LA CARTA DE LOS MARTES – 16 DE ABRIL DE 2019

Queridos amigos:

El 16 de abril de 1568, los moriscos del antiguo reino de Granada se alzaron en armas. Fue una insurrección en toda regla que pervivió durante casi dos años, hasta 1570.

[1]  En los aledaños de Granada vivía libremente, desde 1492, un grupo de moriscos que constituía la mayoría de la población. Como hiciera Alfonso I el Batallador en 1118 cuando conquistó Zaragoza (y explicamos en la Carta del día 18 de diciembre de 2018), los Reyes Católicos permitieron a los habitantes del Reino de Granada permanecer en España en igualdad de trato con los cristianos. Pero en este caso, a diferencia de lo que ocurriera en Aragón, donde los moriscos terminaron abandonando su fe y su cultura, los descendientes del Reino de Granada se obstinaron en permanecer al margen de la sociedad y del Estado que los había acogido y renunciaron a la integración. Cuando Felipe II, finalmente, promulgó el 1 de enero de 1567 la Pragmática Sanción, que obligaba a los moriscos a dejar de lado sus costumbres (lengua, vestimenta, tradiciones) musulmanas, éstos se rebelaron.

[2] Tras largos meses de escaramuzas, el ejército español, al mando de D. Juan de Austria, acabó venciendo. La integración siguió sin materializarse y al cabo, los moriscos fueron expulsados de España en 1609. Tras 117 años, la evidencia se impuso: los musulmanes tienden a no adaptarse a las costumbres de los reinos cristianos. Para ello, hacen uso de laTaqiyya, que significa simular de puertas afuera haberse convertido a otra religión, pero manteniendo en realidad de puertas para adentro su fe musulmana. La integración era (y es) imposible y el riesgo de que la población morisca se aliara con berberiscos y turcos, alto.

Y lo era porque en torno a 1560, los piratas berberiscos (con centro neurálgico en Argel) guerreaban contra España, atacando las costas de Andalucía y de Valencia, secuestrando cristianos (por los que pedían posteriormente rescate) y saqueando poblaciones indefensas. Si a ello añadimos que los turcos habían sitiado Malta en 1565, la situación de alto riesgo estaba servida. Los moriscos, que habían contactado con piratas y turcos para reconquistar lo que llamaron Al-Andalus, eran la quinta columna.

Hubo antecedentes de esta insurrección y hubo consecuentes, derivados de las medidas de dispersión de los moriscos por la Mancha, Extremadura, Castilla y Galicia, que fueron un fracaso. [3]

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Eventos

Se acerca la presentación de “La Tradición de la Libertad”, el nuevo libro de Dalmacio Negro, editado en nuestra colección Cristianismo y Economía de Mercado. La cita está prevista para el lunes 13 de mayo, a las 19:00 horas, en la Sala de la Lengua del Centro Riojano de Madrid (Calle Serrano, 25). Habrá tiempo para homenajear al autor, conocer las claves de su obra y compartir un vino español y unos aperitivos en buena compañía. Quedan cada vez menos plazas, rogamos reserven asistencia enviando un correo a centrocovarrubias@gmail.com

También en el mes de mayo, tenemos previsto el lanzamiento de otro nuevo libro, que será el nº 10 de nuestra colección Cristianismo y Economía de Mercado. Su título es “Campeones de la libertad”, refiriéndose a los maestros de la segunda escolástica española. Su autor, León Gómez Rivas, es Doctor en Historia Moderna y en Economía por la Universidad Complutense y Catedrático de Ética y Pensamiento Económico del Departamento de Economía y Empresa en la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la Universidad Europea. Y lo más importante… ¡es miembro de nuestro Centro Diego de Covarrubias!

