LA CARTA DE LOS MARTES – 19 DE OCTUBRE DE 2021

LA CARTA DE LOS MARTES – 19 DE OCTUBRE DE 2021

“En nombre de Dios Todopoderoso”

Carta de los martes del 19 de octubre de 2021

Queridos amigos:

El 19 de octubre de 1934 finalizó el golpe de estado socialista en Asturias. Duró exactamente 14 días, por lo que hemos podido ver su inicio en la Carta de hace dos semanas. ¿Cómo fue su final?

El gobierno de Alejandro Lerroux no cedió un ápice frente a la intentona revolucionaria, que consideró como el inicio de una guerra civil. José María Gil-Robles, presidente y líder de la CEDA, no confiaba en el jefe del Estado Mayor Central del Ejército, General Carlos Masquelet, por lo que solicitó a Lerroux que recurriera a otros jefes militares para sofocar la rebelión. El ministro de la Guerra, Diego Hidalgo, eligió a los generales Manuel Goded y Francisco Franco para llevar a cabo las operaciones de defensa de la legalidad republicana desde Madrid.

La primera medida fue traer tropas de la Legión y de los Regulares destinadas en África, por tratarse de militares profesionales fogueados en la lucha contra las tribus rifeñas y, por tanto, de eficacia superior.

La segunda fue desplegar las tropas republicanas desde cuatro frentes. El primero en activarse (el propio día 5) fue el frente sur, que vio a las tropas gubernativas entrar a través del Puerto de Pajares al mando de los generales Carlos Bosch primero y Amado Balmes después. El segundo (día 7) fue el frente norte, al desembarcar en Gijón legionarios y regulares comandados por el teniente coronel Juan Yagüe. El tercero fue el frente oeste, compuesto por tropas provenientes de Galicia, comandadas por el General Eduardo López Ochoa. El cuarto fue el frente del este, abierto con la llegada de una columna procedente de Bilbao al mando del teniente coronel José Solchaga.
El frente sur de los alzados estaba compuesto por 3.000 mineros y obreros del metal que debían haber marchado contra Oviedo, pero hubieron de cubrir el frente sur por incomparecencia de los mineros de León. Lograron detener a las tropas oficiales hasta el día 10, cuando éstas lograron avanzar hacia Mieres. En el frente norte, las tropas rebeldes aguantaron hasta el mismo día 10 en el que las tropas de Yagüe marcharon sobre Oviedo.

Las tropas leales del frente del oeste ocuparon rápidamente la fábrica de armas de Trubia. Las procedentes del este fueron detenidas por blindados cerca de Oviedo, ya casi cercada. Al conocer el Comité Revolucionario Provincial el estado de los combates[1], ordenó la retirada de la capital y huyó, como sabemos. Bajo un nuevo Comité, los combates continuaron durante los dos días siguientes. Finalmente, el día 13 de octubre, Oviedo fue totalmente ocupada por las tropas gubernamentales. Los insurrectos se retiraron a las cuencas mineras. Allí se constituyó el tercer Comité Revolucionario Provincial, bajo Belarmino Tomás[2]. El día 15, los insurrectos perdieron Mieres y pidieron negociar la rendición con el General López Ochoa, al frente de las operaciones del Ejército. Los términos del acuerdo fueron aceptados con alguna renuencia por las asambleas de mineros; algunos escondieron las armas y otros huyeron al monte. La rendición del último reducto subversivo tuvo lugar el 18 de octubre[3] y el 19, todo había terminado.

De víctimas humanas y daños materiales ya hemos hablado hace dos semanas.

Las consecuencias de la sangrienta intentona contra la República fueron extraordinariamente leves para los alzados con significación política. El 16 de febrero de 1935 se celebró un Consejo de Guerra contra dos diputados socialistas implicados, Teodomiro Menéndez y Ramón González Peña[4], 17 miembros de los Comités Revolucionarios y dos sujetos más. Hubo sentencias de muerte para todos ellos, pero el presidente del gobierno, Niceto Alcalá Zamora, presionado por Lerroux, las conmutó, salvo dos[5]: las del sargento Vázquez[6] y la de Jesús Argüelles[7]Francisco Largo Caballero e Indalecio Prieto[8] se libraron, el primero mintiendo en su enjuiciamiento[9] y el segundo, huyendo a Francia.

La Revolución de Asturias forma parte de las referencias históricas más relevantes del Siglo XX español. La inmensa mayoría de los historiadores entiende que se trató del primer intento socialista de implantar violentamente la dictadura del proletariado en España. Muchos de ellos afirman que la guerra del 34 y la del 36 son el mismo proceso revolucionario: la guerra civil empezó en 1934 y se reanudó en 1936.

