LA PUBLICACIÓN SEMANAL DEL 20 DE SEPTIEMBRE DE 2022

LA PUBLICACIÓN SEMANAL DEL 20 DE SEPTIEMBRE DE 2022


Esta semana escribe para nosotros Alejandro Macarrón Larumbe. Encontraréis igualmente las efemérides tan destacadas de Jose Ramón Ferrandis, y por último, la guinda de Avizor, «Pensando en Voz Alta».

La Publicación Semanal — 20 de Septiembre de 2022

 

MASLOW Y COVARRUBIAS, HOY, SERÍAN NATALISTAS

La pirámide de Maslow es una forma muy eficaz de ilustrar una idea que, aunque simple, muchos no la tienen tan clara como convendría a ellos y a sus prójimos: hay necesidades más importantes que otras, y uno solo se preocupa / debería preocuparse por las segundas cuando las primeras están cubiertas. Cuando las necesidades primarias están cubiertas, tendemos a no reparar en ellas, y podemos dedicarnos a satisfacer otras de orden superior. “Primum vivere deinde philosophari” (primero vivir, luego filosofar). La tendencia a no prestar atención a las necesidades básicas cubiertas la recoge muy bien el dicho popular de que solo te acuerdas de la salud cuando te falta.

Si uno deja de respirar, nota en cuestión de segundos que necesita oxígeno. Unas horas después de la última comida, volvemos a sentir hambre. Pero un problema muy grave puede irse gestando y pasar mucho tiempo desapercibido…. hasta que llega a ser gravísimo, como ocurre con un cáncer que tarde en detectarse, y cuando se note esté ya muy extendido. Eso lleva décadas ocurriendo, a nivel colectivo en España y Occidente, con la baja natalidad, cuyos efectos en las sociedades afectadas -tendencia a la pérdida de población autóctona y al envejecimiento social, y lo que esto conlleva- operan de forma tan paulatina que no se aprecian de un día a otro en la vida cotidiana de las personas, ni siquiera de un año al siguiente, pese a que, según el gran sociólogo francés Alfred Sauvy, son similares para la sociedad a los de las termitas en un edificio de madera, al que carcomen poco a poco hasta destruirlo, porque el sustrato demográfico es el basamento de cualquier sociedad humana. Pero una cosa es que la gente no note en su día a día que el año pasado nacieron menos niños que el anterior, y otra muy distinta que la caída de la natalidad no sea muy fácilmente detectable y medible cada vez que el INE u organismos equivalentes publican datos de nacimientos. Por eso, en España, en concreto, los que conocen esas informaciones tendrían que haber dado la voz de alerta hace ya unos 40 años, cosa que muy pocos hicieron entonces y en décadas subsiguientes, con honrosas excepciones como la del presidente de honor del Centro Diego de Covarrubias, el profesor Juan Velarde, que hacia 1982 escribió un artículo en el diario “Ya” alarmado ante el desplome de la natalidad desde 1977, artículo que generó ecos estólidos del tipo “no pasa nada, que en el mundo hay mucha gente”.

En tiempos de un Diego de Covarrubias, un Adam Smith, un Keynes, o incluso un Juan Velarde o un Ramón Tamames de jóvenes, los fundamentos de la sociedad en que vivían no estaban siendo socavados por una tasa de fecundidad tan baja como la española y occidental de las últimas décadas, que no permite ni de lejos el reemplazo entre sucesivas generaciones, una necesidad primarísima de cualquier sociedad a medio y largo plazo para su continuidad, pujanza, y bienestar material y afectivo. Por ello, los grandes clásicos de la economía, y en concreto Don Diego de Covarrubias, no debieron sentir mucha preocupación por la natalidad en sus respectivas sociedades, pues la que había en ellas era más que suficiente para asegurar con holgura el relevo generacional. En su tiempo, la inmensa mayoría de la gente se casaba para toda la vida y tenía varios hijos; y bastantes de sus contemporáneos, muchos “churumbeles”. Ya no es así. Algo menos de la mitad de los adultos españoles con menos de 60 años no se casaría nunca, con los actuales índices de nupcialidad. De los que se casan o conviven en pareja de hecho, en números redondos, al menos la mitad acaba separándose. Y la media de hijos por mujer de las españolas en los últimos años no llega a 1,2, cuando se precisan 2,1 para que haya relevo generacional completo. En ese descomunal déficit de nacimientos, la baja nupcialidad y la alta divorcialidad juegan un papel de primer orden, además del gran daño afectivo y formativo que implica la desestructuración familiar para tantísimos niños, aunque casi nadie señale en público algo tan obvio y grave.

Lamentablemente, tampoco la gran mayoría de los economistas y sociólogos actuales, y no digamos los políticos o esas grandes empresas que tanto hablan últimamente de su “responsabilidad social” o de “sostenibilidad”, dan importancia al “invierno / suicidio demográfico” por falta de niños, o no le dan en absoluto la que merece. Muchos parecen no haberse enterado aún de que en España y todo Occidente hay en esto una carencia de nivel 1 en la pirámide de Maslow de necesidades sociales para tener países pujantes con economías prósperas, y no digamos para el bienestar afectivo de la población, un tipo de riqueza inmaterial a la que el grueso de los economistas y políticos, en general centrados en exclusiva en el bienestar de tipo material, prestan poca o ninguna importancia.

Con una natalidad tan insuficiente como la española, que implica que cada nueva generación sea un 40% a 45% menos numerosa que la anterior, y por ende que nuestro capital humano tienda a deteriorarse en cantidad (menos gente) y “calidad” (la población que quede, en promedio muy envejecida, por falta de savia joven), ¿qué puede ir bien a la larga en la economía (y en todo)? Con semejante declive humano, cabe esperar deterioros en el consumo, la inversión, la productividad, el emprendimiento / innovación, el gasto en pensiones y sanidad, el valor de propiedades inmobiliarias… Por otra parte, como no solo de pan vive el hombre, el empobrecimiento afectivo por la “epidemia” de soledad rampante (seis veces más porcentaje de españoles viven solos ahora que en 1970), por la falta de hijos y la desestructuración familiar, produce en muchos de los afectados tristeza, aburrimiento y deterioros de salud. Pero también, en el plano estrictamente económico, la mayor soledad reduce a muchos de nuestros paisanos su nivel efectivo de renta, al perderse economías de escala en los hogares por tener cada vez menos moradores en promedio. Y esto es algo de lo que tampoco se habla nada o casi nada, por cierto. ¿Cuánto hablan los economistas más conocidos de nuestro tiempo del coste meramente económico de la soledad creciente y del divorcio / desestructuración familiar masivos?

Este deterioro del capital humano español y nuestro problema de soledad rampante no se pueden compensar más que de forma parcial con extranjeros, y ello incurriendo en riesgos evidentes, por razones muy claras. Aunque no hubiera problemas de integración multicultural, que los hay en toda Europa, y en algunos países, gravísimos, la inmigración que viene a España es en general poco cualificada, y también necesitaríamos, y más en sociedades tan tecnificadas como las actuales, de la cualificada. Llega y se queda en España en número excesivo por un Estado de Bienestar (a costa del malestar del contribuyente) pasado de vueltas. Por eso, aun con tasas de desempleo de extranjeros extracomunitarios abultadísimas desde 2008, y muy altas entre los españoles, en la crisis anterior se fueron de España muchísimos menos extranjeros en números netos de los que quedaron en paro[1]. Y desde mediados de 2015 volvieron a venir en masa (1,5 millones netos más desde entonces a finales de 2021, pese a que su tasa media de paro en ese intervalo fue del 26%, y la de los españoles, del 15%, según la EPA), un abultado exceso de inmigración para lo requerido por el mercado laboral con alto coste económico-social en forma de subsidios y prestaciones para las arcas públicas y la economía, y de competencia laboral incrementada (= más paro y menores sueldos) para los españoles de clase baja y media-baja, y los inmigrantes bien arraigados, entre otros efectos. La inmigración no detiene el proceso de envejecimiento social, ya que solo suaviza algo su ritmo de crecimiento, como atestiguan los datos del INE, y a medio plazo, los inmigrantes también envejecen y acaban cobrando pensiones. Y no sirve para combatir el empobrecimiento afectivo que producen la falta de hijos y la ruptura familiar: del extranjero se pueden importar mercancías o traer mano de obra, pero un español no puede “importar” los hijos que no tuvo para que le den cariño cuando sea viejo, ni darle hermanos “importados” a su único hijo, más allá de las pocas adopciones internacionales que hay.

