LA TRAMPA DE LA JUSTICIA SOCIAL – FRANCISCO JOS√Č CONTRERAS – 24 DE MAYO DE 2024

Por fin se ha abierto en las √ļltimas semanas el debate sobre la justicia social, ese √≠dolo intocable. Creo que la idea viene de la de justicia distributiva en Arist√≥teles: ‚ÄúEs la que se practica en las distribuciones de honores, o dinero, o cualquier otra cosa que se reparta entre los que tienen parte en el r√©gimen‚ÄĚ (√Čtica a Nic√≥maco, 1130b). LEER ART√ćCULO COMPLETO

LA EUROPA OLVIDADA: POR UNA VUELTA A LA LIBERTAD – MIGUEL √ĀNGEL MART√ćNEZ ROLLAND

EL SEMANAL DEL COVARRUBIAS DEL 21 DE MAYO DE 2024

 

 

El 19 de febrero de 2024 se produjo un hecho altamente singular: la presidenta de la Comisi√≥n Europea, Ursula von der Leyen, recibi√≥ la aprobaci√≥n como candidata a las pr√≥ximas elecciones europeas de su partido, la CDU alemana, a condici√≥n de que en su siguiente mandato revierta las medidas m√°s importantes de su actuaci√≥n desde 2019 hasta 2024. LEER ART√ćCULO COMPLETO

SOCIALISMO Y SECESIONISMO: DOS PROYECTOS CONVERGENTES Y UNA ESTRATEGIA COMPARTIDA – AVIZOR

EL SEMANAL DEL COVARRUBIAS DEL 07 DE MAYO DE 2024

 

El proyecto pol√≠tico del PSOE, socialista y el de ETA, comunista, comparten ra√≠ces totalitarias y federalistas. La radical diferencia entre ambos proyectos estriba en que el PSOE abandon√≥ la lucha armada a partir de 1939, cuando fue derrotado en la Guerra Civil,LEER ART√ćCULO COMPLETO

TRAGEDIA Y FARSA – RUB√ČN MANSO OLIVAR

EL SEMANAL DEL COVARRUBIAS DEL 30 DE ABRIL DE 2024

 

 

TRAGEDIA Y FARSA

No es Carlos Marx alguien a quien nos guste especialmente citar en el Centro Diego de Covarrubias, pero no cabe duda de que acert√≥ cuando dijo que la Historia ocurre primero como tragedia y despu√©s como farsa, en su famosa obra ‚ÄúEl 18 de brumario de Napole√≥n Bonaparte‚ÄĚ.LEER ART√ćCULO COMPLETO

ESPA√ĎA: XENOFOBIA Y FILOXENIA – AVIZOR

EL SEMANAL DEL COVARRUBIAS DEL 26 DE ABRIL DE 2024

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ESPA√ĎA: XENOFOBIA Y FILOXENIA

La xenofobia, el rechazo del extranjero por el mero hecho de serlo, es un atavismo tribal que se ha mantenido en comunidades aisladas en lo geogr√°fico, lo antropol√≥gico, lo cultural o lo pol√≠tico. En Espa√Īa, un crisol √©tnico desde la prehistoria, la xenofobia, como tal, se super√≥ con la romanizaci√≥n, un prolongado proceso civilizatorio que conform√≥ Hispania como un territorio de convivencia entre las distintas etnias. LEER ART√ćCULO COMPLETO

LA PASCUA ¬ęWOKE¬Ľ Y LA DECLARACI√ďN DE LA CASA BLANCA – MIGUEL √ĀNGEL SANZ

EL SEMANAL DEL COVARRUBIAS DEL 02 DE ABRIL DE 2024

 

El pasado Viernes Santo, el presidente de los Estados Unidos proclam√≥ el 31 de marzo de 2024, que coincid√≠a con el Domingo de Pascua, como el¬†‚ÄúD√≠a de la Visibilidad Transg√©nero.‚ÄĚ

¬ŅPor qu√© son tan importantes las personas¬†trans¬†para la¬†religi√≥n¬†Woke y su marxismo subyacente?¬†Es lo que me propongo mostrar.LEER ART√ćCULO COMPLETO

LIBERTAD CONQUISTADA: P. JOSE CARLOS MART√ćN DE LA HOZ

EL SEMANAL DEL COVARRUBIAS DEL 26 DE MARZO DE 2024 – SEMANA SANTA

En estos días de Semana Santa compartimos este profundo y a la vez sencillo artículo del Padre Jose Carlos M. de la Hoz.

Y os deseamos feliz descanso y muy feliz Pascua de Resurrecci√≥n.LEER ART√ćCULO COMPLETO

SAN JOS√Č: EMPRESARIO Y PADRE DE LA LIBERTAD – JES√öS HUERTA DE SOTO

por  | También lo encontraréis en el Blog Fe y Libertad

 

 

Nota introductoria: en el presente ensayo y siguiendo como hilo conductor lo poco que sabemos sobre la vida de San Jos√© y sus ense√Īanzas como padre a su Hijo, pretendo conectar las sagradas Escrituras con los principios esenciales de la Escuela Austriaca de Econom√≠a y del enfoque en pos de la libertad que le es propio. Me he tomado la libertad, o m√°s bien deber√≠a decir ‚Äúosad√≠a‚ÄĚ, de escribirlo en primera persona, a modo de reflexiones que imagino pudo llegar a plantearse el propio San Jos√©, en diferentes momentos y ante distintas tesituras de su tan apasionante como desconocida vida.

