LA CARTA DE LOS MARTES – 16 DE MARZO DE 2021

LA CARTA DE LOS MARTES – 16 DE MARZO DE 2021

En nombre de Dios Todopoderoso

Carta de los martes del 16 de marzo de 2021

Queridos amigos:

Durante la Guerra de la Independencia se produjo el tercer (más bien el cuarto, pero se lo conoce por el tercero) asedio[1] de Badajoz. Comenzó el 16 de marzo de 1812 y duró hasta el 6 de abril, día en que las tropas británicas y portuguesas entraron en la ciudad y derrotaron a las francesas.

Tras la captura de las ciudades fronterizas de Almeida (Portugal) y Ciudad Rodrigo (España), las fuerzas anglo-portuguesas se dirigieron a Badajoz para hacerse con ella y garantizar de esa manera las líneas de comunicación con Lisboa, puerto y base principal del ejército aliado.

Badajoz fue sitiada por un ejército, bajo el mando de Arthur Wellesley, conde de Wellington, que contaba con 25 000 hombres. Tras rodear la ciudad hasta el río Guadiana, empezó a instalar trincheras y a realizar movimientos de tierras para proteger la artillería.

Badajoz estaba defendida por 5.000 soldados franceses al mando del general Armand Philippon. Las fortificaciones eran poderosas; contaba con una sólida muralla, fuertes, bastiones y algunas áreas alrededor de las murallas inundadas o minadas con explosivos.

Mientras se desarrollaban los preparativos para el asalto, los franceses hicieron varias salidas para intentar destruir las líneas avanzadas, pero no tuvieron éxito.

En cuanto llegaron las municiones para la artillería, los aliados empezaron el bombardeo de las defensas. Uno de los bastiones fue tomado por los soldados de la 3ª División al mando del General Thomas Picton. Ello permitió aproximar las trincheras británicas a las murallas.

El 5 de abril ya se habían podido abrir dos brechas en la muralla. El asalto estaba listo para comenzar en cualquier momento, aunque se retrasó para abrir otra brecha. La guarnición francesa, consciente de la situación, minó las grandes hendiduras en las murallas y se preparó para repeler el ataque. Al poco, llegaron al campo británico noticias de que el general Soult se dirigía a Badajoz con sus tropas, lo que desencadenó el ataque a las 22:00 horas del 6 de abril de 1812.

Los primeros hombres en asaltar la brecha principal fueron los Forlorn Hope[2], junto con los de la 4ª División y la División de Crawford. Simultáneamente, los soldados portugueses e ingleses de la 5ª División y de la 3ª de Picton ejecutaron ataques de distracción.

Los defensores se percataron del ataque de inmediato y lo repelieron con disparos de mosquetes, granadas, barriles de pólvora con plomo, piedras y pacas ardiendo. Las brechas se llenaron de muertos y heridos, obstaculizando el asalto. En sólo dos horas, 2.000 hombres habían muerto o sido gravemente heridos sólo en la brecha principal, mientras la maniobra de distracción de la 3.ª división fue rechazada[3]. Tan grande era la mortandad que Wellesley estuvo a punto de suspender el asalto. Sin embargo, los soldados pudieron finalmente introducirse tras las murallas.

La 3ª División de Picton también rebasó las defensas y la tenaza así creada, junto con la superioridad numérica, hicieron retroceder a las tropas napoleónicas. El general Philippon se retiró de la plaza y huyó hacia el fuerte de San Cristóbal, en la orilla derecha del Guadiana. Al día siguiente se rindió.

Tras controlar la plaza el ejército aliado, empezaron a contar los muertos. Los cuerpos apilados alcanzaban gran altura. La sangre lo impregnaba todo, tal fue la efusión de las 4.800 bajas aliadas registradas en todo el entorno, a las que hubo que sumar 1.500 muertos y heridos franceses. Fue una escabechina espantosa, registrada en tan sólo un día de combates.

