LA CARTA DE LOS MARTES – 09 DE NOVIEMBRE DE 2021

LA CARTA DE LOS MARTES – 09 DE NOVIEMBRE DE 2021

“En nombre de Dios Todopoderoso”

Carta de los martes del 9 de noviembre de 2021

Queridos amigos:

El 9 de noviembre de 1989, los habitantes de Berlín Oriental, entonces capital de la República Democrática Alemana, derribaron el conocido como Muro[1] de Berlín, acabando así con el símbolo de la división de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial, de la Guerra Fría y, sobre todo, de la incapacidad del socialismo real para gestionar la vida de las personas de los regímenes que gobierna.

Sabemos la fecha en que alemanes de Berlín Este echaron abajo el Muro, pero ¿cuándo se levantó? ¿por qué? ¿quién lo hizo? Veámoslo.

Remontémonos a 1945. Los días 7[2] y 8[3] de mayo capitulaba Alemania, primero ante las tropas aliadas y luego ante el ejército rojo. La II Guerra Mundial había terminado en el teatro europeo. La frontera entre los ejércitos vencedores se estableció el 1 de julio de 1945, tras una importante retirada de los aliados[4] hacia el Oeste, entre Lübeck (en el Mar Báltico) y la frontera de Checoslovaquia[5], sobre 1.382 km. Berlín quedó dentro del territorio ocupado por la URSS[6]. La capital de Alemania se dividió asimismo en cuatro sectores[7], mimetizando la frontera interalemana[8]. Y desde el primer momento comenzó el éxodo[9] de los habitantes del Este, huyendo del régimen soviético[10]. Tras el bloqueo de Berlín de 1948[11], la intensidad de la huida se incrementó. No sólo eran las clases medias, los profesionales cualificados y los obreros mejor formados quienes deseaban huir al Oeste. Eran todos los ciudadanos no directamente comprometidos o colaboradores con el sistema socialista.

La voluntad de escapar de sus ciudadanos desesperó a las autoridades de la RDA. Téngase en cuenta que sólo en las dos primeras semanas de agosto de 1961 huyeron 47.533 personas, por lo que el 13 de agosto de 1961, Walter Ulbricht dio la orden de cerrar las fronteras con alambre de espino y desplegar un gran número de fuerzas de seguridad[12] para sellarlas. La orden[13] se ejecutó con nocturnidad. Se instalaron 45 kilómetros (una parte no logró ser construida a tiempo y quedó bajo estricta vigilancia). Berlín quedó dividida en dos partes mutuamente aisladas. Otros 115 kilómetros rodeaban su límite oeste, segregando la ciudad de la propia RDA. Se cortaron todos los medios de transporte que comunicaban ambos lados de Berlín, salvo el ferrocarril elevado (S-Bahn) y el subterráneo (U-Bahn) occidentales, que siguieron funcionando, pero sin detenerse en las estaciones orientales[14].

El enorme obstáculo levantado por las autoridades socialistas se reveló insuficiente, pues los alemanes del Este se las ingeniaron para pasar al otro lado andando, nadando, en tren, a través de los túneles del suburbano, descolgándose por ventanas en edificios fronterizos, escondidos en vehículos, con camiones que violentaban las barreras físicas por impacto, en globo aerostático o de cualquier otra manera. Paulatinamente, el alambre de espino fue reemplazado por barreras más consistentes. Al final, todo Berlín[15] estuvo separado por un muro de más de 3 metros de alto, que luego se fue reforzando con otro muro, barreras antitanque, mecanismos de disparo automático, perros policía, rondas de vehículos todoterreno, luces, torres, terreno reblandecido para dificultar el paso por él[16]… Todo para evitar que la gente alcanzara la libertad que ansiaba.

El esfuerzo de las autoridades se reveló finalmente vano. En mayo de 1989, el gobierno de Hungría, respaldado por el SG del PCUS, Mijail Sergeievich Gorbachov, permeó su frontera con Austria. En septiembre de 1989, cientos de miles de alemanes orientales se desplazaron a Hungría para atravesar esa frontera. Además de ellos, decenas de miles más se introdujeron por la fuerza en las embajadas de la RFA en PragaVarsovia y Budapest, reclamando y obteniendo asilo. Paralelamente, cada lunes se efectuaban manifestaciones prodemocracia que pronto concitaron a cientos de miles de personas en ciudades de toda Alemania Oriental. El gobierno de Alemania Oriental consideró utilizar la fuerza, pero no obtuvo el respaldo de la URSS.