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Hoy he sabido que el Emperador Augusto ha decidido censar a todos los contribuyentes del Imperio. Para ello, es obligatorio inscribirse oficialmente en la casa de origen familiar de cada uno. Es incre√≠ble la obsesi√≥n estatista por regular nuestras vidas y, sobre todo, por gravar y recaudar impuestos de una manera cada vez m√°s efectiva y creciente. Pero lo que m√°s se pone de manifiesto es la arrogancia y frivolidad de los que mandan, que deciden a su antojo el destino de nuestras vidas, sin tener en cuenta para nada, el coste o el da√Īo que pueden hacer. Aunque teniendo en cuenta lo que se dice en el libro de Samuel (8, 11-17) que, precisamente, ayer s√°bado nos leyeron en la Sinagoga tampoco deber√≠a sorprenderme: ‚Äúeste es el derecho del Rey que reinar√° sobre vosotros; se llevar√° a vuestros hijos para destinarlos a su carroza y a su caballer√≠a, y correr√°n delante de su carroza. Los destinar√° [‚Ķ] a arar su labrant√≠o y segar sus mies, a fabricar sus armas de guerra y los pertrechos de sus carros. Tomar√° a vuestras hijas para perfumistas, cocineras y panaderas. Se apoderar√° de vuestros mejores campos, vi√Īas y olivares para d√°rselos a sus servidores. Cobrar√° el diezmo de vuestros olivares y vi√Īas, para d√°rselo a sus eunucos y servidores. Se llevar√° a vuestros mejores servidores, siervas y j√≥venes, as√≠ como vuestros asnos para emplearlos en sus trabajos. Cobrar√° el diezmo de vuestro ganado menor, y vosotros os convertir√©is en esclavos suyos‚ÄĚ. ¬°Qu√© error m√°s grave (y tr√°gico pecado contra Dios) fue pedir un gobernante! Sobre todo, porque como est√° escrito en Jueces 21, 25 ‚ÄúEn aquella √©poca en la que a√ļn no hab√≠a Rey en Israel‚ÄĚ, cada cual ten√≠a libertad ‚Äúpara hacer lo que bien le parec√≠a‚ÄĚ. Es decir, libertad exterior, que es precondici√≥n de todo y solo se logra liber√°ndonos de la coacci√≥n de Estados y gobernantes. Pero el ser humano, aparte de esta libertad civil, sin duda valios√≠sima, necesita adem√°s de la libertad interior consistente en discernir lo que est√° bien y hacerlo evitando el pecado que nos esclaviza y abotarga. Sin duda alguna que el Mes√≠as del que hablan los profetas y las Escrituras nos habr√° de traer ambas libertades‚Ķ

Por otro lado, no podemos juzgar en exclusiva a los romanos gentiles por su voracidad fiscal. Es absurdo fijarnos solo en la paja del ojo ajeno cuando, a lo mejor, nosotros mismos tenemos una a√ļn mayor en el ojo propio. Por ejemplo, el propio Mois√©s, mucho antes que el Emperador romano, ya orden√≥ que nos cens√°ramos con fines tributarios para que pag√°ramos nada menos que 6 gramos de plata cada uno (√Čxodo 30, 11-16). Y David tambi√©n se empe√Ī√≥ en censarnos, aunque en su haber hay que decir que enseguida se dio cuenta del grave pecado que hab√≠a cometido por haber hecho el censo y sintiendo remordimiento Yahv√© finalmente le perdon√≥ (Samuel, 24, 18). Y el Rey Salom√≥n erigi√≥ nuestro gran templo a Yahv√© nada menos que utilizando a 30.000 esclavos (1 Reyes 5, 27) y oprimiendo a su pueblo con grand√≠simos impuestos (1 Reyes 14, y 2 Cr√≥nicas 9,13), que superaban los seiscientos sesenta talentos de oro al a√Īo, o los veintitr√©s mil kilos de oro anual que mencionan las Cr√≥nicas. Y lo que es peor, el hijo de Salom√≥n, Robo√°n, pretendi√≥ incrementar a√ļn m√°s la presi√≥n fiscal, hasta el punto de producirse una revuelta de los contribuyentes que, encabezados por Jerobo√°n, dividi√≥ el Reino en dos y nos trajo todo tipo de desgracias (1 Reyes 12 y 13). La verdad es que todos los gobernantes, incluidos los nuestros, oprimen y tiranizan a sus pueblos. Pero lo m√°s sorprendente es que, como acabo de recordar, Yahv√© ya nos advirti√≥ por boca de Samuel lo que nos pasar√≠a si nos empe√Ī√°bamos en someternos a un estado y a un gobierno, y c√≥mo Dios nos dio lo que quer√≠amos, cuando advertidos por Samuel le contestamos: ‚ÄúNo importa, queremos que haya un Rey sobre nosotros. As√≠ seremos como todos los otros pueblos‚ÄĚ. ¬°Menuda justificaci√≥n para someternos como esclavos, ¬°que as√≠ seremos como los otros pueblos! ¬°Qu√© hipocres√≠a! Francamente Se√Īor, espero que llegue el d√≠a de nuestra liberaci√≥n cuando recapacitemos y nos demos cuenta del grave error que en su d√≠a cometimos. Cuando por rechazo a ti nuestro Padre, te pidieron un Rey (Samuel 8, 7). Y que, con tu inmensa bondad, nos perdones nuestro grave pecado y nos liberes de esta maldici√≥n b√≠blica que son los estados y sus gobiernos. Mientras tanto, no queda otro remedio que obedecer mansamente y preparar el viaje a Bel√©n.

