LA CARTA DE LOS MARTES – 11 DE MAYO DE 2021

LA CARTA DE LOS MARTES – 11 DE MAYO DE 2021

En nombre de Dios Todopoderoso

Carta de los martes del 11 de mayo de 2021

Queridos amigos:

El 11 de mayo de 1931 se generalizó en España la quema de conventos, iglesias, escuelas e instituciones asociadas con los partidos conservadores.

Todo empezó el día 10. Se inauguraba el Círculo Monárquico Independiente, fundado por el director del diario ABCJuan Ignacio Luca de Tena. El acto contaba con la autorización del director general de Seguridad. Dos asistentes llegaron en taxi. Tuvieron una discusión con el taxista, republicano. Se arremolinaron algunos viandantes. La disputa devino altercado. Ardieron tres coches frente al Círculo. Sus dirigentes pidieron protección a la fuerza pública. Por Madrid corrió la especie de que un taxista republicano había sido asesinado por unos monárquicos. Una multitud se congregó ante la sede del diario ABC en la calle Serrano. Intervino la Guardia Civil, que disparó contra los que intentaban asaltar y quemar el edificio, causando dos muertos y varios heridos.

Una manifestación en la Puerta del Sol[1]exigió la dimisión del ministro de la Gobernación, Miguel Maura. Al tiempo, grupos terroristas quemaron un quiosco del diario católico El Debate, apedrearon el casino militar y rompieron los escaparates de una librería católica. Por la noche los atentados se reprodujeron, esta vez contra una unidad de la Guardia Civil. El ministro de la Gobernación quiso desplegar al instituto armado, pero el presidente Niceto Alcalá Zamora y el ministro de la Guerra Manuel Azaña se opusieron por aquello de no reprimir al «pueblo», quitando importancia a lo sucedido[2].

A primera hora del 11 de mayo se incendió la Casa Profesa de los jesuitas. El ministro de la Gobernación intentó sacar a la Guardia Civil, pero como la noche anterior, se encontró con la oposición del resto del gabinete y especialmente de Manuel Azaña[3]. Maura presentó su dimisión, que luego retiró. La inacción gubernativa permitió que los terroristas quemaran varios edificios religiosos, con las enormes e irreparables pérdidas de patrimonio cultural sobrevenidas[4]. Por la tarde, el Gobierno declaró el estado de guerra en Madrid. A medida que las tropas fueron tomando posiciones en la capital, los incendios fueron remitiendo.

Al día siguiente, 12 de mayo, la quema de conventos y otros edificios religiosos se extendió a capitales y poblaciones del sur y el este español. Sin embargo, allá donde los gobernadores civiles y los alcaldes actuaron rápida y contundentemente, la situación fue de normalidad. Hubo 10 muertos, todos en Málaga.

La Agrupación al Servicio de la República condenó los hechos en un artículo[5]. Fueron los únicos. El Socialista editorializó que “La reacción ha visto ya que el pueblo está dispuesto a no tolerar. Han ardido los conventos: ésa es la respuesta de la demagogia popular a la demagogia derechista”. Las logias masónicas también expresaron su malestar por la sedicente contemporización con el clero y los monárquicos. La izquierda republicana y los socialistas hablaron de conspiración monárquica y clerical. Como colofón a esa infamia, el gobierno suspendió la publicación del ABC y El Debate, detuvo a figuras monárquicas y expulsó de España al obispo de Vitoria, Mateo Múgica[6].

Aunque se entiende que fueron anarquistas y gentes del ala izquierda republicana para presionar al Gobierno Provisional contra la Iglesia, no se sabe con certeza quién quemó los cien edificios religiosos aquellos días. Pero sí se sabe que el gobierno no controló los acontecimientos, fue a remolque de los hechos y rehusó hacer cumplir la Ley. El propio Alcalá Zamora llegó a ufanarse (tan pronto como el día 11) de “haber evitado un baño de sangre”. El papa Pío XI no se dejó engañar, empero[7].