El octubre, Erich Honecker fue reemplazado por Egon Krenz. El 8 de noviembre de 1989 renunció el Politburó en pleno. El gobierno de Alemania Oriental trató de calmar la situación relajando los controles fronterizos del país a partir del 10 de noviembre de 1989, pero el confuso anuncio realizado por el miembro del Politburó Günter Schabowski[17] en una conferencia de prensa celebrada la noche del 9 de noviembre de 1989, convocó en pocas horas a miles de personas en el Muro de Berlín exigiendo a los guardias que abrieran las puertas. Los guardias fronterizos lo hicieron. La gente atacó el Muro con picos, derribó algunas secciones y pasó a Berlín OccidentalSimultáneamente se abrían los pasos en toda la frontera interalemana. En los siguientes cuatro días, 4.300.000 alemanes orientales —la cuarta parte de la población — cruzaron la frontera. 28 años de ignominia habían llegado a su fin.

En cuanto a los muertos por la actuación de la policía de fronteras y el ejército socialistas a lo largo de ese período, las cifras de que se dispone son variables. La RDA trató esa información como un secreto de Estado, lo que ha obligado a obtener las cifras a partir de registros dispersos en varias fuentes de Alemania Oriental. Las cifras publicadas oficialmente dan un recuento de entre 270 y 421 muertes. Las estimaciones no oficiales elevan los muertos a 1.100 personas.

Así como el 13 de agosto de 1961 fue un hito en la historia universal de la infamia, el 9 de noviembre ha pasado al imaginario colectivo como una gran victoria de la lucha de la libertad contra el comunismo.

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Ni la noticia de la semana ni el avance tecnológico de esta semana tienen sitio en la Carta. La efemérides requería todo el espacio disponible.

La frase de hoy es de Walter Ulbricht (1893-1973), primer secretario del SEC y presidente del Consejo de Estado de la RDA. Tiene que ver con el Muro de Berlín[18]. En una conferencia de prensa que se celebró en Berlín Oriental el 15 de junio de 1961, había contestado a la pregunta de una periodista sobre la posibilidad de erigir un muro: “No tengo conocimiento de tal intención. Los trabajadores de la construcción en nuestra capital se preocupan principalmente por la construcción de viviendas y su fuerza laboral está totalmente comprometida con esto. Nadie tiene la intención de construir un muro”. Menos de dos meses después (el 13 de agosto), el Muro se levantó en una noche gracias a una operación larga y cuidadosamente planificada y ejecutada. Walter Ulbricht era refractario a la verdad. No estaba solo.