Según Gregorio Marañón, la sublevación de Asturias en octubre de 1934 fue un intento en toda regla de ejecución del plan comunista de conquistar España[10]. Para Claudio Sánchez-Albornoz fue el final de la II República: «La revolución de octubre – lo he dicho y lo he escrito muchas veces – acabó con la República. Ella y la vehementia cordis que Plinio atribuía ya a los españoles«[11]Para Gerald Brennan, la Revolución de Asturias fue la primera batalla de la Guerra Civil.[12]

Las valoraciones del levantamiento corren parejas a los arrepentimientos por el criminal error cometidoEl político republicano liberal Salvador de Madariaga afirmó: ”El alzamiento de 1934 es imperdonable. La decisión presidencial de llamar al poder a la CEDA era inatacable, inevitable y hasta debida desde hacía ya tiempo”.[13] En opinión de Julián Marías,[14] la Revolución de Octubre fue desastrosa y sirvió para acabar con la República: «La República murió entonces. Fue la negación de la democracia, el no aceptar el resultado de unas elecciones limpísimas.»[15] Juan Negrín criticó acerbamente el estallido de 1934[16]Manuel Portela Valladares[17] lo denunció. Hasta José Maldonado, presidente de la República en el exilio, lo consideró un error[18].

No sólo fue un error cuyas consecuencias históricas ya conocemos. Fue un crimen. Un crimen diseñado, preparado, organizado y perpetrado por el Partido Socialista Obrero Español.

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La noticia de esta semana es del pasado mes de julio de 2021: pero no es perecedera, sino que está de plena actualidad. Por eso me puedo permitir traerla hoy. Es una pieza irrebatible, tal y como lo veo. ¿Qué viene a decir? Básicamente, que el Banco Central Europeo (BCE) no es una entidad independiente. Que está falseando e incumpliendo su carta fundacional[19] (nada de esto es de ahora, ciertamente). Que hace políticas seguidistas de las establecidas por la Reserva Federal. Que no piensa desconectar al tejido empresarial de la respiración asistida. Que no piensa abandonar a los Estados que siguen[20] necesitando árnica para sus políticas descabelladas y socialdemócratas (valga la redundancia) de gasto público, comprando sus bonos sin mirar.

Y lo más curioso es que Alemania ha cedido. Desde la hiperinflación[21]de la República de Weimar no lo había hecho (nacionalsocialismo aparte) por el terror que se había adueñado de su subconsciente en relación con los procesos inflacionistas[22]. Pues hasta ese pilar fundamental del BCE y del Deutsche Bundesbank ha caído.

Las consecuencias serán terribles.

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El avance tecnológico de esta semana suena a fantasía. Hasta utiliza un lenguaje de ciencia ficción: “Cristales de tiempo”. Es un texto sorprendente, lindando con lo apasionante.

Sus eventuales efectos no serán para mañana, como pueden ser los del allanamiento del Banco Central Europeo a los intereses de las élites globalistas que dominan la Unión Europea que acaban de ver[23]. La formulación teórica data de 2012[24]. Ponía en cuestión el segundo principio de la termodinámica y atentaba igualmente contra el primero, el principio de conservación de la energía.
La lectura del artículo requiere paciencia y orden. Pero vale cada segundo que utilicen en ello.

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La frase (varias) de hoy es Indalecio Prieto Tuero, dirigente del PSOE. En una conferencia pronunciada en México reconocía su culpa por la participación en ese crimen.

«Me declaro culpable ante mi conciencia, ante el Partido Socialista y ante España entera, de mi participación en aquel movimiento revolucionario. Lo declaro, como culpa, como pecado, no como gloria. Estoy exento de responsabilidad en la génesis de aquel movimiento, pero la tengo plena en su preparación y desarrollo. Por mandato de la minoría socialista, hube yo de anunciarlo sin rebozo desde mi escaño del Parlamento. Por indicaciones, hube de trazar en el Teatro Pardiñas, el 3 de febrero de 1934, en una conferencia que organizó la Juventud Socialista, lo que creí que debía ser el programa del movimiento»[25]