La II República se había autoexigido, al menos nominalmente, amparar la libertad de conciencia y secularizar la sociedad española para deslegitimar la Monarquía, que se entendía fuertemente respaldada por la Iglesia. En esa línea, anunciaron su intención de crear una red de escuelas laicas, de permitir el divorcio y, entre otras decisiones, de reducir o eliminar las órdenes religiosas establecidas. En sus tres primeras semanas, el gobierno provisional aprobó una batería de medidas sedicentemente laicas[8], pero que a duras penas escondían su clara voluntad de eliminar la presencia de la Iglesia Católica en la vida civil y militar.

Con carácter previo a todos estos hechos, el gobierno había asegurado al nuncio Federico Tedeschini que respetaría[9] el Concordato de 1851 y pidió a cambio muestras de acatamiento. El 24 de abril, el nuncio envió un telegrama[10] en ese sentido a los obispos. No todos lo recibieron igual. El cardenal arzobispo de Tarragona, Francisco Vidal y Barraquer mostró aquiescencia, como era de esperar ante la deferencia que ya había mostrado en días anteriores[11]. En esa línea se mostraron el cardenal arzobispo de Sevilla, Eustaquio Ilundáin y Esteban, y el diario católico El Debate, dirigido por Ángel Herrera Oria, fundador de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas.

Otro sector del obispado lo consideró inaceptable. El Cardenal Primado y arzobispo de Toledo, Pedro Segura, publicó el 1 de mayo una pastoral en la que elogiaba la monarquía. La prensa republicana lo interpretó como una incitación para salvaguardar los derechos de la iglesia. Los partidos y organizaciones de izquierda pusieron pies en pared. El Gobierno Provisional protestó al Nuncio y pidió el cese de Segura.

Entre el 13 y el 22 de mayo, tras los incendios y su inacción, el Gobierno Provisional aprobó medidas adicionales para apuntalar el castigo a la Iglesia.

La Iglesia, que había reaccionado con gran mesura a los incendios, criticó duramente estas medidas, sobre todo la retirada de los crucifijos de las aulas. El Nuncio declaró que no se había respetado el Concordato, lo que reducía a la ilegalidad las medidas adoptadas. La Santa Sede negó el placet al nuevo embajador de España, Luis de Zulueta. El 3 de junio, el cardenal Segura, desde Roma, declaró en una pastoral “la penosísima impresión que les habían producido ciertas disposiciones gubernativas y los agravios que había padecido la Iglesia”. La reacción de la prensa socialista fue declarar estas palabras como una “intromisión intolerable”. El Gobierno Provisional, del ronzal, pidió al Vaticano que Segura no volviese a España. El Cardenal volvió a España el 11 de junio. Fue detenido el 14 de junio y expulsado.

El análisis de la sucesión de actos en sus respectivas fechas revela la inquina del gobierno provisional republicano contra la Iglesia. Menos de un mes tras la proclamación de la República, el ataque político y terrorista contra una institución desarmada fue directo, brutal, taimado. Estos hechos del 11 de mayo supusieron la impronta de un régimen que nació ilegal, se desempeñó parcial y despareció de facto bajo un frente popular que finalmente le dio la puntilla cinco años más tarde. Los católicos, los conservadores y los monárquicos quedaron enajenados de la República, víctima de sus errores y de su odio.

**

La noticia de esta semana alerta de la posibilidad de retrasar la recuperación de la economía española como consecuencia de la mala praxis del gobierno en distintos ámbitos. La lectura  de este artículo, que al estar relacionada con las recientes elecciones en la Comunidad de Madrid ya arroja un cierto olor a naftalina,  es desasosegante pero indiscutible. Y esa certeza es la que retroalimenta el desasosiego. Nuestra dinámica es mala. Nuestras expectativas, peores. Es lo que hay.

**

El avance tecnológico de hoy lo es sin paliativos. Un genuino avance que sólo puede repercutir positiva y poderosamente en la comprensión del funcionamiento orgánico de los seres vivos y en los tratamientos de múltiples enfermedades.

