LA CARTA DE LOS MARTES – 13 DE JULIO DE 2021

LA CARTA DE LOS MARTES – 13 DE JULIO DE 2021

En nombre de Dios Todopoderoso
Carta de los martes del 13 de julio de 2021

Queridos amigos:

El 13 de julio de 1936, policías socialistas secuestraron en su domicilio al líder de la derecha parlamentaria en la II República[1] y lo asesinaron en la camioneta que lo transportaba. Los sicarios abandonaron su cadáver en el cementerio. El líder derechista se llamaba José Calvo-Sotelo y su asesinato desencadenó la Guerra Civil que acabó con la República, con el Frente Popular y con su intento de destruir las bases de la convivencia.

Calvo Sotelo era una persona de grandes capacidades intelectuales. Nació en Tuy (Pontevedra) el 6 de mayo de 1893. Se licenció en Derecho[2] con una media de Matrícula de Honor. Ya en Madrid, se doctoró en la Universidad Central. Fue galardonado con el Premio Extraordinario. En 1915 obtuvo una plaza de oficial letrado del Ministerio de Gracia y Justicia, por oposición. En 1916 sacó la oposición de Abogado del Estado, con el número 1 de su promoción y una puntuación sin precedentes.

Colaboró en el diario católico El Noticiero y en Vida Ciudadana, órgano del maurismo en el Ateneo de Madrid. Su entrada en el Ateneo le permitió tomar parte activa en los debates que allí se celebraron, manteniendo sonadas polémicas con personas como Ángel Galarza[3] y Manuel Azaña. Impulsó la mutualidad obrera maurista y participó en mítines y otras actividades. En 1918 participó de la secretaría personal de Antonio Maura durante el gobierno de concentración[4] que presidió éste en 1918. En 1919 obtuvo el acta de diputado por Carballino (Orense). En las Cortes criticó con severidad el caciquismo.

Calvo Sotelo perdió su acta tras la crisis del de Gobierno de diciembre de 1920 y las posteriores elecciones. El asesinato de Eduardo Dato y el desastre de Annual posibilitaron que Maura volviera a la presidencia del Gobierno en agosto de 1921. Maura nombró a Calvo Sotelo gobernador civil de Valencia el 3 de septiembre, donde cesó en abril de 1922. Intentó de nuevo un escaño en las elecciones generales, pero no lo consiguió.

Miguel Primo de Rivera lo nombró Director General de la Administración (22 de diciembre de 1923). En ese puesto desarrolló una intensa labor. Impulsó y publicó en 1924 el Estatuto Municipal[5], que democratizó la vida local[6], incrementó las competencias de los municipios, sus posibilidades de mancomunización y sus competencias en aspectos sociales[7], así como su capacidad de endeudamiento y su hacienda.

En diciembre de 1925 fue nombrado Ministro de Hacienda. Desde ese puesto persiguió el fraude fiscal[8]. Aumentó los tipos impositivos (junio de 1926) de la contribución territorial, con gran éxito en la recaudación.

En enero de 1927 presentó un proyecto de reforma fiscal que creaba el «Impuesto sobre rentas y ganancias»[9]. No logró que se aprobara. La presión fiscal aumentó un 26% en 5 años, resultado nada desdeñable[10]. Intentó la ordenación de la deuda pública existente; la financiación del ahorro público con emisiones de fondos públicos; la creación de un sistema bancario de tipo público especializado y el fomento del ahorro.

El gobierno utilizó el concepto de Presupuesto Extraordinario como herramienta para poner en marcha un amplio plan de obras públicas y servicios. Ese fondo se financiaría con emisión de deuda pública.

Creó el Monopolio de Petróleos para distribuir combustibles, pero el plan era que Campsa[11] operara upstream[12] y downstream[13]. Creó el Banco Exterior de España, reestructuró el Banco de Crédito Local y reformó el Banco Hipotecario de España y el Banco de Crédito Industrial.

