LA CARTA DE LOS MARTES – 08 DE JUNIO DE 2021

LA CARTA DE LOS MARTES – 08 DE JUNIO DE 2021

En nombre de Dios Todopoderoso

Carta de los martes del 8 de junio de 2021

Queridos amigos:

El 8 de junio de 1947 aterrizó en Madrid Eva Duarte de Perón[1], la joven[2] esposa del presidente de la República Argentina, Juan Domingo Perón. Fue una visita de dieciséis días de duración en España, más otros tantos en Italia, El Vaticano, Portugal, Francia y Suiza.

Vimos el pasado martes 1 de junio que se cumplía la efemérides de la desaparición de la cartilla de racionamiento en España. Viene a cuento de la razón última de la visita de la esposa el presidente argentino, porque ella fue la imagen visible, pero lo importante era otra cosa: la venta a crédito de grandes cantidades de alimentos que aliviaron la situación de España en la época, ninguneada por las potencias vencedoras en la II Guerra Mundial y las Naciones Unidas, alineadas tras la URSS en su decidido intento de terminar con el régimen del único líder que había vencido al comunismo antes de la Segunda Guerra Mundial.

El gobierno argentino concedió a España un crédito de 350 millones de pesos a devolver en tres años, con un tipo de interés favorable, y otro de 400 millones de pesos a veinte años. Ambos servirían para pagar las importaciones argentinas[3]: 400.000 Tm. de trigo, 120.000 Tm. de maíz, 8.000 Tm. de aceites comestibles, 16.000 Tm. de tortas oleaginosas, 25.000 Tm. de carne (vacuno), 10.000 Tm. de lentejas y 50.000 cajones de huevos. En parcial contrapartida, España exportó a Argentina productos textiles, aceitunas y barcos. Además, actuó como zona franca para la reexportación de los productos argentinos al resto de Europa.

No fue eso todo. Argentina defendió al régimen español en Naciones Unidas y envió un Embajador a Madrid en un período en el que la mayoría de ellos habían sido retirados. La visita contribuyó eficazmente a reforzar al gobierno español en una época de aislamiento. El gobierno de Franco concedió a Eva Perón la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica.

El vuelo que traía a España por primera vez a Eva Perón había hecho escala en Villa Cisneros, (Sáhara Occidental), donde fue recibida por Alberto Martín Artajo, ministro de Asuntos Exteriores. Cuando Eva Perón llegó a Barajas fue recibida por Francisco FrancoCarmen Polo y la hija de ambos. el gobierno y altas jerarquías del Ejército, la Iglesia y la Falange. La invitada se alojó en el Palacio de El Pardo.

Al día siguiente, 9 de junio, ante un enorme gentío[4] que se agolpaba en la Plaza de Oriente de Madrid, Evita Perón[5] recibió la condecoración de manos de Francisco Franco. La homenajeada pronunció un discurso que terminó con su agradecimento al “pueblo de trabajadores de España, país de héroes, santos, genios y descubridores”. Por la tarde, ambas pasearon por Madrid, incluidas zonas suburbiales, donde la esposa de Perón dejó generosos donativos[6]. La noche fue festiva[7].

Eva Duarte pasó por Sevilla, donde se detuvo a rezar a la Virgen de la Macarena. Visitó Granada, Santiago de Compostela y Zaragoza. En cada una de las paradas que efectuaba era agasajada. Y en cada una de ellas mostró su personalidad y su vestuario, siempre extraordinario, como si de una estrella de cine se tratara. En plena canícula, aparecía fotografiada con abrigos de visón, entonces de moda: los reportajes estaban preparados para ser vistos en Argentina, donde era invierno.

Evita, en sus bastante teatrales[8] discursos, no dejó en ningún momento de honrar y reconocer la obra de Francisco Franco[9].  Pero no sólo eso. Habló de las relaciones entre Argentina y España, de la historia común y de la Madre Patria, pero también denunciaba la situación de la mujer en las clases trabajadoras. Y en el transcurso de la visita, obtuvo del gobierno español la conmutación de la pena de muerte de la militante comunista Juana Doña, condenada por servir de enlace entre el maquis y los comunistas trabajando contra el régimen.

El agotador periplo acabó en Barcelona. En su desplazamiento por las calles de la ciudad condal, vastas muchedumbres vitoreaban a Franco y a Perón. Eva Duarte se alojó en el Palacio de Pedralbes. De Barcelona se dirigió al resto de países que integraron su viaje por una Europa que se recuperaba muy lentamente de los estragos de la guerra. Dejó en España una grata memoria.
Eva Perón murió el 26 de julio de 1952 en Buenos Aires, víctima de un cáncer. Su cortejo fúnebre fue seguido por dos millones de argentinos a lo largo de unas calles frías y húmedas por la lluvia. Su cuerpo fue velado por millones de personas en una muestra de duelo como no se había visto otra en el país austral. El funeral duró 16 días. Veintiocho personas murieron víctimas de avalanchas que se produjeron en las calles y más de trescientas sufrieron heridas.