Ya se sabe cómo se replica la información genética en el interior de las células. La pregunta databa de hacía 60 años, por eso el descubrimiento ha sido especialmente bienvenido. Y sí, hay una proteína detrás del control de los tempos en cada distinto tipo de célula.

El artículo es de perfil muy científico, pero se entiende. Resulta un poco escalofriante pensar que el ser humano sigue descubriendo elementos relacionados con la vida. Pero se observa que, una vez ha dado un paso más en esa añeja carrera, el horizonte se aleja otro poco hacia el infinito. Quod erat demonstrandum.

**

La frase de hoy es de Virgilio[12]Felix qui potuit rerum cognoscere causas. Lo que en español viene a decir Dichoso aquél que puede conocer las causas de las cosas. No las correlaciones, sino las causas. No es fácil. Pero en cartas como la de hoy, es fundamental saber por qué la II República se autodestruyó tan deprisa, por qué la economía española no despega y por qué es importante saber cómo replican las células el ADN. Eso nos hace más felices, al menos en la esfera del conocimiento.

Saludos
CDC

 


[1] Donde se hallaba la sede de la Dirección General de Seguridad.
[2] Maura informó de que algunos jóvenes del Ateneo de Madrid se estaban preparando para quemar edificios religiosos al día siguiente. Manuel Azaña le contestó que esas eran “tonterías” y que, en todo caso, de ocurrir, sería una muestra de “justicia inmanente”.
[3] “Todos los conventos de España no valen la vida de un republicano. Si sale la Guardia Civil, yo dimito”.
[4] Entre los días 11 y 12 de mayo de 1931 se quemaron intencionadamente en Madrid los siguientes edificios religiosos: Casa Profesa de los jesuitas (ardió su biblioteca, la segunda mejor de España, con más de 80 000 volúmenes. Colegio de la Inmaculada y San Pedro Claver. Instituto Católico de Artes e Industrias (ICAI). Centro de enseñanza de Artes y Oficios (Areneros). Iglesia parroquial de Santa Teresa y San José de los Carmelitas Descalzos. Colegio de Sagrado Corazón de Chamartín. Colegio de Nuestra Señora de las Maravillas de Cuatro Caminos. Convento de las Mercedarias Calzadas de San Fernando. Colegio de María Auxiliadora de las Salesianas. Convento de las Bernardas de Vallecas.
[5] Publicado en El Sol el 11 de mayo y firmado por Gregorio Marañón, José Ortega y Gasset y Ramón Pérez de Ayala.
[6] El cual iba a visitar la diócesis de Bilbao. El gobierno temía que, con ese motivo, se produjeran incidentes entre nacionalistas vascos y carlistas.
[7] El 17 de mayo se refirió a la gravísima responsabilidad de quienes “no habían impedido oportunamente que los sucesos tuvieran lugar”.
[8] Laico significa ”independiente de cualquier confesión religiosa”.
[9] Al menos, hasta que se aprobara la nueva Constitución.
[10] Es “deseo de la Santa Sede” que “recomienden a los sacerdotes, a los religiosos y a los fieles de sus diócesis que respeten los poderes constituidos y les obedezcan para el mantenimiento del orden y para el bien común”.
[11] Como fueron su visita el día 18 de abril al presidente de la Generalidad de Cataluña, Francesc Macià, o como el envío el día 22 de una carta de felicitación al Gobierno provisional de la República en nombre y representación de la conferencia de obispos catalanes.
[12] Verso de Publio Virgilio Marón (70-19 a.C.) que se halla en Georgias II. Se suele citar para subrayar que la verdadera ciencia consiste en el conocimiento de las causas productoras de los fenómenos sujetos a nuestra observación, análisis o estudio. Al escribirlo, Virgilio podría haber tenido en mente a al filósofo Lucrecio (De rerum natura), de la escuela epicúrea
Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *