EL “PROGRESISMO PLANETARIO” Y LA ALIMENTACIÓN – 26 DE SEPT DE 2022

EL “PROGRESISMO PLANETARIO” Y LA ALIMENTACIÓN – 26 DE SEPT DE 2022

Es una evidencia que la especie Humana forma parte inseparable de la biosfera del planeta Tierra. En consecuencia, resulta imprescindible mantener un equilibrio interactivo entre la evolución biológica, la de la biosfera y la cultural, exclusiva de la especie Humana, equilibrio dinámico que garantiza la continuidad de ese proceso evolutivo binario.

En los últimos decenios los avances técnicos han permitido la erradicación generalizada del hambre en nuestro planeta sin que los ecosistemas que alojan la producción intensiva de alimentos hayan sido afectados de forma significativa por esa causa.

La mayor parte de la grave contaminación ambiental que sufre la biosfera se debe a factores distintos de la producción alimentaria y que, precisamente, se localiza en aquellos países que no aplican, ni tienen previsto aplicar, medidas de saneamiento del medio ambiente.

Por ese motivo resulta paradójica la campaña gestada por el “progresismo planetario” para cuestionar radicalmente el actual modelo de éxito de la alimentación humana, modelo que ha conseguido la erradicación del hambre, atestiguada por el caudal estadístico generado al respecto por la ONU y la FAO.

Primero se lanzó la recomendación de reducir el consumo de carne roja, lo que es llamativamente redundante al ser la clase de carne menos consumida, incluyendo sus productos elaborados. Ahora parece haberse iniciado el turno de los vegetales, manifestando que cooperan entre sí por el bien del ecosistema, antropomorfismo que invierte conceptos al adjudicar una cultura a los vegetales, inexistente, en detrimento de una Humanidad que debería aprender de los vegetales esa cultura. Me temo que la segunda fase de la citada campaña sea la de recomendar la reducción del consumo de vegetales verdes, por aquello del impacto ambiental de la función clorofílica. La tercera fase podría consistir en la recomendación de restringir el consumo de elementos minerales que, al encontrarse disueltos en el agua potable, significaría el tener que mantenernos sedientos sin rechistar.

Esa senda de despropósitos planetarios, me lleva a sospechar que la célebre frase, “En 2030 no tendrás nada y serás feliz”, lema de la Agenda 2030, se acabará escribiendo, “En 2030 no tendrás nada bueno que comer y así ya no te plantearás el ser feliz”.

Finalmente, mi pregunta es: “Y ESTO, ¿CÓMO SE COME?”.

 

Avizor

Septiembre de 2022

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