LA CARTA DE LOS MARTES – 09 DE MARZO DE 2021

LA CARTA DE LOS MARTES – 09 DE MARZO DE 2021

En nombre de Dios Todopoderoso

Carta de los martes del 9 de marzo de 2021

Queridos amigos:

El 9 de marzo de 1938, el primer gobierno[1] (31.1.1938/24.12.1938) del General Francisco Franco promulgó el Fuero del Trabajo[2], que entró en vigor ese mismo día (BOE nº 505). El Fuero del Trabajo es una de las siete Leyes Fundamentales del franquismo, lo que pone de relieve su importancia. Como se puede apreciar, fue elaborada y aprobada en 1938, sin esperar al final de la Guerra Civil. Este Fuero nacía de la concepción del nuevo Estado español como un Estado social, definiendo los derechos sociales de los españoles a la vez que los principios vertebradores del Estado en materia laboral.

Se modificó parcialmente en parte en 1958 vía la Ley de Convenios Colectivos y siguió regulando las relaciones laborales en España hasta la llegada del Estatuto de los Trabajadores, ya en el nuevo Régimen constitucional.
El texto de los fueros bebe de los principios que inspiraron la creación de la Falange Española y de las JONS, muy imbuida desde sus inicios por los aspectos sociales del Estado en España. Por otro lado, durante el período en que se publicó, España libraba una guerra civil que afectaba a cada ámbito de su existencia. Ello ocurría en un entorno mundial convulso, en el que ideologías totalitarias (comunismo y nacionalsocialismo) velaban armas para intentar el control político, social, económico y militar del mundo. Los Fueros se ponen deliberadamente fuera de esa dicotomía política e ideológica excluyente y totalitaria, y hunden sus raíces en principios católicos y en el tradicionalismo.

Elementos fundamentales del texto normativo eran la regulación de la jornada laboral y del descanso correspondiente, la creación de la Magistratura del Trabajo y el establecimiento de los sindicatos verticales[3], que agrupaban simultáneamente y por igual a patronos y obreros, ambos subordinados a las decisiones del Estado.

El Fuero establecía los siguientes derechos y deberes:

  • Derecho y deber del trabajo. El trabajo es la participación del hombre en la producción mediante el ejercicio voluntariamente prestado de sus facultades, según su vocación, para el desarrollo de la economía nacional. Es un deber para todos los españoles no impedidos, así como un derecho, lo que habilita la trabajador a exigir la asistencia y tutela del Estado.​
  • Derecho al descanso, garantizado por el Estado, con distintos aspectos: descanso dominical, vacaciones anuales retribuidas y acceso al disfrute de la cultura, la salud y el deporte. El Estado garantizaba la creación de las instituciones necesarias para asegurar el descanso de los trabajadores.
  • Derecho a una retribución justa del trabajo, lo que implica crear el concepto de salario mínimo[4] y establecer el subsidio familiar[5]. El Estado fijaba la ordenación del trabajo[6] y las relaciones entre trabajador y empresa.
  • Derecho a la seguridad y continuidad en el trabajo, lo que implicaba la protección física del trabajador (previsión y seguridad ante posibles accidentes) y las condiciones de salubridad e higiene en el trabajo. La protección jurídica afectaba a los despidos arbitrarios, el paro forzoso y el desempleo.
  • Derecho a la seguridad en el infortunio y a los seguros sociales de vejez, invalidez, maternidad, accidentes de trabajo, enfermedades profesionales, tuberculosis, paro forzoso y jubilación. De ellos se ocupaba la Previsión Social tendente a crear un seguro total.
  • Derecho (garantizado por el Estado) al acceso a la propiedad privada como medio natural para el cumplimiento de las funciones familiares, individuales y sociales. El Estado hace asequible a todos los españoles las distintas formas de propiedad ligadas a la persona: el hogar familiar, la heredad de la tierra y los instrumentos o bienes de trabajo para uso cotidiano.

Además de los derechos, existía un deber esencial: el de la lealtad y solidaridad en el trabajo y en la producción.

