LA CARTA DE LOS MARTES — 21 DE DICIEMBRE DE 2021

El 21 de diciembre de 601 falleció Recaredo I, que había nacido en torno al 568[1] y fue Rey visigodo desde el año 586. Sucedió en el trono a Leovigildo[2] y a su vez fue sucedido por el joven Liuva II.

“En nombre de Dios Todopoderoso”

Queridos amigos:

El 21 de diciembre de 601 falleció Recaredo I, que había nacido en torno al 568[1] y fue Rey visigodo desde el año 586. Sucedió en el trono a Leovigildo[2] y a su vez fue sucedido por el joven Liuva II.

Como siempre que estudiamos hechos históricos, hay que prestar especial atención al entorno y antecedentes. En el caso de los visigodos, la escasez de fuentes nos obliga aún más a ello.
El reino visigodo se hallaba consolidado en la Península Ibérica. Tras la progresiva descomposición del Imperio Romano de Occidente, que ni Diocleciano[3] ni Teodosio[4] pudieron revertir, su caída definitiva se produjo en el año 476, cuando distintos pueblos se asentaron definitivamente dentro de sus límites, deponiendo al último Emperador y dividiendo el territorio entre diversos reinos bárbaros[5]. Por lo que a Hispania respecta, los reinos bárbaros radicados en la Península Ibérica fueron el reino suevo en la provincia de Gallaecia[6] y el reino visigodo en gran parte de Hispania y la Galia[7].
Los visigodos habían entrado en el 421 en la provincia romana de Hispania con Teodorico I al frente, según la estrategia que utilizaba el imperio romano en la época[8]: tierras en Hispania a cambio de someter a otros pueblos germánicos en la propia Hispania (vándalos asdingos, vándalos silingos, alanos y suevos) y en la Galia. Una vez en la Península, ya no la abandonaron, a pesar de los múltiples vaivenes y los cambios de alianzas orquestados. Durante el reinado de Leovigildo, el reino visigodo incorporó al reino suevo y se produjo la unificación territorial[9], permitiéndose además los matrimonios entre visigodos (godos occidentales) e hispanorromanos.

En el 573, al morir su hermano Liuva I, Leovigildo asoció al trono visigodo a sus dos hijos, Hermenegildo y Recaredo. Hermenegildo, ya convertido al catolicismo tras su matrimonio con la princesa católica franca Ingunda, se alzó[10] contra su padre, arriano, y fue derrotado. Recaredo perdonó su vida en 584. Estando preso, al año siguiente fue asesinado por un visigodo llamado Sisberto y Recaredo encontró entonces el camino al trono completamente expedito.

Cuando murió Leovigildo, Recaredo se hallaba guerreando en Septimania (actual Languedoc-Roussillon), por entonces en manos de borgoñones ostrogodos (o godos orientales) y sucedió en solitario a su padre Leovigildo. Recaredo heredaba un Reino godo hegemónico en la Península Ibérica. Y para preservar el Reino y el trono, era necesario resolver el problema religioso, que su padre no había podido solucionar[11]. La situación era clara. En Hispania vivían doscientos mil visigodos, que eran arrianos, y unos 10 millones de hispanorromanos, que eran católicos. No sólo eso: toda la Galia era católica; el Papa, por descontado y el Imperio romano de Oriente, también.

Había que resolver esa situación y el pragmático Recaredo lo hizo pronto[12], tanto como en enero de 587, cuando se bautizó en secreto. Luego, el Rey reunió a arrianos y católicos[13] y les comunicó su conversión; a los primeros les pidió que se convirtieran como él y a los segundos, que fueran comprensivos con las inevitables concesiones a realizar a los primeros. Los obispos arrianos que aceptaran conservarían su rango, sedes e iglesias con la única contrapartida de abjurar públicamente de sus errores dogmáticos y devolver las basílicas ocupadas.

Muchos de los arrianos reaccionaron en contra con hasta cuatro conspiraciones. Una vez contenidas las tres primeras, Recaredo, el día 7 de abril, convocó el III Concilio de Toledo, que se inició de hecho el 8 de mayo del año 589. Asistieron 73 obispos (representantes de sedes episcopales), 5 metropolitanos (uno por cada provincia del Reino[14]), así como los miembros más destacados de la nobleza goda. Las principales figuras eclesiásticas presentes fueron Leandro de Sevilla (inspirador de la conversión de Hermenegildo) y el abad de Servitanum,[15] Eutropio[16]. Recaredo hizo profesión de la fe de Nicea[17] y Calcedonia[18] y tanto él como su esposa Baddo o Bada abjuraron del arrianismo, junto con 8 obispos arrianos y los grandes del Reino visigodo. A partir de entonces, la unificada Península Ibérica tenía la misma Fe, sin distinciones entre visogodos e hispanorromanos.
El tercer concilio de Toledo estableció los fundamentos de la futura estructura política y religiosa del reino visigodo, caracterizada por una simbiosis completa: el Rey fungía como guía y pastor de la Iglesia y ésta asumía el rol de garante del poder civil. La monarquía visigoda se investía de un halo trascendente y la nobleza nada podía contra ello. Adicionalmente, para reforzar la situación, Recaredo devolvió a los nobles los patrimonios confiscados por su padre, Leovigildo.