Tras la muerte de Primo de Rivera el 28 de enero de 1930, Calvo Sotelo participó en la creación, el 24 de marzo de 1930, de la Unión Monárquica Nacional (UMN), que se lanzó a una campaña de movilización social gigantesca en su ámbito político. Pero cayó el Gobierno Berenguer, sobrevinieron las elecciones municipales y la tarde del 14 de abril, Calvo Sotelo se exilió en Portugal.

Calvo Sotelo se presentó a las elecciones de junio de 1931 por la provincia de Orense[14]. No pudo regresar a España[15]. Superó un absurdo suplicatorio en las Cortes relacionado con el Monopolio de Tabacos[16]. Elegido nuevamente diputado en las elecciones de 1933 por Orense y La Coruña, el partido Renovación española no quiso exigir su vuelta. Cuando se dictó una amnistía general referida a varias revueltas armadas, el 4 de mayo de 1933 volvió a Madrid.
A pesar de los intentos de Juan Antonio Ansaldo[17] y Julio Ruiz de Alda[18], Calvo Sotelo no se integró en Falange Española, sino en Renovación Española (Antonio Goicoechea).
Tras la dimisión del presidente del Consejo de Ministros, Joaquín Chapaprieta, en diciembre de 1935, Niceto Alcalá Zamora volvió a negarse a pedir la formación de nuevo gobierno al líder de la CEDA, José-María Gil-Robles, a pesar que la CEDA era el partido con más diputados de las Cortes. Calvo Sotelo envió a Ansaldo para hablar con los generales Franco, Fanjul y Goded para que se opusiesen a “un golpe de Estado presidencial”. Los militares citados se mantuvieron dentro de la legalidad liderados por Francisco Franco, contrario a cualquier movimiento en sentido golpista.

Alcalá Zamora encargó formar gobierno a Manuel Portela Valladares. Calvo Sotelo lo denunció ante la comisión permanente de la Cámara, lo que obligó a Alcalá Zamora a disolver las Cortes y convocar elecciones. La primera vuelta favoreció al Frente Popular y sus seguidores lo celebraron con algaradas y liberando a los condenados por el golpe de estado de octubre de 1934. Portela Valladares dimitió antes de la segunda vuelta y el 19 de febrero, Alcalá Zamora encargó formar gobierno a Manuel Azaña.

Tras la segunda vuelta de las elecciones, consumado el fraude que se cuantifica en más de 50 actas robadas a los partidos de derecha, las nuevas Cortes anularon además varias actas de partidos de derechas por supuestas irregularidades, lo que tuvo como consecuencia una mayoría aún más amplia del Frente Popular. No pudieron con el acta de Calvo Sotelo[19], pero sí con la de Antonio Goicoechea. Ello provocó que Calvo Sotelo resultara el jefe parlamentario de la minoría monárquica en las Cortes.

El 15 de abril, Azaña presentó su programa de Gobierno. El primer discurso de réplica fue el de José Calvo Sotelo[20], quien relató que, desde las elecciones se habían registrado más de cien muertos y quinientos heridos. Pidió a Azaña que mantuviera el orden.

El 16 de junio, Calvo Sotelo se enfrentó fuertemente en las Cortes con Santiago Casares Quiroga, presidente del Consejo de Ministros y ministro de la Guerra. Calvo Sotelo mostró que el gobierno daba un trato preferente a las milicias del Frente Popular frente al ejército y las fuerzas de seguridad. Quiroga respondió que, si parte del ejército se sublevara, Calvo Sotelo sería el responsable. La diputada Dolores Ibárruri afirmó que era una vergüenza que la República todavía no hubiese juzgado a Calvo Sotelo y a Martínez Anido por sus responsabilidades en la Dictadura de Primo de Rivera. José Tarradellas indicó que La Pasionaria había dicho: ”Este hombre ha hablado por última vez”. La frase exacta [21] fue ligeramente distinta.