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Un buen amigo tiene la costumbre de leer ‘La Vanguardia’. Allá él, que es mayorcito. En sus páginas (y también en un panfleto llamado Rebelión, imagínense, y en otro denominado “En positivo”, y en otro titulado Spainews – en inglés -, y en ‘El Confidencial’, pero de pago) apareció publicado hace unos días el artículo que me envió y cuyo enlace copio a continuación. Su título es revelador: “El FMI advierte contra el creciente poder de las megacorporaciones. La concentración del mercado multiplica los beneficios pero reduce la inversión”.¡Qué miedo! ¿Será verdad?

Su autor no enlaza con el texto original del Fondo Monetario Internacional, por lo que he intentado hacerlo yo. Tras investigar con palabras clave en el buscador del Fondo Monetario y filtrar centenares de artículos de su archivo general desde el 1.1.2019, no lo he conseguido. Doy por hecho que el FMI afirma las frases entrecomilladas que el autor le atribuye, pero no puedo verificar las fuentes.

El texto empieza así: “¿Quién no se siente perplejo ante el poder de las megacorporaciones empresariales? Hay quienes se quejan de ser (sic) presos de Microsoft o de Google”. Sigue así un rato, con ejemplos de empresas (todas norteamericanas, ¡qué casualidad!) cuyo poder de mercado es alto. Pues mire, joven, yo no me siento perplejo ante el buen hacer de las empresas cuyos servicios puedo adquirir o no hacerlo (es decir, que soy libre de elegir) pero sí estoy perplejo de que este caballero y tantos otros no se sientan perplejos ante el creciente poder de los Estados, que succionan nuestros recursos económicos y además no somos libres de evitarlo. Eso es lo que me irrita, no el hecho tener disponibles servicios de primera clase ofrecidos por empresas eficientes. “Otros recuerdan que los salarios eran mejores cuando los monopolios de servicios como telefonía, transporte, energía o agua eran públicos en lugar de privados”. Pues deben ser unos otros con excelente memoria selectiva y una confusión como la del autor entre monopolios y oligopolios, supervisados éstos por las CNMCs del mundo, que buenos palos les dan con razón sin ella. Qué cosas. El papel lo aguanta todo.

El autor utiliza los viejos recursos de la izquierda sovietizante: escoge frases textuales (o entrecomilladas) y luego las comenta distorsionando las afirmaciones anteriores. Vaya joya. Como ejemplo, desliza una afirmación probabilística del FMI que le sirve como broche para cuanto ha elaborado él, no el FMI. “El aumento del poder corporativo puede contribuir a todas estas tendencias inquietantes de forma simultánea”, afirma el FMI.

Y señala culpables: “Este aumento del poder de mercado está concentrado en un grupo de empresas más productivas e innovadoras, según el FMI”. And so what? Culpable, ¿de qué? ¿de hacer bien su trabajo?

Y ahora comienza el cherry picking del autor. Primero llama a la palestra a Gian Maria Milesi-Ferretti, subdirector del Departamento de Estudios del FMI: “Conforme el poder de mercado de una empresa sube, puede (la negrita es mía) aumentar sus beneficios mediante subidas de precios y una reducción de la producción”. Ya. Y entonces vendrá la competencia (este es un mercado abierto) y le comerá la tostada. Pero si fuera un monopolio del Estado, eso no ocurriría, porque no estaríamos en un mercado abierto. Ahí se ve la añoranza del autor. Los buenos viejos tiempos en que el Estado proveía todas las necesidades de los ciudadanos… Por eso cayó la URSS, por ser incapaz de producir con eficiencia. Más Milesi-Ferretti, aparentemente:  “En lugar de invertir, las grandes empresas en EE.UU. realizaron recompras de acciones por más de un billón[4] de dólares en el 2018.” Milesi-Ferretti sabe perfectamente que las empresas y los particulares han reducido fuertemente su endeudamiento tras la crisis de 2007, y la recompra de acciones es una vía de aligerar balances. El que no lo sabe es el autor, por lo visto.