Isidoro de Sevilla resaltó la política seguida por Recaredo de entrega de amplias posesiones a la Iglesia, monasterios incluidos, política que comenzó en el 587 pero se acentuó a partir de 589. Recaredo repartía así lo conquistado por Leovigildo en sus victorias guerreras.
En ese contexto, la cuarta conspiración arriana (590), territorialmente dispersa y de organización defectuosa, tampoco tuvo éxito. Y cuando en el 599 Bizancio ocupó territorios en el sur, entre Málaga y Cartagena, Recaredo mantuvo su equilibrio con los nobles y se limitó a fortalecer las defensas de algunos emplazamientos[19], así como a crear nuevas sedes episcopales. Sólo tras la muerte de Recaredo pudieron Witerico, Gundemaro, Sisebuto y finalmente Suintila, en el año 624, expulsar a los bizantinos de la península.
Recaredo falleció de muerte natural en Toledo en diciembre del año 601.

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La noticia de esta semana se refiere a unas declaraciones de Elon Musk del 8 de diciembre de 2021. Cuando un experto asegura desde hace años insistentemente, con datos y con análisis, que el invierno demográfico está aquí, casi nadie le escucha. Cuando hablan Elon Musk, Bill Gates, Warren Buffett o George Soros, los medios de comunicación prestan oídos, aunque de lo que hablen estos especialistas nada tenga que ver con su área de conocimiento. La inteligencia se les supone y Musk actúa de denunciante del verdadero problema: “It’s completely the opposite. Please look at the numbers — if people don’t have more children, civilization is going to crumble, mark my words.”

Dejemos a los famosos y tomemos al experto, que es Alejandro Macarrón Larumbe, presidente de la Fundación Renacimiento Demográfico y un verdadero conocedor que lleva lustros informando sobre la caída de la natalidad en España y los problemas que conlleva. Es el momento oportuno para traer a colación uno de sus gráficos, que pone de relieve la magnitud del fenómeno en términos absolutos, que es mucho mayor en términos porcentuales por la mucho mayor población actual.

Se refiere a la natalidad en España en el último siglo y medio, aproximadamente. La caída experimentada desde el mismo momento en que se inició la llamada Transición[20] es espectacular y suicida, sin parangón en la historia de España. Ni siquiera durante la Guerra Civil se dieron descensos similares ni en volumen ni en duración.

Aquí se abren dos vías de resolución: que las familias[21], a pesar de las crecientes dificultades que el Estado (es decir, los gobiernos) interponen, decidan tener tres hijos[22] cada una y sacarlos adelante, y/o que el Estado arbitre las soluciones para inducir ese objetivo, que no son sólo económicas sino morales. Los protagonistas del bipartidismo no lo van a hacer, no sólo porque no lo han hecho hasta ahora sino porque su objetivo es el medro individual a costa del ciudadano y el que venga detrás, que arree.

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El avance tecnológico de esta semana es sobrecogedor, Científicos europeos desarrollan embriones artificiales para favorecer abortos y embarazos «a la carta» de forma mecánica no tanto por el alcance de los experimentos citados en Science como porque ni se menciona que se está manipulando y matando acto seguido seres humanos para desarrollar experimentos que servirán para matar más seres humanos en el futuro. El embrión humano en su fecundación adquiere su genoma único y que le hace miembro de la especie humana. Es en este momento cuando se inicia su desarrollo, que le llevará a formar un organismo adulto. Es una aberración negar que este desarrollo es un continuo.

El artículo es algo farragoso, pero titula bien. La conclusión es que ¡marchando una de granja de humanos para el mercado de la muerte! La biología ha demostrado que la vida del ser humano comienza con la fertilización, con la unión de un espermatozoide y un óvulo. Los manejos posteriores son criminales.

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La frase de hoy es una nota sobre la que encabeza estas cartas desde hace meses: “En nombre de Dios Todopoderoso”. Desde el primer momento he recibido comentarios al respecto, todos críticos (en su sentido de cuestionar su idoneidad, no en el del análisis) ¿Por qué está esa frase en el frontispicio de cada carta?

Dios está por encima de todas las cosas. Esa declaración de principios puede parecer obvia desde la perspectiva de un cristiano, pero en estos tiempos conviene subrayarlo. Como es sabido, desde hace siglos se pretende desvincular el devenir de las sociedades de las ideas que han vertebrado la Civilización Occidental[23]. Se utilizan para ello recursos a todos los niveles y en todos los ámbitos, desde matar a Dios[24] a ignorarlo. La pretensión de eliminar al principio vertebrador de todo cuanto existe ha abocado al nihilismo; la de ignorarlo ha llevado a su sustitución por ideícas e infrarreligiones risibles y criminales al tiempo.
La progresiva laicización de la vida social en Occidente ha dejado el campo libre a quienes sustentan fuertemente otras creencias o ninguna. De los primeros, para qué hablar. De los segundos, el silencio ante los orígenes es atronador y sustenta la insatisfacción estructural que permea transversalmente el pensamiento occidental en nuestros días.

