus.
Se creó una Comisión de investigación en las Cortes. El 15 de marzo, la Comisión exculpó al Gobierno. Lo mismo concluyó el informe final de las Cortes[12]. En cualquier caso, el escándalo supuso el inicio de la pérdida de apoyos que llevó meses después a la caída del gobierno de Azaña.​

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La noticia de esta semana es una nota de prensa de la Fundación Renacimiento Demográfico[13], una organización independiente sin filiación partidista ni religiosa que busca sumar las fuerzas de personas, instituciones, organizaciones, empresas y gobiernos preocupados por las graves consecuencias que la baja natalidad y el envejecimiento de la población pueden tener para nuestra sociedad.

Vean un extracto: “El INE acaba de publicar los datos demográficos definitivos de 2019. Los relativos a nacimientos y fecundidad y de saldo entre nacimientos y defunciones, esto es, al futuro del pueblo español, son muy preocupantes”. “En 2019 hubo una nueva caída de nacimientos, como ha ocurrido casi todos los años desde 2009, la cual fue en su integridad debida al menor número de bebés de madres nacidas en España. Los nacimientos totales en 2019 fueron 31% menos que en 2008, y los de madres nacidas en España, 35%. Los nacimientos totales no llegaron a 360.000, como en el siglo XVIII (en una España cinco veces menos poblada que la de ahora), y los de madres nacidas en España fueron menos de 260.000, un nivel probablemente no visto desde el siglo XVII o XVI, y 61% inferior al de 1976”.

Este otro no es poca cosa: “La tasa de fecundidad cayó de nuevo en 2019, situándose en 1,24 hijos por mujer en total, y 1,17 en el caso de las madres españolas de nacimiento. Que solo haya 1,17 hijos por española de origen significa que nacen 44% menos bebés de los necesarios para el relevo generacional, lo que conllevaría aproximadamente, en ausencia de flujos migratorios, una pérdida del 44% del total de adultos jóvenes en unos 30 años, del 69% en poco más de 60%, y de más del 80% al cabo de un siglo”.

Este es el verdadero problema de fondo que tiene España. Lo demás son asuntos de gran calado e interés, pero que no abocan con certeza al suicidio de la nación.

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El avance tecnológico de hoy habrá de ser pospuesto para el martes 19 de enero: los hechos relatados y la noticia traída han ocupado mucho espacio.

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La frase de hoy es del recientemente fallecido economista norteamericano de raza negra Walter E. Williams, un titán que jamás necesitó que progre alguno le hiciera ninguna merced: con su esfuerzo e inteligencia se alzó por encima de todos. Su frase está a su altura: es grandiosa.

“Antes del capitalismo, la forma en que las personas acumulaban grandes riquezas era saqueando y esclavizando a sus semejantes. El capitalismo hizo posible enriquecerse sirviendo al prójimo”.

Y es que el socialismo nunca quiso servir al prójimo sino a sí mismo. Por eso.

Saludos
CDC


[1] Juan García Oliver fue anarquista. Junto a Buenaventura Durruti, fundó el grupo Los Solidarios. Tras ser imputado en diversos asesinatos, huyó a Argentina y luego a otros países. Volvió a España en 1931 y se integró en la Federación Anarquista Ibérica (FAI). Fundó el grupo Nosotros, con Durruti, Francisco AscasoGregorio Jover y otros compañeros. Ese mismo año 1931 declaró que había que lanzarse a la revolución sin más esperas, pero en diciembre de 1933, desde el Comité de Defensa Regional de Cataluña, se opuso a la tentativa de Durruti, Ascaso y la Regional aragonesa; contrariamente, estaba de acuerdo con la intentona de enero de 1933.
[2] Casas Viejas es una población de unos 2.000 habitantes cercana a Medina Sidonia, actualmente parte del municipio de Benalup-Casas Viejas.
[3] Armados con escopetas y pistolas.
[4] “Había en Casas Viejas un anarquista de prestigio” – relató el anarquista Joan Ferrer a Baltasar Porcel en su libro La revuelta permanente – al que llamaban Seisdedos, que se puso al frente de la asonada. Dijo: «Ha llegado la hora» y, rodeado de su familia, se lanzó a la calle. Le siguieron todos los campesinos influidos por la CNT y el acratismo. Van con sus escopetas La Guardia Civil es escasa y se ha parapetado en la casa-cuartel”.
[5] A partir de ahora vamos a empezar con las frases que se dice se dijeron. Según alunas fuentes, la orden de Menéndez eran las de “abrir fuego contra todos los que dispararan contra las tropas”.
[6] Aquí procede traer a colación la eventual frase de Manuel Azaña, quien durante el segundo juicio sobre los hechos mantuvo un careo con el capitán Bartolomé Barba Hernández. Durante el mismo, Azaña advirtió que las órdenes eran las mismas para todo el territorio nacional y que sólo Rojas había actuado de esa manera, a pesar de que la revuelta tuvo otros focos. La frase “ni heridos, ni prisioneros, tiros a la barriga” no fue reconocida por Azaña, pero sí defendida por Rojas y apoyada por el capitán Barba.
[7]Esta fue la declaración del capitán Rojas ante la Comisión Parlamentaria que investigó los hechos. “Como la situación era muy grave, yo estaba completamente nervioso y las órdenes que tenía eran muy severas, advertí que uno de los prisioneros miró al guardia que estaba en la puerta y le dijo a otro una cosa, y me miró de una forma…, que, en total no me pude contener de la insolencia, le disparé e inmediatamente dispararon todos y cayeron los que estaban allí mirando al guardia que estaba quemado. Y luego hicimos lo mismo con los otros que no habían bajado a ver el guardia muerto que me parece que eran otros dos. Así cumplía lo que me habían mandado y defendía a España de la anarquía que se estaba levantando en todos lados de la República”.
[8] No se pierdan cómo los comisarios de la Memoria Histórica zapaterina evocan los hechos en aquel lugar: “En el marco del proceso de recuperación de la Memoria Histórica, con la inscripción de este Sitio Histórico se pretende preservar el escenario en el que se desarrollaron los Sucesos de Casas Viejas como un lugar de memoria, es decir, un espacio simbólico y físico vinculado a esos hechos. La inscripción significa el reconocimiento institucional y cultural de un acontecimiento histórico que expresa valores identitarios de un pueblo y viene a reparar la dignidad de las víctimas, recobrando la memoria dolorosamente silenciada durante décadas de dictadura”.
[9] Periodista y escritor de filiación anarquista.
[10] Periodista y escritor de filiación anarcosindicalista.
[11] Manuel Azaña dijo el 2 de febrero de 1934 en su intervención ante la Cámara: “No se encontrará un atisbo de responsabilidad en el gobierno. En Casas Viejas no ha ocurrido, que sepamos, sino lo que tenía que ocurrir. Se produce un alzamiento en Casas Viejas, con el emblema que han llevado al cerebro de la clase trabajadora española de los pueblos sin instrucción y sin trabajo, con el emblema del comunismo libertario, y se levantan unas docenas de hombres enarbolando esa bandera del comunismo libertario, y se hacen fuertes, y agreden a la Guardia Civil, y causan víctimas a la Guardia Civil. ¿Qué iba a hacer el Gobierno?”.
[12] “No hay pruebas que permitan la insinuación de que la policía actuó en la represión de acuerdo con órdenes dadas por los miembros del Gobierno”.
[13] Al frente de la cual se halla en ingeniero y consultor Alejandro Macarrón, cuyo esfuerzo y acierto nunca será suficientemente reconocido.

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