Por todo ello, si viviese ahora Don Diego de Covarrubias, economista insigne en su tiempo -y muchas cosas notables más- desde su profundo fundamento cristiano y humanista, cabe esperar que señalaría la baja natalidad entre los problemas muy importantes actuales, de los que deben estar en primer plano en la agenda pública, ser estudiados a fondo y con rigor, y ser corregidos cuanto antes, so pena de acabar muy mal. Sin muchos más niños y familias estables -dos cosas íntimamente relacionadas-, ni la economía ni nada importante podrá ir bien a la larga en sociedades como la española. Es una carencia en el primer piso de la pirámide de Maslow de necesidades sociales de España. Y pese a ello, y a que las cosas cada año están peor que el anterior -menos nacimientos, más envejecimiento social, más soledad-, seguimos lejísimos de hacerle el caso que merece. O reaccionamos pronto y adecuadamente, y logramos recuperar una parte apreciable de la natalidad y estructuración familiar perdidas, o lo pagaremos muy caro. Primum supervivere…. Pero sin niños, no hay supervivencia social posible a la larga. Hace poco me preguntaba John Müller en una entrevista en “ABC” si sobreviviría el capitalismo a la actual dinámica demográfica. Mi respuesta fue “ni el capitalismo ni cualquier otro sistema político / económico sobreviviría a la desaparición de la sociedad, respondería Don Perogrullo”.

Alejandro Macarrón Larumbe
Ingeniero de Telecomunicación y Executive MBA. Ha sido co-fundador y socio de varias firmas de Consultoría estratégica y M&A. Fundador en 2013 de la Fundación Renacimiento Demográfico. Ha escrito tres libros, decenas de artículos, ha impartido conferencias y ha sido entrevistado en medios nacionales y extranjeros. Fue impulsor y es miembro de la Junta directiva del Centro Covarrubias.


[1] En concreto, la inmigración africana (en más de un 70%, marroquí) llegó a alcanzar tasas de paro del 60% en el año 2013, según los microdatos de la EPA. Pese a ello, la población africana nativa empadronada en España, según el INE, solo se redujo (por más salidas que llegadas a nuestro país) un 1% entre el 1 de enero de 2012 y de 2015, al pasar de 1.102.351 a 1.089.645, un descenso inapreciable en relación a su nivel de desempleo. Sin llegar a números tan extremos, también en el caso de los iberoamericanos y no europeos en general, las tasas de paro alcanzaron en la pasada crisis cotas muy elevadas -salvo entre los chinos, con niveles de desempleo bastante menores a los de los españoles-, pero la reducción neta de su número en España fue muy modesta: solo 5% menos iberoamericanos nativos residentes en España en enero de 2015 que en enero de 2012, pese a que su tasa media de desempleo fue del 34% en ese lapso de tiempo, según la EPA.

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LA CARTA de Jose Ramón Ferrandis en su nuevo Blog:
Carta de los Martes del 20 de septiembre de 2022
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PENSANDO EN VOZ ALTA de Avizor«Ley de hierro de la oligarquía» de Robert Michels:

«El poder siempre tiende a concentrarse en un reducido núcleo hegemónico.»
A lo que habría que añadir el que esa Ley tiene un corolario: «Ese núcleo trata de perpetuarse de dos formas, impidiendo el acceso de terceros y manteniendo las estrategias que le han llevado al poder».

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RECORDATORIO: Este jueves 22 de Septiembre, presentamos en la Universidad CEU SAN PABLO, el libro de Marjorie G. Hutchinson, LA ESCUELA DE SALAMANCA. Para asistir, es necesario inscribirse en info@centrocovarrubias.org

Se hará entrega a los socios de su ejemplar. Estará a la venta para el resto de asistentes a un precio reducido de 12€.

Toda la información del acto aquí: https://centrocovarrubias.org/cdc/2022/07/26/la-escuela-de-salamanca-de-marjorie-grice-hutchinson/

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