La situaci√≥n en que me encuentro es m√°s que complicada, mi mujer Mar√≠a se aproxima a su noveno mes de embarazo y no voy a tener m√°s remedio que llevarla conmigo en mi viaje a Bel√©n, donde se encuentran las tierras de mi familia. No la puedo dejar sola en estos momentos y, adem√°s, con un poco de suerte, tras inscribirme ante las autoridades fiscales, podremos ir de Bel√©n a la cercana casa de su prima Isabel, para que la ayude cuando le venga el parto y en las primeras semanas de crianza del Ni√Īo. Aunque no dejan de darme vueltas a la cabeza esas misteriosas palabras de Miqueas (5, 1-4) sobre mi pueblo: ‚ÄúY tu Bel√©n Efrata, peque√Īa entre los clanes de Jud√°, de ti voy a sacar al que ha de gobernar Israel‚Ķ‚ÄĚ; aunque en la Sinagoga explicaron que se refer√≠a a un l√≠der contra los asirios, ¬°qui√©n sabe! En todo caso, es un viaje relativamente duro y no exento de riesgos. Se lo voy a proponer a Mar√≠a a ver qu√© opina y, en todo caso, como siempre, Dios proveer√°‚Ķ

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Antes de emprender el viaje con Mar√≠a, tengo que terminar y entregar los √ļltimos trabajos que me quedan pendientes y a los que me hab√≠a comprometido. Siempre he procurado hacer mis encargos con la m√°xima calidad y cuidado, tal y como aprend√≠ trabajando con mi padre en el taller que fund√≥ mi abuelo. El oficio de artesano carpintero y maestro de obras requiere de planificaci√≥n, esfuerzo y concentraci√≥n, aparte de diligencia y buen trato con tus clientes y trabajadores. Arreglar el artesonado de madera del tejado de una casa, montar vigas y estructuras de madera, elaborar puertas, mesas, armarios y mobiliario en general, requiere seleccionar la madera, trabajar en el taller con la herramienta adecuada y luego destreza en el montaje y construcci√≥n. Procuro estudiar cada encargo que me hacen con cuidado, darle vueltas y encontrar soluciones creativas a los problemas. Tambi√©n tengo que hacer mis n√ļmeros, hablar con los proveedores (la mayor parte conocidos y amigos desde hace a√Īos), contratar a los jornaleros necesarios y presentar a los clientes (casi siempre conocidos o vecinos) una estimaci√≥n de presupuestos ajustada. Debo dar gracias a Dios porque tanto mis vecinos de Nazaret y sus aleda√Īos y muchos de sus conocidos conf√≠an en mi siempre que necesitan hacer alg√ļn arreglo o mejora de sus casas. E incluso, recibo encargos de gentiles de habla griega en esta zona de Galilea que tambi√©n han confiado en m√≠, y gracias a los cuales he podido aprender los rudimentos de su lengua y cultura que son necesarios para entendernos. Por ejemplo, ellos llaman ‚Äúoikos‚ÄĚ al hogar familiar y ‚Äúoikonom√≠a‚ÄĚ al arte de administrarlo bien y mantenerlo siempre en orden y en buen uso. Es curioso cuanto se puede aprender trabajando y haciendo las cosas bien, guardando silencio y escuchando con atenci√≥n.

Es claro que si emprendo el viaje a Bel√©n debo de seleccionar las herramientas y utensilios m√°s preciados que necesito, no solo para apa√Īar la cuna del Ni√Īo cuando nazca, sino para volver a empezar y poder continuar gan√°ndome la vida en el √°rea de Jerusal√©n. A ver c√≥mo puedo escoger los de mayor valor y utilidad y que pueda trasladar en las alforjas de nuestro asno que tambi√©n tendr√° que cargar con Mar√≠a la mayor parte del trecho dado su avanzado estado de gestaci√≥n. Lo ideal ser√≠a si pudi√©ramos llevar dos asnos, pero no s√© si lograr√© comprar el segundo; tal vez sea posible haciendo un cambio o si consigo un buen precio por las herramientas del taller que no pueda llevar. Me va a dar pena dejar atr√°s algunas de √©stas, especialmente aqu√©llas que hered√© de mi padre y a las que he dedicado tanto tiempo para mejorarlas y mantenerlas en buen estado. Otras, las he ido adquiriendo y elaborando con mis propias manos a base de mucho esfuerzo, sacrificio y ahorro. Y ahora seguro que le hacen falta a alg√ļn conocido que sabr√° valorarlas e incluso pueda darme algo por ellas.