El segundo en subir al escenario es un habitual en los discursos podemitas, pero pásmense en cómo se lo presenta: “Para el economista independiente y premio Nobel Joseph Stiglitz, cuya obra cita el informe del FMI, todo esto es el síntoma de un capitalismo decadente”. ¡Joseph Stiglitz un economista independiente! Stiglitz es independiente de las auroras boreales y poco más. Es absolutamente dependiente de un discurso iterativo y socializante hasta la náusea.

No les canso, que le tema no da más de sí. Si lo traigo es para verificar una vez más que “La Vanguardia” alberga seres mutantes como este autor o el mismo John Carlin, otro inaceptable británico de la diáspora. Esto pasa por leer La Vanguardia. Y si se preguntan por la posibilidad de que el artículo mencione al presidente Donald J. Trump, en efecto, lo hace. ¡Qué boda sin la tÍa Juana!

En la carta de hoy tenía intención de hablar de impuestos, pero al cruzárseme la joya producida por ese periódico diario que en tiempos se hacía llamar “La Vanguardia española”, me he quedado sin sitio. Bueno, no importa. Lo dejaré para otro día en la absoluta certeza[5] de que seguirá habiendo impuestos. Y salvo gran sorpresa electoral, cada vez más.

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La frase de la semana

La frase de hoy corresponde al general golpista Hugo Chávez Frías, expresidente de Venezuela, y es relatada por el general venezolano Guaicaipuro Lameda, expresidente de la petrolera PDVSA. No es una frase sino un relato iluminador, sobre todo para quienes no conozcan las razones que inspiran en su luminoso trabajo a los sedicentes revolucionarios del mundo.

Me lo ha hecho llegar un buen amigo de hace muchos años. Las frases aparecen en un corto vídeo cuyo contenido pone de relieve la ratio ultima tras los planteamientos de los partidos socialistas y comunistas, cuánto más de los estados colonizados o fagocitados por ellos (lo adjunto como enlace). Para quienes no tengan tiempo de verlo (son apenas 59 segundos), transcribo el contenido con el lenguaje verbal que le es propio. Y lo pongo en negrita para que se vea bien. Recuerden, habla Hugo Chávez:

“Usted no ha comprendido la Revolución. La Revolución se trata de mantener a los pobres pobres, pero con esperanza. Porque los pobres son los que votan por nosotros, los pobres son los que nos dan el poder. Y mientras nosotros hacemos el discurso de la defensa de los pobres, no los podemos sacar a la clase media, porque dejan de ser pobres y pasan a ser nuestros enemigos. Entonces, los pobres tienen como destino ser pobres hasta tanto nosotros hagamos la transformación cultural que se requiere en este país”

Un abrazo

José-Ramón Ferrandis Muñoz

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[1] Los moriscos eran musulmanes convertidos al cristianismo.

[2] Igual piensa el lector que la guarnición fue pasada a cuchillo, como ellos los vencidos hubieran hecho de encontrarse entre los vencedores. Como Almanzor, por ejemplo. Nada más lejos. El rey cristiano dio a elegir a los musulmanes: podían quedarse extramuros (para decidir lo cual les daba un año, durante el cual las mezquitas seguían abiertas) o marcharse con sus posesiones. La mayoría se quedó (atónita). Mantuvieron propiedades, estructura impositiva, creencias religiosas y códigos legales y de conducta. Nadie los hostigó. Para asegurar la convivencia entre cristianos y musulmanes, Alfonso Iorganizó aljamas.

[3] En 1501, Fernando el Católico hubo de sofocar una rebelión en el  Albaicín y las Alpujarras.

[4] Apostaría pajaritos contra corderos a que el FMI dice billions y el autor traduce por billones, pero  como el autor no enlaza al texto original, no puedo ganar mi apuesta.

[5] Recuerden el chistecillo de Ronald Reagan al respecto: “en la vida sólo hay dos cosas seguras: la muerte y los impuestos”.

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