LA CARTA DE LOS MARTES — 18 DE ENERO DE 2022

Queridos amigos:

El 18 de enero de 1535, tras conquistar en 1532 el imperio Tahuantinsuyo[1], Francisco Pizarro[2] fundó la Ciudad de los Reyes, que más tarde cambió su nombre por el de Lima.
Desde septiembre de 1534, Francisco Pizarro buscaba un lugar en la costa peruana apropiado para fundar una ciudad que no tuviera los enormes inconvenientes de Cuzco[3], lejos del mar y, por tanto, del comercio y de las comunicaciones marítimas, sobre todo con la metrópoli. La primera opción contemplada fue la de Jauja[4], pero no tuvo éxito.

El 8 de enero de 1535 fueron nombrados tres comisionados, Ruy Díaz, Juan Tello y Alonso Martín de don Benito, personas con experiencia, para que buscaran el lugar más conveniente donde asentar la nueva ciudad. El 13 de enero volvieron, indicando que el antiguo asentamiento preincaico de la cuenca del río Rímac era el más adecuado. Presentaba ventajas: estaba junto al mar, pero no tan cerca como para resultar indefendible ante ataques piratas[5] o extranjeros. Se podía construir un buen puerto[6]. El terreno era fértil. Había bosques muy cercanos y, por tanto, madera para construir. El clima no era extremado[7]. Y tenía agua potable[8].

Todos los auspicios eran favorables. El 18 de enero de 1535, Francisco Pizarro fundó la ciudad en nombre de sus majestades, el Emperador Carlos V y su madre la reina Juana. En la ceremonia se encontraban presentes las más altas autoridades, numerosos soldados, esclavos negros, un franciscano, un dominico y una mujer, Beatriz. Francisco Pizarro le puso por nombre «Ciudad de los Reyes[9]«. Al respecto hay una doble hipótesis. Una afirma que lo hizo así por devoción y en memoria de los Reyes Magos, habida cuenta de la cercanía de la fecha de la Epifanía. Otra asevera que el nombre adoptado lo fue en honor a los reyes de España.

El propio Pizarro, junto con Nicolás de Ribera, Diego de Agüero y Francisco Quintero, trazó la cuadrícula fundamental de la ciudad, con la Plaza de Armas en el centro[10]. Ordenó construir el Palacio Virreinal (hoy, Palacio de Gobierno, que se sigue llamando Casa de Pizarro) y la Catedral[11].
En Lima se creó la primera Universidad en el Nuevo Mundo, es decir, en toda América. La Universidad Nacional Mayor de San Marcos[12] fue fundada el 12 de mayo de 1551. Hoy en día es la más antigua en funcionamiento ininterrumpido de todo el continente.

La importancia de la ciudad durante el Virreinato del Perú dejó como testimonio un gran legado arquitectónico. Destacan la Basílica y Convento de San Francisco[13], la Plaza Mayor, la Catedral de Lima, la Basílica y Convento de Santo Domingo, el Palacio de Torre Tagle y numerosos hospitales, conventos y monasterios. Reflejo de tanta grandiosidad fue que el centro histórico de Lima fuera declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1988. Un mínimo reconocimiento tardío a la grandeza de España.

Tres terremotos dañaron el patrimonio arquitectónico de Lima y sus alrededores. El primero tuvo lugar en 1586. El segundo, en 1687. El tercero, en 1746, destruyó El Callao, que fue reconstruido inmediatamente por el gran empeño del virrey José Antonio Manso de Velasco. Lima ha sobrevivido a esos movimientos telúricos. En la actualidad está considerada como el centro económico, industrial, comercial, financiero, cultural y político del Perú, al tiempo que es la quinta ciudad más grande de Iberoamérica[14].

**

La noticia de esta semana hace hincapié en la volatilidad de los precios de los títulos cotizados en bolsa en función de las noticias que los medios de comunicación traen a la palestra.

El artículo lo explica bien: ”La bolsa siempre descuenta expectativas de beneficios futuros de las empresas. Por eso es tan sensible a «noticias» que puedan alterar de forma sustancial la economía en su conjunto y, por tanto, los resultados de las compañías”. Eso, con carácter general. Con carácter particular, el efecto de las alarmistas y precipitadas manifestaciones disfrazadas de noticias que se publicaron el 26 de noviembre de 2021 referidas a la variante Ómicron (es decir, Xi) del SARS-CoV-2[15] fue tremendo. Al declarar unánimemente que la variante era mucho más contagiosa y eventualmente más letal, las bolsas reaccionaron como es habitual[16] y cayeron con estrépito. A la brutal caída del propio día 26 siguieron jornadas de volatilidad.