En mi trabajo he aprendido que la productividad se multiplica si dispones de un buen equipo de capital en forma de utensilios y herramientas que solo puedes lograr ahorrando una parte significativa de lo que percibo por mis encargos. Ya mi padre me ense√Ī√≥ desde peque√Īo la importancia de nuestro equipo de utensilios y caja de herramientas y de mantenerlos siempre en buen estado, repar√°ndolos y haciendo frente a su desgaste e incluso si es posible increment√°ndolos con la parte que pod√≠amos ahorrar de nuestros ingresos. Y tambi√©n me ense√Ī√≥ a calcular bien para poder disponer en todos nuestros encargos de los recursos suficientes para poder culminarlos, en forma de vigas de madera, materiales de construcci√≥n y herramientas, evitando as√≠ el bochorno de emprender proyectos desproporcionados sin el material necesario, que no puedan culminarse, y que al enfado del cliente haya que a√Īadir, adem√°s, la risa y burla de los colegas, como le sucedi√≥ a un conocido m√≠o, artesano tambi√©n, que se despist√≥ en un proyecto cometiendo precisamente ese error. Por eso siempre que me encargan una torre me siento primero a calcular detenidamente los gastos y todo lo que necesito, viendo si voy a disponer de todo lo que necesito para terminarla de manera que nadie pueda luego echarme en cara que empec√© a construir sin poder acabar la obra.

Pero quiz√°s ahora lo m√°s importante es despedirme de los trabajadores que he contratado en mis obras y a los que todav√≠a debo alg√ļn dinero. Ma√Īana mismo me ocupo de abonarles su jornal, darles las gracias por todo lo que me han ayudado y explicarles mi dif√≠cil situaci√≥n personal, a punto de ser padre y con la obligaci√≥n de ir con Mar√≠a a censarme a Bel√©n. Siempre he procurado cumplir a rajatabla el mandato contenido en nuestros libros sagrados: ‚Äúno explotar√°s al jornalero, pobre y necesitado, sea hermano tuyo o emigrante que vive en tu tierra, en tu ciudad; cada jornada le dar√°s su jornal, antes que el sol se ponga, porque pasa necesidad y est√° pendiente del salario‚ÄĚ (Deuteronomio 24, 14). Y eso que, como bien sabe nuestro Hacedor, en ocasiones he pasado grandes agobios, especialmente cuando mis clientes se han retrasado en pagarme y yo he tenido que hacer malabarismos para seguir pagando el jornal a mis trabajadores. Afortunadamente, mis clientes se han puesto al d√≠a cuando les he explicado la necesidad imperiosa que tengo de ausentarme y, junto con el dinero que tengo ahorrado, gracias a Dios puedo finiquitar con mis obreros pag√°ndoles lo debido. Y a alguno de ellos incluso m√°s de lo debido, pues conozco la situaci√≥n personal de cada uno, y hay dos que tambi√©n van a ser padres y tienen mucha necesidad. Para ellos he reservado una cantidad adicional, que pienso pagarles aunque hayan trabajado lo mismo que el resto, y aunque sus compa√Īeros no lo entiendan y me protesten por ello‚Ķ A m√≠ me encantar√≠a favorecer a todos, pero mis recursos son muy limitados. Ojal√° pudiera multiplicar los panes como hizo Eliseo y lograr que todos quedasen contentos y saciados (2 Reyes 4, 42-44). Pero yo no soy un Profeta, sino un peque√Īo artesano que trabaja por cuenta propia y con unos recursos siempre muy limitados. Y adem√°s, a nadie hago injusticia pues pago aquello en que nos ajustamos. Soy libre para hacer lo que quiera en mis asuntos pagando de m√°s y siendo especialmente bueno con alguno, sin que esto deba despertar la envidia de los dem√°s‚Ķ

Otro motivo de inquietud es que hace mucho tiempo que no recibo noticias del administrador de las tierras que mi familia tiene arrendadas en el área de Belén. Un administrador diligente y leal es siempre una bendición de Dios, pero hasta que no llegue a Belén no podré comprobar el estado de las tierras ni las cuentas del administrador. Ojalá esta visita no sea motivo de desagradables sorpresas y que esta falta de noticias tenga una explicación natural…

