LA CARTA DE LOS MARTES – 09 DE FEBRERO DE 2021

LA CARTA DE LOS MARTES – 09 DE FEBRERO DE 2021

La Carta de los martes del 9 de febrero de 2021

Queridos amigos:

El 9 de febrero de 1926, el hidroavión Plus Ultra[1], de la Aeronáutica Militar española, tripulado por el comandante Ramón Franco Bahamonde, el capitán Julio Ruiz de Alda, el teniente de navío Juan Manuel Durán y el mecánico Pablo Rada, tenía previsto[2] llegar a Buenos Aires, donde estaba prevista una apoteósica: se trataba del primer vuelo entre España y América[3].

El vuelo fue un completo éxito. El hidroavión recorrió 10.270 kilómetros en 59 horas y 30 minutos (a una velocidad media de 172,6 km/h) en siete etapas: Palos de la Frontera[4] (Huelva)-Las Palmas (1.300 km.); Las Palmas-Porto Praia (Cabo Verde,1.745 km.); Porto Praia-Fernando de Noronha (Brasil, 2.305 km.); Fernando de Noronha-Pernambuco (Brasil, 540 km.); Pernambuco-Río de Janeiro (Brasil, 2.100 km.); Río de Janeiro-Montevideo (2.060 km.) y Montevideo-Buenos Aires (220 km.).  La Armada Española dispuso que el crucero «Blas de Lezo» y el destructor «Alsedo» tomaran posiciones en la ruta atlántica prevista paras poder apoyar y auxiliar a la tripulación del Plus Ultra, si fuera necesario.

El aeroplano era un Dornier Do J Wal[5], considerado el avión más notable diseñado por Dornier[6] a principios de los 1920s. El casco era completamente metálico, con flotadores de sección aerodinámica, una longitud de 17,2 metros y una envergadura de 22,5. Llevaba dos motores Napier (británicos) de 450 CV, colocados en tándem sobre la sección central del ala, con una hélice tractora y otra impulsora. El piloto y el copiloto estaban sentados juntos, al descubierto, con la radio detrás de ellos. Su peso neto era de 2.500 kg., pero cargado con los equipos, tripulantes y combustible llegaba a los 7.000 kg.

El vuelo no estuvo exento de dificultades y anécdotas. La primera fue descubrir un polizón[7]La segunda, que el comandante Franco, para aligerar la nave, decidió dejar en tierra (Praia) al alférez de navío D. Juan Manuel Durán González. Esa y otras medidas redujeron el peso transportado en 400 kg. La tercera, que los fuertes vientos encontrados en la travesía impidieron al avión llegar Pernambuco y lo forzaron a descender en la isla de Fernando de Noronha, cosa que no estaba prevista. La cuarta, que 100 km. antes de llegar a Pernambuco, se rompió la hélice posterior y hubo que arreglarla en pleno vuelo. La quinta, que entre Praia y la isla Fernando de Noronha, se utilizó por primera vez en un vuelo de estas características el radiogoniómetro, que hizo posible mantener la ruta correcta. Y la sexta que, al atardecer del 9 de febrero, en la etapa que debía concluir en la capital argentina, el Plus Ultra cambió el rumbo hacia Montevideo. Eso motivó que fuera el 10 de febrero cuando llegó a Buenos Aires donde, desde el día 9, una gran multitud esperaba la llegada de la aeronave. Ésta amerizó a las 12.27 horas en aguas del Río de la Plata, entre aclamaciones de un gentío enfervorizado.

El rey Alfonso XIII donó el Plus Ultra a la nación argentina, donde sirvió como avión correo hasta ser retirado del servicio. Hoy día se exhibe en el Museo Provincial «Enrique Udaondo» de Luján, Argentina. Una réplica está expuesta en el Museo del Aire de Madrid (aeródromo de Cuatro Vientos).