Cordiales saludos
José-Ramón Ferrandis

Director
CDC


[1] El primero en llamar Muro al Muro (Das Berliner Mauer) fue Walter Ulbricht, entonces primer secretario del SED, por Sozialistische Einheitspartei Deutschlands, es decir, Partido Socialista Unificado de Alemania.
[2] A las 02:41 de la mañana del 7 de mayo de 1945, en el Cuartel General Supremo de las Fuerzas Aliadas en Reims, el general Alfred Jodl, jefe del Estado Mayor del Alto Mando de las Fuerzas Armadas alemanas, firmó el acta de rendición incondicional ante los aliados.
[3] El gobierno soviético exigió repetir la rendición de Reims ante el estado mayor del ejército rojo. El día 8, poco antes de medianoche, el general Wilhelm Keitel, firmó algo análogo en el cuartel general soviético situado en Karlshorst (Berlín).
[4] El avance aliado en Alemania central en las últimas semanas de la guerra fue muy rápido. Como consecuencia, las tropas americanas y británicas ocuparon gran parte del territorio alemán asignado con anterioridad a la zona soviética.
[5] El Tercer Reich fue dividido según lo establecido en las conferencias de Yalta y Potsdam. Prusia Oriental, Pomerania y Silesia dejaron de ser parte de Alemania. Lo que quedó de ella, con exclusión de Berlín, se dividió en cuatro zonas militares de ocupación: estadounidense, británica, francesa y soviética.
[6] La frontera interalemana separaba las zonas de ocupación aliada y soviética. Entre 1952 y 1990, durante la Guerra Fría, la frontera (todo el sistema fronterizo) fue utilizada por el gobierno alemán oriental para impedir que sus ciudadanos huyeran a Occidente. En sus más de 1.300 kilómetros de largo, el sistema de fronteras estaba constituido por alambradas, vallas, obstáculos antitanque, muros, torres de vigilancia, sistemas de electrificación, armas automatizadas de disparo y grandes extensiones de terreno vacío: una zona inmediata arada de 10 m. de ancho, una franja de protección contigua de 500 m. y una zona restringida de 5 kilómetros de profundidad, donde sólo podían trabajar o vivir quienes gozaban de un permiso especial. A lo largo de la frontera se talaron árboles y arbustos. Las casas adyacentes fueron derribadas, los puentes fueron cerrados. 50.000 soldados de la Grenzpolizei (policía de fronteras) y la Volkspolizei (policía del pueblo, literalmente), con perros entrenados, la vigilaban constantemente en la parte Este, con órdenes de disparar a matar. En septiembre de 1967, La RDA decidió actualizar las fortificaciones para hacer más difícil de cruzar el sistema de frontera. Las alambradas fueron reemplazadas por barreras de metal; se sembraron minas antipersonales de fragmentación y se excavaron zanjas anti-vehículos; las torres de guardia de madera fueron sustituidas por otras de hormigón y se añadieron casamatas de observación. El programa de actualización continuó hasta mediada la década de 1980.
[7] Se acordó crear tres zonas de ocupación: una británica al noroeste, una estadounidense al suroeste y una soviética al este. A Francia se le concedieron posteriormente fragmentos de las dos primeras en el extremo occidental de Alemania.
[8] Más tarde, en 1949, las zonas ocupadas por Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia se convirtieron en Alemania Occidental, República Federal de Alemania o RFA. Ese mismo año, la zona de ocupación soviética se convirtió en Alemania Oriental, República Democrática Alemana o RDA.
[9] Entre octubre de 1945 y junio de 1946, 1.600.000 alemanes huyeron de la zona soviética hacia la zona aliada. Entre 1949 y 1952, a pesar del reforzamiento de las medidas de seguridad en Alemania Oriental, 675.000 personas huyeron a Alemania Occidental. En 1952, el 80 % de la industria de la RDA había sido nacionalizada. Como resultado, más de 360.000 ciudadanos alemanes abandonaron la zona soviética entre 1952 y los primeros meses de 1953. En junio de 1953 estalló una sublevación en Berlín Este que se extendió por el resto del país y fue controlada con la intervención de las tropas soviéticas, con un coste de entre 55 y 383 muertos, incluyendo soldados que se negaron a disparar contra los obreros y fueron fusilados. Entre 1949 y la construcción del muro en 1961, se estima que unos 3.500.000 alemanes orientales —un sexto de la población— había escapado hacia Occidente, la mayoría a través de Berlín.
[10] La frontera interalemana se tensaba en paralelo al recrudecimiento de la Guerra Fría. A partir de septiembre de 1947, el número de soldados soviéticos en la frontera aumentó y se complementó con guardias fronterizos alemanes.
[11] El bloqueo de Berlín, con un completo cierre de las fronteras, tuvo lugar entre el 24 de junio de 1948 y el 12 de mayo de 1949. Fue impuesto por la Unión Soviética con la finalidad de obligar a las tropas occidentales a abandonar Berlín, completamente aislada. Un arrojado y eficiente plan aliado de suministros por avión desbarató el bloqueo.
[12] Fueron numerosos soldados del Ejército Popular Nacional, 5.000 efectivos de la policía fronteriza alemana, otros 5.000 miembros de la Policía Popular y 4.500 brigadistas. Tropas soviéticas listas para el combate se desplegaron por detrás.
[13] Erich Honecker, como secretario del Comité Central, fue responsable de la planificación y realización del muro en nombre de la dirección del SED. Hasta septiembre de 1961 desertaron 85 hombres de las fuerzas fronterizas, además de 400 civiles. Recuérdese la famosa fotografía del joven policía de fronteras Konrad Schumann saltando sobre las alambradas de la Bernauerstraße.
[14] Solo la línea de la estación de Friedrichstraße permaneció en servicio, bajo fuertes controles.
[15] Con todo, algunos Ossies (apelativo para los habitantes del Este, Öst en alemán) fueron todavía capaces de cruzar a Berlín Occidental.
[16] El Muro de Berlín suponía menos del 10% total de la frontera.
[17] Schabowski afirmó que la frontera sería abierta «inmediatamente, sin demora». Después de la conferencia de prensa, Schabowski explicó al reportero de la NBC Tom Brokaw: «No es una cuestión de turismo. Es un permiso para dejar la RDA [permanentemente]».
[18] El Muro de Berlín fue erigido a instancias del Partido Socialista Unificado de Alemania. La Volkspolizei los dirigió y vigiló. La construcción correspondió al Ejército Popular Nacional.
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