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Soy inmensamente feliz viendo a nuestro Hijo reci√©n nacido en los brazos de Mar√≠a. Y no paro de dar gracias a Dios por haber llegado este momento a pesar de todas las dificultades y pruebas por las que hemos tenido que pasar. Tras el viaje agotador desde Nazaret llegamos a una ciudad de Bel√©n casi ca√≥tica completamente abarrotada de personas que, como nosotros, hab√≠an ido a censarse. Ni un hueco disponible en ninguna posada, ninguna habitaci√≥n libre en casa de mis parientes y familiares lejanos de Bel√©n. Nada pude encontrar a pesar del esfuerzo, las recomendaciones de mis conocidos y amigos, y todos los contactos y relaciones que pude idear. Y Mar√≠a, embarazad√≠sima, me miraba y miraba con ternura, comprensi√≥n y, a la vez, preocupaci√≥n. Hasta que, de pronto, le empezaron las contracciones y me hizo saber que el alumbramiento era inminente. Y yo nervios√≠simo se lo hice saber a un buen posadero que hizo lo que pudo y ayudado por su mujer puso a nuestra disposici√≥n su establo. Enseguida, con mucho agradecimiento fuimos a ocuparlo y, lo primero que hice, fue limpiarlo y acondicionarlo con premura y buscar qu√© pod√≠a usar o montar como cuna para el Ni√Īo, optando finalmente por usar a modo de cuna, un pesebre que nos pareci√≥ m√≠nimamente id√≥neo.

Y luego vino el parto en mitad de la noche y sucedieron una serie de acontecimientos que a duras penas puedo entender, salvo consider√°ndolos como signos de Yahv√© que siempre act√ļa de una manera misteriosa, sutil, casi imperceptible, pero en cuya infinita bondad siempre podemos confiar. Y as√≠, al poco de nacer, el mundo se detuvo a nuestro alrededor con un halo de infinita alegr√≠a, y el establo empez√≥ a llenarse de pastores y humildes visitantes que se desviv√≠an por ver al Ni√Īo y del que acababan de o√≠r maravillas de unos misteriosos personajes ‚Ķ ¬ŅY yo qu√© otra cosa pod√≠a hacer salvo cuidar a Mar√≠a, proteger al Ni√Īo y atender de la mejor manera y con lo poco que ten√≠amos a nuestros visitantes? Y aunque nunca pudimos pensar que recibir√≠amos a nuestro Hijo en unas condiciones tan precarias, su nacimiento ha sido el momento m√°s feliz de nuestras vidas y nos ha hecho olvidar completamente todas las angustias, penalidades e infortunios vividos.

Mucho nos ha sorprendido tambi√©n la llegada con su s√©quito de tres distinguidos personajes tambi√©n empe√Īados en ver al Ni√Īo y conocer ‚Äúal Rey de Israel que acaba de nacer y cuya estrella venimos siguiendo desde muy lejos‚ÄĚ. Aparte de lo extra√Īo y honor que supone para nosotros esta visita hay dos aspectos que nos han dejado impresionados y me han hecho pensar mucho.

Primero, con qu√© humildad y devoci√≥n estos tres pr√≠ncipes gentiles que no son de nuestro pueblo, se han arrodillado y adorado con gran admiraci√≥n e infinito respeto y alegr√≠a a nuestro Hijo. Hasta el punto de que nos han regalado con incienso, mirra y, sobre todo, con una bolsa de monedas de oro que, aunque en un principio no quise aceptar, ante su insistencia y nuestra gran necesidad he recibido de sus manos con mucho agradecimiento. El oro a lo largo de la historia de la humanidad, y as√≠ lo atestiguan tambi√©n nuestros libros sagrados, es el medio de intercambio m√°s valorado y generalizado, el mejor dinero que hace posible adquirir casi cualquier cosa y en cualquier lugar. Nos va a permitir hacer frente a las necesidades del Ni√Īo en este nuevo entorno, y tambi√©n me permitir√° comprar las herramientas que no he podido traer y comenzar de nuevo como artesano carpintero ofreciendo mis servicios en esta zona. Para darme a conocer cuento con la ayuda de Zacar√≠as, el marido de Isabel la prima de Mar√≠a que, para sorpresa de todos pues ya era muy mayor, fue madre de otro ni√Īo al que pusieron por nombre Juan hace pocos meses. Por tanto, pienso utilizar una parte del oro que nos han regalado en volver a montar aqu√≠ mi taller de carpinter√≠a y lo que me sobre, y mientras no lo necesite reinvertir en mi negocio, aprovechando nuestra visita para cumplir la ley y ofrecer al Ni√Īo en el Templo de Jerusal√©n, pienso depositarlo all√≠ mismo para qu√©, al menos mientras no lo necesite, me vaya rentando alg√ļn inter√©s.

