SERVICIOS DE INTELIGENCIA USA

SERVICIOS DE INTELIGENCIA USA

Tras veinte años de reorganización, especialización, tecnificación, inteligencia artificial y cibernética, los equipadísimos servicios de inteligencia USA han vuelto a demostrar su incapacidad para afrontar escenarios cuya probabilidad sea directamente proporcional a su grado de incorrección política. En el discurso oficial político y mediático no tenían cabida ni el derribo de las Torres Gemelas ni la estampida – trampa en Afganistán, por no citar otros sonados fracasos.

Cualquier informe, que los hay, que alerte de un riesgo ajeno al relato robotizado bendecido por el sistema, es sistemáticamente ignorado por los órganos de decisión correspondientes.
A esa severa restricción hay que añadir la aplicación generalizada de determinadas prácticas de gestión que datan de un contexto muy específico de los años sesenta y que, en la actualidad, provocan que en el proceso de decisión se acabe adoptando un consenso acrítico.
Por otra parte, la rivalidad existente entre las distintas agencias y su deficiente articulación jerárquica dificulta significativamente la visión de conjunto y la debida perspectiva histórica.
Quizás, la paradoja más flagrante nos la plantea la lenta evolución del sistema MEMEX, la Internet Profunda, crucial para la investigación de tramas agresoras, insuficientemente desarrollada en USA, a pesar de ser una creación de la DARPA y todavía pendiente de implantación en la UE.

Muy al contrario, la actual geoestrategia de seguridad requiere de una gestión multidisciplinar coordinada desde una jerarquía independiente del poder politico, llevando a la práctica el axioma de que la seguridad nacional es un asunto de Estado. Una evidencia teórica dificilmente aplicable en sistemas tan abiertos como las democracias. La FED, creada en 1913, es un paradigmático ejemplo de como una institución independiente, público-privada, dotada de sofisticados medios de control financiero, pudo ser sorprendida por la mayor crisis de solvencia del sistema financiero de toda su historia. La crisis financiera de 2007 tuvo su origen en un fuerte deterioro de la solvencia sistémica, no detectada por la FED hasta hacerse evidente por su corolario de iliquidez.

En resumen, siendo la seguridad una necesidad que debe ser cubierta de forma independiente y en todos los plazos, su consecución se compadece mal con un poder político cortoplacista y sometido a unos condicionantes ideológicos que velan más por los intereses partidistas que por el interés general.

Esa compleja situación de vulnerabilidad institucional que compromete gravemente la seguridad de las democracias, aconseja reforzar los equipos de inteligencia adoptando las medidas siguientes:

– Desarrollar una normativa que prime la profesionalidad independiente con sentido de Estado en detrimento de la politización partidista.
– Ampliar el apoyo externo académico y técnico.
– Intensificar los acuerdos de cooperación internacional.
– Coordinar los servicios de inteligencia con las instituciones de estrategia.
– Desarrollar e implementar en todo su alcance el sistema MEMEX.
– Aplicar técnicas actuales de evaluación de «big data», de valoración y gestión de riesgos, de estructuras organizativas, de procesos de decisión, de lógica formal…

El objetivo debe ser, siempre, el de conseguir un bien moral tan necesario como la seguridad, imprescindible para construir una comunidad de convivencia en libertad.

Avizor

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