LA CARTA DE LOS MARTES – 06 DE JULIO DE 2021

LA CARTA DE LOS MARTES – 06 DE JULIO DE 2021

En nombre de Dios Todopoderoso
Carta de los martes del 6 de julio de 2021

Queridos amigos:

Durante la madrugada del 6 de julio de 1937, las tropas de la II República desencadenaron la que fue conocida como Batalla de Brunete, una de las más cruentas de la Guerra Civil española.

¿Por qué en Brunete?¿por qué en ese momento?

El 17 de mayo de 1937, Francisco Largo Caballero había perdido la presidencia del gobierno del Frente Popular[1]. Fue reemplazado por Juan Negrín, también socialista. La trayectoria de la guerra, con la excepción de la defensa de Madrid, había sido una sucesión de fracasos militares, a pesar de la superioridad en armas, hombres, territorio y fuerzas por parte de la República. Los asesores soviéticos, cada vez más presentes y con gran influencia en la conducción de los asuntos del estado español, empujaban para alterar ese estado de cosas.

El Ejército Nacional había tomado Bilbao y lo intentaba con Cantabria y Asturias, reductos industriales restantes, de gran utilidad estratégica. Con objeto tanto de distraer fuerzas del frente del Norte como de aliviar la presión sobre Madrid, el Estado Mayor del Ejército de la República diseñó una operación de distracción. Inicialmente se pensó en Extremadura, para cortar allí en dos la zona nacional, pero se descartó por la lejanía y el riesgo inherente a una excesiva extensión de las líneas de ataque y suministro.

Los asesores militares soviéticos aconsejaron atacar la zona de Brunete, al oeste de Madrid, que permitía desplazar las tropas fácilmente desde la capital y retirarlas de nuevo si las cosas se torcían. La idea era atenazar al ejército de Franco desde el norte, vía Majadahonda y Valdemorillo, convergiendo sobre Alcorcón, a 13 kilómetros de Madrid, donde otro Cuerpo de Ejército llegaría desde Carabanchel, Usera y Navalcarnero, cerrando el círculo. Negrín estuvo de acuerdo.

El Frente Popular había acumulado 85.000 hombres, 300 aviones[2], 220 cañones y 170 carros de combate. Enfrente había apenas tres batallones y cuatro compañías de heterogéneo origen, sin tanques ni artillería y con sólo una escuadrilla de cazas Fiat C.R.32 y otros pocos Romeo Ro.37.

Así, al amanecer del 6 de julio, la artillería y la aviación republicanas bombardearon las posiciones franquistas más expuestas, además de otros objetivos en la retaguardia. Horas antes, algunas unidades se habían infiltrado profundamente en unas líneas de frente más teóricas que reales. Tras el bombardeo, las tropas de Enrique Líster atacaron y rodearon Brunete, que se rindió a mediodía. Quijorna, contra toda expectativa, resistió. La superioridad por tierra y aire de las tropas republicanas era tal que se esperaba un mayor éxito inicial. Con todo, Negrín quiso celebrar una reunión del Consejo de Ministros el día 7 para celebrar la victoria, pero el presidente Manuel Azaña le disuadió: era sólo el primer día.

El 7 de julio cayó Villanueva de la Cañada, aniquilados sus heroicos defensores. Villanueva del Pardillo y Villafranca del Castillo seguían resistiendo el asedio. El general Francisco Franco suspendió la ofensiva en el norte y envió fuerzas a la batalla en Madrid. Por la tarde empezaron a llegar a la zona centro aviones procedentes del frente del norte, que entraron de inmediato en acción. El 8 de julio cayó Quijorna. El 11 de julio llegó el grueso de las fuerzas aéreas de Franco[3]. El 12 de julio, el ataque había sido detenido. El General Miaja finalizó la ofensiva el 15 de julio. Las tropas de Líster, agotadas, se acantonaron en Brunete.

El 18 de julio comenzó la contraofensiva. El dominio del aire pasó a manos del ejército nacional. Ese día, la Legión Cóndor empezó a consolidar absolutamente su dominio de los cielos. Sus aparatos abatieron 21 aviones de la República.

Tras varios días de incesantes combates, las tropas de Franco entraron en Brunete el 24 de julio, a partir de lo cual la retirada republicana se convirtió en huida hacia Madrid. Franco había recuperado el pueblo que dio nombre a una de las batallas más duras de la guerra[4]. Pero ahí se detuvo el impulso. A Franco sólo le interesaba el frente norte y en cuanto desactivó la maniobra del entonces coronel Vicente Rojo, volvió al teatro de guerra en Santander, donde el 14 de agosto retomaba las operaciones[5].
Desde esa perspectiva, la intentona republicana fue inútil y dolorosa. Su ejército sufrió 25.000 bajas y su aviación perdió 100 aparatos. Además, las Brigadas Internacionales experimentaron verdaderos estragos[6].

A cambio, los republicanos lograron conquistar un espacio de 6 kilómetros de profundidad por 16 de anchura. Pasaron a controlar Quijorna, Villafranca del Castillo, Villanueva de la Cañada y Villanueva del Pardillo. Y más importante, en Brunete, el Ejército de la República mostró verdaderas capacidades militares, tras la reorganización diseñada y ejecutada por el coronel Vicente Rojo.

La batalla de Brunete fue un hito importante en la Guerra Civil. Se llevó por delante la vida de muchos hombres, demostró la importancia de la lucha acorazada, reveló el enorme peso de la aviación y puso de relieve la capacidad militar de ambos bandos. Estratégica, material y políticamente fue una victoria para el Ejército de Franco, por cuanto rechazó el ataque, sufrió muchas menos bajas en soldados y material y la presentó como lo que fue, una victoria de su planteamiento, que siguió intacto.