Luego vinieron recuperaciones selectivas y generalizadas, en función de la bolsa de que se tratara, del sector considerado o de la empresa concreta. En algunos casos el daño es permanente. Y asimismo lo son para algunos partícipes las pérdidas de riqueza, los daños experimentados y el caos como consecuencia de desinformaciones deliberadas, basadas tanto en la ignorancia como en el sensacionalismo. Esto es así.

Ningún sistema de ahorro está a salvo en nuestros días, sea de los voceros irresponsables (y de las sobrerreacciones sucesivas), sea de lo más grave que nos acontece, que es la tremenda intervención en la economía por parte de las autoridades. De la bolsa ya hemos hablado. De los depósitos bancarios no es necesario, porque la represión financiera y la manipulación del precio del dinero sine die por parte de los Bancos Centrales los ha convertido en ceniza. ¿Dinero en metálico? La inflación se lo comerá. La inversión en bienes inmuebles está mediatizada por una regulación cada vez más intrusiva, por la dilución del concepto de propiedad (usted se puede quedar sin el usufructo de su casa por cualquier ocupación santificada por esas autoridades en cursiva de las que antes hablaba) y por la erosión de las propiedades o herencias a causa de la voracidad fiscal y el latrocinio de … sí, las autoridades. ¿Oro, metales preciosos, arte (o lo que sea), piedras preciosas? Está usted en manos de los intermediarios. ¿Criptomonedas? Espere un par de años y verá.

¿”No tendrás nada y serás feliz”[17]? Hay que acabar con esto. Se quieren alzar con el santo y la limosna. La riqueza es nuestra, no suya.

**

El avance tecnológico de esta semana es un hallazgo que revela fenómenos inimaginables. Me ha fascinado y espero que al lector le parezca tan interesante como a mí.

Resulta que en la naturaleza se producen reacciones nucleares de fisión en cadena, que hay reactores nucleares naturales y no lo sabíamos. En 1972 el físico Francis Perrin se encontró con una muestra de mineral de uranio extraída de una mina en Gabón que contenía una proporción de uranio 235 (U 235) inferior a lo habitual. Quien no sea físico no sabría interpretar esto, pero a Perrin le extrañó sobremanera que el isótopo U 235 respecto al uranio total fuera de un 0,717%, cuando debería haber sido el 0,720%. ¿Cuál es el problema? Pues que, en nuestros días, todo el uranio natural contiene (o debe contener) 0,720% de U 235. Todo, esté donde esté y venga de donde venga … salvo que el mineral hubiera experimentado un proceso de fisión como el que se produce en las centrales nucleares. Pero se trataba de una muestra. ¿Cómo era posible?
No se pierda la explicación. Es sorprendente.

**

La frase de hoy tiene que ver con la división que inducen en el cuerpo social los ingenieros de la cosa al objeto de enfrentar a sus miembros y hacerlos así más fácilmente vencibles y controlables. Se atribuye a Filipo II de Macedonia, pero consta que hicieron uso de ella (y de lo que aconsejaba) genios militares (tampoco hace falta ser un genio para aplicarla, ciertamente) como Julio César, Nicolás Maquiavelo (Libro VI de El Arte de la Guerra, 1521), y Napoleón Bonaparte. “Divide ut impera”. No hace falta traducirla, todos la conocemos.

**

Empezamos 2022 con avisos de actos organizados por el Centro Diego de Covarrubias. El 27 de enero próximo, en la Fundación Rafael del Pino (Madrid), el ingeniero, consultor y reconocido experto nacional en materia demográfica, Alejandro Macarrón, impartirá una conferencia sobre el asunto más importante de los que gravitan sobre nosotros: la demografía. Como una ominosa Espada de Damocles, nos matará – literalmente – si no revertimos la tendencia. El título de la conferencia es “Liberalismo, moral y suicidio demográfico”. La hora, las 19:00.

La sala tiene capacidad para 90 personas, pero preferimos reducir el aforo para mayor comodidad de los participantes. La asistencia, con prioridad para los socios, se confirmará por orden de reserva de plaza enviando un email a info@centrocovarrubias.org

¡Nos vemos en esta interesantísima charla!

Cordiales saludos
José-Ramón Ferrandis
Director CDC

 

[1] Al frente del cual estaba Atahualpa, el último soberano inca. Su padre, Huayna Cápac, murió en torno a 1525. Su sucesor falleció ese mismo día. Esto dio lugar a una sangrienta guerra de sucesión entre Atahualpa y su hermano Huáscar. Huáscar se coronó en Cuzco. Tras una larga campaña, Atahualpa logró vencer a Huáscar en 1532.

[2] La reproducción fidedigna de su aspecto acompaña a esta carta.