El 1 de julio, en las Cortes, el diputado socialista Ángel Galarza[22] afirmó que el uso de la violencia era legítimo “contra quien utilizaba el escaño para erigirse en jefe del fascismo y quiere terminar con el Parlamento y con los partidos”. Dolores Ibárruri vociferaba “¡Hay que arrastrarlos!».

Julián Cortés Cavanillas, ex vicesecretario general de Renovación Española, visitó el 10 de julio a Calvo Sotelo para advertirle sobre un plan de asesinato que un agente suyo infiltrado en las filas del PSOE había descubierto.

El 12 de julio, José Castillo Sáenz de Tejada, teniente de la Guardia de Asalto y militante socialista[23], fue asesinado a tiros. Esa noche se concentraron en el cuartel de la Guardia de Asalto de Pontejos policías compañeros de Castillo y paisanos pertenecientes a las milicias socialistas, muchos de ellos miembros de La Motorizada[24]. También se hallaba allí el capitán de la guardia civil Fernando Condés Romero[25], amigo de Castillo. Unos policías solicitaron al ministro de la Gobernación, Juan Moles, autorización para detener a falangistas. El ministro dio su acuerdo. En la madrugada del 13 de julio partieron varias camionetas policiales desde Pontejos. En la nº 17 iba un grupo de guardias de asalto, milicianos socialistas como Luis Cuenca Estevas entre ellos. La autoridad era Condés.

Fueron a la casa de Gil-Robles, que no era falangista, pero Gil-Robles estaba fuera. Se dirigieron a la vivienda de Calvo Sotelo, que no era falangista. A las 03:00, llegados a la casa de Calvo Sotelo, tras cortar el teléfono, se llevaron al político sin que su escolta se opusiera[26]. A unos doscientos metros, Luis Cuenca, militante socialista y guardaespaldas de Indalecio Prieto disparó dos veces en la nuca a Calvo Sotelo, matándolo. Arrojaron el cadáver en la puerta del Cementerio del Este.

A las 8:30 de la mañana, Condés se presentó en la sede del PSOE, donde informó del asesinato al diputado y vicesecretario de la comisión ejecutiva del PSOE, Juan Simeón Vidarte. En torno a las 12:00, Cuenca, Condés y demás los integrantes del grupo de asesinos de Calvo Sotelo fueron detenidos por la policía. En el entierro de Calvo Sotelo, el 14 de julio, hubo cinco muertos y más de treinta heridos entre los asistentes, enfrentados con la policía.

El crimen tuvo el efecto de una declaración de guerra. Muchos de los militares que dudaban acerca de si participar en la conspiración militar organizada por el General Emilio Mola se decidieron: la policía, junto con pistoleros del PSOE, había asesinado al jefe más conspicuo de la oposición. El gobierno era cómplice.

***

La frase de hoy tiene que ver con el autor de los disparos que asesinaron a Calvo Sotelo, Luis Cuenca. Éste habló con Julián Zugazagoitia, editor del diario El Socialista. Zugazagoitia quedó horrorizado por lo que le contó Cuenca y declaró: “Ese atentado es la guerra”.