Los antecedentes, si bien parciales, de esta norma fundamental pueden encontrarse en el Instituto Nacional de Previsión (1908) y en el Retiro Obrero (1919). El Fuero del Trabajo inspiró la creación del Seguro Obligatorio de Enfermedad (1948), un sistema novedoso que dio un paso de gigante en la cobertura sanitaria de los españoles. Instituciones antecesoras fueron el Seguro Obligatorio de Maternidad (1929), y las Leyes de Accidentes del Trabajo en Agricultura e Industria.

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La noticia de esta semana es el reconocimiento implícito (vean el titular: explícitamente no indica tal cosa) de que el BREXIT ha sido un completo éxito. Y hay un corolario que tampoco leerán: la UE es ya, a estas alturas, un experimento fracasado, acercándose a gran velocidad a un completo desastre. Eso se desprende no sólo del análisis de la realidad, que es lo primero y principal, sino de este artículo. Lástima de Mercado Común Europeo, lástima de Comunidad Económica Europea. Puesto que hubieron los políticos socialistas sus manos sobre el invento, como con todo lo que tocan, lo deterioraron irreversiblemente.

El artículo es muy breve y se titula de manera negativa (si se revalúa una moneda, los productos denominados con ella se encarecen y, por tanto, las exportaciones disminuyen), porque salirse del carril no es plan. Aquí, lo importante es que las exportaciones del Reino Unido se reducen, no que la £ y el Reino Unido vayan a mejor. ¿Pero no hemos quedado en que salirse de la UE es caer en el llanto y el crujir de dientes? Pues va a ser que no[7].

Y eso a pesar de la forma de atacar la pandemia[8]. Y a pesar del comportamiento de Boris Johnson. Y a pesar de que no se dé el placet al nuevo Embajador de la UE, como debe ser.

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El avance tecnológico de hoy se refiere a una nueva arma que desarrolla el ejército de los EEUU.
Como explica el artículo, estas armas se basan en una tecnología que emite pulsos cortos e intermitentes (Laser[9] pulsado ultracorto rápido). Hoy por hoy es operativa en laboratorios[10], pero no se ha construido aún prototipo alguno que sea viable en la práctica de combate.

La novedad respecto a las armas laser ya existentes es que éstas se basan en un rayo continuo, lo que la hace eficaces pero ineficientes (sistema LWSD, sistema de armas laser de maduración de estado sólido). Para que se hagan a la idea, las armas existentes generan 150 Kilovatios por segundo, en tanto la nueva arma puede producir varios teravatios en tan sólo 200 femtosegundos (2×10⁻¹³ segundos). Y mientras los láseres normales son ineficaces en largas distancias, porque el rayo se expande, los pulsos ultracortos pueden transformarse en pulsos de luz de autoenfoque (solitones), que reenfocan continuamente esos pulsos. Pasarían de derretir el objetivo a desintegrarlo.

Tanto la primera como la segunda variedad se incluyen en la categoría de armas de energía dirigida, que presentan ventajas sobre las armas convencionales: se pueden usar discretamente, pues la radiación por encima y por debajo del espectro visible es (lógicamente) invisible y no genera sonido. No se ve afectada por la gravedad, el viento o el efecto Coriolis: su trayectoria balística es casi perfecta. Los láseres viajan a la velocidad de la luz, tienen un rango casi infinito y se ajustan a los requerimientos de la guerra espacial[11], pero también contra drones o misiles. No dependen de munición alguna (siempre que esté disponible suficiente energía para alimentarlas), lo que las hace ajenas a problemas de logística en el suministro.

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La frase de hoy es del en su día líder de la URSS, Mijail Sergueievich Gorbachov, nacido un 2 de marzo de hace 90 años. La escribió el 5 de diciembre de 1991, veinte días antes de cesar como presidente de la URSS.

“El destino quiso que cuando me vi al frente del Estado ya estuviera claro que nuestro país estaba enfermo. Hoy estoy convencido de la razón histórica de los cambios iniciados en 1985[12]. Hemos acabado con la Guerra Fría, se ha detenido la carrera armamentista y la demente militarización del país, que había deformado nuestra economía, nuestra conciencia social y nuestra moral”

El papel lo aguanta todo, ciertamente, pero no juzguemos a Gorbachov por sus dificultades y errores, sino por su intención de que el Estado Soviético dejara de ser el Estado Soviético. Ya saben, lo que no puede ser no puede ser y además, es imposible.

Saludos
CDC

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