LA CARTA DE LOS MARTES – 08 DE DICIEMBRE DE 2020

LA CARTA DE LOS MARTES – 08 DE DICIEMBRE DE 2020

Carta de los martes del 8 de diciembre de 2020

Queridos amigos:

El 8 de diciembre[1] de 1854, el papa Pío IX proclamó el Dogma de la Inmaculada Concepción[2]. Era la culminación de un largo camino de devoción mariana. Un camino del que vamos a ver los hitos más relevantes.

Empecemos explicando el porqué. La creencia católica en la Inmaculada Concepción, también conocida como la Purísima Concepción, sostiene que María, en su condición de madre de Cristo, no puede ser víctima del pecado original que desde el principio de los tiempos mancillaba al ser humano como resultado de la desobediencia de Adán y Eva. La mujer de la que nacería el Hijo de Dios no podría ser concebida con el mismo estigma o mancha que el resto de la Humanidad, por lo que sería considerada libre de pecado desde su concepción[3].

En el año 675, durante el XI Concilio de Toledo, el rey visigodo Wamba ya era conocido como “Defensor de la Purísima Concepción de María”. Fue el primero, pero no el último. Reyes como Fernando III el Santo y Jaime I el Conquistador fueron asimismo devotos de la Inmaculada.
Desde el siglo XIV existen en España referencias de cofradías creadas en honor de la Madre de Cristo, de la Madre de Dios. La más antigua, en Gerona, se remonta a 1330. En el siglo XVI se multiplicaron las cofradías constituidas bajo la advocación de la Pura y Limpia Concepción de María. Su actuación siempre fue hacia labores caritativas y de asistencia social.

El primer voto a la Inmaculada Concepción se hizo en España en Villalpando (Zamora) el 1 de noviembre de 1466, en la iglesia de San Nicolás. Si hemos mencionado a reyes de la Cristiandad como Fernando el Santo o Jaime I, no podemos olvidar a Carlos V o Felipe II, igualmente devotos de la Virgen.

El día de la Inmaculada, patrona y protectora de España, era fiesta de guardar en todo el Imperio español desde 1644 por decisión de Felipe IV. El papa Clemente XI la declaró como tal en toda la Iglesia en 1708. Durante la celebración de dicha festividad, los sacerdotes españoles tienen el privilegio de vestir casulla azul. Este privilegio fue otorgado por la Santa Sede en 1864, como agradecimiento a la defensa que hizo España del dogma de la Inmaculada Concepción.

Hoy en día, la Inmaculada Concepción es la patrona de la Infantería de Marina de España. Este patronazgo tiene su origen en el Milagro de Empel[4] durante las guerras en Flandes. Es asimismo conocida la advocación de la Orden de Santiago a la Inmaculada.

Carlos III creó una orden religiosa dedicada a la Virgen María Inmaculada, a la que declaró patrona de todos sus reinos y posesiones. Esto explica que muchos de los países que hoy mantienen su culto y/o la reconocen como su patrona sean antiguas colonias o reinos pertenecientes al imperio español. Y es que, allende nuestras fronteras, el 8 de diciembre (o fecha colindante) es considerado festivo en países como Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Filipinas, México, Nicaragua, Paraguay y Perú. Lejos de ese razonamiento, es notable que en otros lugares tan distantes culturalmente como Corea del Sur, Estados Unidos o Japón[5], se la haya considerado patrona o protectora de la Nación. El caso de Portugal no sorprende.

La convicción de que María fue preservada de toda mancha de pecado ya desde su concepción se fue imponiendo progresivamente en la liturgia y en la teología. Al inicio del siglo XIX las peticiones en favor de una definición dogmática del privilegio de la Inmaculada Concepción suscitaron que el papa Pío IX, consultados los teólogos, solicitara a los obispos su opinión. La inmensa mayoría de los 604 obispos respondió de forma positiva a la pregunta.

La inmunidad «de toda mancha de la culpa original» implica la completa inmunidad de todo pecado y la proclamación de la santidad perfecta de María. Esa preservación del pecado original, concedida «por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente», constituye un favor divino por completo gratuito, que María obtuvo desde el primer instante de su existencia.

Esa doctrina, proclamada de modo solemne, es calificada expresamente como «doctrina revelada por Dios». El Papa Pío IX[6] añadió que debe ser «firme y constantemente creída por todos los fieles». En consecuencia, quien no la hace suya o mantiene una opinión contraria a ella, «naufraga en la fe» y «se separa de la unidad católica».