El cadáver, tras ser embalsamado por el doctor español Pedro Ara, sufrió diversos avatares. Uno de ellos lo llevó de vuelta a España para acompañar al que había sido su marido, Juan Domingo Perón. Estuvo en su residencia de Puerta de Hierro entre septiembre de 1971 y noviembre de 1974. Ahora yace en el cementerio de La Recoleta, en Buenos Aires.

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La noticia de esta semana tiene que ver con el cansancio, el hastío, la preocupación y la situación límite que ha alcanzado Francia tras décadas de apertura a culturas ajenas. Miembros pertenecientes a uno de los colectivos más relevantes de cualquier país de Occidente, las Fuerzas Armadas, tanto en la reserva como en activo, han mostrado su profundo malestar.
Ha habido dos cartas consecutivas. La primera fue firmada sobre todo[10] por generales retirados, que apuntaban a la desintegración de Francia. La segunda ha sido obra de miembros del ejército en activo, que anuncian la existencia de una guerra civil ya larvada. Quienes ya no están en activo pueden ser libres de expresar su opinión, pero quienes se encuentran en edad de servicio no pueden hablar públicamente con sus propios nombres porque está prohibido hacerlo y el coste de desvelar su identidad sería excesivo.

Esto es poner puertas al campo, evidentemente. El malestar es profundo, amplio, ha sido reiteradamente puesto de manifiesto y no se va a calmar.

El artículo al que enlazo resalta una frase de esta última carta. Lo transcribo: «[En] Afganistán, Mali, Centroáfrica o en otros lugares, unos cuantos de nosotros hemos conocido el fuego enemigo. Algunos dejaron allí camaradas que dieron su vida para destruir el islamismo al que ustedes hacen concesiones en nuestro suelo».

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Cundo se habla de apaciguamiento, y tratándose de Francia, es imperativo recordar a Édouard Daladier[11], primer ministro francés, quien junto con su homólogo británico Neville Chamberlain decidió intentar pacificar[12] a la bestia nacional socialista alemana, con los resultados conocidos. Como no se escarmienta en cabeza ajena (incluso los hay que estarán de acuerdo con los invasores: son la quinta columna), los políticos de centro e izquierda en Francia piensan permitir la invasión islámica hasta que llegue su hora. Que llegará.

La carta sigue: «Esta pendiente la hemos visto en muchos países en crisis. Precede al hundimiento. Anuncia caos y violencia y, al contrario de lo que ustedes afirman, no vendrá de un pronunciamiento militar sino de una insurrección civil». Que no se pueda decir sin mentir que no se ve perfectamente a dónde lleva la pacificación, la comprensión, el multiculturalismo y sus epifenómenos.

El Gobierno francés tardó en responder la primera vez, pero reaccionó rápido a la segunda. Eso sí, retratándose. No se lo pierdan.

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El avance tecnológico de esta semana es nostálgico. Evidencia la genialidad de un hombre excepcional, Albert Einstein.

Todo gira en torno a una carta perdida de Einstein que apareció en 2019, 70 años después de que fuera escrita por el físico alemán. Se la había dirigido a Glyn Davys, un ingeniero e investigador reclutado por la Royal Navy por sus investigaciones sobre, entre otras cosas, el uso del radar para detectar aviones y barcos. En esa época se había descubierto el sentido del biosonar en los murciélagos.

Davys debió enviar una o varias cartas a Einstein y éste respondió con la misiva hallada en 2019, en la que Einstein hablaba de abejas, de aves y de si los nuevos principios de la Física podrían proceder de estudiar los sentidos de los animales, tan diferentes de los de los humanos.

¿Dónde debió empezar todo? Seguramente con las investigaciones de Karl Von Frisch sobre cómo las abejas volaban con eficacia utilizando los patrones de polarización de la luz.

Es interesante. Se lo recomiendo.

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Antes de terminar, celebro estar en condiciones de transmitirles que los Actos del Centro Diego de Covarrubias vuelven por donde solían, una vez mejoradas las condiciones de vida tras lo peor de la pandemia.

El próximo 18 de junio celebramos un almuerzo para realizar la entrega de la Medalla de Honor del Centro Diego de Covarrubias al Catedrático, escritor y Diputado en Cortes D. Francisco José Contreras. Su libro, “Una defensa del liberalismo conservador”, publicado en 2018 en nuestra Colección Cristianismo y Economía de Mercado, ha sido un gran éxito.

El almuerzo tendrá lugar en el restaurante Jai–Alai (Calle Balbina Valverde,2). El comedor privado que nos han habilitado está acondicionado con reducción de aforo, separación interpersonal y ventilación. El precio del cubierto es de 25 € para los miembros del Centro y de 50 € para los no miembros.

Quien desee asistir puede realizar el pago en la c/c del Centro Diego de Covarrubias, IBAN ES 22 0081 0155 8500 02334841. Una vez realizado el pago, por favor comuníquenlo al centrocovarrubias@gmail.com ¡No se lo pierdan!

Saludos
CDC

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