EUROPA, RUSIA Y LA INVASIÓN DE UCRANIA

EUROPA, RUSIA Y LA INVASIÓN DE UCRANIA

Rusia ha pasado de ser una dictadura comunista a una autocracia nacionalista cleptocrática que, salvo en el paréntesis de disolución de la URSS, mantiene un fuerte poder militar de carácter ofensivo y desproporcionadamente alto respecto de su economía y de su baja necesidad defensiva ante una Europa central y oriental de muy escasa dotación militar. Ese acusado desequilibrio militar es el que justifica la necesidad de que Europa se refugie bajo el creciente paraguas militar de la OTAN.

Ante una Europa democrática, pacifista y de reducida capacidad militar ofensiva, no se justifica el ingente esfuerzo militar de Rusia, por lo que debemos interpretar que Rusia mantiene intactas sus históricas aspiraciones expansivas, tanto territoriales como geoestratégicas. Parecen ir en ese sentido las insólitas amenazas de utilización de armamento nuclear proferidas durante la invasión de Ucrania, ya que se sustituye el concepto defensivo de disuasión de un posible ataque con armamento nuclear por el ofensivo de amenazar con ser los iniciadores de un ataque nuclear. Para completar el siniestro panorama, Rusia ha atacado militarmente la central nuclear de Zaporiyia, con el demencial riesgo de desencadenar una contaminación radioactiva en toda Europa.

La magnitud del despliegue militar ruso a lo largo de toda su frontera con Ucrania era aparentemente contradictoria con sus limitados objetivos declarados, lo que hacía sospechar que los fines de Rusia iban más allá de la oficialización de su soberanía en aquellos territorios ya situados de facto bajo el control ruso.

Lo cierto es que hasta el momento desconocemos los verdaderos objetivos perseguidos por Rusia, en los que el control militar de Ucrania podría ser únicamente la primera pieza de un proyecto de reasignación de la hegemonía de bloques.

Ese proyecto geoestratégico ruso se habría iniciado con el desplazamiento del escenario de confrontación entre los dos bloques hegemónicos desde el Mediterráneo al Pacífico, como consecuencia del auge de China paralelo a la decadencia de Rusia. La hegemonía USA en Europa y el Mediterráneo sería asumida por una Rusia que dominase política y militarmente a los países del este europeo y energéticamente a la Europa central.

Ese escenario comportaría el que Rusia compensara su debilidad económica mediante su ampliación territorial a los países del Este europeo con mayor potencial económico y con el vasallaje energético de toda Europa. Ese dominio debiera de ir acompañado de un progresivo repliegue de la presencia de la OTAN. El rearme de la Europa central no sería un obstáculo ante una Rusia capaz de lanzar cabezas nucleares tácticas desde misiles hipersónicos sobre objetivos estratégicos, incluyendo centrales nucleares. Si ese fuera el proyecto geoestratégico de Rusia, la táctica empleada en su actual invasión de Ucrania sería el mejor instrumento para desbaratarla, ya que su presumible victoria militar sería tan pírrica que obligaría a que fuese la última, y la derrota ante la opinión pública sería de tal magnitud y consecuencias, que ambas provocarían el aislamiento de Rusia ante Europa durante décadas y el final del régimen de Putin.

Si algo puede acabar con el régimen de Putin es su aislamiento internacional y no la OTAN. En una invasión militar que pretenda la ocupación temporal o permanente de un territorio, el respeto a la población civil y a sus estructuras vitales es condición sine qua non para su éxito. Por ese motivo, es inexcusable el acordar un alto el fuego que preserve a la población civil y conduzca a una solución negociada. Esa negociación requiere de la retirada previa de todas las tropas rusas ocupantes de la Ucrania continental. A partir de ahí podrían adquirir entidad aquellas reivindicaciones territoriales rusas que son vitales para conseguir un grado de desarrollo interno capaz de neutralizar la alternativa de expansión externa.

Esa redistribución territorial sería asumible siempre y cuando se estableciera un equilibrio de capacidad militar entre Europa y Rusia y se eliminase el arsenal atómico y el hipersónico de Rusia y de la Europa continental, lo que comportaría la salida de USA de la ecuación de seguridad europea. Esa vía de independencia y equilibrio beneficiaría a todas las partes implicadas incluida USA.

Si, por el contrario, se llegasen a confirmar los peores augurios, en los que la Rusia de Putin masacrase a la población civil para conseguir unos execrables objetivos de expansión territorial instrumentada manu militari, sería inexcusable para Europa lograr el total aislamiento del régimen de Putin hasta su desaparición.

 

Avizor

Marzo 2022

 

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One response to “EUROPA, RUSIA Y LA INVASIÓN DE UCRANIA”

  1. Manu Oquendo dice:

    El articulo contiene inexactitudes sustanciales e ignora que la OTAN es un Instrumento USA y que la UE tiene muy escasa autonomía respecto del imperio.

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