Siempre me ha llamado mucho la atenci√≥n y sorprendido la actividad bancaria que desarrolla nuestro templo y que parece tan alejada del culto a Yahv√© que deber√≠a ser su fin y actividad primordial y exclusiva. Pero hay una cosa clara: seg√ļn nuestros libros sagrados al menos desde la √©poca de los Macabeos nuestro templo ya actuaba como banco recibiendo dep√≥sitos. Si no recuerdo mal, en 2 Macabeos 3, 10 y siguientes podemos leer c√≥mo cuando Heliodoro, enviado del Rey Seleuco, quiso incorporar en su tesoro real las riquezas del Templo, el Sumo sacerdote le argument√≥ que √©stas no eran sino ‚Äúlos dep√≥sitos de viudas y hu√©rfanos‚ÄĚ y que ‚Äúde ning√ļn modo se pod√≠a perjudicar a los que ten√≠amos puesta su confianza en la santidad del lugar y en la majestad inviolable de aquel templo venerado en todo el mundo‚ÄĚ. Adem√°s el mismo ‚Äúcielo habr√≠a dado la ley sobre los bienes en dep√≥sito‚ÄĚ consistente en ‚Äúguardarlos intactos para quienes se hab√≠an depositado‚ÄĚ. Y acto seguido todo el pueblo se puso a invocar ‚Äúal Se√Īor todopoderoso para que guardara intactos, completamente seguros, los bienes en dep√≥sito para quienes los hab√≠an confiado‚ÄĚ. Lo que no puedo entender es c√≥mo hoy en d√≠a se puede recibir un inter√©s del Banco del Templo si este, como ordenan nuestros libros sagrados, se limita a guardar en custodia los dep√≥sitos recibidos, como es su obligaci√≥n y expresamente as√≠ se resalta en el libro de los Macabeos. Y as√≠ es precisamente como, por ejemplo, actu√≥ Gabriel con los trescientos cincuenta kilos de plata que Tobit le entreg√≥ en dep√≥sito y √©l custodi√≥ impecablemente hasta que Tobit, acompa√Īado por el √Āngel Rafael, fue a retir√°rselos (Tob√≠as 4, 10 y siguientes). Yo soy un artesano y s√© que solo es posible abonar un inter√©s si se negocia con el dinero recibido. Desde luego que todo artesano o mercader con su esfuerzo, ingenio y con la ayuda de Dios puede llegar incluso a multiplicar los talentos recibidos. Y, si no es as√≠, al menos la actitud pasiva de no hacer nada y depositar lo recibido permite lograr del banco alguna remuneraci√≥n en forma de inter√©s. Pero, obviamente, el Templo solo puede pagar intereses s√≠, incumpliendo la obligaci√≥n fijada por el Se√Īor de guardar en custodia la totalidad de lo recibido, se apropia de los dep√≥sitos para prestarlos y negociar con ellos‚Ķ Por eso tanto inquieta la febril actividad de los cambistas y mercaderes dentro del propio templo, recibiendo dep√≥sitos, concediendo y reclamando pr√©stamos, e intercambiando todo tipo de bienes. Podr√≠a decirse que nuestro Santo Templo se ha convertido en un activ√≠simo zoco e incluso en un centro de especuladores. No es que tenga nada contra el mercado y los mercaderes, al contrario, yo incluso me puedo considerar que como artesano muchas veces soy parte de ellos; pero me parece que, como m√≠nimo, el Templo Sagrado no es su lugar adecuado, y como m√°ximo, todo apunta a que est√° incumpliendo la obligaci√≥n de guarda y custodia que estableci√≥ Yahv√© y que solo conserva en cada momento una fracci√≥n de los dep√≥sitos que ha recibido y que deber√≠a de custodiar. No s√© c√≥mo nuestras autoridades religiosas, empezando por el Sumo Sacerdote, consienten este estado de cosas y rezo para que Yahv√© nos env√≠e alguien que sea capaz de poner las cosas en su sitio. Mientras tanto, y por si acaso, en contra de lo que inicialmente hab√≠a pensado, me parece m√°s prudente guardar yo mismo las monedas de oro que me dieron los Magos de Oriente y no depositarlas en nuestro Templo cuando vayamos a ofrecer a nuestro Primog√©nito reci√©n nacido‚Ķ

Pero hay otra cosa que me inquieta todav√≠a m√°s y que no deja de darme vueltas en la cabeza. Los pr√≠ncipes que vinieron a adorar al Ni√Īo proced√≠an, seg√ļn me dijeron, del mism√≠simo Jerusal√©n a donde hab√≠an llegado poco antes siguiendo una estrella. All√≠ fueron incluso recibidos y agasajados por el cruel Rey Herodes al que ingenuamente preguntaron si sab√≠a d√≥nde hab√≠a de nacer el Ni√Īo que ser√≠a Rey de Israel. Y de hecho, si llegaron a Bel√©n fue por indicaci√≥n del propio Herodes y de sus escribas y letrados que desempolvaron la profec√≠a de Miqueas que tantas veces me ha rondado en la cabeza‚Ķ Me parece todo muy extra√Īo: que tanta conmoci√≥n se haya creado en Jerusal√©n, hasta el punto de convocarse una Asamblea de Sabios para contestar a los pr√≠ncipes; que todo al final parezca que haya quedado en nada, y que los Magos hayan sido despedidos con vagas indicaciones y hayan llegado solos a visitarnos. Y todo ello teniendo en cuenta el car√°cter fr√≠o, calculador, a la vez que fr√≠volo y cruel del que tanta fama tiene el Rey Herodes. Es m√°s, los pr√≠ncipes, al despedirse de nosotros y tras entregarnos sus regalos me indicaron que hab√≠an optado por volverse directamente a sus dominios, sin pasar por Jerusal√©n a dar cuenta de lo que hab√≠an visto y hecho‚Ķ Todo esto me inquieta mucho y no s√© lo que pueda ocurrir a partir de ahora. Desde luego que no quiero asustar a Mar√≠a con mis prevenciones pero tengo que cuidar del Ni√Īo y de ella y no s√© la mejor manera de hacerlo ahora ni qu√© precauciones tomar. Dios m√≠o, por favor, ilum√≠name e ind√≠came el camino‚Ķ