Cordiales saludos
José-Ramón Ferrandis
Director
CDC


[1] Unido al fracaso del movimiento revolucionario en el resto de España, incluida Cataluña.
[2] Belarmino Tomás Álvarez fue un sindicalista y político socialista. Así se dirigía a los facciosos al final de la intentona de 1934: “¡Camaradas! ¡Soldados rojos! …. Pero hemos sido derrotados solo por un tiempo. Todo lo que podemos decir es que, en el resto de las provincias de España, los trabajadores no han sabido cumplir con su deber y no nos han ayudado … Todo cuanto podemos hacer es concertar la paz. Pero esto no significa que abandonemos la lucha de clases. Nuestra rendición de hoy no será más que un alto en el camino, que nos servirá para corregir nuestros errores y para prepararnos para la próxima batalla, que habrá de terminar en la victoria final de los explotados”.
[3] El mismo día de la rendición (18 octubre 1934) el Comité Provincial Revolucionario de Asturias se despedía de los trabajadores con estas palabras anunciadoras de un segundo acto: “El 5 del mes en curso comenzó la insurrección gloriosa del proletariado contra la burguesía; después de probada la capacidad revolucionaria de las masas obreras para los objetivos de Gobierno, ofreciendo ataque y defensa ponderadas, estimamos necesaria una tregua en la lucha, deponiendo las armas en evitación de mayores males. (…) Esta retirada nuestra la consideramos honrosa por inevitable. (…) Es un alto en el camino, un paréntesis, un descanso reparador después de tanto surmenage. Nosotros, camaradas, os recordamos esta frase histórica: Al proletariado se le puede derrotar; pero jamás vencer. ¡Todos al trabajo y a continuar luchando por el triunfo!” (J. Arrarás, Historia de la segunda república española, Madrid 1969, II, pp. 640, 641).
[4] El coro socialista internacional alzó la voz, sobre todo en Francia.
[5] Ninguno de ellos tenía significación política alguna.
[6] Autor de la voladura de un transporte de Guardia Civil, con 32 asesinados.
[7] Responsable del ametrallamiento de 8 personas en las calles de Oviedo.
[8] Indalecio Prieto se declaró culpable de lo ocurrido, pero en una conferencia pronunciada en el Círculo Cultural “Pablo Iglesias” de México, DF, el 1 de mayo de 1942.
[9] De lo que se ufanaba en su libro “Mis recuerdos. Cartas a un amigo”.
[10]Gregorio Marañón, Obras completas, Tomo IV, Madrid, 1968, página 378).
[11] Claudio Sánchez-Albornoz, Mi testamento histórico-político, Editorial Planeta, Barcelona 1975, pág. 44.
[12] “En el 34, las izquierdas (PSOE, ERC y anarquistas) se alzaron contra un gobierno legítimo de la República, bajo la justificación de un peligro fascista inexistente; y en el 36 la derecha se rebeló contra un gobierno que desató la revolución al repartir las armas entre las masas de los sindicatos y partidos de izquierdas”.
[13] “El argumento de que José María Gil-Robles intentaba destruir la Constitución para instaurar el fascismo era a la vez hipócrita y falso. Hipócrita, porque todo el mundo sabía que los socialistas de Largo Caballero estaban arrastrando a los demás a una rebelión contra la Constitución de 1931 sin consideración alguna para lo que se proponía o no Gil-Robles; y, por otra parte, a la vista está que el presidente Companys y la Generalitat entera violaron también la Constitución. ¿Con qué fe vamos a aceptar como heroicos defensores de la República de 1931, contra sus enemigos más o menos ilusorios de la derecha, a aquellos que para defenderla la destruían?…. “España. Ensayo de historia contemporánea”. Espasa-Calpe, Madrid, 1979, pág. 362”.
[14] Julián Marías fue un filósofo y ensayista español. Doctor en Filosofía por la Universidad de Madrid, conferenciante en muchos países europeos y americanos y profesor en distintas universidades de Estados Unidos. Fue miembro de la Real Academia Española y senador por designación real. Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.
[15] Diario La Nueva España, 6 junio 1996, pág. 54.
[16] Según testimonio de Mariano Ansó, diputado socialista y amigo de Negrín, éste afirmó: “Nunca cometeré una deserción, y menos frente al enemigo; pero mi opinión era y es contraria a la absurda y nefasta revolución asturiana, justamente derrotada por la ley republicana. Entonces cumplí con mi doloroso deber, cargando, con una parte de responsabilidad que nunca contraje”. (Yo fui ministro de Negrín, Editorial Planeta, Barcelona, 1976, página 151).
[17] Presidente de gobierno de la II República. “La Revolución no fue, pues, consecuencia de la crisis política, sino que estaba preparada de antes; y por lo tanto aquellas notas que amenazaban con ella sirvieron de pretexto o de santo y seña para lanzarla. Y no podía ser de otra manera porque sin aquella preparación no se concebiría, de la noche a la mañana, el movimiento revolucionario”. Manuel Portela Valladares, «Memorias». Alianza Editorial, Madrid 1988, página 138).
[18] «Si en España había una democracia no era legítimo que se preparara una subversión y es un error frente a una República democrática preparar una revolución social, que desde el principio está condenada al fracaso» (Diario La Voz de Asturias, 5 octubre 1984, pág. 30.)
[19] “La naturaleza de este organismo (el BCE) queda absolutamente desdibujada y al servicio de la élite de poder en la UE”.
[20] El español, en concreto, cada vez más. El BCE se asegura la capacidad de seguir manteniendo los programas de compra de activos y la capacidad de no tener que subir los tipos de interés”.
[21] Recuérdese: la hiperinflación de 1921/1923 en Alemania estuvo causada por el enorme gasto militar asociado a la I Guerra Mundial y a las políticas de la Paz de Versalles, impulsadas y mantenidas por Francia.
[22] “Cuando imprimes dinero por encima de la demanda de moneda, tal y como está ocurriendo a ambos lados del Atlántico, la inflación es una cuestión de tiempo”.
[23] Como rezan las redes (Twitter) del Centro Diego de Covarrubias, “la Unión Europea está siendo dominada por unas élites ideológicas globalistas liberticidas, que pretenden la sustitución de la soberanía de las democracias representativas nacionales por una burocracia imperativa global”.
[24] La realizó Frank Wilczek, Premio Nobel de Física.
[25] Indalecio Prieto, Discursos en América. Confesiones y rectificaciones. Editorial Planeta, Barcelona 1991, páginas 112 y 113).
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