La toma de Badajoz tuvo una importante utilidad estratégica, pues aseguró la frontera entre España y Portugal, así como la línea de suministros con Lisboa. Eso posibilitaba la entrada de más tropas británicas, que combatían a Napoleón en España para debilitar el cerco sobre las islas británicas.

No todo había terminado, sin embargo. Al éxito militar de las tropas aliadas siguió el saqueo de Badajoz a cargo de los soldados[4], hijos de la rubia Albión borrachos de alcohol y de odio. Ese hecho, que duró tres días con sus noches, se encuentra por méritos propios entre los más terribles y vergonzosos acontecidos durante la Guerra de la Independencia. Incluyeron violaciones y asesinatos indiscriminados de la población civil[5].

Este horror fue recompensado con la concesión a Wellington del Ducado de Ciudad Rodrigo,​ la Gran Cruz de la Orden Nacional de San Fernando​ y el Toisón de Oro. Si no llega a bombardear las manufacturas textiles en Béjar y la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro de Madrid, no sé qué le hubieran dado los penosos gobernantes españoles de la época. En realidad, Wellington se tomó su parte del botín: ​tras su victoria en Vitoria (1813), decomisó los muchos cuadros robados que José Bonaparte quería llevarse a Francia. Wellington se los quedó y se los llevó (con la anuencia obsequiosa y obsecuente de Fernando VII, no se lo pierdan). Ustedes, lectores, las pueden ver en Apsley House (Londres) bajo el nombre de Spanish Gift.​

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La noticia de esta semana es una que puede ser permanente en estas u otras páginas. Se trata de un artículo de un experto en materia energéticaManuel Fernández Ordóñez, Doctor en ciencias físicas y experto en energía nuclear, publicado el 27 de enero de 2020 en Libertad Digital.
El título es sintético: “La política hace la electricidad cara. Los gobiernos de las últimas décadas son los responsables de que tengamos que hacer frente a una de las facturas eléctricas más caras de la zona euro”. Eso lo sabíamos, pero el autor lo explica con detalle.

Y el detalle empieza con la complejidad del sistema, trufado de interferencias políticas, cambiante, caprichoso y grotesco. Y todo ello se refiere a las energías llamadas renovables, que desde hace tres lustros atormentan a los consumidores y benefician a unos pocos productores de equipos de generación. Y en la melée, el Estado mete el cazo con sus impuestos; recuerden, cuanto mayor sea el coste final de la energía deformado por el BOE, mayores son los ingresos del Estado (los impuestos son porcentajes sobre esa base).

La factura de la luz es en España de las más caras de Europa. Y se ha llegado a esto por la enorme, gigantesca, masiva instalación de energías ineficientes y caras cuando más caras e ineficientes eran. Para habilitarlas se concedieron primas a los inversores, que vinieron de todo el mundo a instalar molinos de viento y parrillas solares con precios garantizados por el gobierno de Zapatero.

Todos los especialistas en energía de todo el mundo coinciden. La electricidad más limpia, barata y abundante es la de origen nuclear. Pues que si quieres arroz, Catalina.

El artículo es interesante. Léanlo y lo comprobarán.

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El avance tecnológico de hoy versa sobre nuevos tratamientos para el cáncer. Quizá les extrañe verlo en las páginas de El Economista, pero eso es por el enfoque que se da a esos avances. El núcleo de la información se refiere a los movimientos de las empresas farmacéuticas, que arriesgan sus fondos en busca de tratamientos exitosos que les reporten beneficios y, de paso – y esto es lo principal: recuerden a Adam Smith – mejoren la vida de lo seres humanos que pueblan la Tierra.