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Todos mis temores se han hecho realidad. Ya cuando subimos a Jerusal√©n a ofrecer a nuestro primog√©nito circulaban rumores de todo tipo sobre la c√≥lera de Herodes al sentirse burlado por los Magos y de que andaba tramando algo con sus asesores. Seguro que nada bueno. Adem√°s, en el Templo nos abordaron la profetisa Ana y otro hombre bueno tambi√©n ya mayor llamado Sime√≥n que avis√≥ a Mar√≠a de que, con motivo de nuestro Hijo, ‚Äúuna espada le atravesar√≠a el alma‚Ä̂Ķ

No puede esperarse nada bueno de los gobernantes, que continuamente oprimen y tiranizan a sus pueblos. Ya lo vimos en la advertencia de Samuel cuando cometimos el pecado de pedir un Rey para que nos gobernara, cuando antes viv√≠amos en libertad. Y c√≥mo contrasta el poder violento de los estados basado en la arrogancia con el poder sin violencia del verdadero Rey que nos tiene prometido Zacar√≠as (9, 9-10). Sin duda, la arrogancia es el m√°s fatal y grave pecado que caracteriza a los estados y sus gobernantes, hasta el punto de que David en el salmo llega a pedir a Yahv√© lo siguiente: ‚Äúpreserva a tu siervo de la arrogancia para que no predomine; as√≠ quedar√© limpio e inocente de gran pecado‚ÄĚ [Salmo 19 (18), 14]. La arrogancia del gobernante consiste en creerse tan sabio como Dios y, por tanto, legitimado para decidir ad hoc lo que est√° bien o mal, y actuar seg√ļn el capricho e impulso de cada momento para mantener y agrandar su poder. Y es sin duda el m√°s grave pecado que cabe imaginar con el que nos tent√≥ e hizo caer la serpiente cuando prometi√≥ a Eva y Ad√°n que si com√≠an el fruto prohibido ‚Äúser√≠an como Dioses‚ÄĚ. En suma, es como si todos los Estados de la tierra estuvieran bajo el poder y mando del maligno y este lo entregara a su antojo a los peores manipuladores, hip√≥critas y criminales.

Adem√°s, esta noche, en sue√Īos he recibido un mensaje claro, que ahora entiendo plenamente. Tenemos que abandonar a toda prisa a Bel√©n porque Herodes busca al Ni√Īo para matarlo. Ni siquiera podemos esperar a ma√Īana. Voy a despertar a Mar√≠a y hacer volando los preparativos para salir y huir de Bel√©n cuanto antes. Lo prioritario ahora es poner a salvo al Ni√Īo y a mi mujer. Pero ¬Ņa d√≥nde iremos?, ¬Ņc√≥mo podremos salir adelante? Menos mal que Dios me ilumin√≥ y no deposit√© en el Templo sino que conservo todav√≠a en mi poder las monedas de oro que nos regalaron los Pr√≠ncipes extranjeros. Son, sin duda, una suma considerable que, bien administrada, nos permitir√° emprender el viaje a toda prisa e ir gastando por el camino lo imprescindible, especialmente en las posadas del largo trayecto, pues con un ni√Īo tan peque√Īo no podemos dormir cada d√≠a a cielo raso. Y en cuanto a Herodes, el fr√≠volo y cruel criminal, seguro que se auto justifica con la ‚Äúraz√≥n del estado‚ÄĚ de proteger su poder, la alianza con los romanos, incluso ‚Äúla paz‚ÄĚ en su reino, acabando con un indefenso pretendiente al trono. Y si no lo encuentra, no me extra√Īar√≠a nada que ordenara asesinar a todos los ni√Īos de la misma edad que encuentre en la zona. As√≠ tendr√≠a pleno sentido lo que dice Jerem√≠as (31,15) sobre el llanto desconsolado de Raquel, cuya familia desde siempre era de Bel√©n, por la p√©rdida de sus hijos: ‚ÄúUn grito se oye en Ram√° llanto y lamentos grandes, es Raquel que llora por sus hijos y reh√ļsa el consuelo, porque ya no viven‚ÄĚ. Pero como dice Isa√≠as (10, 1 y subsiguientes) ‚ÄúAy de los que establecen decretos inicuos y publican prescripciones vejatorias, para oprimir a sus pueblos ‚Ķ No les quedar√° m√°s que encorvarse con los prisioneros y caer entre los muertos‚ÄĚ.