Se procura obviar a Dios, incluso en el entorno de las organizaciones que le deben hasta su misma existencia. Pues bien, entendiendo que callar su nombre es un error capital que tiene que ser contrarrestado con las fuerzas de cada uno y las obras que suscriba, la mención a Dios aparece al principio de cada carta para reflejar que su existencia todo lo ilumina, lo estructura y lo justifica.

Cordiales saludos.

José-Ramón Ferrandis
Director
CDC

 

[1] Se ignora su fecha exacta de nacimiento, pero se sabe que Hermenegildo, su hermano mayor, había nacido hacia 564, por lo que él mismo debió nacer a partir del 565.

[2] Leovigildo convirtió la monarquía en hereditaria. Eso desencadenó las protestas de los nobles visigodos ya que la monarquía visigoda era tradicionalmente electiva.

[3] Quien, consciente de la dificultad de gobernar un territorio tan extenso, repartió el gobierno del Imperio en cuatro zonas, permaneciendo él por encima de los restantes tetrarcas.

[4] Último emperador de todo el imperio romano, la gran debilidad romana tras la derrota de Adrianópolis le sugirió el reclutamiento de los bárbaros para luchar contra otros bárbaros.

[5] Etimológicamente, extranjero para los griegos y salvaje para los romanos.

[6] Actual Galicia, norte de Portugal y partes de Zamora, León y Asturias.

[7] Colateralmente, el reino franco ocupaba el norte de la Galia.

[8] En 416, Walia había firmado con Honorio, emperador romano de Occidente, un tratado (foedus), que reconocía el asentamiento de los visigodos en el suroeste de la Galia a cambio del apoyo militar visigodo al ejército imperial en la lucha contra otros pueblos bárbaros. Así, Roma creía neutralizar a uno de sus enemigos y convertirlo en su aliado frente al resto de los invasores germánicos en las provincias más occidentales del Imperio.

[9] A pesar de la presencia de algunos bizantinos establecidos entre Cartagena y Gibraltar y de vascones dispersos.

[10] Apoyado por los bizantinos, quienes le abandonaron previa compra de su voluntad con 30.000 solidi de oro por parte de Leovigildo.

[11] Sin duda porque eligió mal el camino: no fue posible convertir al arrianismo a los hispanorromanos.

[12] El pragmatismo y sensatez de Recaredo permitió apuntalar la monarquía visigoda. La ayuda de la alta jerarquía católica (con el obispo Leandro de Sevilla al frente) fue notable.

[13] Tres fueron las reuniones: con arrianos, con ambos y con católicos, por ese orden. Había arrianos irreductibles; había católicos reticentes a ceder tanto a los arrianos. El Rey decidió ir con pies de plomo.

[14] Baetica, Cartaginensis, Gallaecia, Lusitania y Tarraconensis.

[15] Situado en la Provincia de Cuenca, en el lugar conocido como Vallejo del Obispo, a 3 kilómetros de la actual Cañaveruelas. Eran los aledaños de la antigua ciudad de Ercávica.

[16] Que con posterioridad fue nombrado obispo de Valencia.

[17] El I Concilio de Nicea está considerado como el primero de la Iglesia católica y de la ortodoxa. Tuvo lugar entre el 20.5.325 y el 19.6.325 en la ciudad de Nicea, en el Imperio romano. Logró establecer la naturaleza del Hijo de Dios y su relación con Dios Padre.

[18] El Concilio de Calcedonia tuvo lugar entre el 8.10 y el 1.11.451 en Calcedonia, junto a Bizancio. Definió el Credo de Calcedonia, que establece la plena humanidad a la vez que la plena divinidad de Cristo, segunda persona de la Santísima Trinidad.

[19] Amuralló Elo (la actual Elda), Begastri (Cehegín) y el cerro de la Alhambra de Granada.

[20] Asunto conectado es la razón o suma de causas por las que esa caída se ha producido, pero lo habremos de dejar para el futuro.

[21] Concepto genérico; en realidad me refiero a estructuras sociales básicas que incorporen mujeres con capacidad reproductiva, organizadas en familias o no. El problema de la baja natalidad tiene profundas raíces culturales.

[22] La tasa de reposición de la población es de 2,1 nacimientos por mujer. No basta con mantener la miserable estadística actual, hay que revertirla.

[23] Así, en mayúsculas.

[24] Recuérdese la afirmación de Friedrich Nietzsche en La Gaya Ciencia: “Dios ha muerto. Dios está muerto. Y nosotros lo hemos matado”. Lo único plenamente constatable fue la muerte de Nietzsche el 25 de agosto de 1900 en Weimar.

Detalle de La conversión de Recaredo I, de Antonio Muñoz Degrain

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