Bien, pero, ¿de qué se trata? Pues ”se trata de las CAR-T[6], una innovación asistencial (terapia) que consiste, grosso modo, en extraer células de un paciente enfermo de cáncer, potenciarlas en un laboratorio y volverlas a insertar en el paciente para que su cuerpo pueda defenderse del tumor”. Bien es cierto, como se ve en el artículo, que algunos organismos públicos están desarrollando sus propias versiones: en la economía de mercado, todo ello es posible.
Quienes nacimos en el vierteaguas del siglo XX recordamos a los líderes del gobierno de la Cuba de 1959 (las vueltas que tiene que dar uno para no manchar innecesariamente estas páginas con el nombre del criminal mayor en esa tribu) diciendo que ellos no pagarían royalties, derechos o beneficios a las empresas farmacéuticas, lo peor del capitalismo agresor y bla, bla, bla. Error sobre error y sobre robo, sangre y muerte[7]. Gracias a las empresas que desarrollan fármacos y tratamientos a costa de una inversión que puede resultar fallida y abocar a pérdidas, todos tenemos la sanidad que tenemos y no la pública cubana.

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La frase de hoy son unos párrafos escritos por Alex Navajas para Actuall. El artículo completo es un aldabonazo. Uno puede compartir todo, parte o nada, pero su lectura es de interés.

“La Iglesia ha claudicado, en gran medida, en su capacidad para identificar el Mal y se ha plegado con el fin de buscar el aplauso del mundo. El enemigo ya no es Satanás, Lucifer, el pecado y el padre de la mentira; ahora es el cambio climático (hace poco, una conocida revista religiosa abría en portada con un llamado a la conversión ecológica de las parroquias), las desigualdades sociales, los movimientos neoconservadores o Donald Trump, mientras que Kamala (Harris) se convierte en el dechado de todas las virtudes para la radio de los obispos españoles. Teniendo esa fe casi ilimitada en el mundo y en la capacidad del hombre para resolver los problemas, ¿quién necesita un Salvador?”

Saludos
CDC


[1] Entre los días 26 de enero y 10 de marzo de 1811 tuvo lugar el primero. 20.000 hombres franceses dirigidos por el General Mortier derrotaron a los defensores españoles mandados por el General Menacho, hasta su muerte, y por el General Imaz la última semana de asedio. El segundo lo dirigió el 3 de mayo de 1811 el General Beresford, quien levantó el sitio el 14 de mayo para enfrentarse al General Soult en campo abierto. El tercero fue encabezado también por Beresford, quien con 32.000 hombres lo intentó entre el 27 de mayo y el 6 de junio de ese mismo 1811, momento en el que se retiró por la llegada de un ejército francés de 63.000 efectivos que procedía de Mérida.
[2] En el Ejército británico se llamaba así a las tropas de asalto, en general voluntarios con intención de ascender rápido en la carrera militar. Sus acciones eran de muy alto riesgo.
[3] El propio general Picton fue herido mientras escalaba la muralla.
[4] No fue sólo este caso. La rapiña y la destrucción británicas se patentizaron asimismo en el bombardeo, (Wellesley) de la industria textil de Béjar, competidora de la inglesa, y en la destrucción de la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro en Madrid, que se efectuó cuando los franceses habían abandonado la ciudad.
[5] A tal punto que la cifra de bajas de civiles ascendió a 4.000 durante todo el asedio y la masacre final a cargo de los británicos.
[6] CAR-T por Chimeric Antigen Receptor T-Cell Therapy, o terapia asociada a los receptores de antígeno quimérico (linfocitos T). Ese receptor de antígeno quimérico CARs son proteínas que permiten a los linfocitos T reconocer ciertos antígenos en las membranas de las células tumorales a tratar. Es un receptor artificial de un linfocito T producido mediante ingeniería genética. Se titulan quiméricos por estar compuestos por partes de diferentes anticuerpos. Los receptores de antígeno quimérico son receptores introducidos artificialmente en los linfocitos. Más en https://www.lls.org/treatment/types-of-treatment/immunotherapy/chimeric-antigen-receptor-car-t-cell-therapy y también, más genéricamente, en https://es.wikipedia.org/wiki/Receptor_de_ant%C3%ADgeno_quim%C3%A9rico
[7] Recuerden la jaculatoria: “!Socialismo o muerte!”. Pues muerte han tenido y tienen junto con el socialismo. Dos por el precio de una, como decía el gatazo tontiastuto
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