Como era de esperar, la doctrina de la Inmaculada Concepción no es aceptada por algunas iglesias protestantes. Éstas rechazan la doctrina ya que no aceptan que el desarrollo dogmático de la teología sea un referente de autoridad, así como que la mariología, incluida la doctrina de la Inmaculada Concepción, no se enseña en la Biblia. Decididamente, es una manía[7].

Termino como empecé: tras todos estos antecedentes, finalmente, Pío IX, con la bula Ineffabilis, proclamó solemnemente el dogma de la Inmaculada Concepción en el año 1854.

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La noticia de esta semana tiene que ver con la libertad económica, que un movimiento de alianza público/privada encuentra atractivo hacernos perder.

La consigna es que el dinero en efectivo está en declive y que debe ser sustituido. ¿No lo hacen los suecos, esa buena gente que vive en un sistema sin alma? Pues nosotros detrás. Son tres los argumentos que los defensores del absoluto control estatal de nuestros recursos monetarios (la renta disponible, es decir, lo que nos queda tras el brutal hachazo de la hacienda pública, que como si fuera una publicana marmota de Punxsutawney, siempre realiza la misma operación de detracción de recursos a individuos y empresas) esgrimen. No contentos con ello, los heraldos del estado totalitario, apenas disfrazados de expertos, nos avisan de que este movimiento será imparable. Quieren convertir todavía más la vida en libertad en una suerte de sovjós[8] para así mejor esquilmar a los humanos devenidos como animales.

Repare el lector en que algo coyuntural (la pandemia 2019/2020…) estaría detrás del cambio, utilizando lo temporal como estructural. Como si la enfermedad contagiada no fuera a terminar nunca. Ya ven al que escribe el artículo: “COVID, un acelerador de tendencias”.

La decisión de crear las divisas digitales está tomada. No se crean que es como reacción a criptomonedas o al declive de lo que no está en declive. Parafraseando al indecente Bill Clinton, “¡It´s the control, stupid!”. Por eso no se contempla la simultaneidad de dinero papel moneda y dinero digital. Éste debe arrasar.

El colmo es cuando aparece un antiguo gobernador del Banco de España a empujar el carrito. Sus argumentos son implausibles, pero todo vale para vender la moto al público desprevenido.
No habrá más base tras la criptomoneda oficial que el poder del estado. En realidad tampoco, sino el del Banco Central. No es poca cosa, pero ya saben que es una convención. Parece preferible el oro como respaldo, qué quieren que les diga. Y si no, Nixon mediante, las reservas de divisas de los bancos centrales. Er … bueno, tampoco parece muy seguro, vista la operativa de esas instituciones, la reserva fraccionaria y todas las medidas de ficción actuarial. Claro que, bien mirado, tampoco el oro es muy seguro si en el poder está el Frente Popular…

Miren bien la frasecilla que esconde todo el tocomocho: ”De la forma más sencilla posible, el CBDC[9] se podría considerar emisión de dinero efectivo en formato digital, como las reservas bancarias que los bancos privados mantienen en el banco central. Los ciudadanos podríamos tener un acceso similar al que tienen ahora los bancos privados para realizar sus intercambios de reservas en el mercado monetario”.

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El avance tecnológico de hoy, como ha ocurrido antes en alguna ocasión en estas Cartas, no es tanto un avance (aunque sea un desarrollo puntero en la industria de la automoción) cuanto un paso adelante en la transparencia. Se encuentra en este enlace.

El contenido del corto es chocante. ¡El CEO de Polestar, una empresa de nuevo cuño fabricante de coches eléctricos, asegurando que este tipo de vehículos contamina! Bueno, él dice contamina, pero el CO2 no es un contaminante, como ustedes saben, sino el elixir de la vida, pero una estupidez que es además una falsedad, n veces repetida, se convierte en una verdad, ya saben.

