CATÓLICOS Y ABORTISTAS

CATÓLICOS Y ABORTISTAS

En las últimas elecciones del 04-05-2021 a la Asamblea de Madrid, me ha indignado el ver como muchos católicos (meapilas como yo), sacerdotes y obispos, (lo de las obispos lo deduzco por el apoyo que ha recibido el PP de los medios de comunicación de la Conferencia Episcopal) corrían a votar, llenos de entusiasmo, al Partido Popular.

El PP no ha derogado ninguna de las leyes que antes han hecho los socialistas (aborto, leyes LGTBI, leyes de género, ley de protección de menores y más). No lo ha hecho porque comparte la bondad de estas leyes; de hecho aprobó en las comunidades autónomas que gobierna leyes muy similares. La última: el anteproyecto de ley de protección del menor el 14-04- 2021, con los votos a favor del PSOE, Unidas Podemos, PP, Ciudadanos, ERC y el voto en contra de VOX y PNV. Esta ley permite a los políticos y a sus secuaces quitar a los padres el derecho a educar a sus hijos y también permite a los políticos meter sus sucias manos en la inocencia de nuestros niños.

En estas elecciones los católicos, no progresistas, teníamos dos opciones con posibilidades de gobernar: el PP y VOX. VOX en su programa propone la derogación de todas estas leyes socialistas, sustituyéndolas por otras basadas en los valores del Humanismo Cristiano.

Muchísimos católicos, incluyendo a sacerdotes, han votado al PP llenos de entusiasmo. Me pregunto: ¿es que a estos católicos ya no les importa el aborto, la familia, ni la educación de sus hijos o nietos? Creo que  si les importa y mucho. ¿Entonces? ¿Cuál es la razón de esta sinrazón?: el relativismo moral, esa es la razón. Muchos católicos creen que se puede estar contra el aborto y votar a un partido abortista. Esto es como estar contra el asesinato y regalar pistolas a los asesinos. Los votos son las armas que legalizan el asesinato de los inocentes, no se dan cuenta de que el voto de un católico al PP es como tomarse un caramelo envenenado.

Los católicos, además de creer, tenemos la obligación de pensar un poco las consecuencias de nuestros actos; diciendo una cosa y haciendo la contraria cometemos un grave error. Creo que fue Voltaire el que dijo: «La democracia es un sistema de gobierno donde hombres sin principios gobiernan a hombres sin memoria». La descristianización de Europa en tiempo de paz, en los últimos 50 años, no tiene precedentes en la historia del cristianismo; y en este desastre, tenemos una gran responsabilidad los católicos, al no haber sabido dar la batalla cultural en los medios de comunicación y en la política.

Veo en algunos medios católicos tertulias tratando de definir qué es la batalla cultural. La batalla cultural, que debería llamarse la batalla de las ideas, consiste en conseguir que tus oponentes voten lo que tú quieras, haciéndoles creer que votan lo que a ellos les conviene. Esto los católicos no lo hemos entendido, pero Pablo Iglesias sí. Iglesias se va (nadie le ha echado, a pesar de lo que afirma la propaganda política) a intentar crear un medio de comunicación para dar la batalla cultural, porque sabe que, si pierdes esta batalla, no ganarás ninguna en la política. En la política es donde se da la batalla de las batallas.

Queridos hermanos, los católicos no podemos dejarnos arrastrar por la propaganda política, tenemos que dar la batalla en la cultura y en la política. Sin esta batalla no es posible que los mandamientos del Evangelio tengan un peso importante en la sociedad y sin ese peso, la Civilización Occidental se descompone y la Iglesia Católica se convertirá, en muy poco tiempo, en una reliquia del pasado.

J.Camoiras

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