* * *

Ya he decidido, con la ayuda de Dios, a dónde vamos a encaminarnos. Hemos emprendido el viaje hacia Alejandría de Egipto. Iremos directos a Ascalón en la Costa y allí compraremos un pasaje para embarcarnos rumbo a Alejandría. Afortunadamente dispongo del oro de los Magos para pagar el pasaje y, además, algo me darán por nuestro asno que no permiten embarcar. ¡Qué pena nos da desprendernos de un animal tan fiel, bueno y manso, que tanto nos ha ayudado en los momentos de angustia vividos desde que salimos de Nazaret!

En Alejandr√≠a estaremos bien. Es la segunda ciudad del Imperio, solo detr√°s de Roma, y siempre demanda mucho trabajo. Por eso all√≠ emigr√≥ y vive una nutrida colonia de artesanos y mercaderes jud√≠os, algunos de los cuales conozco de referencia, que nos podr√°n ayudar. Adem√°s, s√© por varios compa√Īeros que el volumen de construcciones p√ļblicas y privadas es muy elevado y me ser√° relativamente m√°s f√°cil ofrecer mis servicios como carpintero y contratista cualificado. Estoy seguro de que enseguida se dar√°n cuenta de mi val√≠a y de que terminar√© recibiendo encargos y realizando trabajos que me permitir√°n hacer frente a los gastos de la familia. Adem√°s, conozco los rudimentos del idioma griego, al menos en lo que se refiere a los tratos relacionados con la construcci√≥n y esto me ayudar√° todav√≠a m√°s a conseguir trabajos y a crearme una buena reputaci√≥n.

En fin, nos toca emigrar a Egipto y vivir y tratar de prosperar all√≠ como emigrantes en un pa√≠s extranjero, con una cultura muy diferente y rodeados de gentiles. Pero espero que en el nuevo pa√≠s sus habitantes y, especialmente, los miembros de la colonia jud√≠a nos reciban con los brazos abiertos y nos traten bien. Ahora entiendo las claras admoniciones de nuestros libros sagrados sobre el buen trato que siempre debemos dar a los emigrantes y que yo he procurado cumplir a rajatabla con todos los que me he cruzado a lo largo de mi vida, y a algunos de los cuales incluso he contratado como obreros en los encargos que recib√≠a como contratista. ‚ÄúMaldito quien viole el derecho del emigrante‚ÄĚ se puede leer en el Deuteronomio 27, 19, y poco antes, en el mismo lugar se dice de nuevo que ‚Äúnunca hay que explotar al jornalero pobre y necesitado, sea hermano tuyo o emigrante‚Ķ‚ÄĚ (Deuteronomio 24, 14).

En todo caso, ante tantas incertidumbres e inquietudes, solo queda encomendarse a nuestro Dios todopoderoso cuyos designios son misteriosos y que suele actuar de forma sutil, silenciosa y a veces casi imperceptible, pero siempre bondadosa y benigna. Y ponernos en sus manos y dejarnos llevar y así, mientras caminamos a toda prisa hacia la costa para huir de Herodes y embarcarnos para Egipto, recobro la paz y tranquilidad interior repitiendo una y otra vez mis palabras favoritas de los salmos:

‚ÄúEl Se√Īor es mi Pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por ca√Īadas oscuras,
nada temo, porque t√ļ vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos, me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu misericordia
me acompa√Īan
todos los días de mi vida,
y habitar√© la casa del Se√Īor
por a√Īos sin t√©rmino‚ÄĚ

 

Jes√ļs Huerta de Soto

Villa Dolores
Formentor
27 de julio de 2023
Día de San Celestino

 

 

 

LA EMPRESA: FUNCI√ďN Y RESPONSABILIDAD SOCIAL – MANUEL CHAURE VALLEJO

EL SEMANAL DEL COVARRUBIAS DEL 19 DE MARZO DE 2024

Mucho se sigue hablando en la actualidad del valor social de la empresa y el empresario. Hace dos d√≠as¬†se publicaba un art√≠culo sobre lo positivo de que una¬†empresa tuviera beneficios. Porque autom√°ticamente pareciera que,¬†si se tienen beneficios, ha habido mala praxis o hay alg√ļn tipo de¬†abuso.LEER ART√ćCULO COMPLETO

RUB√ČN MANSO OLIVAR, NUEVO PRESIDENTE DEL CENTRO DIEGO DE COVARRUBIAS

Tras la Asamblea de Socios celebrada el lunes 26 de febrero
adjuntamos una breve nota resumen del acto, y las dos cartas que dejaron enviadas Jos√© Amengual Soria y Vicente Boceta √Ālvarez en d√≠as previos.

Sin duda, comenzamos esta etapa con toda la ilusión del mundo.
¬°MUCHAS GRACIAS A TODOS!LEER ART√ćCULO COMPLETO

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