Yendo al grano, en lo esencial, las afirmaciones de Thomas Ingenlath son una bocanada de aire fresco (con 415 partes por millón de dióxido de carbono, si quieren), un puñetazo en el rostro pétreo e hipócrita de los calentólogos: “Los coches eléctricos no son limpios”. ¡Olé tu marketing, resalao!
Junto a esa verdad inconveniente[10] hay cosas intragables. Ustedes recuerdan el llamado Dieselgate, que fue un intento de enmascarar las emisiones de óxidos de nitrógeno (este sí es un contaminante) en vehículos diésel durante pruebas de funcionamiento regular, no de laboratorio. Cosas del Grupo VAG, quien pagó por ello.[11]Al socaire de tal evento, el CEO de Polestar va y nos dice sin pestañear que “las familias compraron coches diésel porque querían ayudar a proteger el medio ambiente”. Este tipo de chorradas destroza cualquier argumentación colateral, pero sigamos con lo esencial. Y lo esencial es que se está mintiendo al consumidor de vehículos 100% eléctricos.
Ingenlath asevera, con razón, que hay que contemplar el ciclo completo del vehículo para calcular las emisiones totales en el tiempo y luego comparar sobre resultados.

Esta carta se está alargando, así que no sigo, pero les recomiendo encarecidamente la lectura del artículo. Ojo que no se toma en cuenta el coste total de la batería al desconsiderar los costes ecológicos de la extracción de los materiales necesarios para ello, ni los costes ocultos de retirarlas del entorno al final de la vida útil, ni la dependencia de la RP China en cuanto a la disponibilidad de las tierras raras precisas en los motores, ni la demanda extra de energía eléctrica que supondría el masivo deslizamiento social, vía decreto, hacia la utilización de los coches eléctricos, que una economía verde NO PODRÁ SATISFACER. Eso lo dejamos para otro día
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La frase de hoy corresponde a un texto de León Gómez Rivas titulado “Las Cortes de León de 1188: ¿un antecedente de la monarquía parlamentaria?”, que en breve verá la luz. En él, Gómez Rivas recoge el tenor literal que las Cortes de Aragón exigían a sus reyes como acatamiento de los principios de funcionamiento del sistema de Cortes representativas. Era un juramento, cosa que en la época y hasta no hace tanto tenía valor de ley.

“Nos, que somos y valemos tanto como vos, pero juntos más que vos, os hacemos Principal, Rey y Señor entre los iguales, con tal que guardéis nuestros fueros y libertades; y si no, no”. Lo cierto es que se entiende todo a la primera.

No hemos avanzado, en realidad.

Saludos

CDC


[1] Se celebra el 8 de diciembre, nueve meses antes de la celebración de la Natividad de la Virgen el 8 de septiembre.
[2] «… Definimos, afirmamos y pronunciamos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles…» Pío IX, Bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854.
[3] Se expresaba así: “Ave maria, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus.” Es la primera parte del Avemaría que todos conocemos, que pasó por el infortunado Concilio Vaticano II sin ser tocada, a diferencia del Padrenuestro, devenido light.
[4] Una Carta de los martes explicó este milagro, que tuvo lugar los días 7 y 8 de diciembre de 1585, durante la Guerra de los Ochenta Años. El Tercio Viejo de Zamora, comandado por el maestre de campo Francisco Arias de Bobadilla, derrotó en condiciones especialmente difíciles a diez navíos del ejército de los Países Bajos que los rodeaban por el estuario gracias al súbito congelamiento de las aguas.
[5] El papa San Juan Pablo II la proclamó patrona en 1998.
[6] El naturalismo, que despreciaba insolentemente toda verdad sobrenatural, era el motor que impulsó al papa a proclamar el dogma: «La afirmación de la Concepción Inmaculada de la Virgen ponía sólidas bases para afirmar y consolidar la certeza de la primacía de la Gracia y de la obra de la Providencia en la vida de los hombres».
[7] Sin embargo, Martín Lutero afirmó: ”Es dulce y piadoso creer que la infusión del alma de María se efectuó sin pecado original, de modo que en la mismísima infusión de su alma ella fue también purificada del pecado original y adornada con los dones de Dios, recibiendo un alma pura infundida por Dios; de modo que, desde el primer momento que ella comenzó a vivir fue libre de todo pecado”.
[8] En la URSS, un sovjós era una granja estatal central, en tanto un koljós era una granja estatal colectiva, dizque cooperativa. No era así: el término cooperativa evoca libertad de entrada y salida: no había tal.
[9] CBDC o Central Bank Digital Currency, es decir, divisa digital del Banco Central.
[10] Esto es un guiño a Al Gore, ese histrión encanallado que miente por toda la boca y cuyo documental “Una verdad inconveniente” levantó oleadas de estupor.
[11] Quienes nunca pagan son los politiquillos que exigen reducciones incesantes de emisiones a los fabricantes, quienes a veces toman atajos para cumplirlas. No se tome como una justificación del delito sino como una crítica a la definición de ese delito concreto
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