Un cordial saludo
CDC


[1] Por el partido Renovación Española.
[2] Su padre, Pedro Calvo y Camina, fue juez. Itineró con su familia por diversos lugares de España.
[3] Ángel Galarza fue un abogado y político que militó en el Partido Republicano Radical Socialista, en el Partido Republicano Radical Socialista Independiente y en el Partido Socialista Obrero Español. Fue fiscal general de la República y director general de Seguridad en los primeros años de la República y ministro de la Gobernación durante el primer año de la guerra civil.
[4] Que fue denominado Gobierno Nacional y duró entre mayo y noviembre de 1918.
[5] Calvo Sotelo entendía al municipio un gran concepto como «hecho social de convivencia anterior al Estado y anterior también, y además superior, a la ley”. Nada menos.
[6] Rebajaba el voto a los 23 años; establecía la representación proporcional en los ayuntamientos; otorgaba el voto a las mujeres emancipadas y cabezas de familia (aunque el Directorio Militar no lo amplió a todas las mujeres como Calvo Sotelo había sugerido).
[7] Con iniciativas como casas baratas, retiro obrero y seguros de enfermedad, así como la de facilitar locales para escuelas.
[8] El proyecto de decreto fue muy polémico. A Calvo Sotelo se le llegó a llamar “el ministro bolchevique”. Ante las presiones, Primo de Rivera echó marcha atrás.
[9] Es el antecedente directo del IRPF. Gravaba a los contribuyentes por sus ingresos, en una escala progresivamente creciente. Calvo Sotelo que el sacrificio tributario «es la verdadera esencia, la médula, la raíz, de la equidad y de la justicia tributaria”.
[10] La presión fiscal durante el periodo en que Calvo Sotelo fue ministro fue mayor que la de cualquier fase de la II República. Entre 1930 y 1935 la presión fiscal creció un 3,9 %.
[11] Acrónimo de Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos, Sociedad Anónima.
[12] Adquiriendo yacimientos petrolíferos.
[13] Construyendo una flota de petroleros y erigiendo refinerías.
[14] Su ideario rezaba así: “Soy avanzado en materia social y económica, mas no profeso el marxismo …  porque estimo esencial para el progreso humano el desenvolvimiento y difusión de la propiedad privada, y, en último término, porque hallo vital e insustituible el fervor religioso en la ordenación económica de la vida social. Pero frente a la propiedad hay que exaltar, como fuente suprema de derechos y prerrogativas, otro principio: el trabajo”.
[15] A la obtención del acta de parlamentario solía seguir el indulto, como ocurrió con Julián Besteiro y Francisco Largo Caballero, ambos condenados a cadena perpetua por su participación en la huelga general de 1917. El asunto se trató en el Consejo de Ministros y en las Cortes.
[16] Sotelo se había opuesto públicamente a la existencia de este monopolio.
[17] Inicialmente monárquico, se había integrado en Falange Española en 1934.
[18] Miembros ambos de Falange Española.
[19] Pese a la oposición de socialistas y comunistas, y de los gritos de «¡Justicia para los asesinos del pueblo!» lanzados por la diputada por el Partido Comunista de España Dolores IbárruriLa Pasionaria.
[20] Cuyo teléfono estaba intervenido por orden de Azaña.
[21] Salvador de Madariaga afirma lo que sigue en su libro España. Ensayo de historia contemporánea: “Dolores Ibárruri, Pasionaria, del partido comunista, le gritó: Este es tu último discurso”.
[22] “Pensando en S.S. encuentro justificado todo, incluso el atentado que le prive de la vida”.
[23] Quien el 14 de abril de 1934 participó con sus hombres en el asesinato del falangista Andrés Sáenz de Heredia y del carlista José Luis Llaguno Acha.
[24] La Motorizada era una milicia de los socialistas madrileños creada en marzo de 1936 bajo la tapadera de un club deportivo denominado Júpiter Sporting Madrileño. Castillo era uno de sus instructores.
[25] Quien iba vestido de paisano.
[26] El 29 de junio de 1936, el director general de Seguridad, José Alonso Mallol, llamó al policía Lorenzo Victoriano Aguirre Sánchez y le pidió que cambiara la escolta de Calvo Sotelo, “demasiado afecta» al diputado. Los nuevos escoltas tenían instrucciones de Alonso Mallol no de protegerle sino de simular que lo hacían si era en un lugar céntrico. Si el atentado era en un descampado y no tuviera éxito, debían rematarlo. De hecho, Calvo Sotelo se quejó a Moles de que sus escoltas le infundían sospechas
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