Aquel mismo año 1926, la Aeronáutica Militar española llevó a cabo otras dos empresas similares: el vuelo a Filipinas de la escuadrilla Elcano y el de la patrulla Atlántida a Santa Isabel (Guinea Ecuatorial). Por esta y otras razones, la industria aeronáutica española se desarrolló fuertemente en la época. En 1929, el rey Alfonso XIII volaba en un hidroavión Dornier, similar al Plus Ultra, fabricado en España por Construcciones Aeronáuticas.

¿Qué fue de la gloriosa tripulación? El comandante Ramón Franco Bahamonde fue recibido en El Ferrol como un héroe nacional. Se le dedicó una placa en su casa natal. El rey lo nombró gentilhombre de Cámara. Recibió la medalla «Plus Ultra». Intentó otro cruce del Atlántico, con destino a Nueva York, fracasando en el intento. Escribió un libro, prohibido a finales de los años 20. Se declaró republicano de izquierdas. Perdió los honores y el grado militar. Fue encarcelado y escapó a Portugal. En la República, Manuel Azaña lo nombró Director General de la Aeronáutica Militar. Tras el fusilamiento de Ruiz de Alda, se pasó a los nacionales. Murió en 1938 en un accidente estando de misión, cerca de Pollensa.

El capitán de Artillería Julio Ruiz de Alda recibió en 1926 la Medalla Aérea, la mayor distinción en tiempos de paz. Volvió a Buenos Aires en 1930, interesado por levantar el plano aerofotográfico de Buenos Aires. Tras regresar a España, el 29 de octubre de 1933, acompañando a José Antonio Primo de Rivera, participó en el acto fundacional de la Falange, junto con Alfonso García Valdecasas y Rafael Sánchez Mazas, en el Teatro de la Comedia de Madrid. El 14 de marzo de 1936, Ruiz de Alda fue detenido y encarcelado en la Cárcel Modelo, siendo asesinado en prisión por las turbas izquierdistas y anarquistas el 22 de agosto de 1936.

El alférez de navío Juan Manuel Durán González, de 26 años cuando realizó el histórico vuelo, era piloto y profesor de la Escuela Naval de Barcelona. Falleció en un accidente aéreo a mediados de 1926.

El mecánico Pablo Rada, que actuó decisivamente durante el vuelo del Plus Ultra, recibió la medalla de oro al trabajo de manos de Alfonso XIII. Con 19 años entró en una fábrica azucarera, donde se distinguió por su actividad revolucionaria comunista o socialista radical. A finales de 1930, Ramón Franco y Rada se opusieron al gobierno de Dámaso Berenguer. Huyó con Ramón Franco a Portugal. Obtuvo el título de piloto. Durante la Guerra civil, se mantuvo vinculado al gobierno de la República. Durante largo tiempo residió en Francia. Tras el final de la guerra civil emigró a Colombia y a Venezuela. En 1969 volvió a España. Tres meses después fallecía en el Sanatorio de la Armada en Los Molinos (Madrid).

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La noticia de esta semana apareció en Libertad Digital el 10 de enero de 2021. Este periódico fue de los primeros en denunciar el comportamiento de los conocidos como GAFAT (Google, Amazon, Facebook, Apple, Twitter) que, en un ataque coordinado contra el movimiento conservador norteamericano encabezado por el presidente Donald Trump,[8] han arrasado con el concepto y la praxis de imparcialidad en los contenidos de sus plataformas, censurando éstos e inclinando la balanza hacia la progresía dominante.

No contentos con ello, han intentado arrasar Parler, una red social emergente que se postula como alternativa a Twitter. Y por si no bastara, sus colaboradores han amenazado y perseguido personalmente a los directivos y trabajadores de Parler, obligándoles a abandonar el Estado en que residen para evitar males mayores. No será el gobierno federal quien los defienda y los proteja[9].

