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LA CARTA DE LOS MARTES

12 DE FEBRERO DE 2019

Queridos amigos:

El libro del profesor Dalmacio Negro está en prensa. Los trabajos preliminares han terminado. “La tradición de la libertad” se convertirá en un referente del análisis histórico y antropológico de la idea de la libertad, consustancial a la civilización que ha sacado al mundo de la barbarie. Ahí es nada.

Continuará.

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El tema central de esta carta se circunscribe a los avances tecnológicos, asunto de la mayor relevancia pero que, por estar a priori al margen del debate público (social, político o simplemente tribal), apenas aparece en los medios.

El primer ejemplo de lo que es la investigación aplicada (la ciencia provee los fundamentos, la investigación los aplica y la técnica los incorpora a través de la acción de las empresas: este es el círculo virtuoso en el que nos movemos desde hace apenas un par de siglos, pero más vale decirlo: si no lo hacemos nosotros, ¿qué nos movería a pensar que otros lo harían?) es esta noticia que aparece en ABC. Durante lustros, es decir, desde que el HIVS y después el SIDA han entrado en la lista de las enfermedades cotidianas contra las que es necesario luchar), se esperaba leer algo como esto.

Durante mucho tiempo se especuló con la hipótesis de que tal avance no se conseguiría jamás; pues bien, aquí está y es momento de celebrarlo. El virus que mutara a primeros del Siglo XX en el entonces Congo belga, llegara al Caribe en los primeros 70, creciera en Nueva York en los 80 y se instalara en San Francisco para saltar el Pacífico y extenderse a todo el mundo está viendo a su Némesis en el espejo. Buenas noticias.

La segunda que presento pertenece asimismo al ámbito de la medicina curativa (parece probable que este será uno de los campos en los que los avances radicales se van a patentizar constantemente, al aplicar elementos de la nanotecnología, Big Data e inteligencia artificial en sinergias progresivamente más selectivas, precisas y efectivas). Adicionalmente, si se logra revertir en su práctica totalidad la rotura de la cadena de transmisión de los impulsos nerviosos como consecuencia de traumatismos, la situación de una gran cantidad de pacientes limitados por accidentes de todo tipo mejorará enormemente.

Claro que, aunque los avances tecnológicos aplicados a la medicina curativa o regenerativa están siendo gigantescos desde hace algún tiempo (el genoma humano no tiene secretos en su mapeo, la utilización de las células madre está generalizándose y nos aguardan grandes logros en esa materia, los nanovehículos se generalizan, la robotización ya está aquí), los que se producen en materia energética, de la creación de nuevos materiales, de las telecomunicaciones o del transporte físico son igualmente magníficos. Dado su potencial explicativo en avances sectoriales concretos, las dejaremos para otro día.

Hoy terminamos esta sección hablando de las aplicaciones secundarias del conjunto de avances tecnológicos. Traeré para ello a estas páginas dos noticias. Una se refiere a los sistemas de control que desarrolla la dictadura comunista china al objeto de filtrar los datos morfológicos y de comportamiento y reaccionar según ellos de acuerdo con sus espurios intereses (vea el lector cómo lo enmascaran los propios oficiales chinos en noticias aparentemente positivas como, en este caso, de lucha contra una corrupción consustancial al sistema y extendida desde la base hasta la cúpula del poder).

La otra nos avisa de que el ejército norteamericano (en concreto la DARPA, acrónimo de la Defense Advanced Research Projects Agency tiene en mente crear un algoritmo que les permita interpretar a tiempo los cambios bruscos que se produzcan en el escenario internacional y reaccionar a tiempo y  (eso está por ver) adecuadamente. Si no se  repiten los errores en la percepción de la robolución cubana, la caída del Sha de Persia, el golpe contra Gorbachov y la primavera (más bien el invierno) árabe, bien estará.

En fin, cada vez tenemos más capacidad para determinar lo acontecido millones de años atrás. Fascinante por ser tan destructivo.

También la tenemos para entender fenómenos tan gigantescos (y ajenos, hasta que llegue la hora) como el de los agujeros negros, que no son agujeros sino cuerpos celestes, pero ya sabe el lector que el lenguaje dominante se las trae. Por cierto, sirva esto como recordatorio del acto que tendrá lugar el próximo día 27 de febrero. Será una jornada sobre lenguaje y corrección política en la que nos acompañarán Manuel Chaure, Luis del Pino, Cristina Seguí, Mario Noya y Javier Benegas. El acto tendrá lugar a las 18:30 en la Fundación Rafael del Pino, de Madrid (Rafael Calvo, 39, Madrid).

¿Que por qué llaman agujero a una estrella muerta? Por inercia: el no-color negro de la esfera confundió inicialmente a los observadores. Es como llamar democracia (popular) a los regímenes comunistas (y por tanto, criminales) del mundo. Por inercia de la Guerra Fría, oiga.

Lo cierto es que la humanidad da pasos de gigante en materia tecnológica a ritmo creciente. Paralelamente y de forma paradójica, muchos de los líderes políticos de los países del mundo se sumen en simas de comportamiento abyecto, miserable y personalista a un ritmo igualmente creciente. Si ambas trayectorias son de eventual colisión no tardaremos en saberlo.

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LA FRASE DE LA SEMANA

La frase de hoy aparece en el libro de Dalmacio Negro del que estamos hablando desde hace semanas, titulado ‘La tradición de la libertad’. Reza así: “El origen está siempre presente, y es un hecho histórico indiscutible que la revelación cristiana constituye la causa eficiente, formal, material, final, incluso ejemplar, de la cultura y la civilización europeas”. La unión entre Cristianismo y Occidente es indisoluble, hasta el punto que, como comentábamos, es más ajustado decir Cristiandad que Occidente. Y la nuestra es la civilización de referencia. Ya sabe: no diga Occidente, diga Cristiandad.