Brunete, Teruel, el Ebro, fueron tres intentos de establecer batallas de diversión para cambiar el curso de la guerra. Fueron asimismo tres derrotas del Estado Mayor de la República, liderado por el finalmente General Vicente Rojo.

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La noticia de esta semana es otro artículo de José Maria Triper, quien aúna profundos conocimientos en economía, una pluma acerada y distinta y una capacidad analítica fuera de duda. Cierto es que no siempre se puede (eso no cabe, en realidad, en ningún caso) estar de acuerdo con su visión, pero esta no es una de esas veces.

El artículo, titulado a la clásica manera “Humillados y ofendidos”, es un repaso completo y elevado de todo lo que se ha hecho en materia de concesión de indultos no solicitados. No deja aspecto alguno sin tocar, por lo que no veo la necesidad de glosar nada. Basta con leerlo, obviando la referencia final al Himno del Frente de Juventudes, titulado precisamente “Prietas las filas”. Es un guiño desafortunado, obsecuente. Para que no le acusen de franquista, vamos.

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El avance tecnológico de hoy es escalofriante. Es un relato del primer vuelo exitoso realizado por un piloto de combate no humano. No ha sido una simulación por ordenador, ha sido un vuelo real. “El objetivo final del programa Skyborg es reemplazar a pilotos de combate humanos cuando esté completamente operativo.”

Tiene buena pinta: ahorra vidas humanas muy cualificadas y entrenadas, mejora las capacidades militares, amplía la latitud operativa (“puede volar cualquier aeronave”) y está siempre disponible, sin limitaciones físicas. “Su piloto cibernético no se cansa, no sufre el efecto de las fuerzas G y no tiene miedo, ni ansiedad, ni sufre ningún otro factor psicológico (de los) que sí afectan a los pilotos humanos”. No hay problema, pues. Un logro pluridimensional.

Pero no totalmente. Aunque Skyborg sigue las órdenes de su líder humano y no requiere ningún control humano una vez en acción, puede tomar decisiones independientes, igual que lo haría un ser humano.
“Pero sería inútil ignorar que el siguiente paso será eliminar el factor humano completamente”. La razón estriba en que ya se ha demostrado la superioridad de las máquinas sobre el ser humano en situaciones de combate. “El 20 de agosto de 2020, una inteligencia artificial ganó los cinco enfrentamientos aéreos contra un experto piloto de F-16”. Esa comparativa se realizó utilizando idénticos aviones, pero si se utilizan aeronaves imposibles para los humanos (por las fuerzas G, por ejemplo) entonces “una inteligencia artificial puede operar aviones de forma extrema, realizando maniobras impensables para un piloto”.
Y no sólo eso. “Depender de la inteligencia artificial para operar máquinas mortíferas tiene peligros a múltiples niveles. Desde ataques informáticos externos que puedan desactivarlos o volverlos contra ti, hasta la posibilidad de errores y las hipótesis de ciencia ficción distópica”. O sea, que las máquinas se vuelvan contra el ser humano que las creó, programó, ordenó y liberó.

El virus SARS-2-CoV no iba a escapar del laboratorio chino donde se creó. Pero lo hizo.

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Hablando del futuro, me permito poner un enlace sobre el que no tenemos. Ni un solo partido desde el advenimiento de la tan sobrevalorada Transición ha tenido interés en revertir este estado de cosas

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La frase de hoy es antigua, breve, impactante. Se atribuye a Julio César, aunque se ha rastreado su origen concreto y literal sólo hasta Flavio Vegecio Renato, que​ fue un escritor romano del siglo IV después de Cristo. Su expresión canónica es “si vis pacem, para bellum”, que como ustedes saben significa “si quieres la paz, prepara la guerra”.

Otro día les cuento la exacta formulación de Vegecio.

Saludos
CDC


[1] Ello fue debido a los Sucesos de Mayo, enfrentamientos ocurridos entre el 3 y el 8 de mayo de 1937 en diversas localidades de Cataluña, sobre todo en Barcelona. Se enfrentaron grupos anarquistas y trotskistas (partidarios de la revolución permanente), por un lado, y el Gobierno de la República, la Generalidad de Cataluña, además de socialistas y comunistas (partidarios de dejar la Revolución para cuando se hubiera ganado la guerra) por otro. El resultado fue de entre 500 y 1.000 muertos y 1.500 heridos, en número aproximado.
[2] Se utilizaron Polikarpov I-15 («Chatos»), Polikarpov I-16 («Moscas”), así como «Natachas» y «Katiuskas”.
[3] Los medios consistían en cazas Messerschmitt Bf 109, bombarderos Heinkel He 111.23, Savoia-Marchetti S.M.79 y Savoia-Marchetti S.M.81.
[4] Brunete fue un ensayo para las comprobaciones de distintas tácticas de utilización de carros de combate.
[5] El ejército nacional sufrió unas 17.000 bajas y perdió 23 aviones.
[6]La XI Brigada Internacional sufrió 1.000 bajas. En la XV Brigada, de los 2,500 hombres que participaron sólo sobrevivieron 1.000. Las bajas de los batallones norteamericanos fueron tales que hubieron de ser fusionadas en una sola unidad, el Batallón Lincoln-Washington. La XIII Brigada sufrió tales pérdidas que un grupo de soldados se amotinó. La CL Brigada Internacional tuvo que ser disuelta por consunción.
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