[3] Cuzco o Cusco fue antiguamente capital del Imperio inca y después, una de las ciudades más importantes del Virreinato del Perú. Bajo soberanía española se construyeron iglesias, universidades, palacios y plazas, tanto en estilo barroco como neoclásico. Está situada a 3.400 metros sobre el nivel del mar. La ciudad era un importante centro comercial y cultural de los Andes centrales por encontrarse en el camino que unía Lima con la zona minera del Alto Perú. Como sabemos, Lima prevaleció.

[4] Durante el viaje de los conquistadores ibéricos hacia la ciudad de Cuzco, Francisco Pizarro decidió fundar una ciudad que fuera la capital de los territorios que descubría. Así, el 25 de abril de 1534, Pizarro estableció un asentamiento en el valle más ancho de toda la cordillera andina. El nombre de la urbe fue “Santa Fe de Hatun Xauxa” es decir, Jauja, haciendo uso de la denominación que utilizaban los incas.

[5] Su presencia intermitente recomendó la construcción de las murallas de Lima entre los años 1684 y 1687.

[6] Que sería El Callao. El Callao se halla a 15 kilómetros al oeste del centro histórico de Lima. Desde la época virreinal, el puerto de El Callao ha sido el mayor puerto marítimo del Perú y uno de los más importantes de América.

[7] El clima de la ciudad es peculiar. Carece casi por completo de precipitaciones, pero posee un muy alto nivel de humedad atmosférica, así como una capa permanente de nubes extremadamente baja (a un máximo de 500 metros del suelo). Ello se debe a un microclima auspiciado por la corriente fría de Humboldt y la cercanía de los Andes. El clima resultante es subtropical, pero fresco, desértico (por su entorno) y húmedo a la vez, aunque las precipitaciones medidas son las menores de cualquier área metropolitana del mundo. Técnicamente, el frío a nivel del mar, junto con una atmósfera más caliente, generan una inversión térmica que impide la convección: el aire más cálido no asciende. El accidente orográfico de una cordillera enorme y cercana hace que la capa de nubes bajas se estabilice. Eso impide en gran medida la radiación solar. Además, la capa de aire caliente que se halla por encima de la cota de nubes bajas impide la formación de nubes de desarrollo vertical: por eso no llueve. Ese es el conjunto de razones para que el clima sea nuboso, húmedo y desértico.

[8] Para el abastecimiento de agua, Lima dependía del rio Rímac, que nace en la cordillera de los Andes.

[9] Con el tiempo, el nombre de “Ciudad de los Reyes” se fue utilizando cada vez menos, adoptándose como nombre real el topónimo de Lima, el que utilizaban los indígenas para designar el lugar. Oficialmente, sin embargo, en los contratos y las escrituras públicas se siguió usando el nombre de “Ciudad de los Reyes”.

[10] A su alrededor se levantaron el Palacio de Gobierno del Perú, la Catedral, la Iglesia del Sagrario, el Palacio Arzobispal y el Palacio Municipal.

[11] En 1535, Pizarro personalmente puso la primera piedra y cargó con el primer madero para la edificación, en una muestra inequívoca de fe cristiana y humildad institucional. Fue la primera catedral, que se puso bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción. La construcción terminó en 1538 y la Catedral se inauguró el 11 de marzo de 1540.

[12] La Universidad Nacional Mayor de San Marcos fue la primera fundada por Real Provisión y autorizada por Real Cédula. Sus inicios radican en los estudios generales impartidos en los claustros del convento del Rosario de la orden de Santo Domingo en torno a 1548. Su fundación oficial fue gestada por fray Tomás de San Martín. En 1571 adquirió ere el grado de pontificia otorgado por el papa Pío V.

[13] De los que se dice se hallan unidas por pasadizos subterráneos desde sus respectivas catacumbas.

[14] Sólo precedida por Ciudad de México (23,5 millones de habitantes), Sao Paulo (21,9), Buenos Aires (16) y Río de Janeiro (12,7). Lima contabiliza 10,1, pero en un país (Perú) con solo 33,5 millones de habitantes, por los 211 de Brasil, lo 126 de México y los 46 de Argentina. Eso pone de relieve que Lima es una grandísima capital. El acierto de Pizarro, sus gentes y sucesores fue completo.

[15] Se está olvidando la denominación correcta del virus chino responsable de la pandemia: Severe Acute Respiratory Syndrome Coronavirus 2 (porque el 1 es otro, también de origen chino, de la provincia de Guandong, donde surgió en 2003. Fue mucho más mortífero en términos porcentuales por número de afectados).

[16] Del artículo, literal: “Tal información implicaba un riesgo sanitario relevante y ponía en riesgo la normalización de la actividad económica. Auguraba una nueva ronda de medidas restrictivas de la movilidad y, por tanto, limitativas de la actividad económica”.

[17] Criminal mantra globalista acuñado en Davos.

 

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.