Pocos días más tarde, el mismo rotativo[10] lanzaba nada menos que cuatro artículos a la vez, el primero de los cuales iba firmado por el presidente del Grupo, Federico Jiménez Losantos (Big tech, big brother) el segundo por Mario Noya (Brave New World Big Tech: el Leviatán con el que no contaban los liberales),  el tercero por Domingo Soriano (Twitter y Facebook, mamporreros del Estado progre (y los libertarios, aplaudiendo)) y el cuarto por Marcel Gascón Barberá (Nos hemos metido solos en la boca del lobo) en los que decían sin ambages y en el mismo título, que los liberales eran unos teóricos de la libertad y que no habían visto la maldad de las grandes empresas TIC en su cuasimonopolización de la oferta de las TIC más representativas.

Al margen de esta oleada de autoflagelación queda el artículo de Daniel Rodríguez Herrera, que relata el orden temporal de acontecimientos ocurridos en estos tiempos convulsos.

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El avance tecnológico de hoy es, más que un hallazgo tecnológico, la constatación de un fenómeno que hace ya más de 100 años que está demostrado. Lo novedoso es que se trata de un estudio de alcance mundial, hecho por españoles, que pone de relieve un fenómeno que puede ser (que se lo digan a los indonesios) muy destructivo para las sociedades a través de la inutilización de enormes infraestructuras.

La subsidiencia está ahí y en determinados lugares puede ser enormemente dañina.

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La frase de hoy está al principio de un video propagandístico del World Economic Forum, un aquelarre izquierdista financiado por las grandes fortunas del mundo. “No poseerás nada y serás feliz”.

Nos pretenden reducir al status de animales de granja. Nos lo quieren robar todo: la libertad, la independencia, la propiedad y el futuro. Tenemos que acabar con ellos antes de que ellos acaben con nosotros.

Saludos
CDC


[1] Como el lector probablemente sabe, Plus Ultra, que significa Más allá, es el lema oficial de España. Fue utilizado por primera vez en 1516 por Carlos I de España como expresión del dinamismo del Imperio español.
[2] Era el 9 de febrero cuando estaba previsto llegar a Buenos Aires, donde desde ese mismo día una multitud esperaba la llegada del Plus Ultra. Vean en el capítulo de anécdotas y dificultades para que no fuera así y en realidad el Plus Ultra llegara a destino el día 10 de febrero.
[3] Charles A. Lindbergh fue un aviador e ingeniero estadounidense, el primer piloto en cruzar el océano Atlántico en 1927. Lo hizo de oeste a este, uniendo el continente americano y el continente europeo en un vuelo sin escalas y en solitario. El vuelo enlazó Nueva York con París, a más de 6.000 km. de distancia.
[4] Recuérdese que este fue el punto de salida de las carabelas de Cristóbal Colón, que descubrieron América en 1492.
[5] El coste total, incluyendo instrumentos de navegación, repuestos, combustible y gastos de dietas, fue de 415.132 pesetas.
[6] El prototipo voló por primera vez el 6 de noviembre de 1922, en Marina de Pisa (Italia), donde se construyó. Y se construyó en Italia por las restricciones derivadas por el Tratado de Versalles de 1919, que restringía la producción armamentística y asociada de Alemania.
[7] Se trataba del periodista santanderino Emilio Herrero Mazorra, que se coló en el Mar Menor y fue descubierto en Palos de la Frontera.
[8] Por cierto, resulta descorazonador leer la leña que del árbol caído hacen tirios y troyanos, en una carrera con codos y zancadillas por posicionarse en lo políticamente correcto en esta materia: denostar a Donald Trump, a quien han obstaculizado, engañado, zaherido e insultado durante más de cuatro años y a quien acusan del asalto al Capitolio y de tratar de defenderse. Caiga sobre ellos la vergüenza que no tienen.
[9] Efectivamente. El crecimiento experimentado por Parler tras la expulsión de Donald Trump de Twitter (decisión de su CEO, Jack Dorsey) disgustó a las Big Tech. El 29 de enero de 2021, la junta de Parler, controlada por Rebekah Mercer, decidió cesar de inmediato con John Matze como director general de Parler. Esto va así. Los demócratas norteamericanos van a destruir los EEUU.
[10] Es un decir. Se refiere a las máquinas rotativas en las que se imprimen los periódicos de papel, pero éste es completamente digital.
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